Hola a todos y todas.
Me pareció interesante, compartir este post en Taringa!. Todo lo que está a continuación pertenece a un blog .
Llámenlo Copy Paste o como quieran, pero igual la información es interesante y buena. Espero que les guste el post.

Su nombre científico, "Mammuthus", es fruto de una curiosa anécdota: La tribu de los mansi creía que los mamuts eran animales subterráneos que morían cuando les daba la luz del Sol. Esta falsa y equivocada creencia se formó porque siempre que veían a un mamut, estaba muerto o era un fósil, por lo que llamaron a estos animales "Mammot", que viene a significar "topo de tierra".
Los mamuts vivieron en el Neógeno, desde hace aproximadamente 4,8 millones de años hasta hace 3.700 años (por lo que convivieron con humanos), y se extendieron por casi todo el globo: Norteamérica, Europa, Asia y África.
El peso de estos gigantes solía rondar las 6 u 8 toneladas, aunque se han llegado a observar en casos excepcionales machos de más de 12 toneladas. La altura varía bastante con la especie, pero normalmente superaban en altura a los elefantes: El más grande ellos (Mamut de río Songhua) tenía 5'3 metros de altura y 9 metros de longitud; mientras que el más pequeño (Mamut lanudo) solía medir de 2 a 3 metros de altura.
Sus características más importantes son, sin duda, los colmillos, la trompa y el pelaje. De los colmillos sabemos que son los dos dientes incisivos superiores y que eran bastante más grandes que los del elefante: Medían 2'5 metros y pesaban 50 kilos. A los seis meses de edad desarrollaban unos mini-colmillos y sólo un año más tarde florecerían los colmillos permanentes, los cuales no dejaban de seguir creciendo hasta la muerte del animal.

La trompa era muy robusta y musculosa, adaptada a hacer todo tipo de movimientos. Principalmente la utilizaba para la alimentación (un punto del que hablaremos más adelante), pero le daba muchos otros usos. Por ejemplo, la utilizaba para bañarse con agua como hacen los elefantes o para restregarse barro (el cual lo protegía contra los mosquitos).
El pelaje era una característica que sólo presentaban los mamuts que habitaban las zonas frías del norte. Estaba enmarañado y llegaba a cubrir todo el cuerpo del animal. Evidentemente, su función era la de retener el calor y protegerse contra el frío, por lo que algunas especies que habitaban en zonas templadas se deshicieron de él. Otra interesante característica que diferenciaba a los mamuts de la zona fría de los de la zona cálida eran las orejas. Mientras que los primero desarrollaron unas orejas muy pequeñas que les ayudaban a mantener el frío en el cuerpo (su tamaño sería comparable al de un quinto de las orejas de los elefantes), los segundos tenían unas orejas enormes.

Otro aspecto característico de los mamuts era su joroba. Según parece, desarrollaron una joroba de músculo, grasa o pelo en la parte superior de la espalda. Este dato lo sabemos gracias a una combinación de los fósiles y las pinturas rupestres: Mientras que los fósiles indican una espalda plana, las pinturas rupestres mostraban una espalda muy curvada. La conclusión a esta paradoja sería la presencia de las anteriores jorobas.
Los mamuts se solían organizar en sociedades matriarcales, en las cuales las hembras dominaban la manada. Cuando los machos alcanzaban la maduración sexual abandonaban el grupo y sólo se apareaban durante una pequeña época del año, de tal forma que las crías naciesen en la época estival, cuando había más alimento. La gestación duraba 22 meses aproximadamente y solía nacer una única cría por cada embarazo.

