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Grandes Engimas de la Humanidad. Parte 1.

Ciencia Educacion9/21/2010
Antes que nada les cuento que aquí en mi casa coleccionamos algunos de los fascículos que vienen en los diarios. Hace un tiempo transcribí uno de los mas interesantes que tenemos y hoy decidí compartirlo con uds, en realidad son muchos los enigmas que esta enciclopedia tiene pero hoy solo posteare 5 al azar ya que debido a su extensión tomaría un buen rato leerlos todos, si este post les gusta y si uds así lo desean posteare muchos mas.

Taringueros, a mi personalmente no me gustan los posts donde las imágenes no aparecen y en su lugar esta esa fea X roja, así que cuando vean eso en mis posts no duden en escribirme un MP diciéndome donde esta la susodicha X para hacer la corrección necesaria o simplemente haciéndome cualquier sugerencia, algunas imágenes corresponden a antiguos grabados o pinturas que merecen ser vistos.

En este post veremos:

*La papisa Juana
*La bestia de devonshire
*La reencarnación
*Los resucitados de viernes santo
*El caso de Emilie Sagee




Grandes enigmas de la humanidad
Parte 1



La papisa Juana
¿Una mujer en el trono pontificio?

A comienzos del siglo XIII se expande por Europa el rumor que una mujer habría dirigido a la Iglesia romana entre los años 855 y 958. Hasta el siglo XVI, la Iglesia acepta la existencia de esta papisa como un hecho establecido pero, luego, cambia de opinión y niega toda realidad a este personaje, a la vez inasible y molesto.
Considerada por la mayoría de los historiadores como una leyenda no desprovista de segundas intenciones anticlericales, la historia de la papisa Juana está lejos de haber sido aclarada aún.

Juan VIII el Angelical
Según las biografías medievales, Juana habría nacido en 822 en Ingelheim, cerca de Maguncia. Ávida de conocimientos, vive primero, por un tiempo, en Atenas.

La política de la silla perforada
Según una leyenda, a partir del año 1000, y durante cinco siglos, se habría practicado una verificación del sexo de cada nuevo elegido al trono pontificio. Esta ceremonia se llevaba a cabo en el palacio de Letrán. Todos los nuevos papas eran invitados a sentarse sobre un trono de pórfido perforado bajo el cual se habría deslizado un diácono encargado de verificar la presencia de los atributos masculinos del candidato... Este rito habría perdurado hasta la elección de León X, en 1513. La iglesia niega, hoy día, que esta "verificación" tan poco digna se haya realizado. Sin embargo, numerosos testimonios dan crédito a esta situación, entre ellos, el de Adán de Usk y el de Jacobo d'Angelo. Asimismo, el Museo del Louvre, en París, conserva un antiguo trono de pórfido que, según algunos, podría haber sido utilizado con estos fines singulares.


En esa época, no se permite a las mujeres realizar estudios, por lo que se hace pasar por un joven y toma el nombre de Juan el Inglés. Este subterfugio le permite frecuentar desde entonces las más importantes abadías del siglo XII en Francia, entre ellas la de Saint Germain-des-Prés, y de adquirir allí grandes conocimientos.
Cuando llega a Roma, se da inmediatamente a conocer por su sabiduría y su piedad así como por su gran belleza. Siendo ya cardenal, a la muerte del papa León IV es designada para sucederle en 855. Nadie conoce, por supuesto, su verdadera identidad y Juana accede al trono pontificio con el nombre de Juan VIII el Angelical. Desempeña su cargo con gran dedicación y se muestra, aparentemente, muy digna de él. Pero en abril del año 858, durante una fiesta de Rogativas, se desploma repentinamente en plena calle, da a luz poco después a un niño y muere en las horas siguientes. El escándalo entre los fieles es enorme y la Papisa es enterrada a escondidas en un lugar no consagrado.



La Papisa, naipe del juego de tarot del siglo XVIII (Paris, Biblioteca Nacional).


Los entretelones de una historia oscura
El libro del siglo XIII que relata la historia de la Papisa se titula Chronicon pontificum et Imperatorum (Crónica de papas y emperadores) y fue escrito por el sacerdote dominico Martin de Troppau. Poco tiempo antes, otro dominico, Esteban de Borbón, menciona también el caso de una mujer que fue Papa, pero lo sitúa más tardíamente, alrededor del año 1100. Incluso existen relatos presentados como más antiguos, pero en realidad apócrifos, es decir, fabulosos, que se refieren a este hecho.

El mismo papa León II habría mencionado en una carta al Patriarca de Constantinopla, a mediados del siglo XI, a una mujer que ocupó el trono de los pontífices de Roma. Sólo hay un hecho cierto: a principios del siglo XV la existencia histórica de la Papisa es aceptada por todos, puesto que varios dignatarios de la Iglesia dan fe de ello en sus escritos, los que Roma no juzga necesario censurar. En ningún caso se puede sostener, en consecuencia, que la historia de Juana haya sido inventada por detractores de la Iglesia para asestar un golpe bajo a su reputación. Por el contrario, el primer autor que tomó definitivamente posición en contra de la existencia de una mujer pontífice es un protestante llamado David Blondel, en 1647...

