InicioInfoEspecial: Terror Botanico
Por Rubén Pajarón

Verduras, todos las odiamos de niños. Algunos seguimos haciéndolo.

Las verduras, como tantos otros arquetipos del mal, acaban pasando tarde o temprano por la batidora de la madurez, embellecidas por un aliño de razonamientos y otras salsas. Un ingenuo intento de enmascarar este rechazo primigenio y natural, pues en nuestra imprudencia hemos olvidado tres principios inquebrantables: el mal que no se arranca de raíz nunca deja de crecer, malas hierbas nunca mueren, y la naturaleza siempre se abre camino.

Puede parecernos obvio que nadie se estremezca de miedo en una frutería, o de botellón en un parque, o removiendo una ensalada, o plantando una lenteja en un vaso entre algodones. Nadie espera asesinar a su novia regalándole una rosa, pero… y si…

Muchos autores se han visto sacudidos por esta delirante duda en algún momento de sus carreras. Plantas antropófagas, árboles zombie, musgo fantasma, enredaderas asesinas, hortalizas con mala uva… un desfile de villanos imposibles que ha sembrado el pánico en la literatura (“Perdido en la pirámide" de Louisa May Alcott, “La Planta" de Stephen King, “El Manzano" de Daphne du Maurier), en el cómic (“Man-Thing" de Marvel, “The Heap" de Airboy, “Splatter Film" de Junji Ito) o en los videojuegos (“Obscure 1 y 2", de Hydravision, “D2" de WARP, “Waxworks" de Accolade).

Pero es sin duda el cine el que mejor ha sabido exprimir esta rama del Terror, sea bebiendo de otras fuentes o aportando genialidades de su propia cosecha (y otras no tan geniales que bien merecen un tomatazo, aunque como dice el dicho, hay de todo en la viña del Señor). Os dejo con una completa macedonia de títulos, emparejados por temática, por si alguno quiere replantearse ser vegano o ecologista






1. La pequeña tienda de los horrores (Little Shop of Horrors)

Dirigida por: Roger Corman (1960) / Frank Oz (1986)


Una Venus Atrapamoscas del espacio exterior, enorme en tamaño y carisma, protagoniza este clásico de Corman, transformado más tarde por Frank Oz en un glorioso musical que también encontró su hueco en los teatros.

Seymour, un retraído florista desafortunado en el trabajo y en el amor, ve como su suerte cambia tras comprar una pequeña planta carnívora en un bazar chino. En teoría la planta procede del espacio, teletransportada a la tierra durante un eclipse solar.

Sea como fuere, Audrey II (como Seymour la bautiza en honor a su compañera de trabajo) hace que la tienda se llene de curiosos y el negocio suba como la espuma. Cuanto más crece la planta más clientela atrae, pero no todo son buenas noticias. Seymour descubre que Audrey II puede hablar (y cantar) al tiempo que conoce sus macabras exigencias. Para crecer necesita alimentarse de sangre, y para obtener dicha sangre necesita que Seymour le lleve cadáveres al sótano.

Valga de anécdota, la película de Corman fue explotada previamente en la espantosa cinta softporn “Please Don’t Eat My Mother" (1971), donde la planta carnívora comparte metraje con aleatorias escenas subiditas de tono.






2. La Semilla del Espacio (Day of the Triffids)

Dirigida por: Steve Sekely (1962) / Ken Hannam (1981) / Nick Copus (2009)


Nadie conoce el origen de los Trífidos. Algunos dicen que sus semillas vinieron del espacio, otros que fueron producto de experimentos bioquímicos. Al principio se usaban para extraer de sus tallos un aceite mejor y más barato que el del pescado; más adelante, al comprobar que se alimentaban de moscas y otros insectos, todo el mundo quiso tener un Trífido en su jardín.

Las extrañas plantas evolucionaban rápidamente, cimbraban para comunicarse, y pronto empezaron a moverse con autonomía propia. La gente estaba demasiado entusiasmada con sus nuevas “mascotas" para darse cuenta de que los roles estaban cambiado. Los Trífidos (bautizados así por su base triangular) habían adquirido una malsana inteligencia, y podían cegar a las personas clavándoles el aguijón de un largo apéndice que enroscaban en lo alto del tallo.

El Gobierno obligó por ley podarles el aguijón, pero como al hacerlo su aceite perdía calidad, algunas empresas optaron por fabricar trajes reforzados para sus trabajadores.

Una noche millones de luces inundaron el cielo. Gran parte de la población mundial quedó ciega al contemplar el extraño fenómeno, sólo unos pocos conservaron la vista. Los Trífidos crecieron hasta alcanzar 2 metros, y siendo mayoría, aprovecharon para masacrar a los humanos y devorar su carne descompuesta.

Tanto la película como las miniseries de la BBC son adaptaciones de la novela “El Día de los Trífidos" de John Wyndham, que encontró su secuela literaria en “La Noche de los Trífidos" de Simon Clark.






3. La Invasión de los Ladrones de Cuerpos (Invasion of the Body Snatchers)

Dirigida por: Don Siegel (1956) / Philip Kaufman (1978) / Abel Ferrara (1993) / Oliver Hirschbiegel (2007)


El mal se está apoderando discretamente de Santa Mira. La gente se comporta de modo extraño, muchos creen que sus familiares, amigos o conocidos son impostores, personas que se parecen pero no lo son. Diferencias sutiles, sobretodo emocionales.

Desgraciadamente no se trata de una epidemia de histeria colectiva. Unas vainas gigantes, procedentes de semillas extraterrestres, pretenden suplantar a todo el mundo, pueblo por pueblo.

Las vainas absorben el cerebro de sus víctimas mientras duermen. Su credo es un mundo sin complicaciones donde todos sean iguales, y para ello es menester que desaparezcan los sentimientos.

La película es una adaptación de la novela de Jack Finney, publicada en 1955.

“La Invasión de los Ultracuerpos" fue el primero de sus tres remakes, y el más fiel a la original, aunque al ir rozando los años 80 prescindieron del mensaje anticomunista.

“Secuestradores de Cuerpos" encuadra la historia en un campamento militar. Los soldados sacan las vainas del pantano y las van dejando por casas para suplantar a la gente, cubriendo sus cuerpos con largos cilios mientras duermen. Una vez clonados, los antiguos cuerpos se deshacen como cáscaras marchitas.

En “Invasión", el último y menos agraciado remake, el germen alienígena viene pegado a un trasbordador caído, y se contagia escupiendo, no por vainas.






