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Animales que ya no podemos ver hoy en día. Parte 2

Ciencia Educacion9/27/2010


Animales que ya no podemos ver


Parte 2




Hola a todos y todas.

Me pareció interesante, compartir este post en Taringa!. Todo lo que está a continuación pertenece a un blog.

Llámenlo Copy Paste o como quieran, pero igual la información es interesante y buena. Espero que les guste el post.



Si no viste la parte 1, .





El Megaterio



El megaterio, de nombre científico "Megatherium americanum", vivió durante el Plioceno y el Pleistoceno, es decir, desde hace 5'3 millones de años hasta hace unos 9000 años. Este animal vivió con el ser humano durante un tiempo, antes de extinguirse por completo. Numerosos fósiles suyos se han encontrado en Sudamérica, y más concretamente en Argentina, donde Charles Darwin estuvo investigando sobre este y otros animales de la misma época.

Esta especie era gigantesca, pesada y voluminosa. Por ejemplo, un macho adulto solía superar normalmente los seis metros de longitud y los dos metros de altura. Su cola era muy larga y musculosa (basta con decir que tenía 50 cm de diámetro). Por supuesto, todas esas dimensiones requerían unos huesos robustos y muy resistentes, con una pelvis enorme. Según los expertos, los huesos del megaterio eran más robustos que los del elefante actual. El pelaje también era muy espeso, y cambiaba de color según la edad y el sexo, aunque se cree que era de un tono marrón.





Como os estaréis imaginando, el peso del animal no se quedaba atrás, llegando a alcanzar las ocho toneladas. Volviendo al ejemplo del elefante, podemos compararlos para ver que un elefante africano no suele superar las 7'5 toneladas, mientras que en el magaterio era algo normal. Visualizad a un perezoso actual tan grande o más que un elefante para daros cuenta de lo que este animal representaba.

Para sostener ese enorme peso, sus patas eran cortas pero muy robustas, y con unos pies enormes. Las garras eran encorvadas y tenían bastantes usos en su alimentación.

En contraste con todas las características mencionadas anteriormente, su cabeza era pequeña y carecía de colmillos. Los únicos dientes que poblaban su boca eran cuatro molares a cada lado. Su lengua, como podemos ver en la primera ilustración del artículo, era enormemente larga, y le servía para arrastrar las hojas de los árboles a su boca, ya que era herbívoro.





Y hablando de su dieta, la alimentación de este animal es uno de los puntos más curiosos de los que podemos hablar. Como hemos dicho, era herbívoro (aunque no se descarta que de vez en cuando tuviera hábitos omnívoros, pero es un punto que carece de importancia). Lo principal es que su dieta se basaba en los árboles, donde encontraba ramas, frutas y hojas que no estaban al alcanza de todos los animales.

¿Pero cómo llegaba un animal cuadrúpedo de dos metros de altura a lo alto de un árbol? Todo reside en su capacidad para ponerse a dos patas. O mejor dicho, a tres patas, ya que su principal ayuda era su potente cola. Formando un trípode con sus patas traseras y su musculosa cola, el megaterio aprovechaba los seis metros de longitud horizontal de los que gozaba para llegar a lo más alto de los árboles. Sus dientes, ideales para machacar vegetales, y su musculosa lengua hacían el resto.

Pero no toda la alimentación de este animal se basaba en los árboles, también había más medios. Aunque lo utilizaba menos, otro método del megaterio era el de usar sus potentes zarpas para desenterrar tubérculos y raíces de todo tipo del suelo.





Pero, a pesar de lo dicho sobre su capacidad de ponerse a dos patas, cuando este animal no estaba alimentándose iba siempre a cuatro patas. Y, además, según los fósiles estudiados se piensa que apoyaba los nudillos de las patas superiores al andar, como si de un chimpancé se tratara.

¿Pero qué llevo a este poderoso animal a la extinción? Como dijimos al principio, fue un combinado de muchos cambios. Este animal empezó a desarrollarse cuando América del Sur era una isla aislada de América del Norte, y cuando éstas se conectaron definitivamente Sudamérica empezó a recibir una gran cantidad de animales extranjeros (en la Wikipedia podéis informaros más sobre el Gran Intercambio Americano). De cualquier modo, en un principio a este animal no le afectó demasiado la incorporación de nuevos animales. De hecho, algunos grupos del propio megaterio pasaron a América del Norte, donde también prosperaron.