Respecto a su alimentación, eran unos animales herbívoros. Tomaban cualquier alimento vegetal, pero sobre todo su alimentación se basaba simplemente en hierba. Esta alimentación le obligaba a tomar casi 180 kilos diarios de comida, todo ello acompañado con hojas o cortezas que completaban sus necesidades. La gran cantidad de hierba que tomaba le obligó a desarrollar unos molares especializados que tenían pequeñas crestas de esmalte para masticar y romper su alimento.
Respecto a su extinción, al igual que ocurrió en otros casos (véase el megaterio o el alce irlandés) fue una mezcla de bastantes factores: Cambio climático, caza y una hipotética enfermedad
- El cambio climático que se produjo hace unos 13.000 años aumentó considerablemente las temperaturas y produjo grandes cambios en sus hábitats. Por ejemplo, los pequeños arbustos con los que complementaban su alimentación empezaron a ser sustituidos por grandes árboles, los cuales redujeron considerablemente la población de mamuts. Además de cambiar su hábitat, el aumento de temperaturas también afectó directamente a los mamuts poseedores de pelaje. Por ejemplo, se cree que gran parte de los mamuts lanudos podrían haber muerto por hipertermia, ya que su gran pelaje no permitiría un buen equilibrio térmico.
- Se sabe que el hombre cazaba a los mamuts. Cabe destacar que no fueron la causa principal, pero sí que pudieron ser un buen complemento para su extinción en la época del cambio climático, cuando la población era cada vez más escasa. Puntas de flechas clavadas en mamuts y pinturas rupestres demuestran que tanto el Homo sapiens como el Homo erectus se alimentaban de la carne de mamut.
- Y por último, existe una hipótesis que culpa de la extinción de los mamuts a una gran epidemia. Según dice, la enfermedad habría sido transmitida por el hombre y los animales domésticos que llevaban consigo en sus migraciones. Un simple brote de alguna enfermedad muy virulenta podría haber causado grandes estragos en una sociedad que tarda tanto en reproducirse y en reponer las pérdidas con nuevas crías (recordamos que sólo había una cría por apareamiento y la gestación duraba 22 meses). Sin embargo, esto es sólo una hipótesis y no hay hechos científicos.

Sea como sea, este es uno de los animales extintos de los que tenemos mejores datos. Los numerosos fósiles y pinturas rupestres se ven acompañados por los individuos congelados, los cuales representan una gran ayuda para su estudio. De hecho, algunos de estos individuos congelados están casi intactos. Recientemente, en Siberia, se encontró a una cría con los ojos intactos y casi todo el pelaje en su cuerpo. Hasta tal grado llegan las buenas condiciones de conservación que se ha llegado a plantear la clonación de la especie utilizando su ADN en óvulos de elefantes asiáticos.

El Smilodon, incorrectamente conocido como "Tigre dientes de sable" (aspecto que se explicará más adelante), se ha ganado una gran reputación como un gran cazador. Este género, que contiene tres especies muy parecidas entre sí, es altamente conocida gracias a sus largos colmillos. El Smilodon fatalis, Smilodon gracilis y el Smilodon populator suponen un género de poderosos felinos que dominaron toda América del Norte durante siglos.
Como decía en la introducción, el nombre común que se le suele aplicar a este género es incorrecto. En realidad, ese nombre se utiliza para nombrar a cualquier animal que posea unos dientes de sable. Aunque parezca mentira, hay un total de 27 especies que se merecen ese apodo. Muchas de ellas son biológicamente lejanas, pero por causas de evolución convergente han acabado desarrollar ese tipo de colmillos. Aunque es cierto que de todos los animales que portan esos colmillos el más famoso es el Smilodon, llamarlo "Tigre dientes de sable" es una inexactitud que puede acabar llevando al error.
Este animal apareció hace unos 3 millones de años, es decir, a finales del Plioceno. Poblaron toda América del Norte, y, al final de su existencia, intentaron colonizar América del Sur, coincidiendo con el Gran Intercambio Americano. Se extinguieron con el final del Pleistoceno, hace unos 12.000 años aproximadamente.

Estos felinos destacan por tener un cuerpo especialmente robusto y potente, más que cualquier felino actual. La evidencia de este hecho lo hallamos en sus huesos, los cuales son muy robustos y, por tanto, deberían estar diseñados para mantener unos músculos potentes y muy desarrollados. Esta potencia muscular se veía reflejada también en su peso: La especie más pequeña solía pesar unos 150 kg, mientras que la más grande alcanzaba los 350 kg. Se ha especulado que un macho excepcionalmente grande podría haber llegado a los 500 kg. Respecto a su altura, aunque también variara con la especie, solía rondar el metro o metro y medio, mientras que la longitud lateral podía llegar a los dos metros y medio. Sin embargo, esta musculatura no le daba mayor velocidad, ya que el Smilodon era más lento que cualquiera de los grandes felinos que vemos hoy.
Pero, sin ninguna duda, el aspecto más interesante de este animal son sus largos colmillos. Estos "dientes de sable", una versión prolongada de sus caninos, podían llegar a medir 20 centímetros y tardaban 18 meses en desarrollarse. Evidentemente, su principal uso era el de la caza. Cuando atacaban a una presa, dirigían su mordedura al cuello. De esta forma, sus grande colmillos partían literalmente sus los huesos de la presa y la mataban instantáneamente. Sin embargo, esto suponía un gran riesgo de ruptura para sus colmillos, así que también existía otra forma más delicada de llevar a cabo su objetivo: Hundían sus colmillos en el cuello de la víctima de forma que bloqueaban la tráquea (y, por tanto, bloqueaban la respiración) y al mismo tiempo destrozaban las arterias que llevaban sangre al cerebro (acto mediante el cual mataban definitivamente a la presa).