4. Godzilla VS Biollante (Gojira tai Biorante)

Dirigida por: Kazuki Omori (1989)


Todo fan del kaiju es consciente del colosal bestiario que calza la saga Godzilla, y de la ironía de que uno de sus adversarios más duros haya sido una rosa.

Biollante es el resultado de mezclar células radiactivas auto-regenerativas de Godzilla con la energía psíquica de una rosa impregnada del espíritu de la hija difunta de su creador.

Los experimentos científicos con las células de Godzilla estaban orientados a mantener el trigo con vida en los desiertos, pero el Dr. Shiragami abandonó el proyecto cuando su hija Erika murió en un accidente. 5 años después, cuando Godzilla vuelve a amenazar Tokyo, Shiragami colabora con el Ejército para desarrollar una bacteria antinuclear a partir de sus antiguos experimentos, concibiendo a Biollante.

El nombre de Biollante evoca al espíritu de una planta de la mitología nórdica. Ataca dando latigazos con sus tallos espinosos y escupiendo esporas radiactivas. Su cualidad regenerativa hace que sea prácticamente inmortal.






5. Matango (Attack of the Mushroom People)

Dirigida por: Ishiro Honda (1963)


Un grupo de snobs en yate es sorprendido lejos de la costa por una terrible tormenta. Sumidos en una espesa niebla, los náufragos son arrastrados por las olas hacia una isla aparentemente desierta.

Poco después encuentran otro barco encallado en la playa; un bergantín ruinoso, sin tripulación, que inmediatamente investigan en busca de comida y respuestas. Sin embargo lo único que encuentran es musgo verdusco por todos sitios, una suerte de moho llamada Matango, según apuntes del laboratorio de abordo.

Al parecer el bergantín había estado expuesto a un estudio de energía nuclear, y según el cuaderno de bitácora los tripulantes que se habían adentrado en la isla no habían vuelto.

El hongo contiene una sustancia alucinógena que daña el sistema nervioso, pero al absorber radiactividad sus efectos son más drásticos. Los tripulantes se convierten progresivamente en hongos.

Al margen de la radiactividad, Matango es un hongo adorado por los indígenas de la isla, cuyo nombre significa según ellos “persona que ha abandonado su humanidad". En la profundidad de la jungla viven enormes hongos con brazos que pueden moverse y atacar si se ven amenazados.

Matango es una adaptación del genial relato “Una voz en la noche", de William Hope Hodgson, incluido en su recopilatorio de historias de terror marino.






6. La Tutora (The Guardian)

Dirigida por: William Friedkin (1990)


El segundo escarceo de Friedkin en el terror fantástico, después de “El Exorcista", estuvo lejos de ser aplaudido por la crítica y el público, sin que fuese una mala película.

Sustituyendo curas por druidas, Friedkin salta de secta a secta y se remonta a la mitología celta para esbozar este curioso thriller sobrenatural sobre la naturaleza, valga la redundancia, en un nuevo caso de dioses-árbol.

La protagonista (o antagonista, según se mire) es una mujer con muchos nombres, aunque aquí la conocemos principalmente como Camilla. Mitad hechicera mitad niñera (a veces mitad árbol), Camilla invierte su eternidad honrando a un dios-árbol malvado con sacrificios de bebés.

Su trabajo de niñera en la agencia Guardian Angel le pone fácil la búsqueda de bebés, y procura ser la única candidata deshaciéndose vilmente de la competencia. Una vez se ha ganado la confianza de los padres, espera el momento adecuado para secuestrar el bebé y ofrecérselo al árbol.

En las noches de frenesí místico, Camilla se desnuda para fundir su cuerpo con el gigantesco árbol, que tiene en su corteza las caras talladas de los bebés sacrificados. El árbol tiene vida propia, ataca con sus ramas, y domina a los lobos del bosque. Camilla y el árbol están espiritualmente unidos, mientras uno viva el otro no puede morir.






7. El Bosque Maldito (The Woods)

Dirigida por: Lucky McKee (2006)


1965. Heather, una adolescente problemática, es internada en la Academia Falburn por deseo de sus padres, después de haber incendiado un bosque tras discutir con su madre.

Falburn es una escuela privada para chicas, fundada hace más de un siglo y con excelente reputación, pese a estar aislada en mitad de un bosque. La directora Traverse y todas las profesoras son estrictas con las normas, pero esconden secretos que sólo unas pocas alumnas especiales conocen.

Se rumorean historias sobre una alumna llamada Clara Thompson, que ingresó en la Academia junto a sus dos hermanas hace 100 años. Clara y sus hermanas eran brujas, se pasaban todo el día mirando los árboles, escuchando voces que nadie oía, hasta que sus compañeras las pillaron haciendo un ritual y las apedrearon. Clara pidió ayuda al bosque a cambio de las almas de las chicas. Esa noche todas las alumnas se adentraron en el bosque, como hipnotizadas, y vieron como Clara mataba de un hachazo a la directora en un ritual. El bosque poseyó el alma de todas las alumnas y siguió exigiendo sacrificios durante generaciones, siempre esperando la llegada de tres chicas especiales, capaces de completar el ritual para la transferencia de espíritus. Heather es una de ellas.

“El Bosque Maldito", además de un argumento confuso, incluye escenas de los árboles en plena acción, expandiendo sus ramas descontroladamente por la Academia y convirtiendo a alumnas en pilas de hojas secas. También regala un guiño a los incondicionales de Evil Dead, con Bruce Campbell luchando al final contra las ramas demoníacas.






8. Man-Thing: La naturaleza del miedo (Man-Thing)

Dirigida por: Brett Leonard (2005)


“X-men", “Spiderman", “Daredevil", “Hulk"… la fiebre Marvel que se extendía en los cines a comienzos de década llegó al pantano en 2005, pero no con el acostumbrado despliegue de marketing y presupuesto. “Man-Thing" formaba parte de su línea de cómics “oscuros", pese a tener crossovers y cameos con todo cristo; no estaba dirigida a niños, y ese matiz se reflejó en una notable falta de ambición y presupuesto. Fue directa al videoclub, salvo en nuestro país, donde milagrosamente sí encontró salas de cine.

La película apenas guarda parecido con su fuente original. Aquí “Man-Thing" no es un científico que trata de recuperar el suero milagroso del Capitán América, sino una especie de espíritu del pantano que ayuda a los indios de Bywater para que una Compañía petrolífera no destruya la Reserva y el propio pantano.

Lo que sí comparte con la criatura diseñada por Gray Morrow es el aspecto, desproporcionado, fungoso, cubierto de liquen y con ojos rojos. Atraviesa a la “mala gente" con sus ramas, y desaparece sin más una vez consume su venganza.






