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Batalla de Stalingrado, 67 años

Info9/6/2012

Monumento a los heroes de la Batalla de Stalingrado.





Yo ESCRIBÍ sobre el tiempo y sobre el agua,
describí el luto y su metal morado,
yo escribí sobre el cielo y la manzana,
ahora escribo sobre Stalingrado.

Ya la novia guardó con su pañuelo
el rayo de mi amor enamorado,
ahora mi corazón está en el suelo,
en el humo y la luz de Stalingrado.

Yo toqué con mis manos la camisa
del crepúsculo azul y derrotado:
ahora toco el alba de la vida
naciendo con el sol de Stalingrado.

Yo sé que el viejo joven transitorio
de pluma, como un cisne encuadernado,
desencuaderna su dolor notorio
por mi grito de amor a Stalingrado.

Yo pongo el alma mía donde quiero.
Y no me nutro de papel cansado
adobado de tinta y de tintero.
Nací para cantar a Stalingrado.

Mi voz estuvo con tus grandes muertos
contra tus propios muros machacados,
mi voz sonó como campana y viento
mirándote morir, Stalingrado.

Ahora americanos combatientes
blancos y oscuros como los granados,
matan en el desierto a la serpiente.
Ya no estás sola, Stalingrado.

Francia vuelve a las viejas barricadas
con pabellón de furia enarbolado
sobre las lágrimas recién secadas.
Ya no estás sola, Stalingrado.

Y los grandes leones de Inglaterra
volando sobre el mar huracanado
clavan las garras en la parda tierra.
Ya no estás sola, Stalingrado.

Hoy bajo tus montañas de escarmiento
no sólo están los tuyos enterrados:
temblando está la carne de los muertos
que tocaron tu frente, Stalingrado.

Tu acero azul de orgullo construido,
tu pelo de planetas coronados,
tu baluarte de panes divididos,
tu frontera sombría, Stalingrado.

Tu Patria de martillos y laureles,
la sangre sobre tu esplendor nevado,
la mirada de Stalin a la nieve
tejida con tu sangre, Stalingrado.

Las condecoraciones que tus muertos
han puesto sobre el pecho traspasado
de la tierra, y el estremecimiento
de la muerte y la vida, Stalingrado

La sal profunda que de nuevo traes
al corazón del hombre acongojado
con la rama de rojos capitanes
salidos de tu sangre, Stalingrado.

La esperanza que rompe en los jardines
como la flor del árbol esperado,
la página grabada de fusiles,
las letras de la luz, Stalingrado.

La torre que concibes en la altura,
los altares de piedra ensangrentados,
los defensores de tu edad madura,
los hijos de tu piel, Stalingrado.

Las águilas ardientes de tus piedras,
los metales por tu alma amamantados,
los adioses de lágrimas inmensas
y las olas de amor, Stalingrado.

Los huesos de asesinos malheridos,
los invasores párpados cerrados,
y los conquistadores fugitivos
detrás de tu centella, Stalingrado.

Los que humillaron la curva del Arco
y las aguas del Sena han taladrado
con el consentimiento del esclavo,
se detuvieron en Stalingrado.

Los que Praga la Bella sobre lágrimas,
sobre lo enmudecido y traicionado,
pasaron pisoteando sus heridas,
murieron en Stalingrado.

Los que en la gruta griega han escupido,
la estalactita de cristal truncado
y su clásico azul enrarecido,
ahora dónde están, Stalingrado?

Los que España quemaron y rompieron
dejando el corazón encadenado
de esa madre de encinos y guerreros,
se pudren a tus pies, Stalingrado.

Los que en Holanda, tulipanes y agua
salpicaron de lodo ensangrentado
y esparcieron el látigo y la espada,
ahora duermen en Stalingrado.

Los que en la noche blanca de Noruega
con un aullido de chacal soltado
quemaron esa helada primavera,
enmudecieron en Stalingrado.

Honor a ti por lo que el aire trae,
lo que se ha de cantar y lo cantado,
honor para tus madres y tus hijos
y tus nietos, Stalingrado.
Honor al combatiente de la bruma,
honor al Comisario y al soldado,
honor al cielo detrás de tu luna,
honor al sol de Stalingrado.