El Delfín chino de Río



De nombre científico "Lipotes vexillifer", el delfín chino de río apareció hace unos 25 millones de años en el Océano Pacífico. Según los fósiles encontrados, se cree que hace 20 millones de años dejaron ese hábitat y pasaron a habitar únicamente el río Yangtsé, ocupando el curso medio e inferior del río. En un principio llegó a extenderse por 1.700 kilómetros de río, pero su distribución se redujo cientos de kilométros con el paso del tiempo.

Una de las características de esta especie es que sus ojos, aunque son funcionales, tienen un rango de visión enormemente reducido (problema que empeora todavía más si consideramos la contaminación del agua). ¿Qué hacen entonces? Basan su visión en la ecolocación, un método que consiste en emitir sonidos y determinar el medio en el que se encuentran a base de los ecos. Seguro que a todos os suena el ejemplo del murciélago; pues el método que utiliza el murciélago es este mismo. Bajo estas líneas podéis ver un ilustrativo gif que explica muy bien el método.









El tamaño de este animal es bastante parecido al del delfín común. El macho mide unos 2'3 metros de longitud, mientras que la hembra mide uno centímetros más, 2'5 metros. Acorde al tamaño, el peso oscila entre 135 y 250 kilogramos. El color del lomo de este animal varía desde un azul pálido hasta un tono grisáceo; el vientre suele ser normalmente blanco (los colores se ven muy bien en la primera imagen del post).

A simple vista podéis ver otra gran característica de esta especie: su gran hocico. Es muy largo y estrecho, y termina en una especie de pico que se va curvando hacia arriba con la edad y el tamaño. Entre sus usos, está el de buscar comida en el fondo del río, ya que esa longitud y curvatura facilita mucho la tarea.







Pero su hocico también determina su dieta. Al ser tan estrecha, le obliga a tener una dieta basada en peces pequeños (prácticamente, suele poner como máximo 6'5 cm de ancho; si un pez supera esa anchura no suele intentar cazarlo). Caza de forma diurna, y la mayor parte del alimento la encuentra en el fondo fluvial, donde, como ya dijimos antes, su hocico juega un gran papel.

La vida media de esta especie es de unos 25 años, alcanzando la madurez sexual a los 4-6 años. Suelen vivir en pequeños grupos, de 3-4 delfines, y necesitan aguas limpias y frescas para sobrevivir en buenas condiciones.





Pasemos ahora a la historia de su extinción. Al igual que con muchos otros animales, esta extinción fue algo bastante rápido, en un solo siglo se puso en peligro de forma muy brusca. Para que os hagáis una idea, nada mejor que ver una pequeña línea del tiempo con el número de delfines chinos de río que existían en cada época:

- Antes de 1900 había un considerable número de entre 3000-5000.
- Para el 1995, había menos de 100.
- Para el 2006 ya se cree extinto.

Como vemos, fue un proceso rápido y devastador para la especie. Las causas de esta extinción son muy variadas, pero la mayor parte están relacionadas con el hombre. Además de la clásica sobrepesca y caza furtiva, también destacan hechos como la construcción de la presa más grande del mundo, la Presa de las Tres Gargantas, una construcción enorme que redujo considerablemente el hábitat de este animal.

También está implicada la contaminación del río. Como dijimos en su descripción, estos delfines necesitan aguas muy limpias y frescas, cosa cada vez más difícil en este río. Según el profesor de universidad Lu Jianjian, el 40% de los residuos de China se descargan en el río, unos 25 millardos de toneladas al año.





El animal se cree extinto desde 2006, cuando una expedición científica no encontró ningún ejemplar en el río. Sin embargo, hay quién aún cree que este animal sigue vivo (algo no descartado tampoco por muchos expertos). Por ejemplo, un habitante de la zona aseguró ver uno en el 2007, pero otra expedición científica en 2008 volvió a dar resultados negativos. La opinión de los biólogos es que sólo hay dos posibilidades:

a) Está extinto.
b) No está extinto pero lo va a estar pronto.

