Nos convencemos de que la vida será mejor después de cumplir los 18 años, después de casarnos, después de conseguir un mejor empleo, después de tener un hijo, después de tener otro…
Entonces nos sentimos frustrados porque nuestros hijos no son lo suficientemente grandes, y pensamos que nos sentiremos felices cuando lo sean. Después nos lamentamos porque son adolescentes difíciles de tratar; ciertamente, nos sentiremos más felices cuando salgan de esa etapa.
Nos decimos que nuestra vida será completa cuando a nuestro(a) esposo(a) le vaya mejor, cuando tengamos un mejor auto o una mejor casa, cuando podamos ir de vacaciones, cuando estemos retirados.
La verdad es que no hay mejor momento que este para ser felices. Si no es ahora, ¿cuando?
Frase : “por largo tiempo parecía para mi que la vida estaba a punto de comenzar, la vida de verdad. Pero siempre había un obstáculo en el camino, algo que resolver primero, algun asunto sin terminar, tiempo por pasar, una deuda que pagar; entonces la vida comenzaría. Hasta que me di cuenta de que estos obstáculos eran mi vida”...
Esta frase nos ayuda reflexionar que si la vida es una carrera de obstaculos, y la felicidad es un camino, entonces hay que experienciar estos obstaculos como retos, en donde la felicidad recide en experienciar cada reto, intensamente, y sacarle todo el aprendizaje que este nos brinda, por amoroso o doloroso que sea.
Esta perspectiva nos ha ayudado a ver que no hay camino a la felicidad: la felicidad es el camino. Debemos atesorar cada momento, mucho mas cuando lo compartimos con alguien especial, y recordar que el tiempo no espera a nadie.
No espere hasta terminar la escuela, hasta volver a la escuela, hasta bajar diez kilos , hasta tener hijos, hasta que los hijos vayan a la escuela, hasta que se case, hasta que se divorcie, hasta el viernes por la noche, hasta el domingo por la mañana, hasta la primavera, el verano, el otoño o el invierno, o hasta que muera, para aprender que no hay mejor momento que este para ser feliz. La felicidad es un trayecto, no un destino.
Hay un filosofo llamado seneca , que decia que la felicidad es no necesitarla, y que cuando surge el anhelo de la felicidad comienza el sufrimiento. Y este sufrimiento tiene que ver con la resistencia a ser lo que somos. Hay que empezar por aceptar quienes somos. Porque la aceptacion es el primer paso para fortalecer nuestra autoestima. Y esto nos abre una gama de posibilidades porque nos conecta con el corazon.. Pero mientras rechacemos lo que somos, no se abre la coneccion al corazon, asi que nos quedamos empantanados en el ruido mental.
Un ejemplo: Cual es la diferencia entre una persona que sabe nadar y una que no sabe nadar ?. La que sabe nadar tiene la certeza de que no se va ahogar. Mientras que la que no sabe nadar, tiene incertidumbre.. Y el panico que va unido a esta incertidumbre, detona la desesperacion que ocasionara que la persona se ahoge.
Internamente es la misma situacion. Cuando tengo la certeza de que pase lo que pase, mi paz interior es inmutable ... A la hora de que me caigo en un mar de emociones negativas, esa paz interior me llevara fluir, que seria simbolicamente “flotar”, eso es ver la felicidad como camino ... De lo contrario si yo no tengo fe, me siento vulnerable, a la hora que caigo en ese mar de emociones, empiezo a resistirme , y ese manoteo es lo que ocasionara el sufrimiento que representa el “ahogarme” desconectandome de la felicidad.
Por eso trabaja como si no necesitaras dinero, ama como si nunca te hubieran herido y baila como si nadie te estuviera viendo.






