InicioCiencia EducacionGrandes Enigmas de la Humanidad. Parte 12.

Grandes Enigmas de la Humanidad. Parte 12.

Ciencia Educacion10/6/2010
Antes que nada les cuento que aquí en mi casa coleccionamos algunos de los fascículos que vienen en los diarios. Hace un tiempo transcribí uno de los mas interesantes que tenemos y he decidí compartirlo con uds. Disfruten estos nuevos 5 enigmas de la humanidad.

En este post veremos:
*El enigma del Temple
*El abominable hombre de las nieves
*Mesmer y el mesmerismo
*¿Quién asesinó a Kennedy?
*El poblamiento de la Polinesia


Y en la parte 13 de los Grandes Enigmas de la Humanidad veremos:

*La leyenda del hombre lobo
*Nacimiento del espiritismo
*Muerte del mariscal Ney
*¿Los fenicios en América del Sur?
*Una reliquia milagrosa




Grandes Enigmas de la Humanidad. Parte 12.


El enigma del Temple
¿Murió Luis XVII en prisión?

Rey de Francia, para los monarquistas, después de la muerte de su padre, Luis XVI, en la guillotina, en 1793, Luis XVII tiene diez años en 1795 y vive encarcelado en la prisión del Temple.


Retrato de Luis XVII, en 1792, pintura de Joseph Marie Vien, el Joven. (Paris, Museo Carnavalet.)


Escondido por seis meses durante el Terror, es un niño débil y enfermizo pero curiosamente crecido el que puede ver nuevamente la luz en agosto de 1794. Muere ocho meses después de tuberculosis. Pero, rápidamente, se esparce un rumor: el niño que ha muerto en la prisión del Temple no seria Luis XVII... Luis Carlos tiene siete años cuando, el 13 de agosto de 1792 llega con su hermana y sus padres, Luis XVI y María Antonieta, a la imponente prisión del Temple. Allí es alojado con el rey en el segundo piso: las mujeres son llevadas al tercero.
Después de la ejecución de su padre, el niño es confiado a los cuidados del zapatero Simón y de su mujer, quienes vienen a instalarse con él. Pronto se habitúa a ellos, que tratan de hacerle la vida menos desagradable. Testigos lo ven jugar en el jardín. Pero, el 19 de enero de 1794, los Simón deben abandonar el Temple por orden del ciudadano Chaumette, responsable de la prisión.
Comienza entonces un infierno inexplicable para el niño. Todas las salidas de su pieza quedan obstruidas y las ventanas cerradas. La puerta es amurallada hasta media altura y provista de barrotes de fierro, de modo que sólo una estrecha ventanilla permite pasar los alimentos.

Luis XVII en casa del zapatero Simón, grabado del siglo XVIII (París, Museo de Carnavalet)


Una reclusión atroz
El niño queda enmurallado y vive en la penumbra. Nadie puede entrar a su celda, la que se transforma en poco tiempo en una cloaca. Dos veces al día los guardias vienen a constatar la presencia del niño, verdadera sombra que no se levanta de la cama, invadida por los gusanos. El muchachito permanece secuestrado en estas terribles condiciones durante más de seis meses, hasta la caída de Robespierre.

Las grandes fechas de la Revolución
Cuando la Bastilla es tomada el 14 de julio de 1789. Francia entra en uno de los decenios más tormentosos de su historia. La primera Constitución, aprobada por la Asamblea, mantiene la monarquía con Luis XVI a la cabeza. Su fuga y su arresto en Varennes, en junio de 1791, pone fin a toda la confianza existente entre el soberano y los partidarios del nuevo régimen. Asimismo, después de la insurrección de los parisinos el 10 de agosto de 1792, la Asamblea legislativa deja su lugar a la Convención. La familia real es encerrada en la prisión del Temple y la monarquía es abolida. Luis XVI es juzgado y ejecutado el 21 de enero de 1793. Los girondinos son eliminados por los montañeses en junio de 1793 y, durante un año, reina el Terror encabezado por Robespierre. El 27 de julio de 1794 (9 de Termidor del año II), Robespierre es arrestado y guillotinado. Barras, que encabeza la Convención de Termidor, hace regresar a los girondinos, liberaliza la economía y pone fin a las insurrecciones populares en París. El 22 de agosto de 1795, se aprueba una nueva Constitución y el Directorio se instala el 6 de noviembre, para luego desaparecer, el 18 de Brumario, frente al Consulado. Finalmente, se establece el Imperio.


El 18 de julio de 1794, el mismo día de su ascensión al poder, Barras se presenta en el Temple y hace abrir la celda. Encuentra a un niño bastante grande, lívido, enflaquecido, con las articulaciones inflamadas, demasiado débil para caminar.
Barras le asigna un médico y da órdenes de devolver al prisionero a una vida decente. Pero es demasiado tarde; el lastimoso jovencito está gravemente enfermo y permanece postrado en una silenciosa apatía. Muere de tuberculosis el 8 de junio de 1795.