Sin embargo, se ha demostrado que la potencia con la que mordían era menor que la que ejercen otros felinos. Por ejemplo, el león puede realizar una mordedura tres veces más potente. ¿Para qué le servían entonces tantos músculos y largos dientes al Smilodon si su mordedura era más débil? La respuesta a esta aparente paradoja está relacionada con el tipo de caza que realizaban. Usando su pesado y poderoso cuerpo para inmovilizar a la víctima, el Smilodon clavaba sus colmillos en el cuello intentando alcanzar una longitud profunda. Gracias a esta forma de cazar, no era necesaria mucha potencia en la boca, sino una gran resistencia en los colmillos (aspecto en el que el Smilodon supera ampliamente a cualquier león) y una buena abertura de la boca (basta con decir que, mientras el león tiene una abertura de 65º, el Smilodon goza de una de 120º). Sencillamente, el Smilodon tiene una forma de caza diferente a la que practican otros felinos actuales. Por último, también hay que destacar que los colmillos estaban presentes tanto en hembras como en machos, por lo que no existía diformismo sexual.
Otro elemento implicado en la caza de este género eran sus patas. Dotadas de potentes músculos, estaban diseñadas no para correr, sino para derribar a su presa e impedir sus movimientos. Gracias a las uñas retráctiles y al peso de todo el cuerpo en general, el Smilodon podía mantener a su presa fijas en el suelo sin ningún tipo de posibilidad para escapar mientras sus colmillos hacían el resto.
Su alimentación era únicamente carnívora, y se especializaban en grandes presas: Bisontes, alces, camellos, ciervos, megaterios, crías de mamuts y mastodontes. Como se puede observar en los anteriores ejemplos, no solían atacar especies pequeñas, ya que su estilo de caza no eran las largas carreras y batallas, sino un ataque directo. Además, sus colmillos se habían especializado en atacar al cuello de la forma anteriormente descrita, por lo cual atacar presas pequeñas y huidizas era bastante incómodo para ellos.

Respecto a su organización social, se cree que estaban organizados en manadas gobernadas por uno o dos machos. También habría hembras, crías y machos jóvenes todavía en crecimiento. Todo esto se es una suposición de los expertos en base a numerosos fósiles que se estaban recuperando de una fractura grave. Si este animal fuera un cazador solitario, al romperse un colmillo o una pierna habría muerto casi instantáneamente por la imposibilidad de cazar. Sin embargo, el hallazgo de fósiles a mitad de la recuperación hacen pensar que el resto del grupo alimentaba y cuidaba al herido mientras se recuperaba.
Pero, ¿cómo se extinguió esta poderosa especie? El Smilodon fue parte de la extinción masiva que supuso el acontecimiento conocido como Gran Intercambio Americano. Este suceso fue una migración de las especies animales de Anérica del Sur hacia el Norte y la migración de las especies de América del Norte hacia el Sur. Esto fue un gran cambio en el hábitat y las costumbres de muchísimas especies. El Smilodon, como especie natal que era de América del Norte, emigró hacia América del Sur, donde su destino no fue demasiado bueno.
La principal causa fue la extinción de sus mayores presas. Como hemos dicho antes, el Smilodon se especializaba en animales grandes, como los megaterios o los mamuts. Y precisamente por culpa de esa excesiva especialización no pudo sobrevivir. Mientras que los grandes animales que habían sido sus presas durante largos años se iban extinguiendo, el Smilodon iba viendo cómo se reducía su rango de presas y hábitats.

