Hola gente, les quiero contar la triste situación por la cual estoy pasando...
Resulta que yo era un lince ponedor, macho alfa pecho peludo que tenía una hermosa lincesa con la cual compartir sus días. Era muy feliz y sentía que me podía llevar al mundo por delante... Pasaron 5 años y como pasa siempre, todo lo bueno llega a su fin... la relación era buena pero por cuestiones ajenas a nuestros sentimientos, tuvimos que separarnos...
Al principio me sentía bien, pensaba que podría levantare a cualquier pendeja que se me cruzara, tenía el ego inflado por tantos años de garche y vida de pareja, pensaba que cualquier minita quedaría admirada por mis encantos de pibe con experiencia, ya que en 5 años te volvés un experto en la materia del amor, además que ya adquirís mucha destreza en el arte de ponerla.
Pero nada salió como esperaba... el tiempo pasaba y seguíamos muy pegados con mi ex lincesa, no podíamos separarnos más allá de que geográficamente estábamos en sitios distintos... los dos estábamos de acuerdo en que si ya no íbamos a estar juntos, lo mejor sería cortar del todo la relación, o por lo menos ir haciéndolo de a poco... Empezamos por cambiar las fotos del Facebook y todo eso, yo solo tenía fotos con ella, así que tuve que improvisar algunas fotos solo para dar a entender a las minusas que estaba disponible... pasaban los días y yo siempre volvía a escribirle a mi ex para charlar, por suerte habíamos terminado de forma pacífica e íbamos a intentar ser amigos... Es más, en el acuerdo de amistad estaba permitido vernos cada tanto pero sin involucrar sentimientos románticos, pero este acuerdo se fue desmoronando cuando notamos que era imposible vernos sin que pase nada.
Por otra parte, para estrenar mi soltería salí un par de veces a bailar, aunque lo único que conseguía era acordarme de ella y volverme medio en pedo casi llorando... Para completarla, esta ruptura amorosa coincidió con el alejamiento de mis amigos así que estaba más solo que lombriz solitaria... Por suerte mi hermana me invitaba a salir con sus amigas y amigos así que podía despejarme un poco.
Pero el tiempo pasaba y yo seguía igual, siempre recaía en enviarle mensajes a mi ex o llamarla, hasta que un día ella se canso y me dijo que ya no era bueno hablar si queríamos hacer cada cual su vida... eso me devastó pero no me quedó otra que aceptar la cruda realidad.
Mi mundo estaba desmoronado... se acercaba navidad y yo no estaría con ella intercambiando regalos ni brindando por nuestro amor, también pasaría año nuevo y yo no tendría a nadie a quién besar bajo la lluvia de luces que nos brinda el espectáculo de fuegos artificiales.
Pasó navidad y por suerte me permitió llamarla, todo parecía estar bien cuando ella me hablaba y me bastaba solo eso para poder tener ganas de seguir adelante...
Unos días antes de año nuevo tuvimos una discusión telefónica, yo le empecé a hacer planteos que no me correspondían y ella opto por cortar todo tipo e comunicación... se aisló, me amenazaba con bloquearme de todos lados si le llegaba a hablar o insistir... Yo no quería perder todo rastro así que acepte dejarla ir...
Ya frustrado y habiendo aceptado que no la volvería a ver, opté por rehacer mi vida sin pensar en nadie... me hice wathsapp, me saqué un par de fotos ''facheras'' y comencé a agregar minitas al face... para colmo no podía hacerme una cuenta de Instagram por la precariedad de mi teléfono, y aquí en mi ciudad es muy usado para el levante ya que Facebook no o usa nadie...
Pero cuando me disponía a chamuyar me parecía estar incursionando en una disciplina desconocida... tantos años de noviazgo, en lugar de hacerme un hábil conquistador, me habían hecho olvidar por completo como se le habla a una mujer sin empezar la frase con un ''¿como estás amor?''
Opté por postergar el levante virtual y aboqué todas mis esperanzas al levante bolichero... eso nunca falla ya que una vez que te entonás no te importa nada,
Una noche mi hermana me invitó a salir con su grupo, luego de dudarlo acepté concurrir a la previa y de ahí en más, si la cosa estaba buena, decidiría ir al boliche o no.