Karl Wilhelm Naundorf (fallecido en 1845), miniatura de Lecourt (París, Museo Carnavalet)


Primeras dudas
A partir de la muerte del niño surgen los primeros rumores que el pequeño tuberculoso no sería Luis XVII. La viuda de Simón, que lo cuidó durante mucho tiempo, está persuadida que antes de la reclusión hubo una sustitución. El cocinero de la prisión le habría confesado su participación en el cambio. Además, se encuentra una mención sobre el mismo cocinero en una nota de Robespierre que se relaciona sin ninguna duda con el asunto del Temple. El tenor de esta nota permite pensar que el mismo Incorruptible podría haber sido el instigador de una tentativa de evasión del joven rey. Habría otro elemento de duda, ya que los médicos que examinaron al niño dan muestras de una gran reserva en sus declaraciones. De hecho confiesan a sus más cercanos que están convencidos que el niño que murió en el Temple no es Luis XVII.

Las pruebas de la sustitución
El asunto del Temple alimenta regularmente las crónicas de comienzos del siglo XIX, pero recién en 1846 los restos son finalmente exhumados, las osamentas son identificadas con certeza; las lesiones que presentan corresponden a las constataciones efectuadas durante la autopsia. Los expertos afirman en forma concluyente que el esqueleto es el de un adolescente de catorce años, que media 1.55 m. Sin embargo, Luis XVII tenía apenas diez años en 1795 y era pequeño para su edad. Un análisis capilar entrega otras conclusiones sorprendentes. Una de la personas cercana a la familia real ha conservado un mechón del Delfín, enviado por María Antonieta en una de sus últimas cartas. Ahora bien, durante la autopsia que precedió a la inhumación del pequeño fallecido en el Temple, el funcionario municipal Damont cortó también un rizo de los cabellos del cadáver, estas reliquias fueron conservadas durante más de 191 años antes que los expertos pudiesen estudiarlas. El examen revela que ellas no pueden pertenecer a la misma persona. Los cabellos del Delfín presentan una excentración del canal medular que los vuelve perfectamente identíficables, particularidad que no poseen los cabellos del niño muerto en el Temple.
Se podría entonces concluir que el niño muerto en el Temple no podría ser de ninguna manera Luis XVII. Desde esta perspectiva, se puede comprender mejor el enmurallamiento del prisionero, ya que si el niño había sido cambiado, debía ser escondido a fin que nadie pudiese descubrir la superchería. ¿Qué sucedió entonces con el verdadero Luis XVII?, ¿tuvo esta sustitución su origen en Robespierre?, ¿y qué hizo entonces con el niño? Tantas preguntas sin respuesta.

¿Era uno de ellos Luis XVII?
El primer pretendiente se presenta. En 1798 aparece Jean Marie Hervagault. Este adolescente de cabellos rubios y con rasgos de los Borbón es reconocido por el obispo Lafont de Savines como el hijo de Luis XVI y pretende haber sido reconocido corno sucesor legítimo al trono por los embajadores europeos reunidos en Lisboa. Su historia recorre París, pero pronto es identificado como el hijo de un sastre del barrio de San Antonio.
Con la Restauración, los pretendientes se multiplican. En 1815, Luis XVIII recibe de Saint-Malo una carta firmada por el "Delfín Borbón". La envió Mathurin Bruneau, hijo de un zapatero, que se hace llamar Carlos de Navarra. Madame Royale (hermana del Delfín) le envía dos emisarios encargados de hacerle llenar unos cuestionarlos, pero es incapaz de dar detalles precisos acerca de su vida en la prisión del Temple. Es detenido y condenado a siete años de reclusión por "ultraje a la magistratura" por el tribunal de Rouen. Más de una cuarentena de pretendientes prueban su suerte. Entre ellos se puede citar al personaje del barón de Richemont, que se hace llamar, igualmente, duque de Normandía. Se trata en realidad, de un estafador cuyo verdadero nombre es Claude Perrin. El más célebre de los pretendientes es Naundorf. Este relojero berlinés llega a París en 1833, después de haber sido condenado en Alemania por falsificación de monedas. A pesar de sus antecedentes, este extraño personaje es reconocido por varios de los antiguos servidores de la familia real. Madame Royale, que no cree en la muerte de su hermano, rehúsa recibir a Naundorf. Sin embargo, reconoce en su correspondencia con el barón Chamlet, que "éste me atormenta más que los otros". Luis Felipe, irritado, expulsa a Naundorf en 1836. El pretendiente rechazado termina sus días en los Países Bajos.




El abominable hombre de las nieves
Encuentro con el escurridizo Yeti

Los tibetanos han creído siempre que unos seres parecidos a los simios y que caminan erguidos, que ellos llaman Yetis, y los occidentales, "abominables hombres de las nieves", viven en los páramos nevados y salvajes del Himalaya. Esta creencia parece estar apoyada en hechos tangibles.
Los testimonios de la existencia de estos "hombres-monos" se han acumulado en China después que, en 1951, el alpinista inglés Erik Shipton fotografió las huellas dejadas por estas criaturas, hasta entonces semi-legendarias. Debido a ellas, se realizó una investigación en profundidad y se despertó nuevamente el interés por este enigma.

