
La Argentina sigue siendo "uno de los países menos transparentes o más corruptos del mundo". Así surge de las conclusiones del último relevamiento que anualmente hace la organización Transparencia Internacional, al que Clarín tuvo acceso y que hoy será presentado oficialmente a nivel mundial.
De 163 naciones analizadas, la Argentina ocupa el puesto 93 en el orden de países transparentes. Pero si se analiza el continente americano, Argentina es superada por la mayoría de sus vecinos.
"Argentina continúa siendo vista como uno de los países más corruptos del planeta. En términos de política pública no se han observado avances en la promoción de políticas efectivas de lucha contra la corrupción y promoción de la transparencia", dijo Laura Alonso, directora de Poder Ciudadano, la entidad argentina adherida a Transparencia Internacional.
El relevamiento hizo eje en la calidad institucional del país y mencionó diversas cuestiones que ayudan a mantenerlo en un puesto muy lejano al ideal, entre ellas algunas medidas tomadas por el actual Gobierno.
Por ejemplo, destacó el "debilitamiento del control" del Congreso sobre el Poder Ejecutivo y el "excesivo uso de facultades legislativas por parte del PEN", a través de los decretos de necesidad y urgencia.
También mencionó como negativo a los "fondos fiduciarios sin control", un rubro muy cuestionado por la oposición, porque se trata de dinero público que no es discutido en el Congreso.
Y calificó de "negativas" dos decisiones de orden judicial tomadas por el actual Gobierno. Ellas son la reforma en el Consejo de la Magistratura —que tiene un "impacto negativo" sobre la "independencia del Poder Judicial", dijo— y la "inacción y retraso" en la cobertura de las dos vacantes existentes en la Corte Suprema de Justicia de la Nación .
El ranking ubica al tope a Finlandia, Islandia y Nueva Zelanda. Los tres recibieron una nota de 9,6 sobre 10 puntos posibles.
La nota de Argentina fue 2,9. El año pasado había sido de 2,8. El último lugar del ranking quedó para Haití, con 1,8 punto. El mejor país americano es Canadá (puesto 14º, con 8,5 puntos). Lo siguen Chile y Estados Unidos, en el puesto 20º y con 7,3 puntos.
En Argentina, el informe registró un "bajo nivel de compromiso del sector privado y el movimiento sindical en la lucha contra la corrupción" y una "creciente dependencia política del Poder Judicial en las provincias". Recordó también la "lentitud de la actuación judicial" que llevó a la "prescripción de causas por corrupción". Y se se refirió también a "las reelecciones indefinidas" de gobernadores provinciales. Según la organización, ellas "facilitan la emergencia de oportunidades para la corrupción".
Entre otros rubros se indicaron "la ausencia de una normativa específica que regule y proteja a los denunciantes de actos de corrupción", la "ausencia de una ley nacional de acceso a la información pública" y la "falta de transparencia e incumplimientos de la normativa sobre financiamiento político". Y hubo un capítulo para el "debilitamiento" de los órganos de control.
Según el informe, Argentina debería "consolidar el estado de derecho y el control entre poderes" e involucrar a los partidos políticos, los sindicatos, el sector privado y la ciudadanía en general en la lucha contra la corrupción. También se deberían fortalecer los órganos de control y sancionar los actos corruptos.
El informe se hizo en base a las encuestas realizadas a siete instituciones internacionales independientes que habitualmente analizan el país.
Encontré este artículo muy aclarador sobre lo que está pasando en Argentina en cuestión de corrupción. Lo curioso, como en el caso de Brasil, es que a pesar de que colaboradores cercanos del ejecutivo estén involucrados, las preferencias para reelegir o para continuar con el partido en el poder paracen no caerse. Es decir, como Lula, Cristina de Kirchner va a ganar la elección presidencial de este año… aunque no quede claro dónde irán a parar los funcionarios acusados (o señalados) de corrupción. El último numerito es de un ciudadano Venezolano captado in fraganti en un aeropuerto argentino pero que logró salir para llegar su casita de Miami. En el escándalo argentino están involucrados desde los presidentes hasta los agentes aduanales. Nada nuevo. Concluyo diciendo que la corrupción no conoce ideologías. Y para el caso es lo mismo que roben desde la izquierda que desde la derecha.
(Por cierto ¿podemos dar por terminada la democracia en Venezuela? ¿Cuánto duró este periodó democrático? Si es así, ¿no cabó su tumba ese mismo sistema? Porque hay un hecho: Chávez llegó al poder por vía democrática. Una democrática transición hacia la dictadura).
