Los métodos más usados para "marcar" a víctimas en las salideras bancarias
Puede ser un gesto convenido. O un llamado con un celular que no esté a la vista. También, el dato de un empleado infiel. Los especialistas admiten que es un delito difícil de controlar y resolver.
Microcentro
Fue un hecho muy violento. El 4 de junio de 2004, al mediodía, José Meinardi (40), retiró 10.000 pesos de un banco. Al salir caminó una cuadra y en Córdoba al 800 tres ladrones en moto lo amenazaron y le robaron el dinero. Cuando los asaltantes escapaban, el hombre sacó un arma y disparó 13 tiros: mató a dos ladrones.
Barracas
A Claudia Cejas (32), motochorros la mataron el 14 de abril de 1999 al salir de un banco. El caso es un símbolo de las salideras. Los tres ladrones recibieron perpetua y el banco debió indemnizar a la familia: Claudia (en la foto, a la derecha) fue 'marcada' dentro de la sucursal.
Los métodos más usados para "marcar" a víctimas en las salideras bancarias
Puede ser una seña mínima, un llamado por celular, un empleado bien informado o un dato que llega desde afuera. Eso lo que lo pone en la mira. Ajeno a esto, el cliente sale a la calle apretando fuerte los billetes sin tener idea de que ya empezó la cacería. Quienes lo siguen saben qué tiene en el bolso y esperarán el momento justo para que el dinero cambie de dueño. La secuencia terminará con un ladrón subiendo a una moto o corriendo entre la gente: es el final de una típica salidera bancaria, uno de los delitos más difíciles de controlar y que, por estos días, más preocupa a las fuerzas de seguridad.
La repetición de casos y la aparición de los "motochorros" empujaron a rever las medidas de prevención. En el medio hay una discusión, en la que los bancos deslindan su responsabilidad a la esfera de la seguridad pública y la Policía les recrimina su falta de inversión para proteger a sus clientes (ver Una polémica....). Mientras, las víctimas siguen corriendo con todos los riesgos.
"Esta modalidad se debe investigar en los tres pasos en que se produce: el antes, el durante y el después. Cada uno tiene su particularidad", explicó el jefe de seguridad de una de las tres Cámaras que nuclean a los bancos.
El robo empieza a gestarse cuando los ladrones detectan a la víctima. A veces, haciendo una breve inteligencia pueden darse cuenta de quién está haciendo una transacción de mucho dinero. Por ejemplo, si alguien sale de un sector de cajas exclusivas es porque fue a hacer un trámite por más de 50.000 pesos. Enseguida, lo "marcan" con un gesto convenido de antemano, imperceptible para el resto, o con una llamada por celular a otros cómplices que esperan afuera.
"Las maneras de avisar son simples: tocarse la cabeza, sacarse los anteojos. También llevan 'seteado' un número en el teléfono y con sólo tocar una tecla le avisan a un compañero que está unos metros atrás o afuera de la sucursal. Cualquiera de esos movimientos no llamaría la atención del policía que está mirando las cámaras, por eso es tan difícil identificarlos", plantea el problema Juan Alberto Sánchez, gerente de seguridad del Provincia.
"Es muy complicado detener a un 'marcador'. Por más que lo veas señalando a un cliente, no es prueba de delito, apenas un indicio", agrega. "Los que marcan no van armados y están en un lugar público. En esta fase, la posibilidad de vincularlos con la banda es casi nula porque hacen su parte y nunca tienen contacto con los demás", señala
Puede ser un gesto convenido. O un llamado con un celular que no esté a la vista. También, el dato de un empleado infiel. Los especialistas admiten que es un delito difícil de controlar y resolver.
Microcentro
Fue un hecho muy violento. El 4 de junio de 2004, al mediodía, José Meinardi (40), retiró 10.000 pesos de un banco. Al salir caminó una cuadra y en Córdoba al 800 tres ladrones en moto lo amenazaron y le robaron el dinero. Cuando los asaltantes escapaban, el hombre sacó un arma y disparó 13 tiros: mató a dos ladrones.
Barracas
A Claudia Cejas (32), motochorros la mataron el 14 de abril de 1999 al salir de un banco. El caso es un símbolo de las salideras. Los tres ladrones recibieron perpetua y el banco debió indemnizar a la familia: Claudia (en la foto, a la derecha) fue 'marcada' dentro de la sucursal.
Los métodos más usados para "marcar" a víctimas en las salideras bancarias
Puede ser una seña mínima, un llamado por celular, un empleado bien informado o un dato que llega desde afuera. Eso lo que lo pone en la mira. Ajeno a esto, el cliente sale a la calle apretando fuerte los billetes sin tener idea de que ya empezó la cacería. Quienes lo siguen saben qué tiene en el bolso y esperarán el momento justo para que el dinero cambie de dueño. La secuencia terminará con un ladrón subiendo a una moto o corriendo entre la gente: es el final de una típica salidera bancaria, uno de los delitos más difíciles de controlar y que, por estos días, más preocupa a las fuerzas de seguridad.
La repetición de casos y la aparición de los "motochorros" empujaron a rever las medidas de prevención. En el medio hay una discusión, en la que los bancos deslindan su responsabilidad a la esfera de la seguridad pública y la Policía les recrimina su falta de inversión para proteger a sus clientes (ver Una polémica....). Mientras, las víctimas siguen corriendo con todos los riesgos.
"Esta modalidad se debe investigar en los tres pasos en que se produce: el antes, el durante y el después. Cada uno tiene su particularidad", explicó el jefe de seguridad de una de las tres Cámaras que nuclean a los bancos.
El robo empieza a gestarse cuando los ladrones detectan a la víctima. A veces, haciendo una breve inteligencia pueden darse cuenta de quién está haciendo una transacción de mucho dinero. Por ejemplo, si alguien sale de un sector de cajas exclusivas es porque fue a hacer un trámite por más de 50.000 pesos. Enseguida, lo "marcan" con un gesto convenido de antemano, imperceptible para el resto, o con una llamada por celular a otros cómplices que esperan afuera.
"Las maneras de avisar son simples: tocarse la cabeza, sacarse los anteojos. También llevan 'seteado' un número en el teléfono y con sólo tocar una tecla le avisan a un compañero que está unos metros atrás o afuera de la sucursal. Cualquiera de esos movimientos no llamaría la atención del policía que está mirando las cámaras, por eso es tan difícil identificarlos", plantea el problema Juan Alberto Sánchez, gerente de seguridad del Provincia.
"Es muy complicado detener a un 'marcador'. Por más que lo veas señalando a un cliente, no es prueba de delito, apenas un indicio", agrega. "Los que marcan no van armados y están en un lugar público. En esta fase, la posibilidad de vincularlos con la banda es casi nula porque hacen su parte y nunca tienen contacto con los demás", señala