La pista de Benito III
¿Cuál podría ser la legitimidad de un relato que en verdad parece bastante fantástico? La teoría que refuta la existencia de la Papisa pretendiendo que una mujer no habría podido esconderse por tanto tiempo bajo ropajes masculinos se ve contradicha por un hecho esencial: la iglesia ha admitido la existencia de Juana durante siglos, además, muchas santas y beatas (Eufrasia, Hildegarda, Eugenia) parecen haber vivido de incógnito, entre monjes, vistiendo ropas masculinas hasta su muerte.
Por sobre todo, la confusión que reina en torno al Papa reconocido hoy día como el sucesor inmediato de León IV, Benito III, permite plantear estas hipótesis. La existencia de Benito no se menciona en el más antiguo ejemplar conocido del Liber pontificatis .
Los escasos cronistas que hablan de él le atribuyen un físico atractivo, una marcada aversión por aparecer en público así como una gran moderación. Prácticamente no se sabe nada más sobre él, sino que casi fue víctima de un antipapa, que murió súbitamente el 17 de abril de 858, y que fue enterrado fuera de la Basílica de San Pedro según su voluntad, ya que se habría juzgado a sí mismo "indigno de estar junto a los santos". Todos estos hechos pueden adaptarse al reinado de la misteriosa Papisa, tan bien como al del incierto Benito, ¿La historia oficial de la Iglesia habría rebautizado a Juana, o Juan VIII el Angelical, llamándolo Benito para poder disimular mejor su sexo? Una última confusión también pudo haberse producido entre dos pontífices. En efecto, un poco más tarde, durante el siglo IX, otro Papa lleva en 872 el nombre de Juan VIII. Esta vez, su existencia ha sido verificada. Ahora bien, algunos documentos le dan el sobrenombre de "la Papisa", por su debilidad frente a los sarracenos y sus modales amanerados. Los dos personajes no tienen tal vez ninguna relación entre sí o quizás se produjo a destiempo una confusión entre el poco conocido sucesor de León IV y un Papa histórico llamado Juan, cuyos modales eran afeminados.



La papisa dando a luz en plena procesión, miniatura hecha para el Decamerón de Boccaccio. siglo XV (Paris, Biblioteca Nacional).


Una explicación confusa para una época sombría
Los partidarios del carácter legendario de la Papisa ven en ella una denuncia a posteriori y en la forma de una fábula la escandalosa influencia que tuvieron dos mujeres durante un período sombrío de la historia de los pontífices a comienzos del siglo X. En electo, en el año 904, la esposa de un dignatario romano, Teodora, hace elegir Papa a Sergio III. Este último envía a su predecesor, el usurpador Cristóforo, a reunirse en prisión con León V, a quien él mismo había destronado. Enseguida estrangula a ambos con sus propias manos. Durante su pontificado, Sergio accede a todos los caprichos de Teodora y sobre todo, de su hija Marozia, quien, aunque casada, se transforma en su amante a la edad de quince años y luego da a luz un hijo suyo. Después de la muerte de Sergio III, un hombre íntegro es elegido con el nombre de Anastasio III (911-913). Teodora lo hace asesinar y luego manipula a su sucesor. Landon (913-914). A la muerte de éste, hace elegir a Juan X, su antiguo amante, quien es posteriormente encarcelado y luego asesinado (928) a instigación de Marozia. La misma suerte espera a los dos sucesores de Juan, León VI asesinado algunos meses después, y enseguida a Esteban VII, de quien se encarga Marozia en 931. Entonces, el hijo de Marozia y de Sergio es elegido y toma el nombre de Juan XII. Figura 065c. Esta época de " pornocracia ", como sería adecuado llamarla, llega a su fin en 935, cuando el conde Albérico de Tuscie, otro hijo de Marozia, la envía a prisión a reunirse con Juan XII, encarcelado a instancias de su propia madre poco tiempo antes.




La bestia de Devonshire
Huellas de un demonio sobre la nieve

El invierno de 1855 fue rudo en Inglaterra, al punto que la nieve cubría incluso el condado de Cornualles, al oeste del país. La mañana del 8 de febrero, los habitantes de la región del Devonshire que bordea la desembocadura del río Exe descubrieron, con estupefacción e inquietud, largas líneas de huellas en forma de pequeños cascos de caballo.
Estas huellas que median diez centímetros de largo sobre siete de ancho, eran extrañas en muchos aspectos. Lo que sorprendió a los innumerables testigos y despertó la atención del público fue su regularidad, su nitidez y, sobre todo, el hecho que estaban todas perfectamente alineadas, como si fueran el resultado de haber saltado sobre una sola pata.