9. La Cosa del Pantano (Swamp Thing)

Dirigida por: Wes Craven (1982) / Jim Wynorski (1989)


Wes Craven, abonado de por vida al género de terror, también quiso hacer una humilde donación al mundo del cómic. Debía ser algo que pegase con su estilo, algo monstruoso, nada de apuestos superhéroes ni historias coloridas, y en DC tenían algo parecido.

El caso “Swamp-Thing" vs “Man-Thing" es tan complicado como lo del huevo y la gallina. Ignoro qué fue primero, quien copió a quien, o si ambos se inspiran en cómics anteriores, pero como el espionaje es algo sobradamente popular en esto de los cómics, no merece la pena darle vueltas, no al menos en este artículo.

El argumento, más fiel al cómic que “Man-Thing", atañe al científico Alec Holland y sus investigaciones secretas para el Gobierno en los pantanos de Lousiana. Su meta es crear células vegetales con núcleo animal, para que las plantas puedan moverse y pensar.

Holland ama el pantano, lleva demasiado tiempo viviendo en él, junto a su hermana y el resto del equipo, hasta que sucede lo inevitable en este tipo de historias. Arcane, una corporación de egoístas sin escrúpulos, asalta el laboratorio para robar la sustancia, y Holland sufre un accidente que (¡viva la originalidad!) le hace mutar en un hombre-planta vengativo, poderoso e inmortal.






10. Ciénaga Maldita (Swamp Devil)

Dirigida por: David Winning


Por si no teníamos bastante con dos árboles humanoides paseando su cabreo por bosques cenagosos (sin contar a los Ents del “Señor de los Anillos", claro), David Winning nos presenta al tercero en discordia.

“Swamp Devil" resume los pros y contras de colocarse fuera del marco comiquero. Por un lado no cuenta con el incentivo de pertenecer a majors como Marvel o DC, lo que explica su “discreta" audiencia y difusión, tirando de eufemismos. Pero por otro tiene la suerte de poder ir a su bola, sin restricciones de contenido o público, y volcarse sin medias tintas al género de Terror.

Melanie vuelve a Gibbington, su pueblo natal, al ser avisada por un viejo amigo de que su padre está muriendo. Al llegar al pueblo descubre que es todo mentira. Su padre está buscado por asesinato, acusado injustamente de un crimen cometido por Jimmy, el supuesto amigo de Melanie que la había llamado por teléfono. En realidad Jimmy es un monstruo-árbol del pantano que trata de vengarse del padre de Melanie y varios de sus amigos (más familiares) por haberle matado hace 20 años cuando era humano. En aquel entonces Jimmy era un vagabundo recién llegado al pueblo que había asesinado presuntamente a una niña de 12 años. El padre de Melanie sospechaba de él, y reunió a sus amigos para hacer justicia por su cuenta, obligándole a confesar y ahogándole después en el pantano.

El monstruo-árbol de Gibbington tiene poco de superhéroe o antihéroe, es un stalker, como Jason o Myers, y lo deja claro desde el primer minuto. Aunque es algo lento, tiene el poder de estirar sus ramas-garras a larga distancia, e incluso bajo tierra.






11. Las Ruinas (The Ruins)

Dirigida por: Carter Smith (2008)


Volvemos a las adaptaciones literarias. Scott Smith se ocupa de guionizar su propia novela, la última de terror botánico que sería llevada al cine hasta la fecha.

“Las Ruinas" nos traslada al interior de una pirámide maya ocupada por una enredadera asesina. Los lugareños se afanan en evitar que los turistas accedan a ella, a sabiendas del peligro que corren, pero con cierta gente toda precaución es poca, y los momentos gore no se hacen esperar.

La malvada enredadera se expande por toda la pirámide, puede moverse, pensar, e incluso imitar sonidos y voces haciendo vibrar los cilios de sus flores. Se alimenta de sangre humana, introduciéndose en las heridas de sus víctimas y extendiéndose bajo la piel, de forma que es imposible sobrevivir a su contacto.
Al ser antiquísima los pájaros han aprendido a no sobrevolar la zona. Los mexicanos evitan que se expanda más allá de la pirámide echando sal a su alrededor.






12. Doctor Terror (Dr. Terror’s House of Horror)

Dirigida por: Freddy Francis (1965)


Dentro de esta antología el relato que nos interesa lleva por nombre “Creeping Vine", otra siniestra historia sobre enredaderas asesinas.

A bordo de un tren, el Dr. Terror predice el futuro a sus acompañantes con las cartas del Tarot. Todos son destinos aciagos y esperpénticos difíciles de creer.
Las cartas desvelan a Dick que al volver de vacaciones se encontrará con una extraña enredadera en la pared de su casa. Extraña entre otras cosas porque grita al intentar arrancarla, porque las tijeras salen volando al tratar de poderla, y porque estrangula al perro cuando escarba en sus raíces.

La enredadera se encuentra a medio camino entre el reino vegetal y el animal, un paso adelante en la evolución de las plantas, inteligente y carnívora. Examinando su sangre descubren que tiene cerebro, y sobra decir que lo emplea con maldad.






13. Cuentos de Locura (Tales that Witness Madness)

Dirigida por: Freddy Francis (1973)


Casi 10 años después Francis repite con otra antología, nuevamente para Amicus, y nuevamente con un tributo al horror botánico.

El tercer segmento, relatado por el Dr. Tremayne, narra la asombrosa relación entre uno de sus pacientes del manicomio y un… sexy tocón de madera.

Haciendo footing, Brian se queda prendado de un leño y decide llevarlo a casa. Hay algo artístico en él, algo que despide carácter, e incluso erotismo. Su nombre es “Mel", o al menos el nombre que tiene tallado en su corteza. Brian pule y descascara a Mel para acentuar su hermosura, descubriendo que tiene formas femeninas.

Bella, la esposa de Brian, termina perdiendo la paciencia con la parafilia de su marido; siente celos del leño, le da mala espina, pero no va a resultar nada fácil deshacerse de él.

Mel tiene vida propia y el férreo propósito de compartirla con Brian. Se mueve cuando nadie la ve, y por si acaso esconde cuchillas en sus ramas.






14. El Enigma de Otro Mundo (The Thing from Another World)

Dirigida por: Christian Nyby y Howard Hawks (1951) / John Carpenter (1982) / Van Heijninger (2011)


Deficiente como adaptación, y depredada por un remake que no es tal, “El Enigma de Otro Mundo" tipifica uno de esos casos de “clásicos" entrecomillados que ni la nostalgia ni el renombre de su director han podido salvar del limbo cinematográfico.