Resulta que me agarré un pedo terrible en la previa, estaba eufórico y sentía haber encontrado el remedio a tanto dolor y despecho amoroso... De un momento a otro, todos comenzaron a irse rumbo al bailongo, yo sin haber decidido que haría los seguí de todos modos. En el camino al baile, que por cierto quedaba a un par de decenas de cuadras, me crucé a un grupo de lincesas aparentemente colegialas que tenían más enfieste que Riki Fort en Meameeee. Gracias al descaro que me proporcionaba la embriaguez, me les acerqué y terminé dejando atrás a mi grupo, para continuar el camino con ellas.
Tras risas y conversaciones efímeras que desaparecían de mis recuerdos apenas luego de ser efectuadas, terminé chapando con una mina con la cual caminaba abrazado… no se como pasó, tampoco recuerdo bien como fue, mi cerebro solo retuvo la información necesaria como para ser consciente de eso al otro día.
Lo que aconteció luego de ese beso escueto y desinteresado, fue lo que me hizo dar cuenta de que el mundo es hostil y las personas son muy frías y sin sentimientos, atmósfera de la cual yo me encontraba absento gracias a la cálida coraza que proporciona la vida en pareja.
Resulta que de la nada se entrometió entre la minusa y yo, una de las amigas, gorda y resentida, que nos separó y me empezó a amedrentar sosteniendo que me había comido a su novia lesbiana aprovechándome de su estado de inconsciencia temporal. Por supuesto no les creí el cuentito pero eso no importó en ese momento.
En segundos me abandonaron y quedé solo, parado ahí en la desolada avenida, ahora debería transitar sin compañía el largo trayecto hasta la disco…
En esta parte del relato hay una laguna ya que no puedo determinar con exactitud que fue lo que pasó luego de quedar varado…
Retomo la historia según mi memoria me brinda los datos como para que, aunque sea, pueda formular un par de hechos; y lo siguiente que puedo contarles es que terminé caminando con un nuevo grupo de minusas. No se como ni cuando me cruce con ellas, pero si recuerdo que estas ya no eran hermosas lincesas escolares, sino que ya se trataba de adefesios pasados de kilos. No me debe haber importado eso en aquel momento, ya que caminé el resto del trayecto junto a ellas. Recuerdo que me pedían cigarrillos (olvidé contarles que recuperé el hábito del tabaco tras la ruptura) y yo me hacía el importante con un pucho en la boca que tardé 10 cuadras en encender… Dije muchas pavadas, creo que hasta compartí con ellas la historia de mi desgracia y, al igual que con el grupo anterior, todos los datos que me proporcionaron acerca de sus identidades se desvanecieron de mi memoria como un pedo dentro de una canasta.
Caminamos bajo esas circunstancias hasta que por fin dimos con el antro… nos pusimos en la fila y esperamos a que avance… yo miraba la hora y notaba que eran casi las 5 am, en condiciones normales no hubiese garpado ni un centavo por una entrada a esas alturas de la noche… menos 70 mangos… Pero se ve que el apretujamiento de la hilera, sumado a que una de las minusas con las cuales venía me apoyaba el orto ya saben donde, generó en mí un deseo incontrolable por seguir de fiesta. Así que proseguí, pero cuando nos tocaba entrar el de seguridad hizo pasar a las minas primero dejándome solo otra vez…
Pasaron dos o tres minutos y por fin me dejó entrar, desesperado fui en busca de las feitas como para arrasar con todo, pero se me dificultó hallarlas por la multitud que acudió al bailongo esa noche. Me crucé con mi hermana y sus amigos en varias ocasiones mientras merodeaba las instalaciones, y notaba su sorpresa al verme luego de mi larga ausencia, sabía que al otro día me invadirían las preguntas incómodas… En ese momento poco me importó y continué mi búsqueda, la cual estuvo plagada de extrañas charlas con desconocidos, saludos amigables con gente que si cruzo en la calle miro para otro lado, e intentos de levante más que patéticos.
De repente, tras varias vueltas, di con el grupo de minusas y, como si se tratase de algo que correspondía hacer, tomé a la mina que me había lustrado el amigo con el orto, le dije vení conmigo y ella accedió. Nos fuimos a un rincón y chapamos unos segundos, hasta que me dí cuenta de que me estaba comiendo alto bagallo. De todas formas no me resultaba repugnante sino que me preocupaba la opinión de los demás, cabe destacar que ya había tenido fama de bichero, fama que había logrado erradicar gracias a mi largo noviazgo con una hermosa lincesa.
Ante el terror hacia la condena social contrarrestada por mis propios deseos, decidí sugerirle a la mina irnos a un lugar más cómodo... debo haber pronunciado cualquier estupidez, me debo haber comportado como un ebrio asqueroso, porque la mina inmediatamente después de mi propuesta se marchó sin decirme siquiera su nombre… Seguro me lo había dicho pero ni lo retuve.