Aquí el artículo:
El maletín que teme Kirchner
A pocas semanas de las elecciones, el presidente argentino enfrenta el misterioso caso del empresario venezolano que intentó entrar ilegalmente con casi 800 mil dólares.
La sugestiva omisión de todo comentario a la lucha contra la corrupción en el discurso de lanzamiento de la fórmula presidencial de Cristina Fernández de Kirchner en el céntrico estadio del Luna Park, el martes por la noche, dio señales claras de cuál será la política oficial sobre el tema. Ni siquiera la referencia de la primera dama argentina a aprender de los “errores” habilitó la conveniente interpretación de que habría que limpiar de corruptos el gobierno antes de suceder a su marido, Néstor Kirchner, en la primera magistratura en las elecciones del 28 de octubre.
“Ninguno puede decir que hemos hecho todo bien; ahora o décadas atrás nos hemos equivocado”, dijo ante toda la primera plana de la administración nacional y de la provincias, entre los vítores de una nutrida militancia.
La única relación entre esa frase mínima y la reciente sucesión de revelaciones sobre mal desempeño y corrupción de sus funcionarios fue la palabra “error”. Así se refirieron los voceros gubernamentales cuando la prensa divulgó el reciente y más misterioso de los casos: el del maletín con casi 800 mil dólares que intentó ingresar al país un empresario venezolano subido a último momento a un avión charter rentado por funcionarios del cuestionado Ministerio de Planificación argentino, que traía de regreso a Buenos Aires a una comitiva oficial desde el aeropuerto de Maiquetía.
Los puntos oscuros del caso no se aclaran con el paso de los días, entorpecida la investigación por las irregularidades cometidas, al comienzo, por agentes de la Aduana y la justicia. A formalidades procesales que ponen en riesgo el valor de pruebas claves (como que el acta del secuestro del dinero carece de la firma de testigos) se sumó la falta de un juez, desde que se excusara sin motivos de peso (más allá de las aducidas críticas del gobierno a su moroso desempeño) la magistrada Marta Novatti. Eso no impidió que la fiscal María Luz Rivas pidiera el martes la detención de Guido Alejandro Antonini, aunque no hubiera por el momento juez en condiciones de librar la captura internacional del imputado por contrabando. Los abogados defensores del misterioso empresario con residencia en Miami y vínculos estrechos con el chavismo anunciaron que se presentaría a declarar en Buenos Aires si se lo pidieran.
Mientras la causa parece detenida -más allá de la intervención de la Unidad de Información Financiera (UFI) reclamada por la Fiscalía y el procurador General, Esteban Righi-, el único en pagar las consecuencias del ilícito fue Claudio Uberti, mano derecha del todopoderoso ministro de Planificación, Julio de Vido y el informal administrador de la cuantiosa relación comercial bilateral. Pero Uberti no fue despedido por las denuncias de acoso sexual en su contra o las muchas sospechas de comisiones ilegales entre funcionarios y empresarios de ambos países, sino por la pueril razón de haber sido él quien permitió que Antonini Wilson abordara (a pedido de Daniel Uzcateguy, hijo del vicepresidente de PDVSA, Petróleos de Venezuela) el Cessna Citation con capacidad para ocho pasajeros. En él viajaron, además, el titular del Enarsa (la empresa nacional de energía), Exequiel Espinosa y una asistente de Uberti, todos argentinos, y tres funcionarios de PDVSA.
Ahora, ¿qué fue, en concreto, lo que ocurrió? Al bajar del avión la madrugada del 4 de agosto, una joven agente de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (felicitada luego por su superior) insistió en pasar por el escáner las maletas de la delegación. La de Antonini Wilson fue la anteúltima y se le detectaron gruesos ladrillos. Cuando se le preguntó el contenido argumentó que eran libros. Al abrirla descubrieron dinero. El sospechado volvió a mentir diciendo que llevaba 60 mil dólares. Hubo intentos de soborno que la misma agente impidió gritando que denunciaría a todos si no se labraba el acta. En ella consta que hallaron 790,550 dólares que quedaron bajo custodia pública, y que su dueño abandonó para viajar sin problemas legales a Uruguay y de allí a Miami, donde reside en un exclusivo condominio de Key Biscaine y maneja varias firmas con la dirección legal de su propia casa.