En la pista del Yeti
Erik Shipton se encontraba en compañía de Michael Ward, cirujano y alpinista británico, a unos 60 km al oeste del Everest cuando observaron unas extrañas huellas de pasos. Eran anchas, de más de treinta centímetros, estaban profundamente hundidas en la nieve, lo que suponía una gran presión, y mostraban un dedo del pie bien dibujado opuesto a los demás dedos. El zoólogo W. Tschernezsky, miembro del Queen Mary College de Londres, quien analizó los moldes obtenidos de estas huellas, concluyó que pertenecían a "un enorme primate bípedo, probablemente al Gingantopithecus Fosil ". Otros célebres expertos consiguieron más fotografías: en 1955, el abad Bordet, del Instituto Geológico de París, siguió tres series de huellas distintas durante más de un kilómetro. Los dos mayores especialistas franceses en el estudio de los mamíferos estimaron que esas huellas fueron dejadas por una criatura de una especie aún no clasificada.
En 1978, Lord Hunt tomó también unas fotos de huellas frescas de pasos probablemente hechas el mismo día, de 35,5 cm de largo y cerca de mitad de ancho.

¿Se trata de un retoño de una raza prehumana?
Se han propuesto muchas teorías a fin de explicar la existencia del Yeti. Para comenzar, se dice que podría ser un mono gigante aún desconocido, que descendería del gigantopiteco que vivía al sur de China hace unos quinientos mil años y del que se encontraron algunas osamentas en 1937. Varias teorías se refieren expresamente a ciertos especimenes de hombres prehistóricos. Algunas hablan del Paranthropus aparecido en África entre tres y cinco millones de años atrás, algunos de cuyos representantes podrían haber subsistido hasta ahora. Otras plantean que estos seres serían, de hecho, hombres de Neandertal, que los hombres de Cro-Magnon habrían expulsado de Europa hace 40 mil años y que no habrían sido completamente exterminados. Boris Porchnev, ya fallecido, y Bernardo Heuwelmans, dos autoridades en la materia, se habrían inclinado por esta última hipótesis. Asimismo, la profesora Myra Shackley, de la Universidad de Leicester, Inglaterra, ha viajado a regiones deshabitadas de Mongolia y ha descubierto allí lo que parecieran ser herramientas de la época Neandertal.


Un tipo simiesco
Las huellas no son las únicas pruebas de la existencia del Yeti. Muchas personas, entre ellas Don Whilans, célebre por sus ascensiones al Everest y al Kangchenjunga, dicen haberlo divisado.
Sus relatos permitieron realizar un retrato hablado. Era de gran estatura y estaba cubierto por un pelaje marrón oscuro. Tenía una frente estrecha, ojos hundidos, una mandíbula prominente y dientes poderosos. Caminaba separando mucho las piernas y los brazos, los que eran muy largos y le llegaban hasta las rodillas. Los testigos recuerdan que despedía a menudo un olor muy fuerte.
En 1954, una expedición dirigida por el científico inglés Carlos Stonor se internó en los Himalaya en busca del famoso Yeti. Sólo lograron descubrir y analizar excrementos de un tamaño y aspecto poco comunes. Los restos de roedores y de verduras que contenían, hacen suponer que el Yeti es omnívoro.


Las huellas del abominable hombre de las nieves, (ilustración de 1937)


Los tres Yetis
El intento más famoso por encontrar al Yeti fue el realizado en 1960 por Desmond Doig y Sir Edmund Hillary, el primer vencedor del Everest. La expedición fue financiada por la enciclopedia Mundial del libro (World Book Encyclopedia) y duró diez meses.

Llevó máquinas fotográficas automáticas y recogió supuestas cabelleras de Yeti entregadas por los nativos, pero que, en realidad, eran de osos azules, animal cuyas apariciones son escasísimas. Al finalizar la misión, los dos hombres concluyeron que el "abominable hombre de las nieves" no existía.


El terrible Yeti atacando a los sherpas (ilustración del diario Radar, 1954)


Paradójicamente, muchos años más tarde, Desmond Doig se desdijo de sus declaraciones anteriores y confesó que el hecho de no haber visto a esa criatura no era una prueba que no existía. Por ejemplo, el gorila recién fue descubierto en 1901, hace muy poco tiempo Según Doig, "la expedición era demasiado pesada y demasiado torpe". Recordó que los sherpas, o guías tibetanos, distinguían tres tipos de Yeti: el dzuteh , imponente y peludo, que ataca al ganado y que, según Doig, podría ser el oso azul; el thelma , que se parecía a un hombrecito y que corría ululando y recogiendo trozos de madera, que para algunas personas sería un gibón, aunque la zoología oficial no registra a este tipo de animal en esa parte del mundo, y el mih teh , inmensa criatura simiesca cubierta de un pelaje negro y salvaje.

Cualquiera sea la verdad, existe un gran número de fotografías de huellas tomadas, incluso algunas mostradas en 1979 luego de una expedición científica de la Real Fuerza Aérea, y múltiples testimonios oculares que no han permitido aclarar en nada este misterio. Estas huellas parecieran haber sido hechas por un bípedo mucho más pesado que un hombre y que no puede, hasta ahora, ser relacionado con ninguna especie animal conocida.


El primo del Yeti, apodado "Pie Grande" fotografiado en 1967 en Bluff Creek, California.