Guárdame un trozo de violenta espuma,
guárdame un rifle, guárdame un arado,
y que lo pongan en mi sepultura
con una espiga roja de tu estado,
para que sepan, si hay alguna duda,
que he muerto amándote y que me has amado,
y si no he combatido en tu cintura
dejo en tu honor esta granada oscura,
este canto de amor a Stalingrado.

Pablo Neruda



Con seguridad, el hecho decisivo que marcó para siempre el curso de la guerra. La Batalla de Stalingrado fue un enfrentamiento épico entre las fuerzas alemanas y los ejércitos soviéticos por la ciudad de Stalingrado (actual Volgogrado) entre junio de 1942 y febrero de 1943, durante la Segunda Guerra Mundial. Con bajas estimadas entre 1.640.000 a 1.800.000 personas, entre soldados de ambos bandos y civiles, la Batalla de Stalingrado es considerada como la batalla más sangrienta en la historia de la humanidad. Audiolibrosespanol.com, siempre de la mano con los grandes sucesos de la humanidad, trae a nuestro público este decisivo hecho de la historia humana.
Todo empezó el 22 de junio del 1941, cuando Adolf Hitler, líder supremo del III Reich, lanza sus blindados, aviones y soldados en contra del país de los soviets y antigua patria de los zares. Una ofensiva gigantesca compuesta por 4 millones de soldados, 4,400 tanques, 4,000 aviones e innumerables vehículos y cañones, quería apoderarse del país en el operativo más grande jamás intentado antes. Junto con los alemanes, iban centenares de rumanos, húngaros, finlandeses, españoles, italianos, croatas, y todo aquel que estuviese dispuesto a empuñar un arma a favor de los nazis. La operación, lo ordenaba el Fuhrer, debería ser concretada en un plazo máximo no mayor de seis meses, es decir, que los ejércitos deberían estar de regreso a casa para navidad, con la victoria en las manos. El mundo temblaba de estupor.







Todas las tropas alemanas retrocedían en forma ordenada, pero Hitler ordenó que el VI Ejército a mando de von Paulus debía quedarse a luchar en Stalingrado. Era evidente la obsesión del Führer por retener la ciudad que llevaba el nombre de su peor enemigo. Pero también quedó claro que esta decisión condenaría la suerte de su país en la guerra.
Ni bien llegaron los alemanes a Stalingrado, la resistencia rusa fue inmisericorde con los invasores, y con ellos mismos. El enorme sacrificio de soldados rusos, así como el incesante bombardeo de la artillería y de la Luftwaffe (fuerza aérea alemana), redujeron la ciudad a escombros. Aún cuando la ciudad carecía de valor estratégico, la toma de ésta constituía un tema de valor nacional, la lucha se decidía en cada calle, puerta y ventana, hasta que los rusos se vieron obligados a retirarse hasta la histórica fábrica de tractores en las riberas del Volga, al este de la ciudad. En estas circunstancias surgieron los primeros héroes en el frente oriental, especialmente los francotiradores rusos.








Stalin mandó a la zona un millón de soldados frescos para iniciar la contraofensiva cuyo objetivo era romper el cerco alemán en Stalingrado, tropas que los alemanes no podían proveer. Entre el 19 y 23 de noviembre, el cerco se desintegró por el norte y el sur por las tropas del general Zhukov. Von Paulus llamó a sus hombres a prepararse a una retirada por el oeste ya que una trampa se cernía sobre ellos. Nuevamente Hitler ordenó no moverse, convencido por Göering que la Luftwaffe abastecería a los combatientes hasta que el IV Ejército acorazado de Roth y los XXXI y XLI Ejércitos rumanos lograran rescatarlos.










finales de noviembre la situación tomó un giro de 180 grados, cuando el Ejército Rojo estableció un cerco sobre Stalingrado formando un anillo de 60 kilómetros. 18 divisiones de élite alemanas del VI Ejército y sus aliados (que sumaban 270000 hombres) quedaron atrapados en una ciudad en ruinas a la merced de un millón y medio de rusos.Peor aún, los intentos de romper el cerco se esfumaron, ni siquiera cuando el IV Ejército de Roth estuvo a punto de hacerlo a mediados de diciembre, intento en vano cuando Hitler ordenó a von Paulus que se quedara en la ciudad. La Luftwaffe no podía transportar ni la tercera parte de los víveres que los soldados necesitaban. Las líneas alemanas retrocedieron hasta Rostov, muy lejos del cerco, ante la posibilidad de ser también atrapadas.