Algunos biólogos también piensan que el ser humano pudo tener cierta influencia sobre ellos, pero más bien se tiene en cuenta el cambio climático que hubo en esa época. Unas temperaturas cada vez más difíciles para ellos, combinadas con el nuevo territorio, la presión de grupos humanos y, sobre todo, la falta de sus presas habituales, convirtieron la vida de esta especie en una odisea. Finalmente, acabó extinguiéndose alrededor del año 12.000 A.C.

Blog dijo:Palabras del creador de estos artículos
Nuestra serie sobre animales extintos está llegando a su fin. Tras 12 entregas, en las que hemos hablado de muy diferentes animales extintos por causas totalmente dispares, es la hora de ir cerrando este pequeño apartado del blog.
Sin embargo, existen otros muchos animales extintos llenos de interesantes anécdotas por contar. Por unas causas u otras, no tienen características lo suficientemente "únicas" como para dedicarles un artículo a cada uno, pero se merecen un pequeño recordatorio.
Quizás sea por culpa de que son una subespecie de un animal que existe en la actualidad, o porque quizás los científicos no tienen suficientes datos sobre él, los animales de los que voy a hablar a continuación no tienen suficientes características especiales como para hacer de ellos un artículo tan extenso como los anteriores, pero sí que se merecen una pequeña mención.
Muchos de los animales de los que voy a hablar hoy han sido recomendados por los propios lectores de este blog, así que también haré una mención especial al final del artículo agradeciéndolo a aquellos que han participado. Dicho esto, comencemos:

El Xenicus lyalli era un pequeño pájaro rechoncho, de cola y alas cortas e incapaz de volar. Era bastante inofensivo y, como podréis adivinar por sus características, incapaz de defenderse. Esto no fue un gran problema para su supervivencia, ya que vivía únicamente en un islote muy pequeño, cerca de las islas principales de Nueva Zelanda, la "isla Stephens". Sin embargo, a finales del siglo XIX, se instaló un faro para mejorar la navegación de los barcos que pasaran por allí. Únicamente fueron a vivir a la isla el guardián del faro D. Lyall y su gato.

Un día, mientras Lyall cumplía con su rutina, vio a su gato cazando a unos pajarillos. Estos pájaros recién descubiertos resultaron ser los Xenicus lyalli, y acaban de extinguirse por culpa del gato. En total, el guardián del faro le quitó 13 especímenes a su gato y le envió la mitad al zoólogo Lionel Walter Rothschild para que los investigara. Según la leyenda, desde ese día no se ha vuelto a ver a esta especie. Es uno de los pocos animales que se extinguieron al mismo tiempo de ser descubiertos. Su población debía de ser increíblemente baja, ya que no se ha detectado algo similar en ninguna parte del mundo, y el gato (supuesto extintor de toda una especie) sólo cazó 13 pájaros.
Sin embargo, estudios recientes demuestran que, aunque esta especie está extinta, el gato del guardián del faro no fue el único responsable. Al parecer, esta bonita leyenda no es del todo cierta, ya que durante años posteriores otros gatos cazaron a más Xenicus lyalli hasta llevarlos a la extinción.

El oso de las cavernas, de nombre científico Ursus spelaeus, fue una extinta especie parecida al oso actual que vivió en Europa durante el Pleistoceno. Era un oso bastante grande, con unos 130 cm de altura a la cruz (es decir, la altura desde los pies hasta el hombro cuando está a cuatro patas) y llegando hasta los 3 metros en posición erguida. En el caso de los machos, el peso rondaba los 500 kilogramos.

Aunque pueda tener muchas semejanzas con el oso pardo actual (animal con el que convivieron), el oso de las cavernas también tenía sus diferencias. Por ejemplo, el morro del oso cavernario era menos destacado y su frente estaba considerablemente más hundida. Sus patas delanteras eran más largas y poderosas que las traseras, como se puede observar en la ilustración. Y, según indican sus poderosos molares, tendía a ser más herbívoro que carnívoro, aunque se alimentaba de ambas formas. Al igual que los osos actuales, también hibernaba y solían vivir de forma solitaria.
Los humanos y neandertales cazaron a este animal de forma regular, aunque con poca intensidad (principalmente, por la dificultad de enfrentarse a un macho de gran tamaño). Sin embargo, la causa de su extinción fue un cambio climático producido hace 27.800 años, el cual afectó gravemente a su hábitat. También es digno de mencionar que, en unas cuevas antiguamente habitadas por neandertales, se han encontrado excavaciones en las paredes que cumplían la función de un sarcófago. Sin embargo, en su interior estaban situados los cráneos de unos osos cavernarios en fila, por lo que se sospecha que los neandertales podrían haber rendido algún tipo de culto a este animal.