Los primos del Yeti
Si bien sigue siendo el más famoso de los "hombres-monos", el Yeti no es la única criatura misteriosa cuya existencia ha sido advertida en las regiones más desérticas y salvajes del planeta.
Pie Grande. Con una apariencia similar al Yeti, es originario del noroeste de los Estados Unidos y es el que ha aparecido el mayor número de veces. Sus apariciones empezaron en 1830 y desde entonces se han recogido miles de testimonios. El documento más desconcertante es la película de un aficionado, cuyas imágenes saltarinas muestran a una de estas criaturas paseando por el bosque. Fue filmada en 1967 por Roger Patterson en Bluff Creek, California del Norte. D. W. Grieve, conferencista en biomecánica del Hospital Royal Free de Londres, y tres científicos rusos, Bayanev, Burtsev y Donskov, quienes examinaron cuidadosamente la película, señalaron que no habían encontrado ningún trucaje en su realización.
Sasquatch. Es el nombre dado por los indios al abominable hombre de Canadá. Su región predilecta es la Columbia Británica, al norte del área donde aparece habitualmente Pie Grande. Es también un bípedo enorme, peludo y de apariencia simiesca.
Alma. Es la versión rusa del Yeti. Existen numerosos testimonios, y muchos investigadores han tratado de descubrir su misterio. El profesor Porchnev y la doctora María Juana Koffman han reunido un abultado archivo que contiene moldes de huellas y muestras de pelos y de excrementos. Entre los testimonios recogidos figura el del teniente coronel V. S. Karapetyan, quien pudo, en 1941, examinar a uno de estos alma en la región de Buinaksk, en el Cáucaso, donde fue confundido con un espía disfrazado y capturado por sus soldados. Para él, no sería un animal sino una especie de "hombre salvaje".




Mesmer y el mesmerismo
El magnetismo animal ¿ficción o realidad?

En la segunda mitad del siglo XVIII, París se apasionó por un nuevo procedimiento, el magnetismo, que parecía obrar curaciones milagrosas. El método es rechazado por la medicina oficial, lo que no le impide dar origen a un cierto número de descubrimientos científicos.
En 1779, Mesmer, fundador del magnetismo, publica su Memoria sobre el descubrimiento del magnetismo animal. En veintisiete artículos expone su doctrina y el texto se transforma en la carta fundamental en la que se apoyan todos sus fieles.

Las "cubetas" de Mesmer
Mesmer trata a sus pacientes alrededor de las cubetas transformadas en una suerte de aparatos que distribuyen el magnetismo. Para ello, se sumergen imanes y una mezcla de limaduras de fierro, vidrio molido y azufre en recipientes de agua unidos entre sí por alambres. Los pacientes deben hundir en ellas varillas de fierro articuladas, las que pueden dirigir sobre sí mismos y sobre las partes enfermas de su cuerpo. Del mismo modo deben tomarse de las manos para recibir las ondas de corriente magnética y formar así una cadena. Es necesario que la sesión colectiva se realice en la penumbra y en silencio, y todos deben permanecer inmóviles. Sólo Mesmer se mueve en la habitación, imponiendo las manos sobre los pacientes o tocándolos con una varilla. Sin embargo, algunas veces se permite que haya música.



El magnetismo animal. Sesión de grupo en torno a la cubeta. (Grabado de 1784, París)


El magnetismo animal
Nacido en Alemania en 1734, Franz Anton Mesmer estudió medicina en la Escuela de Viena y obtuvo su diploma en 1766. Por esta época ya era doctor en filosofía. Abre su consulta en Viena y, en 1772, comienza a experimentar con el método magnético en sus pacientes. Se apoya en el postulado de que existe un fluido universal que interactúa con los cuerpos celestes y otros cuerpos animados. Esta influencia mutua tiene como resultado un flujo y un reflujo que actúan sobre los hombres, insinuándose en la sustancia de los nervios. De acuerdo con esta teoría, todas las enfermedades provienen de una mala repartición de este fluido al interior del cuerpo. Al ser la unión entre el hombre y el universo del mismo tipo que aquella existente entre los objetos imantados, sólo se necesita drenar dicho fluido por medio de un imán (magnetismo mineral) para restablecer el equilibrio en el organismo.

Mesmer trata a sus pacientes aplicándoles, en primer lugar, imanes que hace fabricar por los obreros del Observatorio de Viena, a fin de que se adecuen a las diferentes partes del cuerpo. Luego, utiliza la imposición de las manos y abandona los imanes. Pasa así del "magnetismo mineral" al "magnetismo animal".

Controversias y éxitos
La terapéutica de Mesmer consiste en una imposición de las manos o "traspaso" localizada o general, dependiendo de la enfermedad. Esta debe devolver la tonicidad nerviosa a los pacientes y eliminar dolores y tics nerviosos. El primer relato sobre este tratamiento se refiere a un tal Osterwald, miembro de la Academia de Baviera, a quien Mesmer habría sanado casi milagrosamente de una parálisis y de una ceguera total. Pero el hospital general de Viena rehúsa autentificar esta curación. Es la primera confrontación entre Mesmer y la medicina oficial, la que negará siempre toda legitimidad a sus prácticas.


