El conflicto del beagle
La Navidad de 1978 fue testigo de la mayor crisis entre paises vecinos, Argentina y Chile a punto de entrar en combate por unas islas ubicadas en el Canal de Beagle y sólo la mediación papal -y la mano de dios, una inesperada tempestad impidieron a último momento el estallido de la guerra.
El laudo arbitral de 1977, preludio de un conflicto militar.
La disputa fronteriza entre Chile y la Argentina por el Canal de Beagle y sus territorios, había comenzado a principios del siglo XIX. Pero en la década de 1970 el conflicto recrudeció, especialmente a partir del Laudo Arbitral de 1977. En 1970 Chile y Argentina aceptaron someter el diferendo al arbitraje del gobierno del Reino Unido con la condición de que fuera un tribunal arbitral compuesto por cinco peritos internacionales, nombrados por Chile y la Argentina, quienes plantearon una propuesta al gobierno británico, el que finalmente aprobaría o rechazaría dicha propuesta de arbitraje, sin modificarla. El 22 de julio de 1971 los gobernantes Salvador Allende y Alejandro Agustín Lanusse firmaron el Compromiso de Arbitraje entre Chile y Argentina: Solicitud de Laudo Arbitral, en la ciudad de Salta. La sentencia, llamada Laudo Arbitral de 1977, es el resultado de un exhaustivo análisis por parte del tribunal arbitral de los derechos jurídicos de ambos países sobre la zona en conflicto. Su preparación y realización se llevó a cabo consensuadamente por ambos países, con la expresa condición argentina de descartar cualquier ventaja para la posición chilena como consecuencia del litigio argentino-británico por las islas Malvinas. Su cumplimiento era obligatorio y estaba confiado al honor de las naciones.
Mapa de la zona en conflicto.
El Laudo Arbitral fue dado a conocer por el gobierno británico el 2 de mayo de 1977, quien dictaminó que:Las islas Picton, Nueva y Lennox así como los islotes adyacentes pertenecerían a Chile. Al dar el Tratado Límites de 1881 a la Argentina una costa en el canal Beagle, automáticamente el derecho internacional le concedía derechos marítimos sobre el canal, descartando la teoría de la costa seca. Conforme a lo anterior el tribunal trazó el límite al interior del canal de tal manera que ambos tuviesen libre navegación a sus puertos en el canal. En particular, dentro del canal, el islote Snipe fue otorgado a Chile y la isla Gable y las islas Becasses fueron otorgadas a la Argentina. El límite marítimo era la línea de puntos equidistantes a las costas chilenas y argentinas más cercanas. (Aproximadamente una línea desde la salida oriental del canal Beagle en dirección sureste) Chile aceptó la sentencia.
La Argentina declaró «insanablemente nula» a la decisión de la Corte y al laudo dictado en consecuencia y no se consideró obligada a su cumplimiento, declarando además que la decisión de la Corte «adolece de defectos graves y numerosos» y que la misma fue dictada «en violación de las normas internacionales a que la Corte debía ajustarse» el tribunal arbitral se autodisolvió tras comunicar su sentencia a las partes y constatar que se había cumplido su sentencia. Según Raúl Castro, embajador de los Estados Unidos en Buenos Aires en 1978, los jefes superiores argentinos consideraban que la guerra sería fácil de ganar: “Ellos suponían que iban a invadir Chile, Santiago, especialmente”. Les parecía algo muy fácil; una cuestión de cruzar la frontera y que los chilenos se iban a dar por vencidos. Augusto Pinochet, por el contrario, preveía una guerra larga y de desgaste: “Una guerra de montonera, matando todos los días, fusilando gente, tanto por parte de los argentinos como por nuestra parte, y al final, por cansancio, se habría llegado a la paz”
Comandantes
Argentina:
La junta militar compuesta por:
El General Jorge Rafael Videla al mando del ejército.
El comandante Emilio Eduardo Massera al mando de la Armada.
El comandante Orlando Ramón Agosti al mando de la Fuerza Aérea.
Chile:
El General Augusto José Ramón Pinochet Ugarte
Vaticano:
Mediador entre las partes en conflicto:
El Papa Juan Pablo II
Tambores de guerra, “Operativo Soberanía”
Las fuerzas armadas argentinas elaboraron el “Operativo Soberanía” para “cortar” Chile en varias partes por medio de una invasión. La preparación y las maniobras militares a lo largo de la frontera se realizaron públicamente con gran profusión de noticias.
Foto: Tropas chilenas en ejercicios de desembarco a finales del los años 70
Foto: Soldados argentinos marchan en la Patagonia
Argentina:
La junta militar compuesta por:
El General Jorge Rafael Videla al mando del ejército.
El comandante Emilio Eduardo Massera al mando de la Armada.
El comandante Orlando Ramón Agosti al mando de la Fuerza Aérea.
Chile:
El General Augusto José Ramón Pinochet Ugarte
Vaticano:
Mediador entre las partes en conflicto:
El Papa Juan Pablo II
Tambores de guerra, “Operativo Soberanía”
Las fuerzas armadas argentinas elaboraron el “Operativo Soberanía” para “cortar” Chile en varias partes por medio de una invasión. La preparación y las maniobras militares a lo largo de la frontera se realizaron públicamente con gran profusión de noticias.
Foto: Tropas chilenas en ejercicios de desembarco a finales del los años 70
En el gobierno chileno, consciente del peligro de guerra preparó la defensa del país manteniendo a la prensa y a la población alejada de esos temas en lo posible. En sus documentos especiales, el diario chileno El Mercurio afirma: “A diferencia de Chile, donde los preparativos de guerra se hicieron en medio de gran reserva para no alarmar a la población, los argentinos se movilizaron en medio de sonoras concentraciones al grito de “el que no salta es un chileno”, con oscurecimientos en sus principales ciudades, varias de ellas inalcanzables para el rango de vuelo de los envejecidos aviones de guerra de la fuerza aérea chilena, que estaba una generación atrás de la argentina.
Foto: Soldados argentinos marchan en la Patagonia
Foto: Soldados argentinos viajan en tren durante la movilización hacia el Sur, son despedidos por la población civil en medio de vítores y demostraciones de alegría. Cosa muy diferente sucedía en Chile, ya que se puso empeño en ocultar a toda costa la verdadera situación a la población civil.
” La marina de guerra Chilena se preparó durante todo el año 1978, pero no fue publicitado, sino más bien estuvo velado al público y sólo era conocido a las personas e instituciones que estaban involucradas. Pinochet también tuvo que frenar a sectores belicistas de las fuerzas armadas chilenas, a la vez que preveía una guerra total, larga y de desgaste, previendo invadir la Argentina hasta Bahía Blanca. Al día siguiente de conocido el fallo, el Ministro de Relaciones exteriores de Argentina César Augusto Guzzetti anunció el rechazo con las siguientes palabras: “ningún compromiso obliga a cumplir aquello que afecte intereses vitales de la Nación o que perjudique derechos de soberanía que no hayan sido expresamente sometidos a la decisión de un árbitro”.