Esto es un humilde homenaje a la famosa colección de libros. Muy simple: Yo te escribo una historia, y vos vas eligiendo a través de las distintas opciones que te doy, cómo la seguís. Hay diferentes finales posibles!!! 1) Es miércoles, son las 10 y media de la mañana, y recién te levantaste. Hace algunos meses que estás sin trabajo, y dormir hasta tarde se ha convertido en una rutina. Hiciste un par de intentos de buscar algo, pero fueron infructuosos. De a poco te has ido desanimando, y últimamente estás comenzando a creer que conseguirías laburo más rápido si cada vez que agarraras el diario leyeras los clasificados en lugar de los chistes de la última página. Un par de amistades te han aconsejado hacerle una promesa a San Cayetano, pero la idea no te llama mucho. La última vez que cumpliste una promesa, tuviste que ir caminando de rodillas en una procesión de 40 cuadras hasta la Iglesia. La experiencia fue muy mala: Por una semana no pudiste agacharte y ni ahí de ir a jugar al fútbol con tus amigos. Desde ese momento, te juraste que nunca más, bajo ninguna circunstancia, por más terrible y desesperante que fuera tu situación, ibas a prometerle nada a San Cayetano ni a ningún otro Santo. En ese mar de pensamientos, te llaman por teléfono. Es tu amigo el Gordo, que te pasa una dirección y te dice: "Venite, te conseguí un laburo súper: Es una importante empresa de servicios, el ambiente de trabajo es muy distendido, es entre gente joven y solamente trabajarías los fines de semana." Se te iluminó la cara. Es la mejor noticia que recibiste en los últimos meses. Aunque te intriga saber de qué laburo se trata, sabés que el Gordo no te va a bolacear: Si te dice que está bueno, es porque está bueno. Te ponés una camisa, una corbata, un saco y el pantalón que te regalaron para tu cumpleaños: Tenés que dar una buena impresión. En 10 minutos te hacés presente en el lugar que te indicó el Gordo. Es una oficina chiquita, apenas hay un ventiluz que ilumina la habitación. En las paredes se notan algunas grietas, y tienen pegados almanaques de fines de la década del 80 con fotos de Los Ramones. Hay un cuadro con una imagen de Alfonsín haciendo el recordado saludo radical, y al lado un poster del grupo Loco Mía. Es como si hubieras ido atrás en el tiempo. En el fondo, algo te dice que el tema no es como te lo pintó el Gordo. Por una de las puertas de la oficina aparecen el Gordo y un hombre alto, delgado, de bigotes y que le calculás debe andar por los 50 años. Te deben haber escuchado por el llamador de ángeles que hay en la puerta de entrada. El Gordo te presenta al otro tipo como el Señor Gutierrez. Él te saluda muy cordialmente, y pasa a comentarte: - Efectivamente, ando buscando un nuevo empleado. Esta es una empresa de servicios que lleva ya 10 años en el rubro, y somos líderes del mercado. El ambiente de trabajo es sumamente agradable, seguramente te vas a adaptar enseguida. Los comentarios de Gutierrez te suenan bien, pero no va al grano... ¿Qué servicio presta su empresa? ¿Qué es lo que tendrías que hacer? Te pide un minuto, se va por la puerta que entró y al rato vuelve con un disfraz de Batman en una mano, y uno del Dinosaurio Barney en la otra. La cosa te empieza a gustar cada vez menos. Gutierrez procede a explicarte: - Nuestra empresa se dedica a proveer personajes de dibujos animados a fiestas de cumpleaños. Por eso el disfraz de Barney. También los fines de semana tenemos empleados trabajando en el trencito de la alegría. La semana pasada, el que hacía de Aquaman se ahogó en la pelopincho que tenía instalada en el patio de la casa. Fue un terrible accidente doméstico. Dejó dos hijos chiquitos, una joven mujer viuda y muchas deudas por carreras de caballos. En fin... te puedo ofrecer el disfraz de Batman, te tocaría manejar el trencito, sacarte fotos con los chicos y demás. Cuando estás a punto de largarle una puteada a tu amigo el Gordo, y sugerirle a Gutierrez un buen lugar adonde guardar sus disfraces, te dice algo interesante: - Por cada fiesta de cumpleaños, cobrarías $200. Generalmente, salen 3 o 4 por fin de semana. En el trencito de la alegría irías miti y miti con el Hombre Araña; por cada viaje cobrarían unos $300 cada uno, y son 6 viajes por fin de semana. ¿Qué te parece? Ahora no te resulta tan malo el laburo. En definitiva, sólo te exige estar los fines de semana y se gana bastante bien... *** Si elegís agarrar el disfraz de Barney y animar fiestitas de cumpleaños, pasá al nro. 4. *** Si preferís tomar el laburo del trencito de la alegría, pasá al nro. 5. 