Según dicen, en caso de que quedaran algunos ejemplares no serían suficientes para recuperar la especie, además de que la situación del río seguiría sin permitirlo. Esta especie está perdida, y peor aún, se ha perdido hace apenas unos cuatro años.

















La paloma migratoria



La paloma migratoria, de nombre científico Ectopistes migratorius, vivió en los vastos territorios de la costa este norteamericana, ocupando una gran parte de lo que hoy es Estados Unidos y Canadá. Como bien indica su nombre, se desplazaba en grandes grupos hasta que, en el siglo XX, su existencia llegó a su fin.

Sus características generales como el peso o la el tamaño eran bastantes parecidos a los de la paloma común, aunque su cuerpo estaba mejor adaptado a las migraciones. Por ejemplo, aproximadamente solían medir unos 32 centímetros del pico a la cola y pesaban unos 350 gramos (aunque la hembra siempre solía tener un peso y tamaño menores a los del macho).





Quizás la característica más sorprendente de este animal era su enorme capacidad de formar bandadas a la hora de desplazarse. Según decían los biólogos, era un animal muy social, y la vida en grupo era algo vital para él. Cuando tenían que desplazarse de un lugar a otro, las bandadas llegaban a alcanzar unas longitudes enormes. De hecho, hay algunos escritos de la época que aseguran que las bandadas llegaban a los 1'6 kilómetros de grosor y 500 kilómetros de longitud. Imaginad un manto de con casi dos kilómetros de grosor extendido sobre 500 kilómetros de cielo para entender lo que realmente era una migración de este ave. Algunos testimonios de la época en la que estos animales eran abundantes dicen que cuando un grupo de bandadas cruzaba una ciudad, ésta pasaba varios días completos con una disminución de luz y calor, ya que literalmente les tapaban el cielo. Eran como una enorme nube.



Mientras visitaba a unos amigos en Nueva Inglaterra, estando sentado en la cocina, de repente el cielo se oscureció, no había luz en la habitación y un ruido estruendoso empezó a oirse cada vez más, estaba seguro de que era un tornado. Cuando mis amigos vieron lo asustado que estaba exclamaron: "¡oh, eso son sólo las palomas volando sobre nosotros"





Otro punto importante sobre esta maravillosa ave es su gran colorido. La combinación de colores es enorme: Un tono azulado en la cabeza y el dorso, un color anaranjado en el pecho y blanco en el vientre. Además, las alas tenían los extremos negros y pequeñas motas negras. La cola también acababa en un color negro y muy a menudo los ojos estaban recubiertos de un plumaje de tono rojizo. Toda una combinación de colores. Sin embargo, en la imagen también veis una paloma que no cumple con todos estos colores ¿Por qué? Porque se trata de una hembra. El animal que hemos descrito antes, el que está situado en la parte inferior de la imagen, era un macho. La hembra (situada en la parte superior), a pesar de tener ciertas similitudes, poseía un color pardo en el dorso y en general todos sus colores eran más apagados.

La dieta de este animal era omnívora y muy variada. Se alimentaban de los frutos que producían los árboles y arbustos, de lo que encontraban por el suelo... Principalmente, eran nueces, bayas, bellotas, invertebrados, frutas e insectos. Las crías se alimentaban con leche de la madre (el término "leche de paloma" se refiere a una mezcla de alimentos semidigeridos) y con los alimentos regurgitados que traía el padre. Esta eficaz alimentación daba como resultado un crecimiento muy rápido, en el cual los polluelos estaban listos para independizarse con sólo dos semanas de vida.


También cabe destacar que esta especie sólo ponía un huevo por apareamiento. Sin embargo, el huevo eclosionaba rápidamente a los 13 días (y como hemos dicho, abandonaría el nido dos semanas después), lo cual permitía un buen crecimiento de la especie. Era una reproducción muy rápida.

Pasemos ahora a la curiosa historia de su extinción (como era de esperar, a causa de los humanos). Primero, vamos a situarnos a principios del siglo XIX. En esta época, la paloma migratoria es una de las aves que más abundan en el mundo entero. En esos momentos, los estadounidenses empiezan a cazarla para su propia alimentación y la de sus animales. Era una carne de pobres, un par de estas palomas se podían comprar por apenas dos centavos.




