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Rosalind Franklin, la auténtica descubridora del ADN

Ciencia Educacion1/26/2011
"La ciencia y la vida ni pueden ni deben estar separadas. Para mí la ciencia da una explicación parcial de la vida. Tal como es se basa en los hechos, la experiencia y los experimentos… Estoy de acuerdo en que la fe es fundamental para tener éxito en la vida, pero no acepto tu definición de fe, la creencia de que hay vida tras la muerte. En mi opinión, lo único que necesita la fe es el convencimiento de que esforzándonos en hacer lo mejor que podemos nos acercaremos al éxito, y que el éxito de nuestros propósitos, la mejora de la humanidad de hoy y del futuro, merece la pena de conseguirse”. Así se expresaba Rosalind Franklin hacia 1940, cuando tenía veinte años, en una carta dirigida a su padre con quien, discrepaba en varias cuestiones. Rosalind es la científica con cuyos datos Watson y Crick formularon en 1953 el modelo de doble hélice que describe la estructura del ADN, uno de los hitos de la Biología del siglo XX. ¿Por qué son ellos los únicos descubridores? Pese a ser la científica que obtuvo los datos que por fin definir que el ADN tiene estructura de doble cadena helicoidal, no fue premiada con el Nobel. Había fallecido en 1959. Lo más patético, si se puede llamar así es que el premio se lo dieron a las personas( Watson, Crick y su colaborador) que habían usado sus datos a escondidas sin su permiso y por lo que luego han manifestado, le mostraron su desprecio como científica y le amargaron todos su carrera de científica de dos años que paso en el centro de King’s College de Londres. ¿Un mundo regentado por los hombres? Parece ser que si. Rosalind Franklin nació en Londres el 25 de julio de 1920, hija de un banquero judío obtuvo un título en física, química y matemáticas, en Universidad de Cambridge. En esos años, a las mujeres Cambridge no les otorgaba el grado de Licenciado, no las consideraba parte del claustro y limitaba el número de doctorandas a un 10% como mucho. Antes de trabajar con el ADN, Rosalind estudió la porosidad del carbón y tras obtener su doctorado se especializó en la técnica de difracción de rayos X, la que luego sirvió para obtener una fotografía ya célebre, la foto 51 que Maurice Wilkins mostró sin su consentimiento y sin ningún tipo de pudor a un joven americano Watson y a su compañero Crick que estaba terriblemente obsesionado con el descubrimiento de la estructura del ADN para ganar a su oponente. Secretos ocultos. En el tremendo culebrón provocada por la Foto 51, que sirvió claramente para el descubrimiento de la doble cadena del ADN. La estructura que sale en la foto se había sacado con otro tipo de forma ( la forma A) la anterior experimentada era la forma B, pero no se distinguía bien la forma, la estructura del ADN, la había obtenido Rosalind Franklin utilizando la forma B del ADN. Hasta entonces solo se disponía de datos de otra forma, la A, mucho menos hidratada y con la que no se había podido sacar ninguna conclusión. Watson deja bien claro en su libro de “La doble hélice” que una tarde a m Enero de 1953 Wilkins no solo le comentó los resultados de Rosalind, sino que le mostró la foto sin que ella lo supiera. Watson y Crick también conocían el informe que Rosalind había enviado para una evaluación, algo que supuestamente es confidencial pero que a su evaluador no le importó mucho. En su informe se redactaba que en la estructura del ADN las bases se sitúan hacia el interior, un dato crucial para resolverla, y en su foto 51 quedaba claro que la estructura era una doble hélice. Rosalind solo tuvo que hacer pequeñas correcciones al manuscrito que ya tenía preparado para enviarlo a la revista Nature cuando Watson y Crick enviaron su modelo. Abajo escribe de su puño y letra.: “Así, nuestra idea general es coherente con el modelo propuesto por Watson y Crick”. ¿Por qué la obviaron? Nunca sabremos si Rosalind Franklin llegó a saber que se habían divulgado sus datos sin su permiso, los otros actores de la historia nunca lo afirmaron pero tampoco lo negaron. Ni Watson ni Crick la nombraron en sus discursos de aceptación