LOS BENEFICIOS PARA LA SALUD DE UNA DIETA VEGETARIANA
Enfermedades cardiacas
Las enfermedades cardiovasculares son la mayor causa de mortalidad en Gran Bretaña, siendo responsables de alrededor del 50% de todas las muertes. La mayor parte de estos fallecimientos son debidos a enfermedades coronarias.
Los vegetarianos sufren marcadamente de una menor mortalidad debido a enfermedades coronarias, en comparación con los no-vegetarianos (Key y otros, 1999). Este riego reducido se puede relacionar con el nivel inferior de colesterol en sangre de los vegetarianos.
Los resultados del Estudio de Oxford sobre el Vegetarianismo, un estudio de 12 años sobre 6000 vegetarianos y 5000 consumidores habituales de carne, mostraron que la incidencia de mortalidad debida a enfermedades coronarias fue un 28% menor en los vegetarianos en comparación con la de los omnívoros, después de que todos los factores no relacionados con la dieta fueron tomados en consideración (Thorogood, 1994).
Burr y Butland (1998) encontraron que los vegetarianos padecían significativamente una menor mortalidad por enfermedades del corazón que aquellos no-vegetarianos conscientes de su salud. La mortalidad debida a cardiopatías isquémicas fue un 57% menor en los vegetarianos que en el resto de la población en general, y un 18% menor que en los no-vegetarianos que seguían un estilo de vida saludable. Las muertes causadas por enfermedades cerebrovasculares fueron un 43% inferiores en los vegetarianos en comparación con el resto de la población.
Un estudio sobre cerca de 28.000 Adventistas del Septimo Día en California evidenció una clara tendencia al aumento de enfermedades del corazón conforme ascendía la frecuencia en el consumo de carne (Snowdon, 1988).
El estudio Desarrollo del Riesgo sobre las Arterias Coronarias en Adultos Jóvenes (CARDIA) examinó la relación de la dieta en la salud en cerca de 5000 adultos jóvenes con edades entre los 18 y los 30 años. Los vegetarianos evidenciaron poseer una capacidad cardiovascular muy desarrollada y un menor riesgo de padecer enfermedades del corazón (Slattery, 1991). Un bajo consumo de carne se relacionó con una mejora general de la salud.
Un estudio de 11 años sobre 1900 vegetarianos alemanes mostró que la mortalidad por enfermedades del corazón era un 61% menor en hombres vegetarianos y un 44% menor en mujeres vegetarianas que en el resto de la población. En las cardiopatías isquémicas, la mortalidad se redujo aún más, a sólo un tercio de lo esperado (Claude-Chang, 1992).
Se cree que los efectos protectores de la dieta vegetariana son debidos a los menores niveles de colesterol encontrados en los vegetarianos. Estudios repetidos han demostrado los bajos niveles de colesterol de los vegetarianos (Resnicow, 1991). Thorogood (1990) encontró que los vegetarianos tenían unos niveles de colesterol un 10% menores que los no-vegetarianos conscientes de su salud. El alto nivel de colesterol en la sangre es uno de los principales factores de riesgo de las enfermedades del corazón. Significativamente, los vegetarianos poseen niveles más bajos de lipoproteínas de baja densidad (LDL). éste es el tipo de colesterol particularmente asociado con las enfermedades del corazón.
Las investigaciones han sugerido que una reducción del 10% del colesterol en sangre podría estar asociada con una reducción del 30% en la incidencia de enfermedades coronarias (Martin, 1986).
El ensayo de un estilo de vida cuidadoso con el corazón llevado a cabo en California, indicó que una dieta vegetariana baja en grasas junto con otros cambios en el estilo de vida, como el ejercicio y el control del estrés, puede de hecho revertir el progreso de las enfermedades del corazón, reduciendo las placas de colesterol en las arterias (Ornish, 1990).
Hipertensión
La hipertensión, o alta presión sanguínea, puede contribuir a las enfermedades del corazón, apoplejías y fallos en los riñones. Una serie de estudios han mostrado que los vegetarianos tienen presiones sanguíneas más bajas que los no-vegetarianos (Sacks, 1974, Armstrong, 1977).
También se ha demostrado que una dieta vegetariana reduce la presión sanguínea en los pacientes hipertensos (Margetts, 1986).
La razón de la baja presión sanguínea asociada con las dietas vegetarianas no está clara. La relativa delgadez de los vegetarianos es una de las sugerencias al respecto, como también lo es el efecto de la reducción de sodio y aumento de potasio o calcio en las dietas vegetarianas.