El Dedo Mágico o magnetismo animal (Caricatura de 1784, París, Biblioteca Nacional)


Mesmer parece sin embargo, obtener resultados. El gran duque de Baviera, Maximiliano José, le invita dos veces a Munich para que exponga su método. Y se vuelve realmente famoso con la curación del barón Horka, que sufría de espasmos en la faringe y a quien ningún médico había podido sanar hasta entonces.
Pero en 1775, la Academia de Berlin publica una carta en la que trata al magnetismo de mistificación. De todos modos, Mesmer continúa con sus tratamientos. Sin embargo, después de muchos fracasos y de la continua oposición de los médicos, abandona Viena en 1778 y se instala en Paris. Al año siguiente la publicación de su Memoria sobre el descubrimiento del magnetismo animal despierta una enorme curiosidad y le asegura el éxito.

La "cubeta" de Mesmer
Al observar que las propiedades del imán pueden transmitirse a otros objetos, por ejemplo a la barras de fierro, Mesmer piensa que el magnetismo animal podría también transmitirse, en particular al agua. Es así que inventa su famosa "cubeta" y desarrolla experimentos de "magnetismo colectivo". Este magnetismo colectivo puede alternarse con el "magnetismo individual" que puede practicarse en el domicilio del enfermo. Entonces, Mesmer se lanza a practicar manipulaciones que se limitan al órgano enfermo del paciente. En general, prescribe muy pocos medicamentos.
Entre los años 1783 y 1784, el mesmerismo se transforma en la curación "de moda" y es entonces que la Facultad de Medicina obtiene que se dicte una prohibición de las sesiones, lo que despierta la cólera de los pacientes y de la opinión pública. Debido a este asunto, Luis XVI decide crear dos comisiones para que se encarguen de estudiar el fenómeno. Su veredicto no tiene apelación. Su conclusión es que el fluido universal no existe e insisten sobre el papel que juega la imaginación en la práctica del magnetismo. Un último informe señala que el mesmerismo puede ser peligroso para las costumbres por sus connotaciones sexuales (debido al contacto que se requiere para la imposición de las manos).


La cubeta de Mesmer. (Lyon, Museo Histórico de la Medicina).


Del magnetismo al hipnotismo
Desengañado y en vista de que la práctica del magnetismo le estaba prohibida a pesar de las curaciones atestiguadas por los enfermos, Mesmer se retira a Constancia donde vive apaciblemente hasta su muerte, en 1815. Pero sus discípulos, entre ellos el marqués de Puysegur, continúan con su obra. En 1784, Puysegur se sorprende al ver que sus pacientes se duermen cuando les hace la imposición de las manos. Es así como descubre el fenómeno del sonambulismo artificial, el que llama sueño espasmódico. El cirujano inglés James Braid reemplaza en 1843 la palabra sonambulismo por hipnotismo. Finalmente el profesor Charcot (1825-1893), un neurólogo que ejerce en el Hospital de la Salpetriere, utiliza a su vez el hipnotismo en sus terapias. El mesmerismo fuertemente atacado por los médicos durante la vida de su creador, conoce entonces una larga descendencia en el seno de la medicina oficial.

La teoría del fluido universal
Mesmer postula la existencia de un fluido universal. Según él, existe una influencia mutua entre les cuerpos celestes, la Tierra y los cuerpos vivientes. Esta influencia se ejerce por medio de un fluido que se extiende por el universo sin dejar vacío alguno. En esta teoría se muestra heredero de varios autores y filósofos como Platón, con sus ideas del alma del mundo y de la materia prima; también de Aristóteles, con su doctrina del quinto elemento llamado éter o "primer cuerpo". Estas teorías, retomadas por el hermetismo, dan origen a la noción alquimista de fluido. Para los alquimistas, la materia prima es un caos, una sustancia absoluta y omnipresente. La energía universal, al unirse a ella, forma al mundo y a todos los seres que lo habitan y se transforma en el principio vital único. El médico y alquimista suizo Paracelso (1493-1541) estima de este modo que la luz tiene actividad y su acción se ejerce sobre el caos primitivo y ve en el aura, desdoblamiento psíquico del cuerpo humano, una manifestación del principio vital universal. La doctrina espiritista otorga un lugar importante a la noción de fluido, ya que éste llega a ser el agente intermediario del que se sirven los espíritus para manifestarse al mundo sensible. El espiritismo moderno le da un nombre más científico, utilizando el término de onda o de radiación.




¿Quién asesinó a Kennedy?
El atentado de Dallas

El 22 de noviembre de 1963, John Fitzgerald Kennedy, presidente de los Estados Unidos desde 1960, realizaba una visita a Dallas para preparar su reelección. A las 12 horas 30 minutos, mientras el cortejo de vehículos oficiales llegaba al centro de la ciudad, se escucharon varios disparos y Kennedy, alcanzado en el cuello y en la cabeza, murió poco después en el hospital.
Estados Unidos quedó en estado de shock: ¿quién podría desear la muerte del más joven de los presidentes de ese país, aquel que, después de tres años, había sabido encarnar tan bien la renovación del sueño americano?