del Nobel. Fue Wilkins, precisamente el elemento del trío con quien Rosalind tuvo más problemas, a quien Crick convenció para que la mencionase. Cuando se trasladó a la Universidad de Birkbeck fue prácticamente obligada a abandonar el trabajo sobre el ADN y comenzó a trabajar sobre la estructura de los virus. Watson hablo de este tema exactamente pero no la menciono ni una sola vez. No parece que Rosalind tuviese rencores frente al hecho de que su trabajo sobre la estructura del ADN solo ocupó el tercer lugar en el número de la revista Nature en la que se publicaron a la vez la teoría de Watson y Crick, los resultados de Wilkins y los de ella misma. En 1959 murió de cáncer de ovario, pero no se saben si fueron razones laborales, debido a que su trabajo con los rayos X era muy duro. El Debate. En 1968 Watson publicó su libro en el que casi no habla bien de nadie salvo de sí mismo, pero la parcialidad de lo que cuenta de Rosalind Franklin removió la historia del descubrimiento clave de la Biología del pasado siglo. ”. Sus conclusiones se han criticado por dar demasiado peso al sexismo de los ambientes científicos de la Inglaterra de mediados de siglo. Lynn Osman Elkin ha escrito: “Hubo suficiente gloria en el trabajo de los cuatro como para que pudiera ser compartida”. Pero yo diría que lo que hubo en el descubrimiento de la doble hélice fue suficiente para que la estructura del ADN no solo sea una lección de intuición y trabajo científico, sino una excelente fuente para evaluar el comportamiento de los científicos a la luz de la ética. En Abril de 1953 aparecieron publicadas en la revista Nature dos pequeños artículos firmados por dos jóvenes investigadores, el norteamericano J.D. Watson y el británico F.H. Crick.Los artículos proponían un modelo estructural para una molécula hasta entonces enigmática y polémica, presente en todos los seres vivos y que respondía al enrevesado nombre de Ácido Desoxirribonucleico. Afortunadamente, este nombrecito se abrevió en tres letras, ADN para los hispanohablantes, DNA para los anglosajones. Hay veces que un hecho marca el inicio de una nueva época, abre nuevas puertas y conduce a caminos hasta entonces desconocidos.La publicación de los artículos de Watson y Crick fue la señal de salida para una nueva ciencia, o subciencia, la genética molecular. Algo que ha traido cola, cincuenta y tantos años después, y que seguirá haciendolo durante en el futuro, sin duda.Las repercusiones de los avances científicos se hacen sentir al cabo del tiempo, no de forma inmediata. Y la dilucidación del modelo estructural del ADN, en esa elegante doble hélice, ha traído y traerá repercusiones de toda índole en la vida cotidiana. La historia de cómo se concibió el fantástico modelo tiene varios protagonistas principales: *los honorables Watson y Crick, jóvenes investigadores un tanto desaliñados, independientes y casi deshauciados profesionalmente que, en el último momento, publican un descubrimiento que sacude los cimientos de la Biología *El señor Maurice Wilkins, director de un departamento científico que ofrece a los anteriores las pruebas que necesitan par construir su modelo de chapas y alambre...y que también se llevó el Premio Nobel. Rosalind Franklin, la gran olvidada de esta historia* La olvidada Rosalind Franklin. Fue, literalmente, quien le hizo la foto al ADN, quien descubrió una serie de medidas y periodicidades sin las cuales Watson y Crick jamás hubieran podido construir su modelo. Era considerada por Wilkins como una "simple ayudante". Nadie le sugirió que se uniera al equipo que estudiaba el ADN, a nadie se le ocurrió preguntarle si quería participar en el artículo de Nature, los del Nobel no se acordaron de ella tampoco en 1962. Murió de cáncer, a los 37 años. Trabajaba con los peligrosos Rayos X. Nadie puede discutir el mérito de Watson y Crick. Lo extraordinario ha sido cómo la historia oficial menospreció y olvidó el trabajo fundamental de un investigador de la talla de R. Franklin, ¿quizás por el mero hecho de ser mujer?..... Hoy en día se asiste a una rehabilitación de su nombre y su prestigio como científico. De hecho, uno de los edificios