Fracturame que me gusta
En 2002, precisamente el 10 de agosto, se disputó una jornada de un torneo de fútbol organizado por la Escuela Crucero General Belgrano, ubicada en Marcos Paz.
En uno de los partidos, un alumno de dieciséis años recibió una dura patada de un rival de treinta y cinco, que le provocó una fractura de tibia y peroné.
Se sabe: el fútbol siempre da revancha. A veces de modo indirecto, como en este caso, ya que a principios de semana la Justicia condenó al Estado a indemnizar con más de $ 60.000 a la víctima de la infracción.
En el fallo, se destacó como error de la institución que en el campeonato participaran sin distinción todos los alumnos del colegio, incluidos los de turno noche, que en su mayoría eran adultos.
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