Ésta fue la sentencia de muerte del VI Ejército en Stalingrado.Ahora eran los alemanes los que tuvieron que resistir el asedio tal como lo hicieron los rusos, pero ahora sin alimentos ni esperanzas de escapar, ni siquiera de sobrevivir, y a 40 grados bajo cero. El 8 de enero Zhukov le ofreció a von Paulus rendirse y terminar con el vano derramamiento de sangre, pero Hitler nuevamente le ordenó resistir hasta el último hombre. Para finales de enero, el aeropuerto de Gumrak fue tomado por los rusos: los alemanes ya no podían transportar heridos ni recibir provisiones. La última resistencia se estableció en la fábrica de tractores, el último bastión de los rusos cuando éstos se defendían. El 30 de enero la aviación soviética desató un terrible bombardeo sobre los últimos resistentes, que morían de hambre y frío.
Para el 31 de enero los últimos restos de resistencia se rindieron y se firmó la capitulación el 1 de febrero. A las 14:46 horas del día siguiente un avión de reconocimiento alemán señaló oficialmente que la lucha había terminado.








Las imágenes de los soldados vencidos hasta ahora causan conmoción, simplemente indescriptibles, casi imposible de pensar cómo un ser humano (sin importar por qué o quién pelea) pueda llegar a tan desgraciadas condiciones. De los 270000 alemanes atrapados en el cerco, para el fin de las hostilidades sólo estaban con vida 91000, entre ellos un feldmariscal, 23 generales y 2500 oficiales. La desgracia de esta gente, tal como lo previeron, estaba en los campos de trabajos forzados de Siberia. Sólo 5000 de estos prisioneros regresaron a Alemania años después de concluida la guerra: sólo 2 de cada 100 vivió para contarlo. Las consecuencias para el ejército alemán fueron desastrosas, ya que a partir de entonces no conocerían más que la derrota hasta la caída de Berlín dos años más tarde.





LA BATALLA DE STALINGRADO : POR CADA ÁPICE DE TIERRA



La batalla de Stalingrado















Vasily Ivánovich Chuikov

Vamos a defender la ciudad o morir en el intento


Hijo de una familia de campesinos, se unió al Ejército Rojo durante la Revolución rusa para posteriormente estudiar en la Academia Militar Frunze. Chuikov sirvió en la ocupación soviética de Polonia Oriental en 1939 y en la Guerra de Invierno de 1940.
Fue enviado a China como asesor de Chiang Kai-shek. Se encontraba en China cuando Alemania invadió a la Unión Soviética en junio de 1941.
En mayo de 1942 ya estaba de vuelta en Rusia, y se le concedió el mando del 64º Ejército. Posteriormente, al iniciarse la Batalla de Stalingrado, recibió el mando del 62º Ejército, que defendía la ciudad. Chuikov asumió el 12 de septiembre de 1942 el mando del 62º Ejército reemplazando al comandante Anton Lopatin que estaba al borde del colapso y que fue destituido por cobardía ante el enemigo. Chuikov recibía en la orilla occidental del Volga, una ciudad casi destruida en un 90% atestada de civiles y soldados en pleno caos, la situación no podía ser peor. Al momento de asumir, Nikita Kruschev y el general Yeremenko preguntaron a Chuikov si entendía la importancia de la tarea que se le encomendaba





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Del Taringa! original
A@Anónimo9/7/2012+0-0
me hizo acordar a esta película enemigo en las puerta.
A@Anónimo9/7/2012+0-0
La historia es injusta con los Rusos. Fueron ellos quienes con la ayuda del frio, arrollaron a los Nazis.Pero en Hollywood on cuentan eso..... ponen peliculas del desembarco de Normandia como la hayor hazaña jamas conseguida y se llevan todo el merito. Cuando la verdad es que fue un juego de niños comparado con la batalla de Stalingrado.
A@Anónimo9/6/2012+0-0
Los rusos dejaron alma y vida en la 2da guerra mundial.+10

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