¿Las huellas del diablo?
Aún más sorprendente, la nieve no estaba apisonada al fondo de las huellas sino que había lisa y llanamente desaparecido, como derretida por un hierro al rojo. Las huellas cubrían más de 150 kilómetros y no parecían desviarse frente a los obstáculos.

Un testigo cuenta
En todas las comarcas, las huellas eran exactamente del mismo tamaño y el paso del mismo largo. Este visitante misterioso no pasó, en general, más que una vez por cada jardín o cada patio, así como por casi todas las casas de los barrios urbanos y en las granjas vecinas (...) Atravesaban los muros como si no constituyeran el menor obstáculo. Los jardines rodeados de altas empalizadas o muros y cuyas puertas estaban cerradas fueron tan cruzados como aquellos que estaban sin protección (...) Dos habitantes de la comuna siguieron una línea de huellas durante tres horas y media, pasando bajo hileras de árboles frutales en espalderas, perdiendo luego la pista de las huellas y reencontrándolas sobre el techo de las casas a las que su búsqueda los había llevado.. Illustrated London News, 24 de febrero de 1855.


Así, si se detenían a los pies de un muro de cinco metros de alto, era para retomar el camino inmediatamente detrás, sin dejar la más mínima marca en la cima. Lo mismo sucedía con un pajar. En cambio, en una casa, éstas pasaban por un conducto de drenaje de sólo 15 centímetros de diámetro. En otro lugar, franqueaban los tres kilómetros y medio de la desembocadura del río Exe. Los aldeanos no tardaron en darse cuenta que las huellas no correspondían a las de ningún animal conocido. El rumor empezó a evocar al diablo...
A mediados del siglo XIX, las noticias viajaban todavía lentamente y hubo que esperar la edición del London Times del 16 de febrero de 1855 para que esta noticia fuera conocida en Londres. Sin embargo, fueron los testimonios publicados poco después en el Illustrated London News los que desalaron las pasiones. Primero, los londinenses se burlaron de las historias de una pretendida criatura desconocida y de la verdadera psicosis que se apoderó del Devonshire. El caso les parecía la prueba que los provincianos estaban todavía bajo la influencia de supersticiones medievales.



Sin embargo, cuando las informaciones fueron más precisas, el carácter extraño del caso apareció de manera evidente. Las notas minuciosas de un naturalista del Devon sugerían que huellas tan reales no podían provenir más que de una criatura única. Sólo quedaba descubrir qué animal, visiblemente de tamaño modesto, era capaz de cubrir 150 kilómetros entre el crepúsculo y el alba en las condiciones descritas...

Explicaciones insatisfactorias
Sir Richard Owen. Famoso paleontólogo y creador de la palabra dinosaurio, examinó los dibujos de las huellas y declaró, respuesta sorprendente para un científico de su envergadura, que eran el resultado de un grupo de tejones. Otras suposiciones igualmente extravagantes fueron adelantadas; se habló de la obra de un bromista, de un burro, de un canguro escapado de un zoológico, una gran avutarda, sapos, una rata, nutrias e incluso, ¡una liebre coja!
Fuera de la hipótesis diabólica, los habitantes de la región se inclinaron más bien por la del burro, sobre todo a causa de la forma de las huellas. Sin embargo, nadie logró explicar cómo el burro en cuestión pudo subir al techo de varias casas o pasar por el borde de una ventana de un tercer piso sin hacerse notar...



Los meses pasaron y la bestia no se manifestó más, el caso dejó de aparecer en la primera plana de la prensa. Sólo los especialistas y aficionados a las curiosidades permanecieron intrigados, hasta hoy en día, por este sorprendente misterio.

No creen en la tesis más comúnmente aceptada de una superchería montada por alguna mente maliciosa del siglo XIX. Ningún intento de explicación que haga intervenir un solo fenómeno físico o meteorológico es aceptable, en la medida en que las huellas presentaban todas las características de la pisada habitual dejada por un animal dotado de cascos. Aunque, sin embargo, haya tenido una sola pata y haya sido dotado de sorprendentes talentos acrobáticos ¿Cómo sorprenderse entonces de que, casi un siglo y medio más tarde, algunos todavía vean la obra del diablo en persona?