2)Desde el asiento del conductor, mirandolo de reojo, le decís al Hombre Araña: - Disculpame flaco, pero ya me tenés las bolas por el piso. Llegaste a la hora que quisiste, no saludaste, te tiraste a dormir la siesta... No hacés una bosta... Dejá de robar, loco. De onda te digo... si no te gusta laburar, no laburés y punto. Dejale el lugar a otro q necesite. Por cómo te miró parece que no le gustó nada lo que dijiste. De golpe ves que se levanta, se para al lado tuyo y se agarra las bolas. Ya fue suficiente. Frenás bruscamente, te parás vos también y le tirás una piña. La esquiva, y te da un piquete de ojos. Los chicos están entusiasmados. Para sus inocentes cabecitas, es una pelea entre Batman y el Hombre Araña!!! Las jubiladas empiezan a gritar con espanto. Mientras, vos seguís tirandole piñas, pero las esquiva todas. Empezás a pensar que estás peleando con el superheroe de verdad. Cada vez que amaga un bife tuyo, se burla, y empieza a mover los brazos, como diciendote que sos una gallina. Eso te enoja cada vez más, y no se te ocurre mejor idea que sacar uno de los matafuegos que hay en la pared y tirarselo por la cabeza... Para tu desgracia, el matafuegos terminó dando en el marote de uno de los chicos. Terminó desmayado del golpe. Afortunadamente, más tarde recobró el conocimiento en un hospital cercano. Pero los padres te metieron una denuncia. Tus abogados dicen que estás en el horno: El Hombre Araña salió de testigo y declaró que sos una persona peligrosa, de conductas violentas, y que lo discriminaste por ser testigo de Jehová. Ojalá que tengas suerte, y en la pericia psiquiátrica que te hacen la semana que viene puedan justificar de alguna manera tu reacción. Sería lo menos malo que te puede pasar en el futuro. FIN. 3) Ponerse a ver como un pendejo se pone a abrir regalos es aburridísimo. Aparte, siempre te prendés cuando se arma un picadito. Jugás en el equipo de los compañeritos de Tadeo. Enfrente juegan otros nenes y un primo del cumpleañero que es un poco más grande, debe tener 12 o 13 años. Si caminar te resultaba difícil con el disfraz de Barney puesto, jugar al fútbol ya es imposible. Tus movimientos son lentos, y tus pases demasiado imprecisos. Los chicos que juegan con vos son bastante de madera, por lo que a poco de comenzar el partido ya van 6 goles abajo. Llega un momento en donde los pibes de tu equipo se caen anímicamente. Ya no corren una sola pelota: para ellos, el partido está perdido. Los rivales se dan cuenta y empiezan a despilfarrar gambetas, caños y rabonas. También dan rienda suelta a las burlas. El primo del cumpleañero disfruta cada vez que te encara, la pisa y te mete un caño. Se ríe de vos, te hace gestos obscenos y te tira de la cola del disfraz. Es suficiente: De la bronca que te da, la próxima vez que lo tenés enfrente con pelota dominada le tirás una patada en el tobillo... No podés creer tu mala suerte. Mirá que jugaste de 5 muchas veces y repartiste patadas siempre. Pero es la primera vez que quebrás a alguien. Parece que al pibe lo van a tener que operar para soldarle el hueso. Esta fue tu primera y última vez animando una fiestita con el disfraz del dinosaurio Barney. El Señor Gutierrez no dudó en echarte, y empezás a reconsiderar lo de la promesa a San Cayetano. Tal vez no sea mala idea. FIN. 4) El domingo te toca animar el cumpleaños de un tal Tadeo, que sopla 8 velitas. El traje de Barney te resulta muy incómodo. Sentís mucho calor ahí adentro, y de vez en cuando algún que otro mareo. Caminar con semejante mamotreto puesto es medio complicado. La fiestita se hace en un salón bastante grande, con pelotero y una canchita de futbol 5 a la que se accede por una puerta de tejido. Después de cantar el feliz cumpleaños y cortar la torta, el cumpleañero se dispone a abrir los regalos. Mientras tanto, otro grupo de chicos se va a la canchita a jugar un picadito. *** Si vas a jugar al fútbol con los otros chicos, pasá al nro. 3. *** Si te quedás para abrir los regalos con el cumpleañero, pasá al nro 6. 