Ahora que el caso Schoklender ha vuelto a los titulares de la mano del testimonio de Bonafini, es un buen momento para recordar el texto de la renuncia del Rector de la Universidad de las Madres, Vicente Zitto Lema, a su cargo en 2003, así como el de las cartas que la acompañaron.
Después de leer lo que dice (el subrayado de algunos pasajes es mío) nadie puede creer que realmente Bonafini no sabía quién era Schoklender.
A la Asociación Madres de Plaza de Mayo;
Para evitar confusiones de buena o mala fe, y para que no se cometan
actitudes ilegítimas que dañen a la Universidad Popular Madres de
Plaza de Mayo, pongo en conocimiento de todos lo siguiente:
1. No renuncio a la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo. No se
renuncia a lo que se ama, y yo amo profundamente ésta Universidad que
soñé, fundé, puse en marcha, y de la que soy director académico y
docente.
2. He decido alejarme de la universidad para evitar las groseras
provocaciones del administrador Sergio Schoklender, incompatibles con
el espíritu y prácticas intelectuales que deben regir una institución
universitaria.
3. Son públicas mis profundísimas diferencias con el administrador
Sergio Schoklender. Se trata de historias y conductas que remiten a
nuestras muy distintas historias personales y que chocan absolutamente
en el plano de la ética, la moral, la política y la cultura.
4. Sólo con perversidad o inocencia desmedida se puede afirmar que me
alejo de la universidad porque me deben mis sueldos como trabajador en
la misma. Las Madres no pueden mentir. Ellas saben que nunca les
reclamé pago alguno. Mi salario fue fijado por ellas y el
administrador. Me han pagado siempre con demoras y a la fecha me deben
seis sueldos aproximadamente. Insisto que nunca reclamé a las Madres,
ni en forma verbal ni por escrito. Eso sí, he disputado con el
administrador, por entender que se me ofendía en la medida de ser el
único trabador de la universidad a quien no se le pagaba
correctamente. Eso lo saben incluso los demás trabajadores de la
universidad, docentes amigos y el propio delegado de los trabajadores
no docentes de la universidad. El administrador me ha reconocido que
las irregularidades en el pago de mis sueldos era practicadas como
forma de presionarme políticamente. Aclaro que desde que trabajo en la
universidad, he dejado mis otras actividades rentadas, salvo
esporádicas conferencias o pagos recibidos por mis libros. Considero
de absoluta dignidad que los trabajadores intelectuales seamos
reconocidos en nuestros derechos. También pienso que el tema de mis
sueldos atrasados es una cuestión menor, pero ha sido usado con el
intento de desacreditarme y tapar así las profundas diferencias que
tengo con el administrador por su manera de comportarse y por poner en
peligro la existencia de la propia universidad con sus actitudes
irresponsables.
5. He sido enterado por docentes de la universidad que desde hace ya
meses se ha instalado una suerte de "conspiración" para alejarme de la
universidad. Pienso que eso está ligado a mis críticas al
administrador sobre su conducta y últimamente, y tal como he puesto en
conocimiento de varios docentes, a que tengo fundadas sospechas sobre
la manera en que se está gestando nuestra instalación en lo que se
pretende sea la nueva sede de la universidad. Hasta ahora desconocemos
todo documento que avale la legalidad de nuestro traslado al edificio
de Belgrano y Defensa. Y sólo se nos habla de "milagros". No quiero
formar parte de algo que en el futuro pueda dar cabida a
responsabilidades judiciales y nuestra desacreditación pública.
6. A esta altura de los acontecimientos es obligación que el
administrador rinda cuenta de los numerosos aportes que la universidad
ha recibido. Se nos habla de que la universidad está en ruinas, pero
nada sabemos de cómo fue administrada y la suerte de las donaciones,
de mucho valor, recibidas por la universidad y que sólo son conocidas
y utilizadas por el administrador. La universidad debe tener una
administración trasparente, de la que participen representantes de
todo los que forman parte de nuestra institución.
