Risas nuestras
Aunque el mito de que las mujeres no son tan buenas comediantes como los hombres sobrevuela todavía las conversaciones y la grilla de la televisión, las boleterías dicen otra cosa. A toda una lista de actrices que se destacaron por hacer historia en el sentido del humor nacional, se le suman cada vez más jóvenes dispuestas a desternillarse de los estereotipos, las inercias y las condenas de su género.
(...)
Tal vez la asimetría cuantitativa y su consecuente ubicación en un lugar “menor” tenga rebotes en el tipo de humor: sus temas, tonos y estilos. Eso es relativamente fácil de constatar: asistiendo a una de las patas más ascendentes que forman parte de la gran bolsa del humor femenino, las mujeres en el Stand Up, vemos que algunos temas se repiten, con variantes y remates diferentes: desde los hombres, hasta los defectos físicos o las publicidades de Activia y su mundo de eufemismos. La irrupción de los brebajes laxativos no es lo único que comparten las mujeres graciosas: también dicotomías, exposición y un constante aumento de cohorte en un país que –hay que decirlo– tiene exponentes cómicos femeninos desde los inicios mismos de su industria del espectáculo.
La Vernaci
Si nos centramos en el Stand Up, Malena Pichot es bastante jugada respecto de lo femenino. Muchos la deben haber conocido como La loca de mierda, una chica que empezó a subir sus videos caseros a YouTube, surgidos desde el despecho por un novio que la había abandonado. Venganza, puteadas, masturbación, alcohol, depresión, malestar, cumpleaños con otras mujeres, cenas de parejas..., todo eso forma parte del repertorio de esta chica sola, a veces acompañada por amigas, que fue un furor y cuyas producciones pasan, muy cómodamente, los 150.000 clicks. Malena llegó al humor casi sin pasar por las clases de teatro. Y de YouTube aterrizó en su propio show de Stand Up que también es un éxito. Los temas de su monólogo van desde una gastada hilarante a Alessandra Rampolla (lee partes de su libro con los colmillos) a la caca, la imagen de las mujeres que emerge de la publicidad y uno de sus temas favoritos: la menstruación. La crítica empieza por un pedido humilde, chiquito, mínimo: “¡¡Que digan la palabra menstruación!!”, se desespera Malena, igual que en el escenario: “Yo tengo una fijación con las publicidades de toallitas desde los 12 años. Porque una vez vi una publicidad en el show del Clío que estaba buena. Que era una chica que estaba como en una escena del crimen, llena de sangre, se escuchaba la policía y la chica sacaba una toallita y limpiaba y la sangre desaparecía. Es como que yo ahí hice un clic y dije ‘ah, se pueden hacer cosas buenas’.” Un video suyo más o menos reciente fue creado después de haber visto la última campaña viral de Days, en la que Julieta Pink, muy perspicaz y nada tonta coconductora del programa radial Metro y Medio con Sebastián Wainraich, entrevista a distintas mujeres “reales” sobre temas “femeninos”. La respuesta de Malena se llamó “Boludas que menstrúan” y fue desopilante: “Yo hago humor desde la bronca. Cuando vi el blog de Days no lo podía creer. Cómo ‘¿para vos qué significa la menstruación?’ ¡No significa nada! Es una función del cuerpo. ¿Qué significa cagar? Nada. Comés, la comida se digiere y sale caca. No es arte. No es analizable”.
A sus 28 años y con una verba segura, puteadora y nutrida, ya de chica era la que trataba de tener el comentario gracioso. La pegada de esos videos subidos sin expectativas la sorprendió por completo. Ella tiene bastante analizado el tema de las mujeres en el humor, después de unos dos años viendo la escena y la bambalina: “Por ahí un pibe a los 13 está viendo una película de Peter Sellers y una mina está viendo una comedia romántica. A la mujer se la estimula para ser atractiva y cuidar un hijo. No se la estimula para ser pícara y atrevida”. Pero además, repara en que, por ejemplo en su show, ella habla de caca, pedos, sangre, etcétera: “No cualquier mina quiere que un tipo la escuche diciendo eso. La mujer para ser graciosa y para hacer humor tiene que perder la vanidad de la belleza. Obvio que a mí me preocupa que se me caigan las tetas y me preocupa si estoy gorda o si me sale un grano. Para ser graciosa te tenés que animar a que un tipo se ría en vez de quererte coger. Y no todas las minas quieren eso, hay muchas minas que prefieren que se las quieran coger. Yo quiero las dos cosas. Pero no me preocupa tanto si me quieren coger, me preocupa si se ríen”.