Casos de huellas
La polémica que desató el Illustrated London News hizo resurgir otros casos de huellas en forma de cascos que permanecieron inexplicados. Sin embargo, el siglo XIX y el siglo XX no tienen el monopolio de estas huellas misteriosas.
Testimonios contemporáneos. Un corresponsal alemán del diario mencionado señaló que marcas similares aparecían todos los años en una colina de Galicia, y otro lector recordó que, en 1840, el célebre explorador James Ross las encontró en la isla de Kerguelen, donde no vive ningún animal de cascos. En el Times del 14 de marzo de 1840, se hizo mención a otras huellas que se extendían por kilómetros cerca de Glenorchy, en Escocia. Más tarde, se encontraron huellas de diversos tamaños en Nueva Zelanda (1886); en las playas de Nueva Jersey, en los Estados Unidos (1900); en Bélgica (1945), nuevamente en el Devonshire (1950), en Escocia (1952) y, finalmente, en las laderas del Etna, en Sicilia (1970).
Huellas antiguas... Sin embargo, existen también huellas similares que se remontan a tiempos lejanos. Un manual de historia japonés cita un caso semejante en 929, al interior mismo del palacio imperial. El monje benedictino Flavellus, de Epemay, escribió sobre demonios que dejaron huellas monstruosas durante una tormenta en 943, así como lo hicieron testigos de la ciudad de Scarborough en 1065. Finalmente, el abad inglés Ralph de Coggeshall relató un fenómeno similar ocurrido en York bajo el reino del rey Ricardo Corazón de León (1189-1199) y otro, en 1205.
...Y viejas leyendas. Estas observaciones deben acercarse a las tradiciones que describen animales fantásticos, tales como el Fachan escocés o el Pe de Garrafa en Brasil, que no tendrían más que una pata, un ojo, y un brazo que les salía de en medio del pecho. Estas leyendas todavía persisten, ya que en 1954, un cazador brasilero afirmó haber cruzado el camino de un Pe de Garrafa...




La reencarnación
Un niño cuenta cómo lo asesinaron

En la India, se considera a la reencarnación como un hecho irrefutable. Sin embargo, aun los budistas se sorprenden al ver que algunas personas pueden conservar recuerdos de su "vida anterior". Aunque numerosos casos han sido registrados y estudiados por los científicos, uno de los más inquietantes es el caso de Shankar.
El 19 de enero de 1951, Munna, un pequeño de seis años juega delante de la tienda de su padre, peluquero de Kannauj, una importante ciudad del norte de la India. Dos desconocidos aparecen repentinamente y, sin que nadie los observe, raptan al niño, Al constatar su ausencia, el padre, Sri Jageshwar Prasad, se inquieta.
Hace buscar a Munna y, algunas horas más tarde, encuentran el cadáver del pequeño degollado a la orilla de un río. Muy pronto, dos hombres son detenidos y uno de ellos confiesa el crimen, pero luego se retracta. Como no se logra encontrar ninguna prueba formal de su culpabilidad, la policía debe soltarlos. La familia de Munna queda desamparada y la madre sufre graves problemas nerviosos.



Los indios creen en la reencarnación. En la foto, un niño de cuatro años es considerado por la muchedumbre como la reencarnación de Buda (Ilustración de 1925).


¿Munna reencarnado?
Seis meses después de la muerte de Munna, nace en otro barrio de Kannauj, Shankar, hijo de Sri Babu Ram Gupta. Apenas aprende sus primeras palabras, el niño muestra un comportamiento extraño. A los dos años habla de su "otra casa", a la que le gustaría volver. Quiere ver a sus «otros padres» y no cesa de reclamar unos juguetes, que describe con mucha precisión, y que nunca ha tenido. En ocasiones, Shankar es presa de grandes temores. Y cuenta cómo en "su otra vida", dos hombres lo degollaron.
Desde su nacimiento el chico tiene bajo el mentón, a lo ancho del cuello, una marca misteriosa que parece una larga cicatriz, En 1954 la historia de Shankar recorre la ciudad entera, y delante de numerosos testigos y en numerosas ocasiones, cuenta «su» asesinato. Entrega detalles que nunca fueron dados a conocer a la opinión pública, pero que corresponden a la confesión del acusado que se retractó posteriormente. Esto llega a oídos de Jageshwar: turbado, quiere conocer a Shankar; pero el padre de éste, Babu Ram, se opone a ello.

El asunto comienza a inquietarlo y teme que le puedan quitar a su hijo. Jageshwar insiste y, el 30 de julio de 1955, logra conocer a Shankar y a su madre. El niño, que acaba de cumplir cuatro años, reconoce a Jageshwar y se lanza a sus brazos.

¿Un caso trucado?
En 1955, el profesor Atreva, de Benarés, comienza a investigar el caso de Shankar. Interroga al niño y efectúa verificaciones de los hechos. Shankar proporciona detalles de la vida de Munna que sólo pueden ser conocidos por su familia y sus relatos sobre el asesinato no varían jamás.
El profesor Atreva obtiene confirmación de la madre de Shankar, de sus profesores y de sus vecinos, Babu Ram, molesto con todo este asunto, golpea a su hijo y le prohíbe hablar de su "antigua vida", Jageshwar, quien no tiene dudas de que Shankar y Munna son la misma persona, intenta hacer reabrir el proceso de los presuntos asesinos, pero la justicia india rehúsa aceptar este extraño "testimonio de la víctima".
Entre 1956 y 1965, el asunto es estudiado no solamente por el profesor Atreva sino también por el Dr. Jamuna Prasad y por el investigador norteamericano Ian Stevenson, quienes tratan de determinar si ha habido alguna posible manipulación.
La primera hipótesis es que las dos familias serían cómplices, pero, entonces, ¿cuál sería el motivo? Ninguna de ellas obtiene el menor beneficio financiero del asunto. ¿Vería en ello Jageshwar un medio para hacer condenar a los asesinos de su hijo inculcando falsos recuerdos a Shankar? Esta hipótesis es poco probable. Por lo demás, es casi imposible hacer que un niño de tan corta edad pueda aprender tan perfectamente su lección. A lo largo de los años, Shankar no se contradijo nunca en sus relatos, Además, Babu Ram se muestra constantemente hostil a las declaraciones de su hijo.