7. Recuerdo a todos que es el Consejo Directivo el que debe tomar
todas las resoluciones importantes que hacen a la marcha de la
universidad. Por eso pido la reunión del Consejo Directivo, porque
incluso allí corresponde que se nombre al legítimo director académico
que me seguirá en funciones, cargo al que no me presentaré, y pido que
también allí se nombre al nuevo administrador. Pido también, en base a
mi experiencia como director de la Universidad, que siga en funciones
el Consejo Académico Asesor que he designado, y que integran todos los
docentes responsables de las áreas y todos los docentes de seminarios
permanentes, y que tengan funciones no sólo de asesoramiento sino con
igualdad de decisión y voto que el propio Director. A la par pido se
instituye un Consejo Asesor Administrativo, con las mismas facultades,
para que las resoluciones más importantes que la universidad debe
tomar con urgencia, en estos campos, no caigan únicamente sobre una
persona, sino en forma colectiva.
8. Quede claro, como lo dije más de una vez públicamente, que todo lo
que mi espíritu y mi intelecto han puesto en esta universidad popular,
lo dejo para la Asociación Madres de Plaza de Mayo en tributo a la
memoria de nuestros compañeros. A la par también he dicho que son los
docentes, los trabajadores de la universidad y los estudiantes, los
únicos dueños de la misma. Me alejo de la Universidad, como manera de
preservar su continuidad y evitar mayores daños. Estoy conforme con
todo lo que ya hice, reconociendo incluso todas las equivocaciones que
de buena fe he cometido. Lo que no permito es que se me acuse de haber
"trabajado poco", cuando prácticamente he dejado mi vida aquí, como es
de conocimiento de todos los que transitan la universidad, y me
resisto a que ningún infausto monje negro, reviva en nuestra
institución una suerte de Lopezregismo. Ya he sufrido demasiado,
(persecuciones, censuras, atentados, exilio) al igual que muchos
compañeros, en manos de esos nefastos mesiánicos. Sean los clásicos
represores, o los que impúdicamente, saliendo de la oscuridad, se
suben a caballo de experiencias históricas de las que nunca han sido
parte.
9. Con dolor debo advertir públicamente que todo atentado o "extraño
accidente" contra mi persona o contra mi familia caerá como
responsabilidad sobre el administrador Sergio Schoklender, de quien ya
conocemos perversas prácticas.
10. Finalmente quiero agradecer a todos los que han sido y son parte
de la universidad la ayuda que me dieron para cumplir uno de los
mejores sueños de mi vida, y desear de toda corazón que mi alejamiento
de la institución no impida la continuidad de aquél gran sueño.
Un abrazo fraternal, Vicente Zito Lema, 22 de febrero de 2003
P.S. I A las Madres; Sólo yo sé la angustia y el desgarro que me causa
escribir estas líneas. Lo he meditado muchísimo y aún a riesgo de
equivocarme hago lo que siento como mi deber. Reconozco públicamente
que días pasados, luego de sufrir una serie de agravios en la
Universidad, grité en la Casa de las Madres, refiriéndome al Señor
Schoklender. Amo las Madres. Es público que las he defendido durante
años, como muy pocos intelectuales. He escrito sobre Ustedes obras de
teatro, poemas, textos filosóficos y políticos. Todo lo que dije allí
sigue vigente. Mi amor por Ustedes también, por más que ahora me
sienta tan injustamente tratado. Por supuesto tengo conciencia que
debí dominar mi dolor y no gritar en vuestra casa. A mi amada Juanita
y cada una de las Madres que estaban allí presentes, les pido
humildemente perdón; ya han sufrido demasiado para que las disputas
que yo pueda tener con el administrador Sergio Schoklender, las
lastimen. Seguiré luchando, como lo hice siempre, por lo que las
Madres representan, ya que sus hijos son mis compañeros. Mi historia
no se inicie ahora, sino está ligada desde los años 60 a la lucha de
nuestro pueblo, de las que las Madres son un hermoso símbolo. Las
abrazo, Vicente
PS II A los compañeros docentes; Los conozco personalmente a todos.