Obesidad
Los vegetarianos son más delgados que los no-vegetarianos y sus pesos están generalmente más cerca de los niveles deseados. La Asociación Médica Británica (1986) manifestó que los vegetarianos presentan menores índices de obesidad. Appleby y otros (1998), como parte del Estudio de Oxford sobre el Vegetarianismo, concluyeron que quienes no comen carne suelen ser más delgados que quienes sí comen carne. Esto podría deberse, en parte, al mayor consumo de fibra, al menor consumo de grasas animales, y, sólo en los hombres, a un menor consumo de alcohol.
Diabetes
Snowdon (1985) encontró que entre los miembros, mayormente vegetarianos, de los Adventistas del Séptimo Día, la diabetes de tipo II como causa común de muerte representaba sólo la mitad en comparación con el resto de la población.
Una dieta vegetariana promedio cumple de cerca las recomendaciones de la Asociación Británica de Diabetes para los pacientes diabéticos. Las dietas vegetarianas acostumbran a ser de alto contenido en hidratos de carbono complejos y fibra, que tiene un efecto beneficioso en el metabolismo de los hidratos de carbono y la disminución de los niveles de azúcar en sangre. La delgadez de los vegetarianos también contribuye a reducir la incidencia de la diabetes. La diabetes está con frecuencia asociada con los niveles elevados de colesterol, y una dieta vegetariana otorga protección frente a ello
Cáncer
El cáncer es la segunda mayor causa de mortalidad en Gran Bretaña, contabilizando el 25% del número total de fallecimientos. La dieta se estima puede estar vinculada al 30-70% de los cánceres (Doll, 1990). Algunos cánceres, como el de colon, mama y próstata, están claramente relacionados con la dieta (Cummings y Bingham, 1998).
Sir Kenneth Calman, Oficial médico en jefe, declaró (1997) que "existe una relación entre la ingestión de carnes rojas y el cáncer".
El Estudio Vegetariano de Oxford encontró que la mortalidad causada por el cáncer era un 39% menor entre los vegetarianos en comparación con quienes comen carne (Thorogood, 1994).
Un estudio realizado a más de 23.000 vegetarianos Adventistas del Séptimo Día encontró que los niveles de mortalidad por cáncer eran el 50-70% de los de la población en general, para diversos cánceres no relacionados con el consumo de alcohol y tabaco (Phillips, 1975).
El profesor Nick Day, de la Universidad de Cambridge, y el Estudio Europeo sobre la Probabilidad de contraer el Cáncer declaran que los vegetarianos pueden padecer un 40% menos de cánceres que la población en general.
La recomendación dietética dada por el Fondo Mundial para la Investigación del Cáncer para minimizar el riesgo de contraer cáncer incluye la reducción en la ingestión de grasas y el incremento en el consumo de frutas, vegetales y cereales integrales.
Cáncer de colon
Los vegetarianos tienen menos posibilidades de contraer cáncer de colon que los no-vegetarianos (Phillips, 1980). Las incidencias de cáncer de colon se han relacionado fuertemente con el consumo de carne (Armtrong, 1975, Singh y Fraser, 1998). Willet (1990) llevó a cabo un estudio a más de 88.000 mujeres con edades comprendidas entre los 34 y los 59 años. Las mujeres que consumían carne roja cada día mostraron un riesgo dos veces mayor de desarrollar cáncer de colon que las mujeres que consumían carne roja menos de una vez al mes.
La reducida incidencia de cáncer de colon en los vegetarianos puede ser atribuida a diferencias dietéticas entre las que se incluyen la ingestión elevada de fibra, frutas y vegetales, y la reducción de la ingestión total de grasas y de grasas saturadas. El mecanismo por el cual una dieta vegetariana protege contra el cáncer de colon no está claro y se está realizando muchísima investigación en este área.
Se ha sugerido que los ácidos biliares secundarios son cancerígenos, lo cual podría jugar un papel importante en el cáncer de colon. Estos se derivan del metabolismo bacteriano de los ácidos biliares primarios producidos en el hígado y segregados después en el intestino. Los vegetarianos tienen niveles más bajos de ácidos biliares secundarios que los no-vegetarianos (Turjiman, 1984). Las diferencias en la flora bacteriana entre los intestinos de los vegetarianos y los no-vegetarianos también pueden ser importantes. Se ha demostrado que la flora bacteriana de los vegetarianos posee una capacidad reducida para transformar los ácidos biliares en carcinógenos potenciales (Johansson, 1990).