La segunda hipótesis es que Shankar es un niño mitómano. Pero, en ese caso, es absolutamente imposible que haya podido conocer con tanto detalle la vida de Munna.

¿Criptomnesia, telepatía o reencarnación?
La hipótesis de la Criptomnesia, la "memoria oculta", podría ser tomada en cuenta. Esta teoría recurre al psicoanálisis. Desde su más tierna infancia, el niño podría haber memorizado inconscientemente la conversación de sus padres, cuando se referían al asesinato de Munna. Se habría identificado con el niño y, naturalmente, habría contado "su historia" al crecer. Pero, una vez más, la misma objeción se presenta: ¿cómo habría podido en ese caso, relatar detalles que sus propios padres ignoraban? ¿Y cómo explicar esa marca de nacimiento tan parecida a la cicatriz de Munna?


El jefe religioso de los budistas tibetanos, el dalai lama, se reencarna en el cuerpo de un niño.


Forzosamente habría que admitir que ninguna hipótesis lógica y racional puede ser aplicada al asunto Munna-Shankar.

Las creencias en la reencarnación
En el antiguo Mediterráneo. La noción de reencarnación aparece en muchas corrientes filosóficas y religiosas de la antigüedad en el Mediterráneo, tales como el orfismo egipcio, el maniqueísmo, el pitagorismo y el neoplatonismo. Como otra faceta del culto a los ancestros practicado durante mucho tiempo en las antiguas religiones, esta noción es también una forma de acercar el mundo de los vivos al de los muertos.
En las sociedades africanas. En ciertas etnias, la creencia en la reencarnación juega un importante rol social. Entre los ashanti de Ghana, por ejemplo, la "sangre" renace por la línea materna mientras que el "principio masculino refleja el culto a los ancestros y el alma se reúne, en su esencia, con la divinidad. Por el contrario, los kikuyu de Kenia distinguen dos almas en sus muertos: una "social" o colectiva que se reencarna en otro individuo y una que alcanza el mundo de los ancestros.
En el mundo occidental, en los siglos XIX y XX. En el siglo XIX, numerosos occidentales se sintieron atraídos por estas doctrinas evocadas en los textos de los ocultistas. Es el espiritista Allan Kardec quien lanza el movimiento de 1857, utilizando la reencarnación como fundamento de su "religión universal". En los años de 1930, la inglesa Joan Grant publica numerosas obras sobre sus vidas "anteriores". Ella recuerda haber sido hija de un faraón, haber vivido en la Grecia de Alejandro, en la Inglaterra medieval y en Italia durante el Renacimiento. Algunas de sus declaraciones son sorprendentes, pero los destinos excepcionales que ella se atribuye en cada reencarnación contribuyen a hacer dudar de su sinceridad. En la segunda mitad del siglo XX renace el interés por las doctrinas orientales y numerosas personalidades, entre ellas el modisto Paco Rabanne, afirman creer en la reencarnación.
Creencias orientales. Pero sigue siendo en Asia donde el principio de la reencarnación está más expandido. En la India, por supuesto, pero también en China, en Japón, en Mongolia, en el Tíbet, en Indonesia... El caso más conocido es el del dalai lama, guía espiritual de los tibetanos. Cada dalai lama es la reencarnación de su predecesor. Es difícil obtener cifras exactas sobre el número de creyentes, sobre todo por el ateísmo oficial de China, que oculta, sin duda, un gran número de fieles, pero se puede decir que hoy día más de mil millones de personas pertenecen a alguna religión que admite la reencarnación.


Los investigadores norteamericanos de la sociedad de investigaciones psíquicas tienen registrado más de un centenar de casos similares en todo el mundo que, después de un examen cuidadoso, resultan inexplicables. Para algunos, la clave del enigma está en la telepatía: Shankar, por razones que se desconocen, estuvo inconscientemente en contacto con la madre de Munna, cuyo equilibrio psicológico estaba perturbado. Sin darse cuenta, fue víctima de esta proyección. Sin embargo, para la mayoría de los indios, la verdadera respuesta es a la vez más inquietante y más simple: Shankar es simplemente la reencarnación de Munna.



