Bill Gates y el capitalismo creativo
Bill Gates (1955-...) deja, tras varias décadas, la presidencia del gigante mundial de la informática Microsoft para dedicarse de lleno a la fundación que preside junto con su mujer Melinda French Gates.
Bill Gates es, indudablemente, uno de los hombres más importantes e influyentes de las últimas décadas. Millones de hogares de todo el mundo consumen sus productos. Lógicamente, cuando una persona alcanza tal grado de reconocimiento y de éxito, las críticas se multiplican. Es comprensible, máxime en el caso de Bill Gates. Pero creo que uno de los aspectos más destacables de su biografía, es precisamente, el de su labor filantrópica.
La Fundación Bill y Melinda Gates es, con la Universidad de Harvard, la mayor entidad sin ánimo de lucro de los Estados Unidos de América. Su presupuesto es superior al de la ONU, y las donaciones que efectúa anualmente al programa de salud mundial exceden al de la OMS o al de la agencia americana de cooperación internacional.
En el campo de la lucha contra enfermedades de difícil erradicación en el mundo subdesarrollado, como la malaria o la poliomelitis (de las que tan poco nos acordamos en Occidente), la Fundación Gates se ha convertido en un agente absolutamente esencial. El programa de desarrollo global atiende a millones de personas en todo el mundo. Iniciativas como las becas Gates para alumnos brillantes sin recursos que acuden a la Universidad de Cambridge, la labor de la Fundación en el terreno de la informatización de bibliotecas por los Estados Unidos y de atención a minorías étnicas, así como innumerables actividades, representan un esfuerzo ingente y monumental a nivel mundial para la mejora de las condiciones de vida de muchas personas.
Bill Gates pidió, en el Foro de Davos, un capitalismo creativo. En efecto, necesitamos humanizar el capitalismo. El capitalismo no puede buscar sólo la maximización del interés individual, el dividendo económico. En palabras de Muhammad Yunus, premio Nobel de la Paz y con cuyo Banco Grameen colabora también la Fundación Gates, hay que prestar atención a los “dividendos sociales” de la actividad económica. Esos dividendos sociales quizás no se cuantifiquen monetariamente, pero sí sirven al bien de toda la sociedad. Bill Gates es consciente de que ha dado mucho a la sociedad con su continua búsqueda de la innovación y la excelencia. Ha creado algo, no como tantos que han hecho fortunas sin aportar nada que genere valor añadido a la sociedad. Pero también es consciente de que ha recibido mucho de la sociedad. En la línea de Andrew Carnegie y su Evangelio de la riqueza, concluye que ahora le toca a él devolverle a la sociedad, y con creces. Ese deber moral es loable, y fascinante. Lo que Bill Gates puede hacer no puede hacerlo todo el mundo. Su poder único, su inmensa fortuna, sus redes de influencia... pero ante todo su voluntad. Es realmente elogiable que Bill Gates haya decidido, a los 52 años, dejar Microsoft y focalizar todo su potencial humano, intelectual y creativo, a la filantropía.
El problema es que hay tanto por hacer que ni con el inestimable apoyo de Bill Gates y de Warren Buffett se podrá dar satisfacción a las necesidades de tantos millones de personas. Mil millones de personas carecen de acceso al agua potable; mil millones de personas viven con menos de un dólar al día. Más de dos tercios del planeta padece de subdesarrollo, retraso y pobreza. La labor filantrópica de Bill Gates, centrada en la donación generosa de miles de millones de dólares cada año y en la financiación de investigaciones médicas punteras, debe ser complementada por las acciones de carácter estructural procedentes de gobiernos e instituciones internacionales, que reporten más justicia y más bienestar al mundo. Y, por supuesto, hemos de reconocer el trabajo de personas que, como Bill Gates, realmente han cambiado el mundo aportando algo que ha mejorado nuestras vidas y que ahora han preferido dedicarse a humanizar el mundo. Es una mente maravillosa no sólo de la empresa y de la tecnología, sino de la filantropía.
Cuentan que Bill Gates se propuso ganar su primer millón de dólares antes de haber cumplido los 25 años. Quizás ahora se haya propuesto mejorar la vida de millones de personas que sufren miseria y enfermedades inexistentes en el mundo desarollado antes de los 75.
Fuente
Mis otros posts: