De pequeños, nuestros padres nos marcaban esta frase a fuego para evitar disgustos en forma de atropellos. Primero hay que mirar y, si no viene ningún coche, cruzamos. Pero, al parecer, a nuestra protagonista o bien no se lo enseñaron de pequeña o bien se le fue olvidando con el paso de los años.
También puede ser que al tratarse de una pista de atletismo, las posibilidades de atropello serían nulas. Pero no fue así. Esta atleta se disponía a abandonar la pista de atletismo después de finalizar su prueba. Con un rostro visiblemente cansado, dirige sus pasos hacia los vestuarios sin imaginarse lo que va a suceder en los insntantes siguientes.
De pronto, gira la cabeza bruscamente. Alguien le avisa del peligro que corre, pero ya es demasiado tarde. Un saltador en pleno sprint y con la mirada fija en el suelo la embistió con violencia como si de un tren de mercancías se tratara. El impacto es brutal y termina con ambos corredores en el suelo, aunque, por lo que se ha sabido, no hubo que lamentar graves lesiones.
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También puede ser que al tratarse de una pista de atletismo, las posibilidades de atropello serían nulas. Pero no fue así. Esta atleta se disponía a abandonar la pista de atletismo después de finalizar su prueba. Con un rostro visiblemente cansado, dirige sus pasos hacia los vestuarios sin imaginarse lo que va a suceder en los insntantes siguientes.
De pronto, gira la cabeza bruscamente. Alguien le avisa del peligro que corre, pero ya es demasiado tarde. Un saltador en pleno sprint y con la mirada fija en el suelo la embistió con violencia como si de un tren de mercancías se tratara. El impacto es brutal y termina con ambos corredores en el suelo, aunque, por lo que se ha sabido, no hubo que lamentar graves lesiones.
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