Con la expansión del ferrocarril por Norteamérica, los colonos empiezan a establecerse en nuevos territorios y, para alimentarse, empezaron a cazar a un ritmo enorme las aves más fáciles para ellos: Las palomas migratorias. Con un sólo disparo a un grupo que estuviera en plena migración caían varias aves a la vez.

Pero la caza excesiva no fue lo único que las perjudicó. Al mismo tiempo que el ferrocarril hacía más fácil el transporte de los humanos, la agricultura empezaba a destrozar áreas de bosque que anteriormente eran el hogar de muchas de estas palomas. Para 1850, sólo 50 años después del inicio de esta historia, el decrecimiento de esta especie ya era más que evidente. Sin embargo, la caza no se redujo, seguía siendo un animal fácilmente cazado.

30 años más tarde, en 1880, la situación ya era muy grave y estaba empezando a peligrar la especie. Los gobiernos empezaron a tomar conciencia de el problema en esta época y quisieron criar a la especie en cautividad, pero, como era de esperar, un ave migratoria no podía criarse bien en un espacio cerrado. Entonces llegó el momento más terrible para la especie. El fatídico día se produjo en 1896, cuando un grupo de cazadores mataron 25.0000 ejemplares en un solo día, aprovechando que estaban todos reunidos en una zona de cría y reproducción. Todos los adultos fueron exterminados y las crías murieron por falta de alimento y protección.





Pero, ¿sabéis qué pasó con esas 25.000 palomas cazadas? Pues que, mientras el tren las transportaba para que se usaran como alimento, éste se averió y tuvieron que tirar a todas las palomas, no las usaron para nada. Desde ese día, encontrarse a este animal era algo anecdótico, toda una proeza. Pero ahí no acaba todo, preparaos... ¿Os preguntáis quién mató a la última paloma migratoria que había en libertad? Nada más y nada menos que un pequeño niño de Ohio, en el año 1900.

Desde entonces, sólo se podían ver en cautividad, en los zoos. El último ejemplar que vivió con nosotros recibió el nombre de Martha. El 1 de septiembre de 1914, Martha moría en su jaula, para ser posteriormente congelada y mandada a un museo. El animal que estáis viendo a vuestra izquierda es ella, la última paloma migratoria que hubo.






El Alce Irlandés


El alce irlandés, de nombre científico "Megaloceros giganteus", vivió, a pesar de su apodo, por toda Europa y gran parte de Asia. ¿Y por qué ese nombre de "irlandés"? Sencillamente, ese adjetivo tiene su origen en la gran cantidad de fósiles encontrados en Irlanda, uno de los lugares donde mejores restos se conservan. Este animal convivió con el hombre, como podemos ver en las numerosas pinturas rupestres que podemos hay en diversas cuevas. Según se cree, esta especie apareció por primera vez hace unos 400.000 años, y fue uno de los grandes animales que vivieron durante el Pleistoceno, hasta que su existencia llegó a su fin hace unos 7.700 años (esta vez, su extinción fue por causas naturales).

Como ya supondréis, las dimensiones del alce irlandés son impresionantes. Por ejemplo, tenía una altura de 2'2 metros de media y su peso rondaba las 1'2 toneladas. Sin embargo, esta especie tenía un gran dimorfismo sexual, por lo que la hembra solía ser más grácil, pequeña, y, sobre todo, carecía de cornamenta de la que hacían gala los machos. Sin lugar a dudas, esa cornamenta es la característica más importante del animal.





Como si de un trofeo se tratara, el alce irlandés presumía de su enorme cornamenta: Hasta 3'5 metros de punta a punta y unos 40 kilogramos de peso tenía esta maravilla. Realmente, sus cuernos estaban desproporcionados y eran demasiado exagerados. ¿Pero por qué? Sencillamente, por selección natural. Los machos sólo llevaban la cornamenta en época de celo (otoño e invierno), y sólo los que poseían las cornamentas más grandes tenían descendencia. A causa de ello, el proceso evolutivo llevaba a esta especie a una extensión exagerada de sus cuernos.