En fin… ¿como concluye esta triste historia?... He aquí el desenlace…
Al notar que nuevamente estaba solo como un miserable, decidí buscar a mi hermana y sus amigos, y así padecer los últimos minutos de la noche en compañía; y al cabo de un rato de haberlos encontrados, pudimos notar que las luces del boliche comenzaban a prenderse anticipando la finalización del jolgorio nocturno… Básicamente nos estaban echando, hasta ahí rendían los $70 mangos gastados…
Al salir del establecimiento parecía ser mediodía, tengan en cuenta que eran las 7:30 am en pleno enero… La luminosidad exagerada dejaba notar los bochornosos vestigios de una noche de excesos y la devastada escena en donde todos caminaban medio tambaleantes con cara de zombie solo me recordaba a algún film apocalíptico.
Yo solo repetía ‘’que desastre’’ y a medida que iba recuperando el habla podía pedirle por favor a mi hermana que nos vallásemos de ese sitio de una vez por todas.
Al llegar a casa, ya en condiciones de consciencia estables, pude reflexionar acerca de lo sucedido y opté por retrasar el sueño para impedir el caótico despertar…
Pero me gano por cansancio y en pocos minutos me sumergí en un transe que combina un estado de somnolencia con un coctel de imágenes al estilo flashbacks que aludían a secuencias de esa noche…
Al despertar cerca del mediodía con esa espantosa sensación que te obliga a preguntarte ‘’¿Qué hice?’’ con tono de asco y autodesaprobación, combinada con vacío estomacal e intensa sed; solo me quedó prepararme para lo que sería un largo e insoportable domingo apto para el suicidio.
Pero ustedes pensarán ‘’por lo menos intercambiaste saliva con dos minusas’’… pero debo decirles que no valió la pena, no pude apoderarme de ningún número, ni siquiera el nombre me dijeron… está claro que tampoco la puse y ni siquiera plante las bases como para un futuro garche…
Pude rastrear a la fea días más tarde solo para confirmar que su aspecto era aún peor de lo que recordaba…y ¿saben qué es lo más triste? La agregue al Face y no me aceptó.
Resulta que yo era un lince ponedor, macho alfa pecho peludo que tenía una hermosa lincesa con la cual compartir sus días. Era muy feliz y sentía que me podía llevar al mundo por delante... Pasaron 5 años y como pasa siempre, todo lo bueno llega a su fin... la relación era buena pero por cuestiones ajenas a nuestros sentimientos, tuvimos que separarnos...
Al principio me sentía bien, pensaba que podría levantare a cualquier pendeja que se me cruzara, tenía el ego inflado por tantos años de garche y vida de pareja, pensaba que cualquier minita quedaría admirada por mis encantos de pibe con experiencia, ya que en 5 años te volvés un experto en la materia del amor, además que ya adquirís mucha destreza en el arte de ponerla.
Pero nada salió como esperaba... el tiempo pasaba y seguíamos muy pegados con mi ex lincesa, no podíamos separarnos más allá de que geográficamente estábamos en sitios distintos... los dos estábamos de acuerdo en que si ya no íbamos a estar juntos, lo mejor sería cortar del todo la relación, o por lo menos ir haciéndolo de a poco... Empezamos por cambiar las fotos del Facebook y todo eso, yo solo tenía fotos con ella, así que tuve que improvisar algunas fotos solo para dar a entender a las minusas que estaba disponible... pasaban los días y yo siempre volvía a escribirle a mi ex para charlar, por suerte habíamos terminado de forma pacífica e íbamos a intentar ser amigos... Es más, en el acuerdo de amistad estaba permitido vernos cada tanto pero sin involucrar sentimientos románticos, pero este acuerdo se fue desmoronando cuando notamos que era imposible vernos sin que pase nada.
Por otra parte, para estrenar mi soltería salí un par de veces a bailar, aunque lo único que conseguía era acordarme de ella y volverme medio en pedo casi llorando... Para completarla, esta ruptura amorosa coincidió con el alejamiento de mis amigos así que estaba más solo que lombriz solitaria... Por suerte mi hermana me invitaba a salir con sus amigas y amigos así que podía despejarme un poco.
Pero el tiempo pasaba y yo seguía igual, siempre recaía en enviarle mensajes a mi ex o llamarla, hasta que un día ella se canso y me dijo que ya no era bueno hablar si queríamos hacer cada cual su vida... eso me devastó pero no me quedó otra que aceptar la cruda realidad.