Los resucitados de Viernes Santo
Cadáveres egipcios salen de la tierra

"Todos los muertos enterrados en este cementerio salen durante el día de sus tumbas, permanecen inmóviles y privados de sentimientos frente a todos y, terminado este acto solemne, vuelven a sus sepulturas. El fenómeno se repite todos los años y no hay adulto en El Cairo que ignore este fenómeno.
Es así como en 1483 un europeo, B. de Breydenbach, relata por primera vez los fantásticos sucesos que se producen cada año en un cementerio de El Cairo. Su relato trata de un cementerio musulmán y la resurrección ocurre el día de la fiesta del santo a quien está dedicada la mezquita situada en las proximidades.

En el lugar del milagro
Durante trescientos años, desde el siglo XV hasta el siglo XVIII, el milagro es regularmente narrado por los viajeros orientales, Según las épocas, los resucitados son musulmanes, cristianos o egipcios de la Antigüedad
La fecha del milagro varía casi tanto como el lugar. En el siglo XV, la resurrección se fija el día viernes santo, aniversario de la muerte de Cristo. Sólo cambia la duración del fenómeno. Puede extenderse por los tres días que preceden al domingo de Pascua, que conmemora la resurrección de Cristo, y a veces se alarga hasta dos o tres semanas después del viernes santo.

Egipto, patria de los muertos
Desde el año 3000 antes de nuestra era, Egipto afirma su creencia en una vida futura. Los egipcios piensan que la preservación del cuerpo humano en toda su integridad es indispensable para acceder a esta nueva existencia. Por eso inventan la momificación. Se sacan del cuerpo las vísceras y el cerebro, que van a ser tratados aparte. El cuerpo es cubierto de natrón, o sal de sodio, que va a desecar el cadáver. Luego es cubierto de ungüento y llenado con telas, para posteriormente ser envuelto con mantas y cintas de lino. Los pobres, que no pueden costearse un embalsamamiento sofisticado, se contentan con la momificación natural de los cuerpos: son enterrados en las arenas del desierto egipcio. Esta tradición, que no ha dejado de fascinar a los turistas desde los tiempos de Heródoto (siglo V antes de nuestra era), seguramente no es ajena a la acreditación del mito de los resucitados de El Cairo...


Los muertos visitan a los vivos
Según los viajeros europeos, que constataron por ellos mismos los hechos, o recogieron los relatos de los cairotes o de algún compatriota, los cuerpos aparecen enteros o por pedazos: cabezas, manos, brazos, pierna, pies. Ni los cuerpos ni los miembros se mueven; surgen bruscamente de la tierra o se quedan en la superficie sin moverse por unos instantes. Luego, son tragados por la arena.


Momia, Valle de los Reyes.


Para asistir a esta "cuestión admirable y espantosa", según los términos de un viajero de fines del siglo XVI, el público viene en masa sin importar su religión. Cristianos, musulmanes, judíos, todos están ahí para contemplar el milagro. Algunos rezan, mientras otros se arriesgan a tocar los cuerpos o los miembros muertos. La mayoría, sin embargo, se contenta con mirar.
El gentío es similar al de una gigantesca feria y suscita un gran regocijo. Una parte del público se queda por la noche. Mercaderes ambulantes venden comida y bebida y se canta durante toda la velada.

Dios o el diablo
Es posible que en el origen de estos sucesos ocurridos los viernes santos haya otro milagro: la aparición de una luz, el sábado santo, en un viejo cementerio copto o cristiano, que prefiguraba la resurrección el domingo de Pascua.

En El Cairo se dice que los muertos que dejan su sepultura son escépticos que no creían en la resurrección. Para castigarlos, o para advertir a los vivos, Dios los ha condenado a que se entreguen a estas apariciones inquietantes.


Cuerpo desecado naturalmente (Egipto Antiguo). La existencia de antiguas momias juega, indudablemente un rol en la leyenda de los resucitados de El Cairo.


Los viajeros occidentales atribuyen una manifestación del diablo a estos acontecimientos, más que la expresión de la voluntad divina. Algunas malas lenguas dicen tener ciertas dudas y piensan que se trata sólo de supercherías. Según opinan estas personas, los cuerpos y los huesos aparecen siempre que el observador está de espaldas... Algunos dicen, incluso que son los propios boteros quienes ponen en escena las resurrecciones para tener más clientes que crucen el río Nilo.