León europeo
El león europeo es una subespecie del león actual, por lo que guarda muchos parecidos con los que podemos ver a día de hoy (de hecho, hay quien lo considera dentro de la subespecie del león asiático, debido a sus grandes semejanzas). Habitaban el sur de Europa hace miles de años, en zonas como la Península Ibérica, Italia, el sur de Francia o los Balcanes.

Este animal fue bastante famoso en la época del Imperio romano y en de la antigua Grecia. Emperadores, generales y nobles de ambas civilizaciones organizaban cacerías del león europeo. Eran cacerías bastante populares entre las clases más altas de la sociedad, y en seguida se convirtió en una cacería excesiva para la especie y muy popular entre el resto de los estratos de la sociedad (también entre los plebeyos que tuvieran la oportunidad de cazarlos). Además, los romanos también utilizaron a este animal para sus famosos combates de gladiadores y empezaron a capturarlos con gran frecuencia.
Los últimos ejemplares de esta especie se encontraron en la, por entonces romana, provincia de Acaya (actualmente, parte de Grecia). Se extinguió aproximadamente en el siglo I d.C, debido a la excesiva caza por parte de los cazadores romanos. Se cree que en la zona del Cáucaso podrían haber sobrevivido unos siglos más (quizás incluso podrían haber llegado hasta el siglo X), pero por aquel entonces la especie ya estaría condenada a desaparecer.

El fororacos, de nombre científico Phorusrhacos, era una gigantesca ave depredadora. Tenía el tamaño de un avestruz (aproximadamente, 2'5 metros de altura y 130 kilogramos de peso) y era una de las mayores aves carnívoras que ha existido. Muy apropiadamente se le conoce a veces como "ave del terror" por razones obvias. Sus alas eran muy rudimentarias y tenían la forma de un brazo con garras (sólo la forma) que utilizaban para agarrar a sus presas, por lo que era incapaz de volar.

Se alimentaba de pequeños mamíferos y carroña. Se cree que tenían dos formas de matar a sus presas: En primer lugar, podían atraparlas con su pico y estrellarlas contra el suelo repetidas veces hasta que ésta muriera. Por otra parte, también podrían matar a sus presas mediante un golpe directo con el pico, el cual acabaría instantáneamente con su víctima. Como vemos, el pico era su principal arma: Era extraordinariamente grande y terminaba en forma de gancho para penetrar en el cráneo de las presas.
Vivía en bosques y pastizales de la Patagonia argentina, durante la época del Mioceno. Cuando se descubrieron sus fósiles, se creyó que era un mamífero del orden Xenarthra (es decir, el orden de los osos hormigueros, armadillos, perezosos...), pero posteriores investigaciones confirmaron que era un ave. Las causas de su extinción no están muy claras, pero se especula que pudo ser por la competencia de otros animales o por cambios en su hábitat natural.

El hienodonte es un género extinto de mamíferos carnívoros. Aparecieron a fines del Eoceno, hace 41 millones de años, y vivieron hasta el Mioceno, hace unos 21 millones de años. Se extendieron por casi todos los continentes, excepto en América del Sur, Australia y la Antártida.

Algunas de las especies de este género llegaron a alcanzar la estatura de un rinoceronte actual, mientras que otros tenían un tamaño considerablemente más pequeño (en total, hay más de 20 especies dentro de este género, por lo que hay algunas diferencias entre ellas). Entre los rasgos que mantenían en común, destaca principalmente su alimentación únicamente carnívora. Su cabeza era bastante grande y alargada, pero su cerebro era muy pequeño en comparación con ella. Su cuello bastante pequeño (mucho menor que su cráneo, por ejemplo), pero el resto del cuerpo era largo y robusto, terminado en una extensa cola.
Aspectos como el peso o la altura son los más difíciles de determinar, con diferencias enormes: Mientras que la especie más grande llegaba hasta los 500 kilogramos de peso (H. gigas), otras tenían apenas unos 20 kilos (H. crucians). Al igual que con el anterior animal que hemos visto, su extinción fue una combinación de varios factores, tales como el cambio climático, alteraciones en su hábitat o la introducción de nuevas especies que le harían la competencia.