Mi mundo estaba desmoronado... se acercaba navidad y yo no estaría con ella intercambiando regalos ni brindando por nuestro amor, también pasaría año nuevo y yo no tendría a nadie a quién besar bajo la lluvia de luces que nos brinda el espectáculo de fuegos artificiales.
Pasó navidad y por suerte me permitió llamarla, todo parecía estar bien cuando ella me hablaba y me bastaba solo eso para poder tener ganas de seguir adelante...
Unos días antes de año nuevo tuvimos una discusión telefónica, yo le empecé a hacer planteos que no me correspondían y ella opto por cortar todo tipo e comunicación... se aisló, me amenazaba con bloquearme de todos lados si le llegaba a hablar o insistir... Yo no quería perder todo rastro así que acepte dejarla ir...
Ya frustrado y habiendo aceptado que no la volvería a ver, opté por rehacer mi vida sin pensar en nadie... me hice wathsapp, me saqué un par de fotos ''facheras'' y comencé a agregar minitas al face... para colmo no podía hacerme una cuenta de Instagram por la precariedad de mi teléfono, y aquí en mi ciudad es muy usado para el levante ya que Facebook no o usa nadie...
Pero cuando me disponía a chamuyar me parecía estar incursionando en una disciplina desconocida... tantos años de noviazgo, en lugar de hacerme un hábil conquistador, me habían hecho olvidar por completo como se le habla a una mujer sin empezar la frase con un ''¿como estás amor?''
Opté por postergar el levante virtual y aboqué todas mis esperanzas al levante bolichero... eso nunca falla ya que una vez que te entonás no te importa nada,
Una noche mi hermana me invitó a salir con su grupo, luego de dudarlo acepté concurrir a la previa y de ahí en más, si la cosa estaba buena, decidiría ir al boliche o no.
Resulta que me agarré un pedo terrible en la previa, estaba eufórico y sentía haber encontrado el remedio a tanto dolor y despecho amoroso... De un momento a otro, todos comenzaron a irse rumbo al bailongo, yo sin haber decidido que haría los seguí de todos modos. En el camino al baile, que por cierto quedaba a un par de decenas de cuadras, me crucé a un grupo de lincesas aparentemente colegialas que tenían más enfieste que Riki Fort en Meameeee. Gracias al descaro que me proporcionaba la embriaguez, me les acerqué y terminé dejando atrás a mi grupo, para continuar el camino con ellas.
Tras risas y conversaciones efímeras que desaparecían de mis recuerdos apenas luego de ser efectuadas, terminé chapando con una mina con la cual caminaba abrazado… no se como pasó, tampoco recuerdo bien como fue, mi cerebro solo retuvo la información necesaria como para ser consciente de eso al otro día.
Lo que aconteció luego de ese beso escueto y desinteresado, fue lo que me hizo dar cuenta de que el mundo es hostil y las personas son muy frías y sin sentimientos, atmósfera de la cual yo me encontraba absento gracias a la cálida coraza que proporciona la vida en pareja.
Resulta que de la nada se entrometió entre la minusa y yo, una de las amigas, gorda y resentida, que nos separó y me empezó a amedrentar sosteniendo que me había comido a su novia lesbiana aprovechándome de su estado de inconsciencia temporal. Por supuesto no les creí el cuentito pero eso no importó en ese momento.
En segundos me abandonaron y quedé solo, parado ahí en la desolada avenida, ahora debería transitar sin compañía el largo trayecto hasta la disco…
En esta parte del relato hay una laguna ya que no puedo determinar con exactitud que fue lo que pasó luego de quedar varado…
Retomo la historia según mi memoria me brinda los datos como para que, aunque sea, pueda formular un par de hechos; y lo siguiente que puedo contarles es que terminé caminando con un nuevo grupo de minusas. No se como ni cuando me cruce con ellas, pero si recuerdo que estas ya no eran hermosas lincesas escolares, sino que ya se trataba de adefesios pasados de kilos. No me debe haber importado eso en aquel momento, ya que caminé el resto del trayecto junto a ellas. Recuerdo que me pedían cigarrillos (olvidé contarles que recuperé el hábito del tabaco tras la ruptura) y yo me hacía el importante con un pucho en la boca que tardé 10 cuadras en encender… Dije muchas pavadas, creo que hasta compartí con ellas la historia de mi desgracia y, al igual que con el grupo anterior, todos los datos que me proporcionaron acerca de sus identidades se desvanecieron de mi memoria como un pedo dentro de una canasta.
