De vez en cuando desempolvo una consola vieja, meto un cartucho y me sorprendo ante lo difíciles que eran los videojuegos antes. Y no me refiero a esa época en la que eran pruebas de habilidad en las que, llegados a un punto, la máquina ganaba sí o sí porque todo se movía demasiado rápido para los reflejos humanos. Hablo de cuando los videojuegos comenzaron a tener una estructura que se alejaba del arcade y tocaron géneros como la aventura o los plataformas. Fue cuando se introdujo el concepto de “pasarse un juego”.
Bueno, para ser justos, siempre ha habido juegos más difíciles que el resto. Títulos que nos hacían sudar la gota gorda y que maltrataban al jugador una y otra vez hasta exprimirle la barra de vida. Esos juegos en los que el cartelito de Game Over era como ese amigo pesado al que nunca invitas, pero que siempre aparece.
Os invitamos a hacer un recorrido por un Top 10 de los juegos más difíciles de la historia, de todas las épocas, desde el Spectrum hasta Xbox 360, y de todos los géneros. Diez juegos que, de sólo recordarlos, sentimos cómo las lagrimillas de frustración (o una sensación de invencibilidad, dependiendo de si acabamos imponiéndonos o fuimos apaleados) brotan de nuestros ojos.
Livingstone, supongo
El más antiguo de nuestro Top 10 y español tenía que ser. Programado para gran cantidad de ordenadores de los 80, Livingstone supongo tiene el honor de ser uno de los juegos más difíciles que te puedes echar a la cara, amén de tener uno de los finales más cabreantes de la historia de los videojuegos.
Hay que recordar especialmente la pértiga. Ese infernal palito que nos permitía dar saltos con los que incluso podíamos salirnos de la pantalla... sólo para en la siguiente caer de cabeza en un foso con estacas. Trampas colocadas en lugares estratégicos, enemigos que nos lanzaban cuchillos y dardos sin descanso y un mapeado enorme para la época que nos teníamos que aprender de memoria convertían a Livingstone, supongo en uno de los peores dolores de cabeza que podíais pillar al teclado de un Spectrum.
Contra
Clásico entre los clásicos. Comenzó en los salones recreativos, pero tuvo sus versiones domésticas, la más conocida la de NES. En Japón se llamó (y se sigue llamando) Contra y en occidente se optó por cambiar a los fornidos soldados por robots y adquirió el nombre de Probotector, ya en desuso.
Pero con cualquier nombre era sinónimo de dificultad. Enemigos ilimitados que nos atacaban de todos lados, diferentes tipos de armas para acabar con todos ellos y unos espectaculares niveles en tercera persona que nos hacían sudar tinta para salir vivos de entre tanto tiroteo. Contra se ha ganado a pulso estar en este Top 10.
Battletoads
¡Oh, sí! Dejadme que os hable de Battletoads. Antes de que los genios de Rare se metieran en un piso para renderizar gorilas parieron para NES el que es comumente considerado el juego más difícil de la historia.
Hay gente que todavía tiene pesadillas con el nivel de las motos, al que yo llamo el Nivel Rodeo, porque ya era un triunfo si conseguías sobrevivir más de ocho segundos seguidos. Y para colmo, era una de las primeras fases, la tercera, suponemos que para amedrentar a los más cobardes.
Saltos milimétricos hasta el absurdo, enemigos a los que tenías que golpear en medio de los sprites para hacerles daño y muchas, muchas pruebas de reflejos hicieron de este clásico de NES una prueba durísima en los 80, ya no digamos ahora. Presente en cualquier Top 10 de dificultad que se precie.
Super Ghouls'n Ghosts
Cambiamos de generación, pero no de género. Las plataformas fueron el género estrella durante más de diez años y dieron lugar a una cantidad ingente de titulazos. Super Ghouls'n Ghosts, de Capcom, fue uno de ellos. Desarrollado para recreativas, y luego para SNES, contaba las aventuras de Sir Arthur en busca de la princesa, secuestrada por los demonios. Lo divertido era que, al primer toque, Sir Arthur perdía su armadura y se quedaba en ropa interior (manolos con corazoncitos). El segundo toque significaba la muerte.
Pero Super Ghouls'n Ghosts no está en este Top 10 porque fuera difícil per sé, que también. Zombis surgiendo de la nada, pájaros asesinos que atacaban en el momento más inoportuno, unos jefes finales que te dejaban tiritando, trampas que te arrojaban de una plataforma estrechísima al fondo del océnao... Si está en el Top 10 de IGN de juegos difíciles es porque a alguien se le ocurrió que sería una buena idea que, al llegar al final te contaran que necesitabas un bracelate especial que no tenías.
Tocaba volverse a jugar el juego desde el principio y abrir todos los cofres, ya que el brazalete estaba en uno de ellos de forma aleatoria. Si tenías suerte y te aparecía en el primer mundo todo era más sencillo que si te tocaba volver a hacerte el juego buscando todos los cofres hasta encontrar el que a esas alturas era el “maldito brazalete así le den a la princesa”.
Discworld
¿Qué hace una aventura gráfica de la época de PSX y Saturn en un Top 10 de los juegos más difíciles de la historia?