Las cornamentas más grandes eran capaces de intimidar a sus rivales, alejar a otros machos e impresionar a las hembras. Y, por supuesto, en las grandes peleas entre machos ganaba el que tuviera una cornamenta mejor preparada para la batalla de "cabeza contra cabeza" (al igual que hacen los alces). Pero no todo eran ventajas. Tradicionalmente, se vio a estos cuernos como algo pesado e incluso molesto a la hora de cruzar bosques o árboles, ya que su cornamenta se enredaría y podría dejarlos atrapados. Sin embargo, este último problema no se presentaba con frecuencia, ya que el alce irlandés sólo vivía en despejadas tundras y estepas, no en bosques llenos de vegetación. Además, biólogos como Stephen Jay Gould aseguraron que su gran tamaño corporal compensaba el peso de la cornamenta y no debería haber ningún problema de peso.





Y, como mencionamos antes brevemente, su cornamenta también era un arma ideal para defenderse de otros animales. Según se cree, un adulto ya formado sólo tenía como depredadores habituales al león de las cavernas, al hombre neandertal y al hombre moderno. Esta especie no tenía miedo de ningún otro animal. Eso sí, los ejemplares enfermos o jóvenes eran presas ocasionalmente de los lobos, las hienas y los osos.

Y dejando atrás el tema de la cornamenta, otra curiosa característica de este animal era su pelaje, ya que cambiaba bruscamente según la estación. En verano era corto, ligero y de un color rojizo claro. Sin embargo, en invierno el pelaje se hacía más denso y cambiaba a un color más oscuro por todo el cuerpo excepto en la cara y el cuello, donde se volvía blanco. También hay que destacar que tenían una especie de "collar" formado por unas líneas de pelo negro desde los hombros hasta el cuello.

Respecto a su dieta, era herbívoro. Sobre todo, eran animales muy pastadores, que se alimentaban de mucha hierba y de los arbustos que crecían en las frías llanuras de las estepas. Y, precisamente, ese tipo de alimentación fue una de las razones por las que desapareció este animal, junto con muchas otras.





Las causas de su extinción son muy variadas y algunas posibilidades no se conocen con seguridad. La causa más importante fue una serie de cambios climáticos que afectó gravemente a su hábitat natural y redujo enormemente a la población de alces irlandeses hace aproximadamente unos 10.600 años. Evidentemente, esta serie de cambios en su hábitat redujo también los vegetales de los que se alimentaba, por lo cual cada vez era más difícil sobrevivir.

También se baraja que el hombre tuviera algo que ver con esta extinción. Se sabe que los cazadores humanos atacaban a este animal, pero en realidad era una caza moderada y lograron convivir con naturalidad, quizás porque no era demasiado fácil cazarlo. Sin embargo, una acción que podría haber afectado más duramente es la extensión de los granjeros, que mermaba las tierras en las que podía sobrevivir.

Otras posibles causas que se suman a la lista es la inadaptación para desplazarse a nuevas áreas más boscosas y, con más posibilidades, la osteoporosis (muy frecuente en los machos, a causa de la cornamenta) en malas épocas. Hay que recordar que este animal nunca salió de la zona de Eurasia, así que perdió la oportunidad de emigrar a nuevos territorios como América para sobrevivir.





Resumiendo de forma clara, la extinción del alce irlandés fue una mezcla de diversos factores que le impidieron adaptarse al medio. El clima estaba cambiando, su hábitat se reducía, la presencia humana aumentaba, sus alimentos escaseaban... Fue una mezcla mortal para el alce irlandés. Según los últimos fósiles hallados, hace 7.700 años ya deberían quedar muy pocos o ninguno, los últimos resquicios en zonas como Rusia o Escocia se estaban agotando. Según parece, los últimos grupos se refugiaron en Siberia occidental, donde perduraron unos años más antes de extinguirse por completo.






El Babakotia radofilai




El nombre de "Babakotia radofilai" (no tiene nombre común, se le reconoce directamente con el científico) proviene de la calificación que solía recibir el indri (un pariente cercano y parecido a este animal), babakoto. Se adaptó el nombre a Babakotia y además se incluyo un segundo nombre en honor a uno de los descubridores de la especie, Jean Radofilao. Según se cree, este animal vivió durante buena parte del Holoceno (la época que comprende los últimos 11.784 años) hasta aproximadamente el 3000 a.C (esta fecha no se sabe con seguridad, lo explicaremos más adelante). También hay que destacar que era una especie endémica de Madagascar, una isla cuya fauna es especialmente extravagante y diferente al resto del mundo.