Se trata de una más que libre adaptación del pulp “Who goes there?" escrito por John W. Campbell en 1935; un relato, cabe mencionar, peligrosamente parecido a “En las Montañas de la Locura", la novela de H.P. Lovecraft escrita pocos años antes.

La película del Nyby y “Haws" (cuya implicación sigue cuestionándose) toma del relato la idea de fondo y poco más; ni los Polos coinciden. El ser que aquí acecha al equipo de exploradores es, citando a uno de sus científicos, una “remolacha gigante", lejos del simbionte polimorfo presentado por Campbell y rescatado en los 80 por Carpenter, cuya adaptación, a excepción del toque fatalista, es estrictamente fiel al relato y solo toma de la película la tipografía del título a modo de homenaje.

Es irónico que tras el error generalizado de llamar remake a esta adaptación, hayamos tropezado en la misma piedra llamando precuela al remake encubierto de 2011.

La criatura del “Enigma de Otro Mundo" resulta ser una evolución de los vegetales paralela a la de los animales, pero en otro planeta. De apariencia humanoide, sangra savia y se reproduce por esporas. Alimenta a sus nuevas plantas con sangre humana para que crezcan.






15. The Navy vs Night Monsters (The Navy vs Night Monsters)

Dirigida por: Michael A. Hoey (1966)


La Meseta Antártica, un vasto paraje helado y desconocido lleno de misterios. EEUU envía una partida de intrépidos exploradores en busca de sus secretos, y regresan triunfantes con un espécimen vegetal de la Edad de Hielo. Sin embargo, en su viaje de vuelta en avión, el piloto se ve obligado a hacer un aterrizaje forzoso en la base naval de Gow Island. Nadie sabe qué ha podido ocurrir, las hélices del avión están obstruidas con extrañas enredaderas, y el piloto es el único superviviente, aunque está en estado de shock.

Las plantas prehistóricas que transportaban crecen en el bosque que rodea la base, convirtiéndose en árboles andantes asesinos con savia ácida. Sólo el fuego parece destruirlos, y cuando los cócteles molotov se quedan cortos de potencia, los marines despliegan sus cazas para bombardear a los árboles con misiles aéreos, cargándose prácticamente toda la isla en el proceso.






16. El experimento del Dr. Quatermass (The Quatermass Xperiment)

Dirigida por: Val Guest (1955)


Turno para el hombre-cactus en otro clásico del pulp. La policía trata de contener el revuelo que ha despertado la colisión de un cohete espacial en Oakley Green (Inglaterra). La nave está destrozada, pero hay un superviviente, Victor Carron; del resto de la tripulación sólo quedan sus trajes, y un tejido orgánico gelatinoso con hojas de planta que podrían ser sus cuerpos. El Dr. Quatermass, especializado en casos raros, toma el mando de la investigación.

Victor es llevado urgentemente al hospital, su pulso y presión sangrienta son bajos, su piel está agrietada y sus huesos han cambiado. La situación empeora al fugarse, cuando accidentalmente destruye un cactus de un manotazo. Progresivamente su organismo se va fusionando con el del cactus, creciendo en tamaño a medida que se alimenta de personas, a las que absorbe los jugos hasta dejarlas secas como cáscaras.






17. Mutación Criminal (Freakmaker)

Dirigida por: Jack Cardiff (1974)


Una pandilla de freaks de circo liderados por Lunch (“El hombre más feo del mundo" ha llegado a la ciudad. Lunch secuestra chicas para el Dr. Nolter a cambio de que cure sus malformaciones, ignorando que éste sigue su propio orden de prioridades.

Nolter está obsesionado con las plantas, pretende impedir que empodrezcan y revitalizar las que están marchitas. Su proyecto más ambicioso es la creación de una especie que mezcle las virtudes de los animales y las plantas, consiguiendo así un mundo sin hambre ni guerras, que nos deje tiempo para descubrir nuestro auténtico potencial, aunque sea bajo un aspecto vegetal.

Las plantas de Nolter se mueven, piensan y sangran, y los sujetos de laboratorio se transforman en plantas humanoides que no atienden a razones y terminan por rebelarse contra su creador.






18. Womaneater (Womaneater)

Dirigida por: Charles Saunders (1958)


Al término de su expedición en un punto remoto e inexplorado del Amazonas, el Dr. Moran, del Club de Exploradores, regresa a Londres acompañado de un nativo hechicero llamado Tanga y un exótico árbol/arbusto, regalo de la tribu.

Dicho souvenir no es un árbol cualquiera, sino un dios-árbol, capaz de segregar una sustancia que permite resucitar a los muertos. El handicap es que el árbol exige sacrificar mujeres en rituales para alimentarse, cosa que al Dr. Moran no parece suponerle una molestia.

Tanga hipnotiza a las mujeres tocando los bongos, y una vez dejan de oponer resistencia, el dios-árbol les da un abrazo mortal con sus ramas y protuberancias.






19. From Hell It Came! (From Hell It Came!)

Dirigida por: Dan Milner (1957)


Paul Blaisdell, que en paz descanse, fue un grande del género. Puede que apenas se recuerde su nombre, pero sí los monstruos que creó en los años 50 para películas como “Beast With A Million Eyes", “Earth vs The Spider", “Voodoo Woman" o “Invasion of the saucer man". En “From Hell It Came" hizo su contribución al horror botánico diseñando a Tabanga, un carismático árbol-zombie.

En una isla paradisiaca de la Polinesia, Kimo, príncipe de una tribu vudú, es condenado a muerte injustamente por los suyos, sólo por relacionarse con dos científicos estadounidenses que habían venido a investigar la gravedad de una explosión nuclear cercana a la isla.

Kimo jura vengarse antes de morir, un capricho que puede permitirse gracias a los efectos del ocultismo y la radiación. Su espíritu renace dentro de Tabanga, un árbol-zombie andante que no tarda en hacer estragos en la tribu.

La edición especial española del DVD (en V.O.S.E.) incluye el mediometraje “Ramar of the Jungle", de 1953, muy a juego con la temática de la película.






[b]20. La Isla de la Muerte (Island of the Doomed)

Dirigida por: Mel Welles (1967)
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Un islote próximo a costas italianas guarece el castillo del Barón von Weser y sus diabólicos experimentos. El Barón, un ermitaño aficionado a la botánica clandestina, invita a un variopinto grupo de extranjeros con el pretexto de presentarles una planta con sabor a carne de buey. La intención oculta del mad doctor es que los propios invitados sirvan de alimento al abominable árbol-vampiro que ha creado.