del King's College, su centro de investigación, lleva su nombre. ¿Por qué la doctora británica Rosalind Franklin, uno de los personajes clave en el hallazgo, ha quedado fuera de la historia de este avance genético? La historia registra, a nivel popular, sólo al británico Francis Crick y al estadounidense James Watson como descubridores de la estructura del ADN. Pero el Premio Nobel de Medicina o Fisiología de 1962 se entregó también a Maurice Frederick Wilkins. En esa ceremonia, sin embargo, faltaba un personaje fundamental en los trabajos que llevaron al premio concedido a estos tres científicos, la doctora Rosalind Franklin, personaje omitido con demasiada frecuencia en la historia del inicio de la genética moderna, excluida de un premio que se otorgaba a Crick, Watson y Wilkins, según el Comité del Nobel, «por sus descubrimientos referentes a la estructura molecular de los ácidos nucleicos y su importancia en la transferencia de información en el material vivo». Estas palabras explicaban, en el austero estilo de los premios Nobel, que Crick, Watson y Wilkins habían determinado por primera vez en la historia la estructura del ácido desoxirribonucleico, una sustancia aislada por primera vez apenas en 1869 por el médico suizo Friedrich Miescher. En 1944 se demostró que el ADN era un «principio transformador» que llevaba información genética, lo que se confirmó plenamente en 1952. La doble hélice Crick y Watson son los más conocidos en la saga del descubrimiento de la estructura del ADN porque fueron ellos los que en 1953 establecieron que el ADN estaba formado por una doble hélice. Su descubrimiento, publicado en abril en la reconocida revista 'Nature', estaba destinado a dar inicio a una de las mayores revoluciones en la historia de la biología. Pero es necesario saber cómo llegaron a esta conclusión los dos científicos para poder determinar con certeza el papel que jugó en esta historia la científica británica Rosalind Elsie Franklin, biofísica, física, química, bióloga y cristalografista de rayos X, una lista de logros académicos impresionante, máxime si tenemos en cuenta que la consiguió en una vida trágicamente breve, pues nació en 1920 y murió de cáncer en 1958. Sería muy sencillo determinar la forma de la molécula de ADN con un potentísimo microscopio de tunelado por escaneo. Este microscopio, inventado en 1981, puede 'ver' perfiles tridimensionales a nivel de átomos. Es un logro tal que sus creadores ganaron el Premio Nobel de Física en 1986. Pero en la década de 1950, las herramientas al alcance de los investigadores eran mucho más limitadas. Uno de los sistemas utilizados era la cristalografía de rayos X, un método indirecto para determinar la disposición de los átomos en un cristal. Al pasar un haz de rayos X por un cristal, los rayos X se difractan, sufren una distorsión que cambia según el medio por el que se mueve la onda electromagnética. (La difracción de la luz es la responsable de que un lápiz en un vaso de agua parezca quebrarse al nivel del agua.) Los ángulos e intensidades de los rayos X difractados captados en una película fotográfica permiten a los cristalógrafos generar una imagen tridimensional de la densidad de los electrones del cristal y, a partir de ello, calcular las posiciones de los átomos, sus enlaces químicos y su grado de desorden, entre otros muchos datos. En enero de 1951, la joven doctora Rosalind Franklin entró a trabajar como investigadora asociada al King's College de Londres, bajo la dirección de John Randall. Éste la orientó de inmediato a la investigación del ADN, continuando con el trabajo, precisamente, de Maurice Wilkins. Lo que siguió no suele salir en las películas y narraciones porque fue el duro y poco espectacular trabajo de Franklin para afinar sus herramientas (un tubo de rayos X de foco fino y una microcámara), y determinar las mejores condiciones de sus especímenes para obtener imágenes útiles. En este caso, el nivel de hidratación de la muestra era esencial. Habiendo determinado la existencia de dos tipos de ADN, se dividió el trabajo. Wilkins se ocupó de estudiar el tipo 'B', determinando poco después que su estructura