Exorcistas contra demonios: polémica lucha
Los exorcismos no son prácticas del pasado en el seno de la Iglesia Católica, se siguen realizando en el siglo 21
¿Existen los demonios?, ¿Y el exorcismo?.
El pasado agosto se conoció, por medio de una emisora radio, que los agentes de policía de una comisaría de la localidad de Szczecin (norte de Polonia) enviaron un escrito al obispado del lugar para solicitar con urgencia la presencia en las dependencias policiales de un exorcista para que trate de expulsar a Satanás del cuerpo de un agente, al que consideraron “poseído del demonio”, y de esta manera “devolverle a la normalidad”.
Todo empezó cuando los policías detectaron un comportamiento extraño en el agente “poseído”, después de que éste comenzase a utilizar el extraño pseudónimo de “abogado del diablo” en un portal de Internet similar a Myspace. Ese fue el principio de una actitud inusual y perturbada.
Pérdida de fe
Aunque suene a película de terror –recuerden el largometraje norteamericano de gran éxito “El Exorcista”, dirigido por William S. Friedkin y protagonizada por Linda Blair–, y si bien los jefes de los policías polacos se negaron a comentar el incidente, los exorcismos se siguen practicando hoy regularmente en el seno de la Iglesia Católica.
Los expertos en la materia consideran que las razones de ello radican en la pérdida de fe, fenómeno que está en la génesis de la proliferación de prácticas oscuras y en el incremento consiguiente de las cifras de endemoniados. Misas negras, hechicería, brujería, ocultismo, espiritismo y ceremonias satánicas son algunas de las prácticas que están en la génesis del incremento del número de endemoniados.
Durante el III Congreso Nacional de Exorcistas y Auxiliares de Liberación, celebrado en julio de 2007 en México y al que asistieron un millar de exorcistas en la capital del país, se insistió en aclarar a los no iniciados la diferencia existente entre “endemoniado” (el que ha sido supuestamente invadido por demonios menores) y “poseído” (el que únicamente lo está por el Demonio Mayor, que es Satanás).
Mientras la teología actual define a Lucifer (Satanás, el Demonio o el Diablo) como “un ser espiritual cerrado al amor”, muchos cristianos ortodoxos se rigen aún por los textos del Antiguo Testamento según los cuales este arcángel, cegado por su orgullo, fue expulsado del paraíso por levantarse contra el Altísimo, y bajó después al planeta Tierra para tentar a Eva y sembrar el mal y la desgracia en el género humano.
Durante el encuentro en la capital mexicana, Jesús Yáñez, auxiliar del sacerdote Pedro Mendoza Pantoja, coordinador general de exorcistas de la arquidiócesis de México, explicó que, según la doctrina católica, en “la guerra que hubo en el Cielo” no sólo cayó Satanás, sino también demonios menores que le siguieron.
Sólo tres poseídos
Mientras los casos de endemoniados son numerosos, los casos de posesión son mucho más raros. De hecho el papa Juan Pablo II solamente reconoció tres durante su largo pontificado de 27 años. La Iglesia justifica el incremento de casos de endemoniados en que las gentes están dando la espalda al Ser Supremo y recurren a prácticas prohibidas en busca de salud, de progreso material, poder o sexo.
Mientras, Benedicto XVI, sucesor de Wojtyla en el Pontificado y afamado teólogo, avala la práctica de exorcismos en contra de lo que pueda pensarse.
Cautos ante los errores cometidos por la Iglesia en el pasado, los exorcistas del siglo 21 tratan de distinguir los casos de personas endemoniadas con enfermedades mentales. Por esa razón, y como medida preventiva, toda persona que es llevada ante un exorcista para que le saque los demonios del cuerpo es transferida primero a un psicólogo o psiquiatra para determinar si el origen del problema es psíquico.
Si el afectado no responde al tratamiento médico es sometido a continuación a un protocolo de exorcismo y que comprende los cuatro criterios de discernimiento de posesión demoníaca:
1 Manifestación por parte del posible endemoniado de sentimiento de aberración hacia los símbolos sagrados (la Santísima Trinidad, la Virgen María, los santos, la cruz, el agua bendita).
2 Detección en el sujeto de fenómenos paranormales (levitaciones, telepatías, combustiones espontáneas, teletransportaciones).
3 Adivinación inexplicable de detalles del pasado del exorcista por parte del afectado.
4 Don de lenguas espontáneo del
poseso.
MITOLOGÍA Y PROFETAS
El mito de Lucifer como encarnación de las fuerzas malignas ha provocado siempre una irresistible atracción. La mitología y los escritos de los profetas del Antiguo Testamento se cruzan en los tratados de aproximación a quien los devotos consideran primer causante de los principales males que atribulan al género humano.
Sin embargo, las tres religiones monoteístas tienen una concepción distinta de la encarnación del mal. Para los musulmanes, el Diablo es un ser malévolo pero nunca un ángel pues el Corán especifica que un ser de estas características es incapaz de rebelarse. Y mientras los cristianos identifican a Lucifer con Satán, los judíos hacen una notable distinción entre ambos. Los escritos sagrados hebreos indican que el primero es un ser maligno y el segundo una especie de “fiscal celestial” que asesora a Yaveh en el papel de acusador de los pecados de los hombres.
La demonología ha estado presente en los últimos tiempos no sólo en el ámbito del cine de terror sino también en los de la parapsicología, la literatura y el arte. Al incluirlo en la teología más avanzada, Lavatori recuerda que al Demonio no hay que representarlo como un animal antropomórfico sino como un “ser espiritual cerrado al amor”. También se muestra optimista al recordar que existen tres límites que garantizan que “Satanás actúe pero no venza”: que el Diablo hace sólo aquello que Dios le permite; el libre albedrío de los hombres y “la cruz y la resurrección de Cristo”.
F:http://www.vanguardia.com.mx/diario/noticia/sociedad/vidayarte/exorcistas_contra_demonios:_polemica_lucha/241887
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