El papel de la fibra en la prevención del cáncer de colon también puede ser importante. Esto fue intuido por primera vez en 1971 cuando se sugirió que la alta incidencia de cáncer de colon en los países occidentales estaba relacionada con dietas pobres en fibra. A otros componentes dietéticos asociados con los alimentos ricos en fibra, como el ácido fólico, también se les han atribuido efectos protectores.
Las dietas ricas en grasas - tales como una típica dieta carnívora - aumentan la producción de ácidos biliares en el intestino grueso que se creen cancerígenos. Según un estudio americano reciente de 89.000 mujeres - el mayor estudio de largo tiempo sobre dieta y cáncer - consumir carne roja diariamente implica que se está 2 veces y media más dispuesto a contraer cáncer de colon que si se consumiera menos de una vez al mes. En una reciente investigación sueca cuando se cambió la dieta de un grupo de voluntarios de carnívora a vegetariana, se observó una reducción del 75% en uno de los ácidos intestinales que se asocian con el cáncer.
Cáncer de Mama
Las pruebas también sugieren que una dieta vegetariana protege contra el cáncer de mama (Phillips, 1975). Ello puede ser debido al elevado aporte de fibra y la reducción de grasas en las dietas vegetarianas. Las dietas vegetarianas pueden alterar los niveles de hormonas sexuales en la circulación sanguínea, lo que puede tener un efecto beneficioso. Se cree que la fibra es protectora por modificar los niveles de estrógenos en la sangre.
Estudios hechos a chicas adolescentes muestran que la edad de la primera menstruación se retrasa en aquellas que son vegetarianas (Sabate, 1992). Se cree que cuanto más avanzada sea la edad en la que se inicia la menstruación, menor es el riesgo de sufrir cáncer de mama en la edad adulta.
Otros cánceres
Diversos estudios señalan que los vegetarianos también son menos propensos a padecer otros tipos de cáncer.
Mills (1989) estudió la incidencia de cáncer de próstata entre 14.000 Adventistas del Séptimo Día, encontrando una relación entre un elevado riesgo a contraerlo y un elevado consumo de productos de origen animal.
Mills (1988) también encontró una relación entre el cáncer de páncreas y el consumo de productos de origen animal. Se demostró que aumentar el consumo de frutas, vegetales y legumbres tenía un efecto protector.
Rao (1989) encontró que la dieta vegetariana resultaba protectora contra el cáncer de esófago.
Otros estudios han mostrado que los vegetarianos sufren una menor incidencia de cáncer de pulmón. Esto suele ser frecuentemente atribuido a la tendencia entre los vegetarianos a ser no-fumadores. Un alto consumo de frutas también se ha demostrado que protege contra el cáncer de pulmón. (Fraser, 1991).
Diverticulitis
La diverticulitis es una enfermedad que afecta al colon y entre sus síntomas se incluyen dolor en el bajo vientre y molestias intestinales. Es una enfermedad corriente en los países occidentales donde la ingestión de fibra es reducida. Gear (1979) encontró que la diverticulitis era menos frecuente entre los vegetarianos, un 12% de los estudiados en comparación con el 33% de los no-vegetarianos. Se piensa que esto es debido al alto contenido en fibra de las dietas vegetarianas.
Cálculos biliares
Los cálculos biliares están compuestos de colesterol, pigmentos biliares y sales de calcio. Se forman en la vesícula biliar y pueden causar graves molestias. Un estudio sobre más de 750 mujeres demostró que la incidencia de cálculos en la vesícula era menos frecuente en las vegetarianas. El 25% de las no-vegetarianas tenían cálculos en la vesícula en comparación al 12% de las vegetarianas. Tras un control por edad y peso corporal, se encontró que las no-vegetarianas tenían el doble de riesgo de desarrollar cálculos biliares (Pixley, 1985).
Los vegetarianos son más delgados, y consumen más fibra y menos colesterol, todo lo cual se cree protege contra la formación de cálculos en la vesícula.
Cálculos renales
Se forman en los riñones y pueden causar un dolor considerable cuando atraviesan el tracto urinario. El predominio de cálculos en los riñones es menor en los vegetarianos (Peacock, 1969).
Un alto consumo de proteínas animales aumenta la pérdida de calcio y oxalato a través de la orina, factores conocidos de riesgo en la formación de cálculos en el riñón. La carne es también rica en purinas, que favorecen el aumento de ácido úrico en la orina. El ácido úrico es también un factor de riesgo.
Osteoporosis
La osteoporosis es la pérdida de calcio en los tejidos óseos, lo que repercute en unos huesos quebradizos y expuestos a fracturas. Es más común en mujeres post menopáusicas.