era probablemente helicoidal. Rosalind Franklin, por su parte, trabajó con el tipo 'A', generando imágenes que descritas como poseedoras de una gran belleza, y abandonando la teoría de la estructura helicoidal sólo para retomarla después, afinada y perfeccionada. La 'fotografía 51' Una de las fotografías de difracción de rayos X tomada por Franklin en 1952, y que es famosa en el mundo de la ciencia como la 'fotografía 51', fue vista por James Watson a principios de 1953, cuando todos los científicos se apresuraban por resolver el enigma ante el fracaso espectacular del modelo de ADN propuesto por Linus Pauling. Esa fotografía sería fundamental para consolidar el modelo de Crick y Watson. Rosalind Franklin había redactado dos manuscritos sobre la estructura helicoidal del ADN que llegaron a la revista especializada 'Acta Cristallographica' el 6 de marzo de 1953, un día antes de que Crick y Watson finalizaran su modelo del ADN. Ese mismo día, Franklin dejó el King's College para ocupar un puesto en el Birbeck College y su trabajo quedó al alcance de otros científicos. Pero ella, al parecer, nunca miró atrás. El trabajo de Rosalind Franklin se publicó en el mismo número de 'Nature' que el modelo de Crick y Watson, como parte de una serie de artículos (incluido también uno de Wilkins) que apoyaban la idea de la estructura helicoidal doble de la molécula de la vida. Como la idea de esa estructura helicoidal rondaba por todos los laboratorios de la época, el debate de quién fue el verdadero descubridor de la forma del ADN probablemente no se resolverá nunca. Lo que es claro es que tanto Crick como Watson, Wilkins y Franklin fueron los padres comunes de este descubrimiento que literalmente cambió nuestro mundo y nuestra idea de nosotros mismos. El modelo de Crick y Watson no fue aceptado y confirmado del todo sino hasta 1960, cuando Rosalind Franklin ya había fallecido. Y como al concederse el Premio Nobel a los descubridores de la doble hélice, el reglamento del galardón impedía que se diera el premio de modo póstumo, Rosalind Franklin quedó sin el reconocimiento al que tenía, sin duda alguna, todo el derecho, como los otros tres premiados, y cayó en un olvido del que apenas se le empezó a rescatar en la década de 1990. A veces parece que las mujeres no han tenido ninguna importancia en los grandes descubrimientos mundiales, pero no es cierto. Rosalind Franklin es un claro ejemplo de ello. Considerado como el logro médico más importante del siglo XX, el modelo de la doble hélice del DNA abrió el camino para la comprensión de la biología molecular y las funciones genéticas; antecedentes que han permitido llegar al establecimiento, en estos días, de la secuencia "completa" del genoma humano. La historia dice que sus descubridores fueron Watson y Crick. Aunque lo cierto es que nunca hubiesen podido descubrir la forma del DNA sin la ayuda vital de ROSALIND FRANKLIN. Esta mujer nacida en Inglaterra el 25 de julio de 1920, murió en Londres el 16 de abril de 1958. Rosalind Franklin se graduó de la universidad de Cambridge en 1941, no sin antes salvar la oposición paterna. Hizo estudios fundamentales de microestructuras del carbón y del grafito y este trabajo fue la base de su doctorado en química física, que obtuvo en la Universidad de Cambridge en 1945. Después de Cambridge, pasó tres productivos años (1947-1950) en París, en el Laboratoire de Services Chimiques de L'Etat, donde aprendió técnicas de difracción de Rayos X. En 1951, volvió a Inglaterra como investigadora asociada en el laboratorio de Juan Randall en King's College, Cambridge. Para Rosalind era la oportunidad de aplicar sus conocimientos a la biología y el laboratorio de Randall se encontraba en el mejor nivel de desarrollo. En el laboratorio de Randall ella cruzó su trayectoria con la de Maurice Wilkins. Aunque ambas estaban referidas al DNA, lamentablemente, la misoginia y la competencia llevaron la relación a un conflicto permanente con Wilkins. Este llevaba largo tiempo trabajando en ADN y había tomado la primera fotografía relativamente clara de su difracción cristalográfica. Wilkins había sido el primero en reconocer