John Fitzgerald Kennedy (1960-1963)


Una investigación delicada
Inmediatamente, la policía se lanza a la búsqueda del asesino y muy pronto detienen a un sospechoso: Lee Harvey Oswald, quien trabajaba en la biblioteca situada en la misma calle del atentado desde donde salieron los disparos y que se había alejado de allí sólo unos minutos después del asesinato del presidente. El se declara inocente, pero las pruebas en su contra son enormes: el arma del crimen, descubierta en la biblioteca, le pertenece. A la mañana siguiente, cuando abandonaba el cuartel de policía para ser llevado a prisión, es asesinado por Jack Ruby, dueño de un club nocturno, quien declara que lo hizo por vengar la muerte del presidente.
La muerte prematura del principal sospechoso dejó sumidas en la oscuridad las circunstancias del asesinato. El nuevo presidente, Lyndon B. Johnson, nombró inmediatamente una comisión investigadora, encabezada por el presidente de la Corte Suprema, el juez Warren.

Los Estados Unidos de Kennedy
La presidencia de John Fitzgerald Kennedy (1960-1963) abrió un período de cambios para los Estados Unidos. El joven presidente propuso a sus compatriotas un ambicioso proyecto que pretendía conquistar una "nueva frontera" que fortalecerla al país y aumentaría el bienestar de sus habitantes. En política exterior, supo mostrarse firme y, a pesar de algunos incidentes molestos, logró imponer a los Estados Unidos como una fuerza internacional que garantizaba la seguridad, lo que permitía vislumbrar una distensión de las relaciones con la Unión Soviética. Sin embargo, cuando Kennedy desapareció, los resultados de su generoso programa eran todavía escasos.


El informe Warren
La comisión trabajó durante seis meses, escuchó a centenares de testigos y pudo incluso ver la escena del atentado filmada por un testigo presencial. Las conclusiones de la comisión Warren fueron formales: Kennedy fue asesinado por Oswald, quien disparó desde la biblioteca y actuó solo, porque estaba demente y no por motivos políticos.
Pero el informe Warren contiene algunas contradicciones y no da respuesta a todas las interrogantes. Muchos testigos estaban seguros de haber escuchado disparos desde el otro lado de la calle. ¿Pudría haber entonces varios asesinos? ¿O quizás alguien entregó el arma a Oswald, quien había vivido en la Unión Soviética y frecuentaba medios proclives a la revolución cubana? Finalmente, la personalidad de Jack Ruby, ligado a la mafia, y su muerte prematura en prisión, en 1967, hicieron sospechar de su gesto. ¿Qué se buscaba disimular al eliminar a Oswald? Todo este asunto hacía pensar en una conspiración política.


Kennedy se derrumba en el auto, mortalmente herido. (Reconstitución hecha para la película JFK de O. Stone, 1992)


El vals de las sospechas
Numerosas teorías hacen el inventario de las enemistades que Kennedy habría ido despertando con el tiempo por su ambiciosa política interior o por sus decididas actitudes de política internacional.
Para algunos, habría sido un acto realizado por sureños reaccionarios, heridos por el proyecto que reconocería los derechos cívicos de los negros. Otros pensaron que el asesinato fue financiado por Cuba o por Moscú. En efecto, Kennedy había respaldado la tentativa de invasión a Cuba organizada por los refugiados anticastristas y por la CIA. Además se había opuesto con gran firmeza a todas las provocaciones soviéticas, especialmente en el caso de la crisis suscitada por la instalación de misiles soviéticos en Cuba en 1962. Incluso habría aprobado varios complots organizados por los servicios secretos para eliminar a Fidel Castro.
Pero también es posible afirmar lo contrario, puesto que a partir de 1963, Kennedy había iniciado una política de distensión hacia los soviéticos y habría sido víctima de un complot que uniría al Pentágono con los anticastristas, el conjunto del complejo militar-industrial y la CIA, que se oponían a esta política de distensión Este-Oeste.
Por lo demás, las relaciones entre el presidente y la CIA se habrían deteriorado después del amargo fracaso de la tentativa de desembarco en Cuba y se aseguraba que Kennedy tenía la intención de reorganizar el servicio secreto de su país.

Una última hipótesis suponía que el joven presidente habría sido eliminado por la mafia, ya que intentaba luchar contra la corrupción y las maniobras de esta organización criminal. En 1991, la confesión de Judith Campbell, ex amante de Kennedy, lanzó nueva luz sobre esta interrogante, ya que, según ella, el presidente habría sido ejecutado por la mafia, no porque fuera un político integro, sino porque habría caído en una trampa a causa de sus compromisos y habría recurrido a la organización y a su apoyo financiero durante sus campañas electorales, para luego abandonarla. Los motivos de la muerte de Kennedy permanecen aún en la oscuridad. Existen múltiples teorías para explicarla, que oscilan entre la leyenda rosa y la leyenda negra. ¿Fue Kennedy un presidente mártir, asesinado por su política valerosa? O, por el contrario, ¿fue su asesinato la desgraciada consecuencia de acciones discutibles de una personalidad menos virtuosa de lo que sostiene la leyenda?