Las frondosas ramas del árbol se mueven como serpientes (algo torpes, dicho sea) sobre el cuerpo de sus víctimas, a las que chupan la sangre con el estambre de las flores que tiene en los extremos de cada rama.

Como curiosidad, la película es una coproducción española-alemana y fue rodada en Barcelona
.





21. Voodoo Island (Voodoo Island)

Dirigida por: Reginald Le Borg (1957)


Por si no teníamos suficiente Dr. Moreau wannabe en la lista, con esta serie B volvemos a los mestizajes vegetales y animales, y subiendo el listón. Una isla del Pacífico es el habitat de plantas-cobra caníbales del Cretácico que devoran mujeres. Habitat que además comparten con hechiceros vudú y zombies.

Ignorando semejantes “atracciones" para los turistas, el empresario Howard Carlton envía una partida de exploradores a la isla (supuestamente deshabitada) para comprobar si es urbanizable, ya que tiene en mente construir un Resort de hoteles.

Sólo una persona regresa con vida (y en trance) de la expedición. Preocupado por el futuro de su negocio, y la mala prensa que pudiera acarrearle el incidente, Carlton envía al especialista Phillip Knight para que desmienta los fenómenos sobre vudú.

Knight, que esperaba encontrarse sólo con un puñado de nativos locos, tendrá que sobrevivir al ataque de las peligrosas plantas-cobra que se mimetizan con la jungla.






22. Los Chicos del Maíz (Children of the Corn)

Dirigida por: Fritz Kiersch (1984) / David Price (1993) / James Hickox (1995) / Greg Spence (1996) / Ethan Wiley (1998) / Kari Scogland (1999) / Guy Magar (2001) / Donald Borchers (2009) / Joel Soisson (2011)


¡¿Pero si esto va de niños asesinos, qué hace aquí?! Calma… Quien haya tenido el valor y la paciencia de tragar las (hasta ahora) 9 películas, más el proto-mediometraje “Disciples of the Corn", entenderá que su presencia en la lista está justificada. Cuesta creer que un relato corto de Stephen King haya dado para tanto.

“El que camina detrás de la fila" (Pt.1), “El que camina detrás de la hilera (Pt.2) / de las hileras" (Pt.3)", “El que camina detrás del maíz" (Pt.5), “El que camina detrás de la rosa" (Pt. 6), todos son el mismo ser, camine detrás de lo que camine, un dios-monstruo del maíz al que sirven, veneran y honran con sacrificios los niños de Gatlin (Nebraska), generación tras generación.
Su credo es acabar con todos los adultos, responsables de la ruina del mundo con sus avances y sus pecados, y dejar el futuro a los niños para que cuiden y vivan de la tierra.

Todos los niños de Gatlin caen bajo el influjo de esta criatura, pero sólo uno de cada generación tiene el don de comunicarse con ella. Estos portavoces (Isaac, Micah, Eli, Josiah, Jacob, Zachariah, Abel) son los responsables de predicar los sermones, organizar los sacrificios e iniciar a los recién llegados en el ultraconservadurismo de la secta, cuyo bautismo de fuego comprende el asesinato de los padres. Sólo la sangre de los adultos garantiza una buena cosecha. Cuando los niños cumplen 19 años, ellos mismos se ofrecen voluntariamente como sacrificio.

“El que camina detrás de la fila" vive en la cosecha, controla el maíz como si fuera parte de sí mismo y asesina a los adultos con sus hojas, aunque por lo general son los niños los que blanden en alto sus guadañas y hoces para darles caza.






23. The Crawlers (Creepers / Contamination .7 / Troll 3)

Dirigida por: Joe D’Amato y Fabrizio Laurenti (1993)


Saltamos a otro pequeño pueblo de EEUU, Littleton. Vida sencilla, gente sencilla, niños y adultos conviviendo en paz, y un malvado empresario liándola parda como de costumbre. El exceso de ambición y la falta de escrúpulos mueven al dueño de una Central Nuclear a verter toneladas de residuos radiactivos en el bosque. Sólo Taylor, uno de sus empleados, parece darse de cuenta de la gravedad de la situación, pero al ser un alcohólico nadie le hace caso.

La contaminación provoca que una gran cantidad de árboles marchite, pero también conlleva ciertos efectos secundarios inimaginables. Las raíces cobran vida y claman venganza; se mueven, acechan a los humanos, se enredan en sus cuerpos y los estrangulan hasta la muerte. A otros los destripan y devoran, ya que la mutación genética ha hecho que ahora sean carnívoras.

Los cadáveres también presentan altos niveles de radiación, y para colmo de males les crecen raíces por todas partes.

Cualquier parecido con “Troll" o “Troll 2" es un espejismo, el clásico tic italiano de colgarle números a títulos ajenos para venderlos como secuelas a los despistados, aunque en este caso cueste entender el tirón comercial.






24. Semilla Negra (Seedpeople)

Dirigida por: Peter Manoogian (1992)


Seguimos sin salir de pueblos agrícolas, esta vez bajo el sello de la mítica Full Moon. Charles Band, “el hombre que soñaba con muñecos y un bidón de merchandising", artesano de “Puppet Master", “Demonic Toys", “Blood Dolls", “Gingerdead Man" y otras muchas frikadas entrañables de serie B, ideó una línea de figuras de acción con monstruitos-planta para que Peter Manoogian los llevara a la pequeña pantalla.

Tom ha vuelto a su pueblo de la infancia, Comet Valley, llamado así por las pinturas indias de una cueva que profetizaban la caída de un cometa. El pueblo apenas ha cambiado desde que Tom se fue, pero está a punto de hacerlo radicalmente. Un meteorito ha caído recientemente en el huerto de un granjero local, como vaticinaban las pinturas de hace 500 años, pero lo más raro es que de él ha germinado un árbol con flores grotescas. Cada flor infecta de distinta forma a los curiosos que se acercan a husmear, transformándolos en criaturas-planta; un total de 3 monstruitos carismáticos (el que vuela, el que rueda y el que se arrastra) que siembran el pánico en Comet Valley, asesinando y polinizando a la gente.

Al igual que en “The Crawlers", a las víctimas mortales les crece hierba en el cuerpo. El meteorito en realidad es una semilla espacial, y sólo es la minúscula parte de un enorme meteorito que está enterrado en el bosque. Los monstruos fuerzan a los habitantes a ingerir semillas para controlar su mente, y son utlizados para desenterrar el enorme meteorito, que contiene un millar de semillas espaciales. Sólo la luz ultravioleta puede anular la hipnosis y destruir a las criaturas.