Las oscuras hipótesis sobre el destino de ese dinero fueron alimentadas por el propio empresario que en el aeropuerto dijo ser un “soldado” que jamás diría el nombre de su jefe. Las versiones van desde “infracción tributaria” (así lo calificó la Aduana impidiendo su detención inmediata), “contrabando” (así calificó el episodio la primera jueza, al saberse que había mentido sobre el contenido del maletín), “lavado de dinero” (en esa dirección trabaja ahora la UFI), “financiamiento político” (la oposición venezolana acusa a Chávez de aportar a la campaña de sus amigos latinoamericanos, que en Argentina van desde el mismo gobierno hasta el dirigente de los desocupados (”piqueteros”) kirchnerista Luis D´Elia y las Madres de Plaza de Mayo), una “operación de inteligencia estadunidense” (descartada por la mayoría, pero sostenida por Hugo Chávez) o “sobornos” (los funcionarios venían de cerrar un acuerdo para la construcción de una planta regasificadora en Bolivia por unos 400 millones de dólares). En este último punto coinciden los voceros de Chávez y Kirchner: sugirieron que el imputado traía dinero para sobornos, pero por negocios personales.
Las coincidencias entre Caracas y Buenos Aires terminan ahí. Fuertemente cuestionado a once semanas de las elecciones nacionales, el presidente Kirchner llegó a reclamarle a Chávez durante la cumbre de Tarija, Bolivia, la semana pasada, que tomara una medida similar a la suya echando al vicepresidente de PDVSA, Diego Uzcateguy, cuyo hijo hizo subir a Antonini Wilson al avión. Chávez se mostró inflexible hasta ahora.
Privado de la solidaridad que Chávez nunca le escatimara, el presidente argentino debe afrontar el mayor escándalo de una sucesión vertiginosa. Apenas aplacado el caso Skanska (acusados por “mordidas” millonarias en la construcción de gasoductos tuvo que echar a dos estrechos colaboradores), renunció la ministra de Economía, Felisa Miceli, ante el descubrimiento de una bolsa con dinero en el baño de su despacho. Días antes, el gobierno había tenido que respaldar a la secretaria de Medio Ambiente, Romina Picolotti, acusada de mal desempeño y dilapidación de fondos públicos, entre otras razones, por el uso de aviones particulares.
Cristina Fernández de Kirchner sigue de cerca los pasos de su marido y se debate con él sobre la pertinencia de una limpieza de gabinete, en plena campaña. De la decisión, depende una porción importante de su próximo éxito o fracaso.
Según la organización internacional, sobre un total de 133 naciones, nuestro país se ubica en el 92do. lugar y figura como uno de los "ejemplos notables de empeoramiento"
La organización no gubernamental Transparency (transparencia) International difundió hoy el Indice Mundial de Percepción de la Corrupción (IMPC) correspondiente a 2003. Esta mañana, en la sede de Poder Ciudadano, su titular, Mario Rejtman Farah, fue el encargado de divulgar el informe de la organización que celebra este año una década de lucha contra la corrupción.
El IMPC mide el nivel de corrupción percibido durante el período 2001-2003 y clasifica a 133 países en un ranking que va de 1 a 10, siendo 10 el máximo para las naciones más transparentes y 1 para las más permeables a hechos de corrupción.
Retroceso argentino
La Argentina obtuvo un puntaje de 2,5 y figura en una lista junto con Bielorrusia, Chile, Canadá, Estados Unidos, Israel, Luxemburgo, Polonia y Zimbabwe como uno de los "ejemplos notables de empeoramiento".
El informe de Transparency señala que "nueve de cada diez países en vías de desarrollo necesitan urgentemente de apoyo práctico para luchar contra la corrupción".
El grado de corrupción se percibe como un factor dominante en Bangladesh, Nigeria, Haití, Paraguay, entre otros, países con menos de 2 puntos en el nuevo índice.
Entre las naciones mejor situadas, con una puntuación superior a 9, figuran Finlandia, Islandia, Dinamarca, Nueva Zelanda, Singapur y Suecia.
Para luchar contra ese flagelo, la ONG recomienda a las naciones ricos "proporcionar apoyo práctico a los gobiernos de países en vías de desarrollo que demuestren la voluntad política para luchar contra la corrupción."
Peter Eigen, presidente de la organización, consideró además que "aquellos países con un alto nivel de corrupción no deberían ser penalizados, puesto que necesitan urgentemente de apoyo".
"El nuevo IPC señala altos niveles de corrupción en varios países ricos así como en otros más pobres, haciendo imperativo que los países desarrollados hagan respetar las convenciones internacionales para combatir el soborno por parte de las compañías internacionales, y que las empresas privadas cumplan sus obligaciones ante la Convención Antisoborno de la OCDE, a saber cesar el soborno de funcionarios públicos alrededor del mundo", agregó Eigen.
Links:
http://www.clarin.com/diario/2006/11/06/elpais/p-00701.htm
http://luisvenegas.wordpress.com/2007/08/18/corrupcion-en-argentina/
http://www.reforma-politica.com.ar/rp/noticias.php?page=noticia-457
Lamentable!