Cómo se usan las cuentas off shore para la corrupción
Tener -por lo menos- una empresa off shore parece que está de moda en la Argentina. Al reciente caso presentado en el programa de Jorge Lanata, se agrega otro publicado en el diario La Nación: El de un añejo funcionario del Honorable Senado. ¿Y cuántos más habrá?
¿Qué es una off shore? Es una especie de empresa que se caracteriza por estar registrada en un país, normalmente un paraiso fiscal, en el que no realizan ninguna actividad económica o comercial. Por este motivo se les llama también sociedades no residentes. Sus dueños son ciudadanos extranjeros, que llevan a cabo sus negocios en otras partes del mundo y que utilizan el paraíso fiscal únicamente como domicilio legal de la sociedad. A menudo son utilizadas para eludir (evadir) el pago de impuestos. Pero, también, para movilizar dinero obtenido en actividades de corrupción y fraudes al Estado.
¿Es fácil tener una off shore? La respuesta es afirmativa. En la mayoría de las jurisdicciones puede ser constituida en menos de 48 horas y con un mínimo de documentación. Una copia del pasaporte y un comprobante de domicilio normalmente son suficientes. El costo de constitución no suele superar los mil dólares. Normalmente no existen limitaciones en cuanto a la nacionalidad de accionistas y directores. A menudo es posible formar la sociedad con una sola persona que desempeña todas las funciones.
¿Es complicado mantener una off shore?
La respuesta es negativa. Su administración es sencilla y económica. En la mayoría de los paraísos fiscales además no se exige ni siquiera la presentación de balances anuales, lo que evita costosos procesos de contabilidad y auditoría.
¿Está asegurada la confidencialidad?
En estas jurisdicciones los datos personales de accionistas y propietarios de las sociedades no figuran en ningún registro público. Se permite el uso de representantes (director fiduciario y accionista fiduciario) y en general las acciones son al portador, llamadas bearer shares. De este modo se consigue óptimo nivel de opacidad.
¿Cómo usan las off shore los políticos corruptos?
El auge del Estado permitió en los últimos años otorgar millonarios subsidios sin control y cuantiosos contratos de obra pública artificialmente inflados, direccionados generalmente a empresas vinculadas al poder de turno. Lo que llevó, a su vez, a que esas empresas, debieran opacar parte de lo cobrado a fin de girarlo al exterior a cuentas secretas (de empresas off shore) abierta por los políticos corruptos, que esperan esa retribución o “retorno” por los beneficios concedidos.
Siendo más grave aún que, en ocasiones, son los propios políticos quienes organizan el negocio y seleccionan a los empresarios “bendecidos”, los cuales, antes que empresarios, son meros administradores por cuenta y orden del corrupto en cuestión, ante quienes rinden obediencia y para quienes giran transferencias, sin importar incluso si se ganó o perdió plata. Solo cuenta el cash-flow extraído del Estado, no interesa el daño producido al país.
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