Los comedores de cadáveres La mumia.
Mientras los cairotes se maravillan frente a los cadáveres de sus antepasados y los más audaces, cuando mucho, se atreven a tocar sus huesos, los europeos no dudan en consumir, como remedio, los cuerpos más o menos desecados de las antiguas momias. El remedio, llamado mumia, se fabrica en un principio a partir de momias. Aparece en las boticas bajo tres formas: pedazos de cadáveres, pasta negruzca o en un polvo obtenido por la incineración de cuerpos. Algunos fabricantes consideran que la búsqueda de momias es demasiado fastidiosa y encuentran mucho más práctico usar para su siniestro comercio cadáveres de acceso más inmediato, pero también más frescos...
Un remedio soberano. Es a fines de la Edad Media cuando empieza a consumirse la mumia. Se considera a esta sustancia como un remedio para todo tipo de males, como los dolores gástricos y las heridas, y se prescribe para toda ocasión. El rey Francisco I es uno de su consumidores más famosos. El comercio es floreciente hasta fines del siglo XVII. En esa época en Egipto, los fabricantes tenían que pagar grandes sumas de impuestos, por lo que dejan poco a poco esta actividad.
Un célebre detractor. Ambroise Paré, el célebre cirujano francés de la segunda mitad del siglo XVI, denuncia drásticamente en sus escritos el uso de la mumia. Después de haber tratado de dar a entender a sus contemporáneos que los antiguos egipcios no embalsamaban a sus parientes y amigos para facilitar sus problemas de digestión, insiste en el hecho de que el remedio es peor que el mal. No es tomado en cuenta; ni siquiera después de contar el relato de su colega Guy de la Fontaine, quien visitó los talleres donde se fabricaba la mumia en Alejandría y conoció algunos secretos de su fabricación...




El caso de Emilie Sagée
La misteriosa doble de una profesora

Conocido también bajo el nombre alemán de Doppelgänger, "el doble" es un fenómeno parasíquico particularmente inquietante, más aún, porque, según una antigua tradición europea, ver su propio "reflejo" significa una muerte inminente...
Los relatos de personas que afirman haberse encontrado con su doble son, generalmente, tratados como casos de alucinación; alucinación que puede ser peligrosa y provocar desórdenes tan graves como para llevar a algunos al suicidio. Pero también se produce el caso contrario; una persona puede no tener conciencia del doble presente a su lado y son los testimonios de los que la rodean los que lo hacen descubrir esta presencia. Este es el caso de la profesora francesa Emilie Sagée a mediados del siglo XIX.

Otra historia de doble
"Esta señorita, Miss Jackson, era muy asidua a visitar a los pobres. Pero en una oportunidad en que volvía a su domicilio después de un día de caridad, se sintió cansada y mal a causa del frío, y le vino el deseo de ir a calentarse al lado de la estufa de la cocina, en cuanto llegara a casa. En el preciso momento en que esa idea cruzaba por su mente, dos sirvientas que estaban en la cocina vieron girar el picaporte de la puerta, que se abrió dejando pasar a Miss Jackson, que se acercó al fuego y calentó sus manos. La atención de las sirvientas fue atraída por los guantes de cabritilla color verde que llevaba puestos. Súbitamente, desapareció frente a sus ojos. Estupefactas, las sirvientas subieron donde la madre y le contaron lo sucedido sin olvidar el detalle de los guantes. Esta dama tuvo algunas aprensiones pero trató de tranquilizar a las sirvientas, diciéndoles que su hija nunca tuvo guantes verdes y que, por consiguiente, su visión había sido solo una ilusión. Media hora mas tarde, Miss Jackson, en persona, hacía su entrada: fue directamente a la cocina y se calentó frente al fuego. En las manos llevaba unos guantes verdes, pues no había encontrado negros. Reportado por C. Flammarion en "Acerca de la muerte", en 1921.


Enigma en Letonia
En 1845, el director de un instituto para niñas jóvenes de la nobleza, el pensionado Von Neuwelcke, ubicado en la actual Letonia a unos 60 kilómetros de Riga, contrata como profesora de francés a una mujer joven llamada Emilie Sagée, que dice haber nacido hace 32 años en Dijon. La nueva institutriz tiene un temperamento muy alegre, demuestra una inteligencia y un sentido de la educación que llaman favorablemente, la atención del director, herr Bush. Pero, algunas semanas después de su llegada, empiezan a circular rumores entre las 42 alumnas del pensionado.



Paisajes de Letonia; bosques y brumas que se prestan a las historias de fantasmas.


En efecto, se producen unos extraños fenómenos varias veces mientras un alumno dice haber visto a la profesora en un extremo del edificio, otra afirma haberse cruzado con ella en el extremo opuesto. Al principio, los profesores no prestan oídos a estos comentarios absurdos. Pero el caso se complica. Un día, mientras Emilie Sagée está ante la pizarra dando una clase de gramática a trece jóvenes (entre las cuales se encuentra una cierta Julie von Güldenstubbe), aparece a su lado una silueta imitando sus movimientos a la perfección. El único detalle que difiere es la ausencia de la tiza en su mano. El doble sigue manifestándose durante las semanas siguientes (también es visto por los empleados domésticos) y adopta progresivamente un comportamiento más y más independiente. Así, un día, las 42 alumnas están ocupadas en trabajos de costura en un cuarto en la planta baja, y una profesora las vigila. Por la ventana las niñas pueden ver a Emilie Saguée en el jardín. En un momento dado su supervisora se ausenta para ser reemplazada por el doble inmóvil y silencioso. Afuera, Emilie Sagée parece tener súbitamente dificultades para moverse. En clase, algunas alumnas se atreven a acercarse y constatan que el doble de la profesora ofrece sólo una ligera resistencia a las manos que la atraviesan. El doble termina por desaparecer.