Caminamos bajo esas circunstancias hasta que por fin dimos con el antro… nos pusimos en la fila y esperamos a que avance… yo miraba la hora y notaba que eran casi las 5 am, en condiciones normales no hubiese garpado ni un centavo por una entrada a esas alturas de la noche… menos 70 mangos… Pero se ve que el apretujamiento de la hilera, sumado a que una de las minusas con las cuales venía me apoyaba el orto ya saben donde, generó en mí un deseo incontrolable por seguir de fiesta. Así que proseguí, pero cuando nos tocaba entrar el de seguridad hizo pasar a las minas primero dejándome solo otra vez…
Pasaron dos o tres minutos y por fin me dejó entrar, desesperado fui en busca de las feitas como para arrasar con todo, pero se me dificultó hallarlas por la multitud que acudió al bailongo esa noche. Me crucé con mi hermana y sus amigos en varias ocasiones mientras merodeaba las instalaciones, y notaba su sorpresa al verme luego de mi larga ausencia, sabía que al otro día me invadirían las preguntas incómodas… En ese momento poco me importó y continué mi búsqueda, la cual estuvo plagada de extrañas charlas con desconocidos, saludos amigables con gente que si cruzo en la calle miro para otro lado, e intentos de levante más que patéticos.
De repente, tras varias vueltas, di con el grupo de minusas y, como si se tratase de algo que correspondía hacer, tomé a la mina que me había lustrado el amigo con el orto, le dije vení conmigo y ella accedió. Nos fuimos a un rincón y chapamos unos segundos, hasta que me dí cuenta de que me estaba comiendo alto bagallo. De todas formas no me resultaba repugnante sino que me preocupaba la opinión de los demás, cabe destacar que ya había tenido fama de bichero, fama que había logrado erradicar gracias a mi largo noviazgo con una hermosa lincesa.
Ante el terror hacia la condena social contrarrestada por mis propios deseos, decidí sugerirle a la mina irnos a un lugar más cómodo... debo haber pronunciado cualquier estupidez, me debo haber comportado como un ebrio asqueroso, porque la mina inmediatamente después de mi propuesta se marchó sin decirme siquiera su nombre… Seguro me lo había dicho pero ni lo retuve.
En fin… ¿como concluye esta triste historia?... He aquí el desenlace…
Al notar que nuevamente estaba solo como un miserable, decidí buscar a mi hermana y sus amigos, y así padecer los últimos minutos de la noche en compañía; y al cabo de un rato de haberlos encontrados, pudimos notar que las luces del boliche comenzaban a prenderse anticipando la finalización del jolgorio nocturno… Básicamente nos estaban echando, hasta ahí rendían los $70 mangos gastados…
Al salir del establecimiento parecía ser mediodía, tengan en cuenta que eran las 7:30 am en pleno enero… La luminosidad exagerada dejaba notar los bochornosos vestigios de una noche de excesos y la devastada escena en donde todos caminaban medio tambaleantes con cara de zombie solo me recordaba a algún film apocalíptico.
Yo solo repetía ‘’que desastre’’ y a medida que iba recuperando el habla podía pedirle por favor a mi hermana que nos vallásemos de ese sitio de una vez por todas.
Al llegar a casa, ya en condiciones de consciencia estables, pude reflexionar acerca de lo sucedido y opté por retrasar el sueño para impedir el caótico despertar…
Pero me gano por cansancio y en pocos minutos me sumergí en un transe que combina un estado de somnolencia con un coctel de imágenes al estilo flashbacks que aludían a secuencias de esa noche…
Al despertar cerca del mediodía con esa espantosa sensación que te obliga a preguntarte ‘’¿Qué hice?’’ con tono de asco y autodesaprobación, combinada con vacío estomacal e intensa sed; solo me quedó prepararme para lo que sería un largo e insoportable domingo apto para el suicidio.
Pero ustedes pensarán ‘’por lo menos intercambiaste saliva con dos minusas’’… pero debo decirles que no valió la pena, no pude apoderarme de ningún número, ni siquiera el nombre me dijeron… está claro que tampoco la puse y ni siquiera plante las bases como para un futuro garche…
Pude rastrear a la fea días más tarde solo para confirmar que su aspecto era aún peor de lo que recordaba…y ¿saben qué es lo más triste? La agregue al Face y no me aceptó.