5) El sábado siguiente, a las 17 ya estás disfrazado de Batman. El día está soleado, la temperatura agradable y enfrente a una plaza está estacionado el trencito. Un numeroso grupo de niños espera ansioso iniciar el recorrido de 25 cuadras. Pero el Hombre Araña todavía no llega. Te sacás unas fotos con algunos de los chicos para hacer tiempo, pero cuando querés acordar ha pasado media hora y ni noticias de Spiderman. En esos momentos de incertidumbre llegás a pensar que tal vez haya corrido una suerte parecida a la de Aquaman. Quizá haya caído de alguna terraza... Te estás empezando a dar manija, y te preocupa tu futuro... te aterra la idea de que una especie de maldición esté acechando a los superheroes del trencito... Por suerte, escuchás los gritos de los chicos. Llegó el Hombre Araña, y sin saludarte ni pedirte disculpas por la demora, se sube al trencito. Detrás de él, suben todos los chicos y un grupito de 3 o 4 jubiladas que no sabés muy bien qué hacen ahí, pero están y se sientan en los primeros lugares. Encendés el motor, y comienzan el recorrido. Ponés música y empieza a sonar un popurri de Piñón Fijo, Carlitos Balá y Panam. Los chicos parecen divertirse, y no sólo ellos. Las jubiladas también están felices: Se matan de la risa y aplauden. Parece que estuvieran en un viaje de egresados. Lo que sí, no te gusta la actitud del Hombre Araña. Ni bien subió, se sentó y se quedó dormido. De golpe pinchás una goma; le avisás que hay que cambiarla y te dice que vayas vos nomás. Las pocas ganas que le pone a la cosa no te caen nada bien. Y lo que te da más bronca es que va a ganar lo mismo que vos. Cuando cambiaste la cubierta, te ponés en marcha de nuevo. Pero uno de los chicos te empieza a molestar. Te hace cosquillas en la nuca, te tapa los ojos con las manos, y encima te carga con Robin. Sentís que ya es algo humillante, y le pedís al Hombre Araña que entretenga a los chicos. Te dice que salió la noche anterior y tiene sueño... *** Si decidís mandarlo a la mierda, pasá al nro. 2 *** Si decidís manejar la situación vos solo, pasá al nro 7. 6) Te encanta jugar al fútbol. Pero sentís que tu deber es estar firme al lado del cumpleañero, y por eso te quedas viendo cómo abre los regalos con sus papis y algunos de sus amiguitos. Abre un paquete y descubre un buzo azul precioso, de marca. Abre otro y encuentra una camiseta oficial de la Selección. Sigue abriendo cajas y paquetes y van apareciendo una play station, una loción importada, la colección completa de las películas de Harry Potter, etc. De a poco estás empezando a sentir envidia: El pendejo no la pasa nada mal. Los padres le dan de todo. Muy diferente a lo que fue tu infancia, donde tu viejo te cagaba a bolaso y te decía que no tenía plata para hacerte regalitos. Años más tarde ibas a descubrir que en realidad tenía guita, pero se la gastaba en putas, cerveza y jugando a la quiniela. Aunque eso ya es otra historia... El último regalo que le hacen al cumpleañero son unos palos de golf. Aparentemente, el padre es fanático de ese deporte y le quiere enseñar a jugar. ¡Para qué! Algunos de los amiguitos agarran los palos y se empiezan a pegar. Vos te ponés en el medio para separarlos y que no se lastimen, pero es peor: Se la agarran con vos. Cuando querés acordar, son unos 10 chicos dandote fuerte con lo que tienen a mano. Te tirás al suelo para que dejen de pegarte, pero no paran. Encima no sabés adonde se fueron los padres. ¡No hay ningún adulto para ayudarte! Al día siguiente vas con tu amigo el Gordo a la pseudo-oficina de Gutierrez para presentarle tu renuncia. No querés saber más nada con chicos, y esperás nunca tener hijos ni sobrinos. Ni siquiera que te toque el timbre algún pibe que ande pidiendo. Cuando salís de la oficina, escuchás a tu amigo el Gordo que le pregunta al señor Gutierrez si no tiene un disfraz del Sargento García como para él. Parece que le interesa el puesto. Ojalá y tenga más suerte que vos. FIN. 7) No podés pedirle peras al olmo. Al fin y al cabo, por culpa de gente como el Hombre Araña, el país está como está. Tratás de calmar al nene que te jode, al principio de buena manera, después con un reto. Pero es como hablarle a una pared. Como si eso fuera poco, se empiezan a pelear algunos chicos al lado tuyo, y en eso empujan a uno y se te viene encima. Te descoloca, justo cuando ibas en una calle con doble mano y venía un colectivo urbano de frente... Para tu muy mala suerte, el señor Gutierrez no tenía contratada una ART. Tampoco pudieron ubicarlo para que pague la prótesis que tenés como pierna ahora. La rehabilitación y demás gastos médicos van a correr por tu cuenta. Al menos, una de las enfermeras te regaló una revistita con crucigramas para que te entretengas en las largas tardes en el hospital. FIN. Espero que les haya gustado.
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