Doppelgänger


Por supuesto, todo esto altera en grado sumo a las jóvenes pensionistas y provoca numerosas partidas. Al cabo de dieciocho meses, 30 de las 42 alumnas han sido retiradas por sus padres. El director decide, entonces, despedir a Emilie. Antes de irse, ella le confidencia que es la decimonovena vez que se ve obligada a dejar un puesto, siempre por la misma razón, desde que empezó a enseñar a la edad de 16 años.
Julie von Güldenstubbe sigue en contacto con su antigua profesora hasta el año 1850. Después de eso, se le pierde definitivamente el rastro en Rusia, a donde emigro como institutriz al servicio de una familia.

De Dijon a las planicies rusas...
Tres autores estudian y relatan la historia de Emilie Sagée basándose en los testimonios de la baronesa Julie von Güldenstubbe, personaje cuya existencia es indiscutible, a la que conocen personalmente y de quien garantizan integridad. Son el escritor y político estadounidense Robert Dale Owen, el astrónomo francés Camille Flammarion y el parasicólogo ruso Alexander Akasov. Flammarion trata, en vano, de encontrar las huellas de una Emilie Sagée que habría nacido en 1813 en Dijon.

Descubre, en cambio, una niña ilegítima llamada Octavie Saget, nacida el 13 de enero de 1813. Emilie y Octavie son probablemente la misma persona. La joven habría elegido cambiar su nombre para esconder su condición, hecho corriente en la época. En cuanto al pensionado, investigaciones modernas no permitieron encontrarlo, lo que no quiere decir gran cosa, si se tiene en cuenta la tormentosa historia de Letonia hasta nuestros días.
El testimonio de Julie von Güldenstubbe deja suponer una relación "vampiresca" entre Emilie Sagée y su doble; en cada aparición de este, la joven mujer parecía ser presa de una fatiga más o menos intensa, como si su doble la privara de energía. Emilie, de hecho, es incapaz de ver su doble y deduce su presencia por la alarma que causa entre la gente que la rodea y por la debilidad que la invade. Si esta historia es real, sólo resta tener lástima de una mujer afligida por tal maldición.

¿Alucinación o fenómeno paranormal?
Aceptar la veracidad del testimonio de Julie von Güldenstubbe (lo que hacen los que la conocen) no resuelve, sin embargo, todos los problemas. Hace un siglo, unos escépticos declaraban que esta historia era originada por una ilusión o una alucinación. Pero los testigos son numerosos y las apariciones repetidas. Estas se llevan a cabo en presencia de observadores que están muy cerca y, por lo común, en lugares muy iluminados. Queda la sugestión colectiva, que puede, efectivamente, producirse en lugares cerrados, donde vive una población aislada del resto del mundo: un rumor se pone en circulación y, a fuerza de hablar de ello, termina por hacerse realidad en el pensamiento de las personas involucradas. El hecho revelador de la sugestión colectiva es la total uniformidad de los testimonios. Esta explicación fue expuesta en el caso de Emilie Sagée: ¿pero podemos extrañarnos, por ejemplo, que 13 escolares afirmen todas exactamente la misma cosa, cuando dicen haber visto a su profesora sencillamente" desdoblarse a algunos metros de ellas? Aquí serán más bien las divergencias en los detalles las sospechosas... Otro argumento actúa en contra de esta teoría: cuando Julie von Güldenstubbe visita más tarde a Emilie Sagée, instalada en la casa de una cuñada, descubre que los niños de ésta se habían acostumbrado hacía tiempo a la idea de tener dos "tías Emilie"... Decididamente, el misterio de Emilie Sagée está lejos de resolverse.




Glosario:
Inasible: Que no se puede asir, agarrar...
Pórfido: Roca compacta y dura, especie de marmol de color rojo manchado de verde.
Subterfugio: Efugio, excusa bien elaborada. Evasiva, pretexto, escapatoria.
Rogativas: Las rogativas son oraciones públicas que se hacen en la Iglesia romana en los tres dias que preceden a la fiesta de la Ascensión, para pedir a Dios la conservación de los bienes de la tierra y la gracia de estar libres de los azotes y desgracias.
Apócrifos: Libros religiosos no reconocidos como sagrados por la Iglesia. Hay apócrifos del Antiguo y del Nuevo Testamento.
Natrón: Natrón es uno de los nombres comunes del carbonato de sodio o su mineral.
Copto: Cristiano de Egipto, perteneciente a la iglesia copta; Relacionado con esta religión o idioma; Lengua descendiente del egipcio hablado en el Antiguo Egipto



















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