25. El ataque de los tomates asesinos (Attack of the Killer Tomatoes)

Dirigida por: John DeBello (1978 / 1988 / 1990 / 1991)


No hacen falta presentaciones, ¿verdad? “El ataque de los tomates asesinos" es un icono de la cultura friki, una oda al cine trash. Hasta la canción de su tema principal ha sido acogida como un himno entre coprófilos del cine.

John DeBello no imaginó en el 78 que esta atrocidad spoof se fuese a convertir en un título de culto, pero tampoco estaba dispuesto a dejar pasar su suerte. Las 3 secuelas se hicieron del tirón, pero por mucho que trató de repetir la fórmula e imitarse a sí mismo, el milagro no volvió a repetirse. “El regreso de los tomates asesinos", “Los tomates asesinos atacan de nuevo" y “Los tomates asesinos se comen Francia" buscan el mismo humor bizarro, casposo y descerebrado que su predecesora, pero demasiado forzado y artificial; carecen de su ingenuidad, su cutreza natural y el auténtico look retro. Ni siquiera son tomates naturales, en estas son peluches.

Aún así la segunda parte suele recordarse por el detalle de ver a un jovencísimo George Clooney haciendo el ridículo, antes de que se convirtiese en un respetado sex-symbol superstar.

La historia original narra la rebelión de un millar de tomates alterados genéticamente, unidos para aplastar a la humanidad. Sólo un esperpéntico grupo de élite puede hacerles frente, aunque la única forma de acabar con ellos es poniéndoles una nefasta canción llamada “Puberty Love" para que encojan de tamaño y puedan ser pisoteados.

Las secuelas, esbozadas a groso modo, cuentan como una pareja de niños y su tomate mascota TF se entrometen una y otra vez en los planes del megalómano Dr. Gangrena y sus malvados tomates antropomórficos. Esta línea argumental fue reciclada en una serie de dibujos animados para TV con mejor calidad que las películas. La película original encontró su peculiar homenaje en la novela “El ataque de las patatas asesinas".






26. Fungicide (Fungicide)

Dirigida por: Dave Wascavage (2005)


Fungicide entra en el mismo saco que los Tomates Asesinos, pero en el extremo opuesto, una prueba de que este repaso no atiende a criterios de calidad o de popularidad, sino de contenido, y de que cualquier huerta que se precie necesita al menos un poco de fertilizante. David Wascavage firma esta pequeña gran boñiga, la quinta y peor desgracia de su filmografía (que ya es decir).

¿Qué pasa cuando tratas de hacer serie Z amateur con pretensiones a spoof movie y no hace ni p**** gracia? La respuesta es Fungicide. Como no podía faltar, otro mad doctor juega a experimentar con compuestos químicos en su casa, que por desgracia caen accidentalmente sobre champiñones, haciéndolos mutar en champiñones gigantes carnívoros que se dedican a matar personas, conducir coches o hacer el ninja.

La película es una sucesión de gags chapuceros, rodados y montados con distinto aspect ratio para mayor cutrez, y con actores que no son tal cosa, sino familia del director. Lo más llamativo, sin duda, son los champiñones gigantes, a veces hechos con un CGI que dejan los FX de la productora Asylum a la altura de Industrias Light&Magic, y otras con gente embutida en disfraces de mercadillo que dan aún más pena.






27. Trees (Trees)

Dirigida por: Michael Pleckaitis (2000 / 2004)


Hazeville es una idílica ciudad circundada por bosques. Un lugar tranquilo donde vivir, lleno de gente sonriente y amable, hasta que empiezan a morir asesinados por un pino cabreado.

Pleckaitis no se corta un pelo a la hora de plagiar/homenajear/parodiar “Tiburón" (Jaws), el clásico de Spielberg, incluso la cita textualmente al inicio, un gag copiado a su vez de “El Ataque de los Tomates Asesinos", que ya citaba de la misma forma a su propio clásico parodiado, “Los Pájaros" de Hitchcock.

Sustituye el gran tiburón blanco por el gran pino blanco, un árbol monstruoso que acecha y asesina en primera persona (como Tiburón) a los campistas que han invadido su bosque. Y para combatirlo, sustituye al guardacostas de Tiburón por un guardabosque que incluso se parece físicamente al personaje interpretado por Roy Scheider. Por supuesto, también incluye rifirrafes con empresarios codiciosos que se niegan a cerrar el negocio aunque esté muriendo gente.

4 años después, Pleckaitis vuelve a la carga con más horrores arbóreos en la secuela “Trees 2: The Root of All Evil", recuperando al guardabosque Cody, que esta vez debe enfrentarse a una legión de abetos (digitales) asesinos que aterrorizan Hazeville por Navidad.






28. Eden Log (Eden Log)

Dirigida por: Franck Vestiel (2007)


Scifi/Horror moderno made in Francia, lo que debería bastar para entrever el conjunto. Experimental, claustrofóbica, oscura, sucia, minimalista, lenta y rallante. Una crítica sociopolítica embutida en una paranoia arty y gafapasta.

Como de costumbre en este tipo de historias, el protagonista despierta amnésico en un entorno post-apocalíptico y hostil, sin saber siquiera su nombre, y se pasa todo el metraje persiguiendo dos necesidades, recuperar la memoria y salir con vida del lugar. Siendo el típico sujeto desvaído, pasivo y contemplativo, mudo para más inri, Tolbiac (nombre del personaje) recurre a la única forma de conseguir ambos objetivos a la vez, la exploración. Los paseos por el ruinoso subsuelo, recargado de maquinaria, escombros y raíces de árbol, incluyen grabaciones y proyecciones de memorias que poco a poco van desgranando lo ocurrido al personaje y al espectador.

En este futuro distópico, Eden Log es una corporación que ofrece trabajo a los inmigrantes en el subsuelo, a cambio de la promesa de tener su “paraiso" en la superficie cuando terminen la tarea. Dicho trabajo consiste en extraer “renzo" (una savia energética) de un gigantesco árbol cuyas raíces se expanden descontroladamente bajo tierra. Según Eden Log el árbol es capaz de generar energía a toda una ciudad, pero es mentira, la ciudad de la superficie, donde sólo vive gente adinerada, obtiene la electricidad de los inmigrantes del subsuelo, que son asesinados y encerrados en cubos de cristal para absorberles toda su energía.

Por si fuera poco, la planta se vuelve tóxica a medida que crecen sus raíces, y se defiende de las extracciones haciendo mutar a los trabajadores hasta convertirlos en monstruos canibales.

En la superficie no saben nada de lo que ocurre en el subsuelo, y en vista del amotinamiento de varios trabajadores, Eden Log envía a sus “policías" para silenciarlos indefinidamente.

Tolbiac riza el rizo de la trama con su revelación final. Al parecer es diferente a los demás, tiene la capacidad de revertir el efecto, es decir, revitalizar a las propias raíces, haciéndolas crecer hacia la superficie para que la ciudad pruebe su propia medicina.






29. Habitat (Habitat)

Dirigida por: Rene Daalder (1997)


En la línea de “Eden Log", aunque menos oscura y más volcada a la Ciencia Ficción, Habitat dibuja otra distopía donde nuestra especie ha vuelto a cargarse el ecosistema, y donde la solución vuelve a ser peor que la enfermedad.

La capa de ozono está destruida, el mundo se ha convertido en un desierto, y a los humanos les cuesta demasiado adaptarse a las nuevas condiciones.
Hank Symes, biólogo molecular y mad doctor de turno, está obsesionado con encontrar una solución al problema para salvar a la humanidad, aunque sea haciendo experimentos ilegales que ponen en peligro a su propia familia. Durante uno de estos experimentos, un accidente desintegra su cuerpo en moléculas. Lo milagroso es que Symes no muere, pasa a un estado superior de la materia, una nube etérea de partículas verdes con vida, consciencia e inteligencia, que se desvanece y reaparece a voluntad.

Otro efecto secundario afecta a la propia casa del laboratorio, que se convierte en una extrañísima biosfera con vida propia, rebosante de frondosa y colorida vegetación. La casa acoge y transforma a aquellos que quieren fusionarse con ella, pero se defiende de los organismos hostiles que suponen una amenaza, dándoles una desagradable muerte.






30. Acacia (Akasia)

Dirigida por: Ki-hyeong Park (2003)


Adusta, surrealista y pausada, como todo el terror koreano de principios de siglo, Acacia aparca las trifulcas interespecie para explorar otro tipo de violencia psico-emocional más íntima y cercana, pero a la par mística y abstracta. Una paranoia.

Es la historia de una pareja que al no poder concebir hijos decide adoptar uno. El niño, excesivamente callado y formal, parece más encariñado de una acacia del jardín que de sus padres; se queda junto al árbol día y noche sin mediar palabra, y la razón, como más adelante descubre el matrimonio en palabras del niño, es que esa acacia es su madre.

Al margen de la rallada de propuesta, lo más llamativo es su despliegue de imaginería y simbolismo, quede o no claro su significado.






31. Semillas de destrucción (Seeds of Destruction)

Dirigida por: Paul Ziller (2011)


Paul Ziller tuvo un comienzo prometedor con el slasher “Pledge Night", pero terminó amoldándose a la ley de la oferta y la demanda, y ahora es todo un maestro del cine catastrófico barato para televisión, un Roland Emmerich versión “low cost". Así lo corroboran telefilms de sobremesa como “Terremoto de Hielo", “Collision Earth", “Ghost Storm", “Stonehenge Apocalypse" o “Tormenta Magnética", ideales para echar una cabezadita después del café.

Con “Semillas de destrucción" Ziller insiste en destruir el mundo, usando esta vez raíces gigantes que arrasan por donde pasan.

El Proyecto Alamut del Dr. Jeremy Frame tenía como fin crear plantas que pudiesen absorber la polución y convertirla en aire puro. Curiosamente las hojas de estas plantas también podían curar heridas, una propiedad que interesaba especialmente a la gente equivocada. La hecatombe se desata cuando un empleado de Frame roba varias de estas semillas, y caen accidentalmente en un entorno no controlado.

Frame encontró estas semillas en una excavación de Turquía, las “semillas del Jardín del Edén", un mito de la Biblia. Adam y Eva, después de ser expulsados del Paraíso, robaron semillas para plantar un nuevo Jardín del Edén, pero se perdieron con el Diluvio Universal. Sus raíces crecen y se expanden descontroladamente, y son altamente destructivas.






32. El Incidente (The Happening)

Dirigida por: M. Night Shyamalan (2008)


Probablemente la cinta de ecoterror definitiva, y también una de las más infravaloradas.

“El Efecto Verde", como resolvía su título provisional, destripa por etapas el fin de la humanidad a manos de la naturaleza. Ya no hablamos de flores, semillas, tomates o árboles en casos aislados, en esta masacre participan TODAS las plantas del mundo.

El incidente comenzó a las 8:33 en Central Park (NY) y terminó sólo un día más tarde, dejando un balance de millones de víctimas mortales al Nordeste de EEUU. Los científicos hablan de una neurotoxina liberada por las plantas y transportada por el viento, capaz de desbloquear nuestro instinto de supervivencia. Los síntomas son alteraciones en el habla, desorientación, y finalmente suicidio.

Existe la teoría de que este complot del reino vegetal responde a una venganza contra los hombres por la contaminación y el calentamiento global, pero los motivos reales siempre serán un misterio.






33. Living Hell (Organizm)

Dirigida por: Richard Jefferies (2007)


En 1958, el científico ruso Yevgeni Tarasov, que había desertado de la Unión Soviética, fue acogido por el Ejército de EEUU para desarrollar un arma biológica con la que eliminar enemigos a un coste mínimo.

El experimento se basaba en la combinación de células vegetales y tejido animal, expuestas a diferentes niveles de radiación, voltaje y temperatura. Tarasov, que en el fondo era un megalómano misántropo, quería crear un organismo indestructible capaz de resistir ataques convencionales, químicos o nucleares, para aniquilar a la humanidad.

Los repetidos fracasos le condujeron a la depresión y el cuasi abandono, hasta que descubrió que la clave estaba dentro de él y se inyectó la cepa en su propia sangre. Tarasov empezó a sufrir una cadena de mutaciones, sus células sanas fueron sustituidas por las malignas, y al final su cuerpo se transformó en un destructivo organismo vegetal en forma de raíces.

El organismo quedó confinado en el Subnivel 3 de la base militar, absorbiendo materia orgánica y expandiéndose en la sombra gracias a su poder de autopolinización.

Décadas más tarde, cuando las raíces consiguen salir de su confinamiento, no les supone esfuerzo masacrar a todos los militares que encuentran a su paso. Han crecido desmesuradamente, son imparables, y para más inri se alimentan de las armas del enemigo: fuego, electricidad, disparos, luz, etc.

Sólo las células del hijo Tarasov son inmunes al organismo, y sólo esas células pueden destruirlo, pero para eso deben llegar al origen de la raíces, el cadáver de su padre.






34. Nick Carter, aquel loco, loco, detective (Adéla jeste nevecerela)

Dirigida por: Oldrich Lipský (1977)


Con sus carencias y sus virtudes, la literatura pulp siempre ha sido (y será) un filón de oro para los exploradores de fantasía. Incontables autores han aportado su granito de arena, unidos más o menos por el mismo patrón. El pulp detectivesco, una de las ramas más explotadas, partió de celebridades como Holmes o Poirot para crear su propia escuela de superdetectives, entre ellos Nick Carter, protagonista de numerosas historias.

Esta que nos ocupa podría incluirse en el saco, de no ser una parodia; una parodia extraña, absurda y casposa, dicho sea, casi cartoon; las comedias checas son cuanto menos cuestionables, pero eso ya depende de gustos y el sentido del humor de cada uno.

En esta nueva aventura, el famoso detective Nick Carter viaja a Praga para investigar el caso de un perro desaparecido. Un misterio de fácil resolución, se lo ha comido una planta carnívora llamada Adela.

Adela es el último experimento del botánico loco Robert von Kratzmar. Una planta con sentimientos y decenas de ojos que crece cuando le tocan piezas de Mozart con violín. Von Kratzmar es el criminal más misterioso del siglo. Pasó un tiempo en la selva amazónica en compañía de indígenas, donde un chamán le enseñó la planta carnívora de la tribu. La planta fue perdiendo el apetito y enfermó, pero von Kratzmar la curó con un extracto hecho por él, y la tribu le nombró sucesor del chamán.

Más tarde, en USA, von Kratzmar se convirtió en un peculiar ladrón que allanaba pisos altos trepando por habichuelas gigantes. En California se casó con la viuda del Rey de las Manzanas, y se hizo millonario vendiendo manzanas del tamaño de un barril. Poco después mató a su esposa de un manzanazo y heredó su fortuna.

Con Adela, von Kratzmar pretende vengarse del profesor Albin Bocek por haberle suspendido un examen en la universidad. Para él fue una situación humillante y traumática. Además quiere casarse con la nieta de Bocek, Kvetuse Bockova, y matar también a Nick Carter, por haber desbaratado sus malvados planes en el pasado.






35. Semillas de Maldad (The Gardener)

Dirigida por: James H. Kay (1975)


Cerramos la lista con otro híbrido. Aunque gran parte del metraje parece un pastel romántico de Corin Tellado o Mónica McCarty, “Semillas de Maldad" destapa su lado turbio a partir del segundo acto, incluyendo muertes bizarras y un jardinero que ya no seduce tanto cuando saca a relucir sus verdaderas ramas.

La nueva casa de Ellen abarca un enorme y exuberante jardín. Su antiguo jardinero, Carl, es recontratado por Ellen y su marido John, en principio para compartir la tarea con su propio jardinero, aunque a los pocos días éste se ve obligado a dimitir por una extraña enfermedad, tan extraña como la muerte de la antigua dueña de la casa.

Carl es un jardinero peculiar. Se pasea por el jardín sin camiseta y desnudo por las noches, siempre hablando con las flores y colocándolas por toda la casa.
Al principio todo marcha bien, el jardín crece y mejora a un ritmo antinatural, y Ellen es seducida por el guapo y misterioso jardinero, hasta que empiezan a morir miembros del personal y amigas suyas, y decide indagar en el pasado de Carl para acallar rumores sobre él.

Al parecer todas las mujeres que habían contratado a Carl estaban muertas. La conexión del jardinero con las plantas es sobrenatural, florecen al instante, y espían cada rincón de la casa. El propio jardinero acaba revelándose como un hombre-árbol.






PLUS: Treevenge (Treevenge)

Dirigido por: Jason Eisener (2008)


Como “Trees 2: The Root of All Evil", este simpático cortometraje canadiense vuelve a regalarnos abetos asesinos por Navidad, aunque mucho más sangrientos, y acompañados por la BSO de Holocausto Caníbal".

La historia nos traslada a un idílico bosque nevado de Canadá, donde unos malvados leñadores arrasan un bosque de abetos que gritan, lloran y suplican (con subtítulos y ruiditos) sin poder detener la masacre. Los árboles de peor calidad son quemados en una pira, y los demás vendidos a familias como decoración navideña.

El regocijo de sus propietarios no dura mucho, los árboles se vengan en Año Nuevo despedazándolos con sus ramas y adornos. Gore a go-go en los minutos finales.


INVITADOS DE HONOR:

Sería imperdonable cerrar el artículo sin mencionar tres clásicos del Terror que, a su manera y en su medida, han plantado su semilla en este subgénero.

Las dos antologías de “Creepshow", basadas en relatos de Stephen King, incluyen segmentos de horror botánico. En la primera cinta, dirigida por George A. Romero en 1982, el relato “La solitaria muerte de Jordy Verill" cuenta como un redneck retrasado (interpretado por el propio King) encuentra un meteorito en su granja. Verill calcula que vendiéndolo podría ganar millones de dólares, pero al echarle agua se parte por la mitad, como sus ilusiones. La peor parte viene al tocar la superficie del meteorito. El cuerpo de Verill y toda su granja comienzan a cubrirse de hierba y musgo, hasta que no queda ni un resquicio de humanidad en él.

En “Creepshow 2" no encontramos relatos sobre vegetales, pero sí una monstruosa planta carnívora en la historia que se desgrana por interludios en forma de dibujos animados.

“Evil Dead" ya fue mencionada como guiño en el repaso de “El Bosque Maldito", pero eso no la excluye de merecer su propio espacio en este artículo.
Los altercados entre Ash y las fuerzas del Mal son sobradamente conocidos. En las dos primeras películas (que son la misma en realidad) el Necronomicon hace surgir del bosque demonios, fantasmas, esqueletos y brujas, pero el propio bosque está hechizado.

En “Evil Dead" presenciamos la bizarrísima violación de un árbol a una chica, pero Raimi va mucho más lejos en la secuela, y convierte a un árbol monstruoso en el demonio más poderoso de la película.

Por último y no menos importante, ¿quién no recuerda la pesadillesca escena del árbol en “Poltergeist"? Ese árbol del jardín cuya forma intimida al pequeño Robbie, hasta que le da verdaderas razones para sentir miedo de él.







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