Comparto la historia de un perro muy particular, la verdad conozco al dueño pero acabo de enterarme de esta costumbre que tiene su mascota.
-Bahía Blanca-
Buddy es un Golden Retriever que todos los días acompaña a su dueño a trabajar en el kiosco de diarios y revistas ubicado en la esquina de Castelli y Charlone.
Lo increíble de este animal es que, a media mañana, cuando empieza a sentir hambre y la panza comienza a hacerle algo de ruido, avisa con un par de ladridos a su amo y éste le da una bolsa con dinero.
El perro la aprieta con sus dientes y corre dos cuadras hasta la veterinaria más cercana, de donde ya se convirtió el cliente más famoso: allí entrega la plata y recibe su alimento balanceado.
Una vez que es atendido, emprende el regreso. Sin distraerse con ninguna perrita en el camino y respetando (hasta incluso más que las personas) las normas de tránsito, llega nuevamente hasta el kiosco, en donde espera ser servido y, por fin, disfrutar de su comida. Toda una historia de autoabastecimiento animal.