-Renuncie a su cargo, señor.
-Nopi, no renuncio nada.
-Vamo, que igual no cumplía con los requisitos mínimos para asumir.
-Snif, renuncio sólo porque ese golpe bajo sí me dolió.
-Usted está en el Ministerio de Crianza de Pollos y Mascotas y al mismo tiempo es dueño de una planta avícola y tiene una cadena de venta mascotera especializada en perros salchichas. Esto constituye un delito a su nombre y una impericia y falta de inteligencia, o demasiada credulidad, en la persona que lo haya nombrado como Ministro.
-Pero… ¿Acaso hice algo desde el Ministerio para favorecerme directamente?
-Y sí, hizo que el Estado comprara 3 millones de perros Dachmund Salchicha para destacarlos en todas las dependencias municipales.
-Ah, bueno. Si me descubrieron… Entonces sí… Renuncio y de manera indeclinable. No me pidan que vuelva. Se van a tener que arrodillar para pedirme que vuelva.
-Siguiente pillado, que pase. Ah, momento… ¡Vuelva, Ministro!
-Eh, ¿tan rápido comprendieron su error?
-No, no… Es que hay 3 millones de Dachmund que alimentar y eso es una cuestión perritaria, no pueden esperar ni nosotros podemos dejarlos morir de hambre. Sería un salchicidio de la gran flauta. Haremos la última compra directa a su empresa de alimento para salchis, déjenos 7 millones de bolsas de balanceado salchichero y seamos salchi-amigos.
-Jamás, por mí se pueden reventar esos…
-Tonce, va preso por desfalco.
-Aquí tiene los 7 millones de bolsas, querido salchi-amigo.
-Súbalas al 2do piso, por favor.
-Se lesionó el hombro jineteando un borrico en picada y en la montaña más peligrosa, muy bien. Le daremos 10 días y podrá volver a su puesto de trabajo.
-Gracias, Doctor de la Patronal Sanguinaria.
-Se quebró una pata jugando al sapo en una estancia de avería, le corresponden 20 días.
-Muy bien, Doctor.
-¿Cómo que quiere una licencia de 300 días por embarazo si usted es un señor?
-Estemmm, usted me tiene que creer.
-¿No será que no quiere trabajar, pillín?
-Se lo digo de buena fe, estoy bastante embarazado.
-Está bien, no quiero que me acusen de discriminación. Pero, sólo 90 días, ¿estamos?
-Gracias, mi Doctor por los 120 días.
-Bueno, 107 días. Y que no se hable más del caso.