Atentados misteriosos
Por su cargo mismo, los jefes de estado están especialmente expuestos a los atentados. Pero nunca ha sido fácil conocer los motivos reales de les asesinos, que pueden haber sido mercenarios a sueldo de una potencia enemiga o, simplemente, locos. También, agentes secretos o pobres diablos manipulados desde el exterior, muchos atentados políticos permanecen así en el misterio.
Lincoln y Booth. antes que Kennedy y Oswald. La historia norteamericana está jalonada de estos enigmas. El 14 de abril de 1865, un día viernes santo, el presidente Abraham Lincoln, elegido en 1860, un siglo antes que Kennedy, es asesinado de un disparo de pistola en un teatro por John Wilkes Booth, un actor exaltado que entró en su palco. El móvil parecía político, puesto que Booth era sureño y había reunido un equipo para asesinar a los principales dirigentes de la Unión. Pero, ¿por qué fue asesinado, a su vez, tal como Lee H. Oswald, por Corvet Gordon el 26 de abril? ¿Estaba alguien interesado en enmascarar la amplitud del complot?
Un atentado fallido: Reagan. El 30 de marzo de 1981, Ronald Reagan recibió una bala en el pulmón izquierdo y escapó apenas de la muerte. El que disparó fue John Warnock Hinckley, un joven neurótico neonazi, según parecía. Pero el arresto, el 7 de abril, de otro hombre que había intentado acabar con el presidente en su lecho en el hospital apoyó la teoría de un complot organizado, aunque no se pudo encontrar prueba alguna de ello.
El caso de Juan Pablo II. Por el contrario, es muy probable que Mehmet Ali Agcca no actuara solo cuando trató de asesinar al Papa Juan Pablo II en Roma, el 13 de mayo de 1981. Pero la muerte, en 1985, del personaje central del atentado, Béohir Celenk, el hombre que armó al asesino, dejó la investigación en la estacada. Se habló de una “conexión búlgara" al servicio de Moscú. Las acusaciones de un prófugo soviético, Viktor lvanovitch Cheimev, en 1990, parecieren confirmar la teoría de un atentado financiado por la KGB.




El poblamiento de la Polinesia
Descubrimiento de nuevas tierras

¿Cómo lograron estos hombres alcanzar miríadas de pequeñas islas alejadas de todo continente, en un triángulo de cerca de 10.000.000 km 2 formado por Hawai, la isla de Pascua y Nueva Zelanda? ¿Cómo pudieron vivir y prosperar esos pueblos?
Cuando los navegantes europeos Wallis, Bougainville o Cook descubrieron en el siglo XVIII, agotados pero maravillados, las innumerables islas y atolones que forman la Polinesia se sorprendieron de encontrar seres humanos viviendo tan lejos de todo continente. El misterio de su origen y de su presencia se plantea desde entonces. ¿Quiénes son? ¿Por qué se encuentran allí?


Cosmogonía polinésica. Ilustración del diario de las misiones católicas, 1874. Sin embargo, la explicación mística de la presencia del hombre en el archipiélago polinésico no puede satisfacer a los científicos modernos


En búsqueda de un continente desaparecido
Una hipótesis para responder a estas interrogantes nace inmediatamente. Estos hombres de piel morena y cabellos ondulados habitarían estas islas desde siempre. Pertenecerían a una raza vernácula y serían los sobrevivientes de un inmenso continente que alguna catástrofe habría sumergido en el océano. Las islas actuales que conforman la Polinesia corresponderían a las cimas de las montañas más altas de este continente desaparecido.
Las técnicas modernas de exploración del fondo marino permitieron demostrar que este misterioso continente no existió jamás. Y los estudios de antropología probaron que la emergencia autónoma de una raza de hombres no es posible y que los polinésicos no podían en ningún caso constituir una población humana aborigen.

La piragua polinésica
Desgraciadamente, nadie conoce exactamente la forma original de las embarcaciones ni la técnica de construcción que permitieron a los polinésicos ser los primeros en atravesar el Pacífico. Solo las piraguas utilizadas cuando Cook o Bougainville descubrieron esto pueblos, pueden informarnos. La gran piragua doble para viajes en alta mar estaba entonces constituida de varios cascos. Se trataba de troncos de árboles ahuecados con una hachuela, ensamblados uno detrás de otro, pudiendo alcanzar de 20 a 30 metros de largo. Todas las piezas de madera de la piragua eran atadas con lienzas de broza de coco trenzada que se hacían pasar por agujeros hechos a lo largo de las tablas. Estas piraguas cosidas podían contener de 10 a 20 personas, incluidos víveres y animales.


Un origen controvertido
Si el poblamiento de la Polinesia no puede ser indígena, tiene por origen migraciones. Dos teorías se enfrentan todavía. La primera afirma el origen americano de los polinésicos. Según el pre-historiador noruego Thor Heyerdahl, los primeros habitantes de los atolones se habrían hecho a la mar, hace 1.000 años, desde las costas del Perú, para colonizar nuevas tierras.
Para verificar su hipótesis, se embarca en una balsa con la finalidad de alcanzar, desde la costa peruana, las islas Tuamotu.
Se trata de la célebre expedición Kon Tiki, nombre de la embarcación. El científico, parte en 1947 desde Callao (Perú), llega a Oceanía después de tres meses y medio de navegación; de esta manera probó que la travesía era materialmente posible. Con el apoyo de esta demostración, Heyerdahl desarrolla también un razonamiento de orden teórico: constata que la alimentación de las poblaciones polinésicas se basaba, hasta fechas muy recientes, esencialmente en un producto, el camote.
Ahora bien, esta raíz tiene, efectivamente, un origen americano y no asiático.