Los entelodóntidos son una familia de mamíferos muy parecidos a los cerdos que podemos ver hoy en día. Vivían en los continentes de Asia y Norteamérica hace aproximadamente entre 45 y 25 millones de años y su alimentación era omnívora, basada en pequeñas plantas y carroña. Según los fósiles, su cerebro tenía el tamaño de un puño cerrado.

Las comparaciones con el cerdo son inevitables, ya que comparten muchos rasgos y están emparentados biológicamente, pero tienen ciertas diferencias: Sus patas eran más largas y finas, llegando a dotar al entelodóntido de unos 2 metros de altura. Pero, sin duda, la característica más diferenciadora de este animal son las dos protuberancias óseas que tiene a ambos lados de la cabeza (como bien se puede observar en la ilustración). Se cree que su función pudo haber sido la de fijar los músculos de la mandíbula, pero hay indicios de que también era un rasgo sexual (ya que los machos las tenían mucho más desarrolladas que las hembras).
También se ha dicho que estas protuberancias podrían haber tenido un papel importante en su alimentación a modo de arma. Como hemos dicho antes, eran onnívoros, pero presentaban una tendencia a cazar y comer animales vivos antes que carroña o plantas. Este pudo haber sido uno de los animales más poderosos de su hábitat a la hora de cazar, gracias a los devastadores golpes que podrían propiciar sus mandíbulas.

El Gigantopithecus blacki es una especie de primate extinto que vivió en Asia en el Pleistoceno (desde aproximadamente un millón de años hasta hace unos 300.000-100.000 años). Es el mayor simio que ha vivido, con una altura de 3 metros erguido y un peso de hasta 600 kilogramos. Su medio de locomoción es todavía bastante incierto: Por un lado, hay quien afirma que caminaba de forma bípeda, mientras que otros afirman que caminaba a cuatro patas. Aunque no hay datos determinantes sobre ese apartado, todo indica a que realmente andaba a cuatro patas y sólo estaba en posición erguida en escasas ocasiones. Por ejemplo, el mayor argumento para defender su forma cuadrúpeda de andar es su enorme peso, que habría resultado ser devastador para sus articulaciones al andar a sólo dos patas, mientras que habría estado mucho mejor repartido si se extiende por todo el cuerpo.

La historia de su descubrimiento es también sorprendente: El paleontólogo Ralph von Koenigswald encontró una muela enorme en una farmacia de Hong Kong. Impresionado por el tamaño de la muela, la compró y se puso a investigarla. Tras encontrar más muelas en otras farmacias chinas, determinó finalmente que se trataba de una nueva especie.
Era vegetariano, y, según los datos obtenidos del análisis de sus mandíbulas, basaba su alimentación en el bambú, semillas y frutas. Su extinción es todavía una incógnita, ya que no hay datos determinantes, pero los científicos sugieren que podría ser un cambio climático o la competencia de otras especies.

El león americano, de nombre científico Panthera leo atrox, fue una subespecie del león actual (al igual que el otro león del que hemos hablado hoy, el león europeo). Evidentemente, éste habitaba en el oeste de Norteamérica, desde Alaska hasta México. Vivió durante el Pleistoceno y fueron unos de los felinos más grandes que han existido jamás (alrededor de un 25% más grandes que los leones africanos actuales).

Medían alrededor de 1,27 metros sin melena y los machos pesaban entre 272 y 363 kilogramos. Eran los depredadores dominantes de la América glacial, superando a cualquier otro carnívoro de su época (incluido el Smilodon). Además de esta superioridad en el tamaño, también eran más inteligentes que el resto de leones actuales, con un cerebro notablemente más grande que el resto en comparación con su tamaño. Esto le permitía desarrollar conductas sociales más elaboradas, como mejores técnicas de caza o la organización de la vida en manada (se han encontrado restos de manadas de cien individuos viviendo en cuevas).
Eran carnívoros, y cazaban grandes presas de enorme tamaño. Asnos, caballos, bisontes, ciervos e incluso pequeños mamuts y mastodontes caían frente a ellos. Los leones americanos fueron víctimas de una extinción masiva que ocurrió en América. Murió junto a muchos otros animales de su misma época, como los megaterios. Principalmente, los responsables fueron una gran serie de cambios naturales, aunque también se especula que la expansión de los humanos pudo haber influido de forma secundaria en la extinción de este magnífico animal.

Animales que no podemos ver hoy en día: |


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