Era un animal de tamaño medio dentro de la familia de los lémures perezosos. Esta familia en general era de una longitud un poco mayor a la de los lémures actuales, por lo que el Babakotia radofilai mediría aproximadamente un metro de longitud y pesaba entre 16 y 20 kilogramos.






Como hemos comentado antes, esta especie no tiene nada que ver con los perezosos, pero al mismo tiempo tienen muchos caracteres similares (como ya expliqué en una ocasión, se trata de un ejemplo de evolución convergente, suceso en el que dos animales diferentes desarrollan rasgos similares al vivir en medios parecidos). Tenían unos antebrazos muy largos, unos dedos curvados y unas articulaciones muy flexibles. Este último punto destaca especialmente, ya que gozaba de gran movilidad en las caderas, la columna vertebral y las muñecas.

El cráneo de este animal es muy similar al del resto de los lemures perezosos, aunque era algo más ligero y menos robusto que el de las otras especies. Las órbitas oculares eran bastante pequeñas en relación al resto del cuerpo, por lo que lo más probable es que padeciera de una agudeza visual muy baja.




Una de las características que presentaba su comportamiento es que tendían a colgarse de los árboles tal como muestra la primera imagen de este artículo. No se tienen pruebas de que saltara de árbol en árbol como hacen otros animales parecidos, pero sí que existen indicios de que sabía trepar y colgarse de los árboles: Dedos ideales para agarrarse (largos y curvados), unos pies más pequeños (ideales para trepar de forma vertical), sus patas anteriores eran notablemente más grandes que las posteriores, y la ya mencionada flexibilidad en todo su cuerpo, desde las muñecas hasta la columna vertebral. Aunque, como demuestran los estudios más recientes, eran unos animales muy lentos a la hora de trepar y hacían diversas adaptaciones en sus movimientos para subir a los granes árboles.

También, gracias a los fósiles encontrados, se ha podido estudiar con detalle la dentadura del Babakotia radofilai. Se sabe que en total tenía 30 dientes, de los cuales son especialmente interesantes los molares y premolares, ya que eran más alargados que la de sus especies cercanas y, además, poseían una especie de crestas muy cortantes en la parte superior y esmalte redondeado en el resto del diente.






Gracias a esta información sobre la dentadura se puedo concluir que era un animal folívoro. Esto quiere decir que se alimentaba principalmente de las hojas de los árboles. Evidentemente, era una alimentación bastante pobre y poco nutritiva, por lo que también solía complementarlo con otro tipo de alimentos vegetales (pero nunca carne, ya que era herbívoro) como podrían ser las raíces duras o la fruta. Parece que los dientes surgían a edad muy temprana, ya que el destete de las crías mejoraba las posibilidades de supervivencia cuando llegara la temporada seca.

Respecto a su extinción, es el punto con más confusión sobre este animal. No se conocen las causas con seguridad, y además se cree que todavía hay fósiles sin descubrir y que pueden llevar a confusiones sobre su desaparición. Las teorías de los biólogos apuntan a que este animal se extinguió con la llegada del hombre a Madagascar en el siglo IV d.C.






Sin embargo, las teorías no cuadran con los hallazgos encontrados, ya que el fósil más reciente encontrado data de entre el 3100 y el 2800 a.C. ¡Más de tres mil años antes de la llegada del hombre! Este es el interrogante que se plantea: ¿Se extinguió por culpa del hombre y simplemente no hemos encontrado los suficientes fósiles? ¿O por el contrario su extinción fue por causas naturales y cuando el ser humano llegó a Madagascar ya no estaba allí?

Cualquiera de las dos podría ser cierta. Por ahora, los únicos lugares en los que se han encontrado fósiles coinciden con su hábitat: El norte y noroeste de Madagascar (como podemos ver en la imagen de la izquierda). En esas zonas hay bosques muy densos y son un lugar idóneo para la vida, y sobre todo para un animal tan relacionado con los árboles como era el extinto Babakotia radofilai.




Fuentes:

Nota: En los links siguientes, al final están las fuentes utilizadas por el autor.



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