Extracto de la
Aunque el mito de que las mujeres no son tan buenas comediantes como los hombres sobrevuela todavía las conversaciones y la grilla de la televisión, las boleterías dicen otra cosa. A toda una lista de actrices que se destacaron por hacer historia en el sentido del humor nacional, se le suman cada vez más jóvenes dispuestas a desternillarse de los estereotipos, las inercias y las condenas de su género.
(...)
Tal vez la asimetría cuantitativa y su consecuente ubicación en un lugar “menor” tenga rebotes en el tipo de humor: sus temas, tonos y estilos. Eso es relativamente fácil de constatar: asistiendo a una de las patas más ascendentes que forman parte de la gran bolsa del humor femenino, las mujeres en el Stand Up, vemos que algunos temas se repiten, con variantes y remates diferentes: desde los hombres, hasta los defectos físicos o las publicidades de Activia y su mundo de eufemismos. La irrupción de los brebajes laxativos no es lo único que comparten las mujeres graciosas: también dicotomías, exposición y un constante aumento de cohorte en un país que –hay que decirlo– tiene exponentes cómicos femeninos desde los inicios mismos de su industria del espectáculo.
La Vernaci
MUJERES DE PIE
Si nos centramos en el Stand Up, Malena Pichot es bastante jugada respecto de lo femenino. Muchos la deben haber conocido como La loca de mierda, una chica que empezó a subir sus videos caseros a YouTube, surgidos desde el despecho por un novio que la había abandonado. Venganza, puteadas, masturbación, alcohol, depresión, malestar, cumpleaños con otras mujeres, cenas de parejas..., todo eso forma parte del repertorio de esta chica sola, a veces acompañada por amigas, que fue un furor y cuyas producciones pasan, muy cómodamente, los 150.000 clicks. Malena llegó al humor casi sin pasar por las clases de teatro. Y de YouTube aterrizó en su propio show de Stand Up que también es un éxito. Los temas de su monólogo van desde una gastada hilarante a Alessandra Rampolla (lee partes de su libro con los colmillos) a la caca, la imagen de las mujeres que emerge de la publicidad y uno de sus temas favoritos: la menstruación. La crítica empieza por un pedido humilde, chiquito, mínimo: “¡¡Que digan la palabra menstruación!!”, se desespera Malena, igual que en el escenario: “Yo tengo una fijación con las publicidades de toallitas desde los 12 años. Porque una vez vi una publicidad en el show del Clío que estaba buena. Que era una chica que estaba como en una escena del crimen, llena de sangre, se escuchaba la policía y la chica sacaba una toallita y limpiaba y la sangre desaparecía. Es como que yo ahí hice un clic y dije ‘ah, se pueden hacer cosas buenas’.” Un video suyo más o menos reciente fue creado después de haber visto la última campaña viral de Days, en la que Julieta Pink, muy perspicaz y nada tonta coconductora del programa radial Metro y Medio con Sebastián Wainraich, entrevista a distintas mujeres “reales” sobre temas “femeninos”. La respuesta de Malena se llamó “Boludas que menstrúan” y fue desopilante: “Yo hago humor desde la bronca. Cuando vi el blog de Days no lo podía creer. Cómo ‘¿para vos qué significa la menstruación?’ ¡No significa nada! Es una función del cuerpo. ¿Qué significa cagar? Nada. Comés, la comida se digiere y sale caca. No es arte. No es analizable”.
A sus 28 años y con una verba segura, puteadora y nutrida, ya de chica era la que trataba de tener el comentario gracioso. La pegada de esos videos subidos sin expectativas la sorprendió por completo. Ella tiene bastante analizado el tema de las mujeres en el humor, después de unos dos años viendo la escena y la bambalina: “Por ahí un pibe a los 13 está viendo una película de Peter Sellers y una mina está viendo una comedia romántica. A la mujer se la estimula para ser atractiva y cuidar un hijo. No se la estimula para ser pícara y atrevida”. Pero además, repara en que, por ejemplo en su show, ella habla de caca, pedos, sangre, etcétera: “No cualquier mina quiere que un tipo la escuche diciendo eso. La mujer para ser graciosa y para hacer humor tiene que perder la vanidad de la belleza. Obvio que a mí me preocupa que se me caigan las tetas y me preocupa si estoy gorda o si me sale un grano. Para ser graciosa te tenés que animar a que un tipo se ría en vez de quererte coger. Y no todas las minas quieren eso, hay muchas minas que prefieren que se las quieran coger. Yo quiero las dos cosas. Pero no me preocupa tanto si me quieren coger, me preocupa si se ríen”.
Extracto de la