Acomodando los recursos.
Tormenta hidroeléctrica estratégica:
Aquella en la que, por una manipulación militar, cada gotita de agua lleva en sus vísceras una carga mortal de energía.
-¿Qué hago con las garrafas?
-Ponelas al sol, que descansen.
La Reunión Mundial de los Ejércitos
-Muchachos... ¿Quienes van a morir en las Guerras?
-¡NOSOTROS, NUESTROS GENERALES!
-Entonces... seamos inteligentes.
La Bomba Multiespacial
-Señores de la isla, ¿cuál es su problema?
-Mire, somos pequeños y nuestros enemigos son grandes. Necesitamos derrotar un ejército de 500.000 soldados y sólo contamos con una lancha, 50 salvavidas, 2 pichichos y algunos miles de instrumentos musicales.
-Le ofrecemos algo nuevo en el mercado, la mal llamada Bomba Multiespacial o Relocalizadora Dimensional por Tiempo Reducido. Funciona así, ustedes prenden el artefacto y mandan al ejército enemigo, durante una hora, a la dimensión oculta del universo que prefieran. Les recomiendo la más confortable, porque el arte de la guerra incluye ganar la simpatía de nuestros contricantes. Mientras estos soldados se encuentran fuera del espacio tiempo conocido, ustedes deben preparar el sitio donde habrán de volver a este mundo. Hay que tener una mesa con papel y lapicera para que el general firme la rendición incondicional y la forma de inmovilizar a los guerreros, para que sepan que han sido derrotados. Usted dijo que tenía instrumentos musicales... Eso, servirá para entretener a la muchachada mientras se firma la rendición. Y para inmovilizarlos, ¿no les andarán sobrando 500.000 chalecos de fuerza?
-Ah, me olvidé de decirle, tenemos 2 millones de chalecos de esos que usted dice. Pensé que no eran de utilidad para estos menesteres.
-Muy bien, mañana mismo recuperan su territorio, se libran de la explotación y hasta lograrán la simpatía de sus enemigos por la limpieza de su victoria y el trato humano que les darán en su caída.
-¡Que lindo, estoy loco de contento!
La fe del Ateo
Se podría decir que viviendo en una realidad virtual creada por lejanos y faloperos alienígenas, es más fuerte la fe del Ateo que cree en la existencia de la materia, que la del buen religioso que tiene su esperanza en un porvenir espiritual y cansino.
El sátiro de la cartuchera de lápices verdes
-Agarraron al Sátiro de la Cartuchera de Lápices Verdes (dijo mientras sacaba un manojo de lápices de su cartuchera)
-Que bien, eh...
-Che... ¿Y como andás del daltonismo?
-¡Ahí ando, lindos lápices verdes!
-Son azules, se los cambié a un señor en el colectivo.