en ésta los ácidos nucléicos y no estaba dispuesto a la competencia interna. En ese tiempo se conocía la forma deshidratada de la molécula (forma A), la que no sugería una forma helicoidal. Rosalind se concentró primero en interpretar los patrones de difracción utilizando las laboriosas fórmulas de Patterson. Las primeras imágenes obtenidas en Londres con el ADN deshidratado se conocieron en Cambridge. Watson había tenido ocasión de asistir a la clase que dio Franklin en noviembre de 1951 sobre el avance de sus investigaciones. Rápidamente, con Francis Crick se pusieron a la tarea de imaginar su estructura y para ello, trabajaron principalmente con modelos atómicos a escala. Este primer intento terminaría en un fracaso rotundo. Watson y Crick invitaron a Franklin y Wilkins a Cambridge para darles a conocer su propuesta. Esta consistía en un modelo helicoidal con tres cadenas. Iones de Magnesio sostenían unidos los fosfatos y hacia la periferia las pentosas y las bases nitrogenadas. Rosalind Franklin pulverizó sus argumentos. La cantidad de agua en el modelo no correspondía al de los estudios de difracción. Los fosfatos y, por lo tanto, el “esqueleto” de la molécula tenían que estar en el exterior de la misma. No existía en realidad ningún indicio consistente de que la estructura fuera helicoidal. La conocida flema inglesa seguramente impidió la catástrofe. De todos modos, el rumor llegó a la cabeza del laboratorio: Sir Lauwrence Bragg, quien decidió prohibir a Watson y Crick que sus estudios en el ADN continuaran. La astucia se impuso: James Watson se concentró en el estudio del virus del mosaico del tabaco. Este tiene al ARN como uno de sus constituyentes fundamentales. Dilucidar esta estructura le permitiría acercarse al ADN y de paso profundizar sus conocimientos en cristalografía. Mientras tanto, durante 1952 Rosalind Franklin repitió los estudios cristalográficos con diferentes grados de hidratación. Al hidratarse la difracción era completamente distinta (forma B). Como sabemos ahora, las fibras de ADN se alejan entre ellas y toman su forma nativa. A principios de 1953 Wilkins mostró a Watson uno de las fotografías cristalográficas de Franklin de la molécula de DNA, cuando Watson vio la foto, la solución llegó a ser evidente para él y los resultados fueron publicados en un artículo en Nature casi inmediatamente. Sin autorización de Rosalind, Wilkins se las mostró primero -las imágenes de la forma B (hidratada)- a James Watson y, posteriormente, un informe de Rosalind Franklin a Sir John Randall fue entregado a Watson y Crick. Francis Crick había trabajado en descifrar cómo se verían las estructuras helicoidales de las proteínas en imágenes de cristalografía. Y eso era justamente lo que tenía al frente en el informe de Franklin. Más aún, el reflejo de 3.4 Å en la meridiana implicaba que esa era la distancia entre los nucleótidos de una misma cadena de ADN. Al aplicar estas mediciones a la forma A y corregirla por la contracción y la densidad de la molécula sólo había lugar para dos nucleótidos en cada plano transversal. Si eso era así, lo más lógico es que las cadenas fueran también dos. Franklin murió prematuramente, de cáncer de ovario, en 1958 en Londres. Con toda probabilidad, esta enfermedad fue causada por las repetidas exposiciones a la radiación durante sus investigaciones. En 1962 se les concedió el Premio Nobel en Fisiología y Medicina a Watson, Crick y a Wilkins, sin hacer ninguna mención de la importancia que tuvo Rosalind Franklin. Sus compañeros, incluso Watson -famoso por la mordacidad con que se refería a sus colegas y por algún comentario de mal gusto sobre Rosalind- expresaron repetidas veces su respeto personal e intelectual por ella. En la actualidad, existe un amplio movimiento reivindicativo del papel primordial que Rosalind Franklin tuvo en el descubrimiento del ADN. En cualquier caso, Rosalind Franklin merece ya el lugar que ha llegado a ocupar, como icono del avance de las mujeres en la ciencia. http://es.wikipedia.org/wiki/Rosalind_Franklin http://www.mujeryciencia.es/2008/10/04/rosalind-franklin/
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