Algunos han sido alumnos míos, otros compañeros de lucha en décadas
pasadas y los hay con quienes nos hemos hermanado soñando juntos en la
Universidad. Públicamente una y otra vez les he dado gracias por los
generosos, solidarios y fraternales esfuerzos que brindaron en la
universidad popular. Como siempre dije, sin ustedes la universidad no
existiría. Les pido disculpas entonces por verse sometidos a
participar de esta disputa que tengo con el administrador Sergio
Schoklender. Pienso una y otra vez, cómo hacer para que esta pesadilla
termine y lo que fue fruto de una creación amorosa, tal como
escribiera hace años, no se convierta hoy en materia de odio y
resentimiento. Estoy dispuesto a escuchar fraternalmente toda crítica
o sugerencia que mis compañeros quieren hacer sobre esta disputa
lastimosa que nos involucra. Eso sí, les ruego que entiendan que no
puedo dejar que mi historia que ustedes conocen, y que mi honor como
militante defensor de Derechos Humanos y como intelectual se convierta
"en comida para perros". Exijo ser respetado y no convertirme en el
botín de disputas por el poder. Bien saben ustedes que el poder no me
interesa. Insisto: no me presentaré a ninguna reelección como Director
Académico. Eso sí, hasta el momento en que me vaya y con toda dignidad
lucharé por democratizar la universidad y defenderla en todos sus
terrenos. Un último favor; que nadie abandone el trabajo docente . La
universidad, nuestros alumnos, dependen de ustedes.
Con el cariño de siempre, los abraza, Vicente Zito Lema
P.S: III A Hebe de Bonafini Querida Hebe. Más allá de cualquier
desavenencia actual, serás siempre para mí como desde hace muchísimas
años, mi querida Hebe. Hace apenas una semana, charlando
fraternalmente, cuando te expliqué las verdaderas razones por las
cuales me había ausentado de la universidad en el verano, y que no
quería hacer públicas, para evitar mayores problemas, me dijiste que
no ibas a intervenir en la disputa entre Sergio Schoklender y yo.
También me dijiste que considerás a Sergio Schoklender como un hijo.
Yo lamento profundamente esta disputa con Sergio Schoklender, que no
inicié. Tampoco soy responsable del agravamiento que tuvo. Bien te
consta. Te ruego entonces que en honor a la responsabilidad que tenés
como presidenta de la Asociación Madres de Plaza de Mayo y rectora de
la universidad y en memoria de mis compañeros, tus verdaderos hijos,
mantengas tu palabra y no te involucres en la disputa, para que nadie
se esconda bajo las polleras de las Madres. Hay momentos en nuestra
vida en que los sentimientos no deben obstaculizar la búsqueda de la
verdad. Todo esto es doloroso, querida mía. No tengo el menor deseo de
lastimarte, ruego que esta situación se termine de la mejor manera y
que más temprano que tarde volvamos a encontrarnos en la lucha, como
lo hemos hecho tantas veces. Recuerdo cuando me dijiste: "yo soy la
madre, vos sos el padre y la universidad es nuestro hijo". Hagámonos
cargo de nuestras responsabilidades. Yo estoy dispuesto, me alejaré de
la universidad, he pedido disculpas públicas a las Madres que
participaron tristemente de mi enojo. Te pido a vos disculpas en tu
carácter de presidente de Madres. Y vuelvo a pedirte que como rectora
de la universidad no identifiques tu conducta con otra conducta que no
sea la tuya. Ni la mía, ni la de Sergio Schoklender. La tuya.
Compartiré estas líneas con los compañeros de la Universidad.