Algunos estudios sugieren que los vegetarianos pueden estar bajo un riesgo menor de sufrir osteoporosis. Marsh (1988) encontró que la pérdida ósea era considerablemente menor en mujeres post menopáusicas vegetarianas que en las que no lo eran. La dieta no-vegetariana contenía altos niveles de azufre, derivado de las proteínas animales. El azufre en la dieta aumenta la acidez de la orina lo cual resulta en una elevada pérdida de calcio. Una elevada pérdida de calcio por la orina está relacionada con una elevada pérdida de calcio en los tejidos óseos.
Se ha demostrado que las fracturas de cadera asociadas a la osteoporosis son más frecuentes en países que consumen dietas de alto contenido en proteínas animales (Abelow, 1992).
Apendicitis
El Estudio Vegetariano de Oxford encontró que las personas que no comen carne tienen un 50% menos de riesgo de requerir una intervención de emergencia por apendicitis que aquellos que sí comen carne.
Otras enfermedades
Se ha alegado que una dieta vegetariana reduce el riesgo de gota, hernia de hiato, estreñimiento, hemorroides y varices. Estas enfermedades se relacionan con dietas pobres en fibra y ricas en grasas saturadas.
Las intoxicaciones alimentarias y los residuos de pesticidas
En 1990 se registraron más de 58.000 casos de intoxicaciones alimentarias, y se estima que la incidencia actual es diez veces mayor. Carne, huevos y productos lácteos son las fuentes principales de estas intoxicaciones. El profesor Richard Lacey de la Universidad de Leeds, ha declarado que "más del 95% de las intoxicaciones alimentarias se derivan de productos cárnicos y avícolas."
Los residuos de pesticidas en los alimentos incluyen los PCB y las dioxinas. Se encuentran en altísimas concentraciones en la carne, pescado y productos lácteos. Varios estudios han mostrado que las mujeres embarazadas pueden transferir estas substancias químicas tóxicas a sus hijos tanto durante el embarazo como durante la lactancia y que pueden dañar el sistema nervioso en desarrollo. Hall (1992) ha declarado que una dieta vegetariana reduce el riesgo de contaminación.
Artritis reumatoide
Diversos estudios han demostrado que las dietas vegetarianas pueden ser utilizadas con éxito en el tratamiento de los síntomas originados por la artritis reumatoide y otras enfermedades reumáticas. Kjeldsen-Kragh (1991) comprobó que los pacientes con artritis reumatoide que seguían una dieta vegetariana sufrían en menor medida de articulaciones hinchadas y débiles y menor rigidez o dolor.
Síndrome nefrótico
El síndrome nefrótico es una situación renal con altos niveles de proteínas en la orina, lo que puede resultar en un progresivo deterioro de los riñones así como favorecer la ateroesclerosis y las enfermedades cardíacas. Varios estudios han mostrado que una dieta vegana baja en proteínas puede ser aplicada para reducir los síntomas del síndrome nefrótico (D'Amico, 1992).
El Proyecto China de Salud
El Proyecto China sobre Nutrición, Salud y Medio Ambiente es un estudio masivo en el que están comprometidos investigadores de China, de la Universidad Cornell en ítaca, Nueva York, y de la Universidad de Oxford, respecto a las relaciones entre la dieta, estilos de vida y enfermedades mortales en 6.500 chinos de 65 distritos, principalmente rurales o semi rurales.
La dieta rural china es mayormente vegetariana o vegana, e incluye una menor cantidad total de proteínas, menos proteínas animales, menor cantidad total de grasas y de grasa animal, y más hidratos de carbono y fibra que la dieta occidental media. Los niveles de colesterol en sangre son significativamente bajos. Las enfermedades cardíacas, el cáncer, la obesidad, la diabetes y la osteoporosis son del todo infrecuentes. Las zonas donde se están haciendo más frecuentes son zonas en las que la población se ha inclinado hacia una dieta occidentalizada con elevado consumo de productos de origen animal.
El Proyecto China de Salud ha demostrado claramente los saludables beneficios de una dieta basada en alimentos vegetales. Uno de los responsables del proyecto, el Dr. Colin Campbell de la Universidad de Cornell, ha declarado que "somos básicamente una especie vegetariana y deberíamos comer una amplia variedad de alimentos vegetales y reducir nuestro consumo de alimentos animales."
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Como verán todo depende de quien investigue y en donde se publique. De tu ideología y de capacidad de razonamiento.