La cuna asiática
Sir embargo, ni la navegación del explorador noruego ni el argumento alimentario que desarrolló convencen totalmente a los científicos, Los descubrimientos arqueológicos efectuados desde los años 1960 abogan en favor del siguiente itinerario: hacia fines del tercer milenio antes de Cristo, los primeros colonos dejaron, por razones aún desconocidas, el sudeste de Asia.


La isla de Bora Bora, Archipiélago polinesio.


Se infiltraron en los archipiélagos del Pacifico sur-occidental, ya ocupados por poblaciones melanesias. Allí, se instalaron durante casi un milenio, aprendiendo horticultura de su contacto con los melanesios, de origen también asiático. En seguida, gracias a sus grandes piraguas dobles, descubrieron nuevas tierras deshabitadas: las islas Fidji, luego Tonga y Samoa. Cultivaron las tierras interiores, al mismo tiempo que explotaron los recursos del mar. A principios de nuestra era, la fuerte presión demográfica o las guerras, como lo relata la tradición oral, obligaron a los vencidos a exiliarse. Numerosos habitantes partieron hacia el este en busca de nuevas tierras en el océano infinito. Voluntariamente o forzados, estos viajeros se prepararon cuidadosamente. Los nuevos colonos llevaron consigo armas para defenderse en caso que el nuevo territorio estuviera habitado. Transportaron plantas cultivables, almácigos de taro o árbol del pan, bananas y cocos, junto con animales domésticos como cerdos, perros y pollos que servirían para su subsistencia. Estos exiliados, salidos de las islas Samoa o de Tonga, parecen alcanzar primero, llevados por los alisios y a costa de numerosas pérdidas y de grandes sufrimientos, el archipiélago de las Marquesas.
En efecto, en las Marquesas, las excavaciones arqueológicas revelaron los niveles de ocupación del suelo más antiguas conocidos; datan de alrededor del 300 después de Cristo. Pero, los exploradores no se detienen ahí. Después de las Marquesas, continúan surcando el océano sobre sus endebles embarcaciones y finalmente terminan por colonizar todas las islas. Así, antes del 700 después de Cristo, ocupan las islas de la Sociedad (Tahití), Hawai y la isla de Pascua.
Luego, entre 700 y 1100, una nueva ola de colonización se dirige a las islas Cook, las Australes y Nueva Zelanda. Una vez instalados en sus islas, los polinésicos, separados de todos los demás pueblos del Pacífico y de los otros continentes por inmensas extensiones de agua, se encuentran protegidos de las invasiones y de las grandes epidemias hasta la llegada de los europeos.


Ancestros de las piraguas actuales, las balsas de junco de doble casco debieron transportar a los primeros habitantes de la Polinesia. Acuarela del siglo XVIII. (Servicio histórico de la Marina, Vincennes. Francia)


Otro misterio: el poblamiento de América
¿Cuándo llegó el hombre al continente americano? Este misterio divide desde hace largo tiempo al mundo científico. Tres hipótesis se enfrentan. La primera aboga por una llegada muy antigua (hace más de 72.000 años). Se basa más en suposiciones fantasiosas que en datos científicos. La segunda, gracias a un pequeño número de descubrimientos arqueológicos fechados aproximadamente entre 30.000 y 10.000 años, sugiere una llegada entre 35.000 y 25.000 años. La tercera hipótesis se apoya en descubrimientos sólidos y estima la llegada del hombre entre 25.000 y 10.000 años. Pero, más debatido aún que el problema de la cronología, se plantea el del itinerario. ¿Qué ruta tomaron? Una cosa es segura: durante todo este período, el norte del continente americano estaba cubierto por importantes glaciares. ¿Pasaron los colonos a pie desde Asia por el estrecho de Bering? ¿Utilizaron embarcaciones y desembarcaron en la costa del Pacifico? Todas no son más que conjeturas por el momento. Aunque se tienen testimonios de la cultura material de estos primeros habitantes, ningún esqueleto de más de 11.000 años ha sido encontrado, por ahora. Sólo podemos constatar (ya que las fechas más antiguas apuntan, hasta hoy día, al norte) que el poblamiento de América se efectuó desde el norte hacia el sur.




Glosario:

Gibón: Los hilobátidos (Hylobatidae) son una familia de primates hominoideos que comprende a los llamados “simios menores” o gibones.
Girondinos: Girondino, nombre dado a un grupo político moderado y federalista de la Asamblea Nacional y de la Convención Nacional que estaba compuesto por varios diputados procedentes de Gironda.
Miríadas: Miríada es el nombre en griego clásico para el número 104 = 10.000 = 1002, esto es, cien veces cien. A veces se emplea en español como adjetivo que denota un número grande o incalculable.



























No olvides seguirme si no te quieres perder todos los demás enigmas que traeré.
Datos archivados del Taringa! original
0puntos
520visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
0visitas
0comentarios
Dar puntos:

Dejá tu comentario

0/2000

No hay comentarios nuevos todavía

Autor del Post

a
asterisco25🇦🇷
Usuario
Puntos0
Posts31
Ver perfil →
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.