Ambos círculos son tan perfectos que es difícil creer que se trate de una formación natural (dijo el científico mientras trataba amargamente, llorando y pataleando, de copiar el sistema de los arácnidos para lanzar su tela).
-Basta de mantener a todos estos vagos.
-Sí, a estos vagos que trabajan en nuestras fábricas.
-Eso mismo. ¿Le enciendo el pucho con uno de mil?
-Sí, par favar. Salvo que devalúe.
Su música era simple y fueron altos drogones, pero siempre cantaron su verdad sin imposturas. Ahora, del Juna Piche y su Banda Rockera podemos decir que no son genuinos. Es más, algunos biógrafos dudan de su calidad real de faloperos reventados.
Si escucharan sus opiniones políticas, quizá se afiliarían al partido La Gran Derecha. Pero si leyeran sólo un verso, o un renglón de sus cuentos... No harían semejante cosa.
-Van a quebrar el país, estos de la izquierda, con su mugroso plan de gobierno. Todo teórico y amparado en la esperanza, la buena voluntad.
-Es la derecha, la que está gobernando.
-¿Y qué pasó con los grandes señores cultos y pragmáticos?
-Eso era antes, los ricos ya no invierten en cultivar su intelecto. El único escritor de gran fuste que supo defender sus ideales, lo hacía sólo para entretenerse y hacer enojar a las viejas.
-Ese era un pillo...
¿Pagar en cuotas los servicios? Eso no suena sustentable.
El tipo solo y sin instrumentos, borracho, drogado, quebrado y tirado en la plaza, seguía siendo la música que otros nunca tendrían, por chetos y ortivas y por peinarse el copete.
-¿Hay que creer que estos son hechos aislados?
-Bueno, sí... Salvo que quiera visitar nuestras magníficas cárceles.
-Ta bien, ya recuperé mi fe en el Gobierno.
-Y por último, vamos a incentivar la importación alocada de neologismos inútiles.
-Ese negocio, siempre estuvo en garras de los medios.
-Bueno, entonces... Okey.