Discworld es la primera incursión en los videojuegos de las novelas del Mundodisco, de Terry Pratchet y, si en algo reflejaban bien el espíritu de los libros, era en su sentido del humor y lógica deliciosamente absurda a la hora de resolver los puzles... hasta que te encontrabas con un rompecabezas en el que había que coger a un pulpo, atarlo con una cuerda, meterlo en un baño portátil y tirar de la cadena. ¿En qué mente retorcida e infernal cabe, no plantear un puzle así, sino creer que un simple mortal sería capaz de llegar a la solución de forma lógica y meditada?
Eso por no hablar del efecto mariposa, los paseos por el Universo-L y la búsqueda de los objetos de oro. Te echabas unas risas, eso es cierto, pero cada vez que me acuerdo del puñetero puzle del pulpo...
Ninja Gaiden Xbox
Sólo escribir el nombre del juego ya produce una oleada de dolor físico. Itagaki se propuso resucitar la veterana franquicia de Tecmo para la Xbox y se sacó de la manga un juego que en su dificultad más alta, y siempre según el mismo Itagaki, “sólo hay cuatro o cinco personas en todo Tokyo que serían capaces de pasárselo, y eso sufriendo mucho”.
Lo cierto es que el tutorial era suficiente como para arrojar el mando por la ventana. El primer nivel de juego hacía que te olvidaras del tutorial a toda velocidad y lo vieras como unas vacaciones en la playa. Y parecía imposible, pero no, la cosa empeoraba cada vez más con enemigos que te mataban de un toque, que hacían ataques imbloqueables de cerca y de lejos y que, no sólo eso, sino que te atacaban en verdaderas jaurías.
Ikaruga
Tresaure no podía faltar en un Top 10 de dificultad y lo hace con Ikaruga haciendo lo que mejor saben hacer: arcades de disparos muy técnicos y exigentes, a la par que impresionantes.
Ver una partida de Ikaruga jugada por un experto es algo hipnótico. Los contínuos cambios de polaridad de la nave, blanca o negra, para absorber el daño, liquidar a las naves rivales o sencillamente colarse entre los centeneres de bolitas que pueden llenar la pantalla no tiene precio. Incluso circula por ahí un increíble vídeo de un japonés que juega a dobles el sólo, usando una nave de escudo para que no hagan daño a la otra y cosas así.
Un título que se pudo disfrutar en Dreamcast, Nintendo Game Cube (la mejor versión) y que tuvo un port en HD que se encuentra en el bazar de Xbox.
F-Zero GX
F-Zero GX es lo que ocurre cuando SEGA y Nintendo se unen para hacer un arcade de velocidad. El mejor juego de carreras futuristas que existe sin lugar a dudas, tan exigente y espectacular que te podía dejar sin aliento. Pocas veces se ha conseguido imprimir una sensación de velocidad semejante en un juego de carreras y pocas veces los circuitos estaban tan diseñados al milímetro y los controles eran tan precisos que bastaba con un simple toque para que la nave diera el giro justo para coger la curva en el ángulo correcto para que, al salir, pudiera pillar ese turbo de la esquina y coger la recta a toda velocidad.
Uno de los mejores juegos de Nintendo GameCube y uno de los más difíciles de la historia debido a su ajustadísimo control, que requería horas y horas de entrenamiento.
Bayonetta
Cuando jugué a Bayonetta por primera vez lo hice en modo difícil, como en todos los juegos de esta generación. A la quinta muerte ya decidí que había que había que aprender a caminar antes que correr y me puse en normal. Y aun así sufrí lo mío.
Bayonetta es la vuelta de Hidei Kamiya a los videojuegos después de dejar Capcom y Devil May Cry. Un juego rapidísimo en el que los enemigos nos atacaban desde todos los lados y que era fundamental conseguir el timing correcto para esquivar y saber qué golpes y armas usar contra cada uno. Un título que premiaba el cambio de estilo constante, incluso en medio de un mismo combate, y que, si te descuidabas, acababas en el suelo comiendo azulejos.
El modo Climax, en el que los enemigos quitan la mitad de la vida de un toque y en el que no tenemos el Tiempo Brujo, un tiempo bala que nos permitía atizar a los enemigos a base de bien si hacíamos una esquiva perfecta, era un reto sólo a la altura de los más jugones.
Dark Souls
El último integrante de nuestro Top 10 es un juego de rol de nuevo cuño, pero que esá inspirado en los juegos de la vieja escuela, en los que la muerte significaba algo más que viajar al último checkpoint.
En Dark Souls si mueres pierdes todas las almas que lleves acumuladas hasta el momento, almas que sirven para comprar y subir de nivel. Y es fácil morir. Muy fácil. Lo mejor de Dark Souls es que si algo te resulta difícil no lo puedes arreglar subiendo de nivel o mejorando tu equipo, depende casi todo de tu habilidad como jugador y de la paciencia que le eches. Si te metes en una habitación llena de enemigos lo más seguro es que acabes sepultado bajo una manta de palos. Y no cargues contra un dragón, es una mala idea
Otros juegos que deberían estar en este top : Comandos 1, Abu Symbel de Spectrum, Faxanadu de NES, LA ABADÍA DEL CRIMEN, I wanna be the guy, New Zeland Story, Head over heels