Especialmente por mi pedido de disculpas a las Madres y por el deseo
de que sostengas una absoluta independencia de criterios, para no ser
esclavos, como diría Spinoza, de nuestras pasiones. Finalmente te
digo, de toda corazón, que no deseo -y evitaré por todos los medios-
entrar en ninguna disputa pública con vos ni con la Asociación Madres
de Plaza de Mayo. Te ruego me correspondas con la misma fraternidad
para el bien de nuestra universidad, y si fuera posible, en honor a
tantos años de lucha en común. Te abrazo con la sinceridad de siempre.
Aún en estos tristes días.
Vicente
DESLINDANDO RESPONSABILIDADES. Buenos Aires, 26 de febrero de 2003.
A los compañeros y compañeras de la Universidad Popular.
Sin ánimos de polémicas (en realidad mi ánimo es de tristeza); en
resguardo de mi historia personal, (sintiendo que los perros me
muerden los tobillos); en defensa de la Universidad Popular (por la
pasión de haberla creado), y con el fin de evitar lamentos tardíos,
hago público: Se sabe que decidí alejarme de la Universidad Popular, y
pese a las afectuosas palabras de solidaridad recibidas, que
agradezco, mi decisión es definitiva. Tengo mis razones. Como bien lo
transmití a varios de mis compañeros docentes y amigos personales,
considero desde hace tiempo que el traslado de la Universidad Popular
a la sede de Defensa y Belgrano, es un hecho absolutamente negativo,
pone en peligro la existencia de la institución, va en contra de
elementales normas éticas y morales y nos expone a consecuencias
jurídicas y al descrédito público. Dejo en claro que nada tuve que
ver, ni en el pasado ni ahora, con esta decisión que involucra a la
nueva sede. (un edificio que además es desproporcionado a nuestras
necesidades, con sus once pisos, cuatro subsuelos, y que insumirá un
enorme costo para su terminación y su mantenimiento), en momentos de
una crisis económica total de la Universidad. Maduro graves sospechas
sobre la legitimidad y legalidad de estos actos y no puedo
justificarlos ante los estudiantes ni ante la opinión pública. Según
mi leal saber y entender las Madres son ABSOLUTAMENTE INOCENTES, y
quedan al margen de toda responsabilidad ética y eventualmente
jurídica. Esa responsabilidad pesa entera sobre el administrador
Sergio Schoklender; sólo él conoce lo que está detrás en esta trama. A
partir de esta comunicación pienso que no se podrá alegar de buena fe
el desconocimiento de las reales causas del conflicto que ha estallado
en la Universidad, sin perjuicio de aceptar las policausalidades en el
sentido pichoneano, que remiten a distintas concepciones éticas,
morales, políticas y culturales. Lo que no es valido es conformarse
con excusas pueriles, ni quedarse con los insultos de "traidor" o de
otros al tono, si se trata de la búsqueda de la verdad, o al menos lo
verdadero histórico. Sé que me expongo a nuevos agravios y riesgos
mayores. Pero no puedo dejar que la pasión perversa por el poder de un
mesiánico con prácticas autoritarias, o un "sacerdote oficial", como
lo expresara en su reciente renuncia el coordinador de la carrera de
Derechos Humanos, Dr. Eduardo Barcesat, transforme un bello sueño
cultural en una horrible pesadilla.
Vicente Zito Lema
P.S: Pienso que con este documento termino de dar a luz (con las
dificultades propias de todo desgarro) las razones de mi alejamiento
de la Universidad Popular. También está aquí mi necesidad de deslindar
todo tipo de responsabilidades con actitudes y decisiones que no
comparto. Doy así por concluido toda comunicación sobre el conflicto.
No entraré en polémicas públicas, ni responderé a agravios. En algunos
casos porque guardo amor a los involucrados; en otros, por elementales
cuestiones de buen gusto. Abrazo con gratitud a tantos y tantos
compañeros que me ayudaron a levantar el proyecto de la Universidad
Popular.
Hasta siempre.
Vicente Zito Lema
Repito: ¿alguien puede creer que Hebe de Binafini no sabía quién era Sergio Schoklender?
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