Los argentinos siempre sorprendemos. A la crisis colosal aquí le oponemos un colosal éxodo festivo de fin de semana largo; al vaciamiento económico mundial le oponemos las parrillas llenas de asado. Aumentan los peajes y los empachamos de más autos. Ahora el dólar entra en epidemia y su matriz está en peligro y en lugar de desprendernos de los dólares corremos a buscar dólares desesperados. Entra en crisis la economía brasileña, se devalúa su moneda, y en lugar de sentir alguna solidaridad fraterna, planeamos ir a veranear a Brasil porque saldrá más barato. Si sabemos que el tesoro nacional está sólido, nos entretiene sospechar que está en riesgos. En lugar de hacerle caso a análisis conscientes con optimismo, nos atrae más hacerle caso a los inconscientes que se alegran con el derrumbe. Por oponerse a un Gobierno somos capaces de desear que se hunda todo, incluyéndonos. Somos raros. Hasta ayer estábamos sorprendidos por el escándalo de la valija política. Y ahora no nos sorprende el estrellato de la aduanera que controló el equipaje. De esa anónima función burocrática, de un día para otro la chica se destapa. Y con un trasero y un cuerpo de vedette criada a gimnasio y a caño- y no a Aduana- súbitamente se gradúa de modelo y no para de salir en televisión y en desfiles. ¿No es raro que por una casualidad valijera se revele en sus dones de exhibicionismo mediático? Pero lo más raro sigue siendo el 12 de octubre. Fecha contradictoria. Nos liberamos de la corona española, pero celebramos la América que colonizó la corona.
Como si los franceses festejaran la derrota de Waterloo. O si Nito Artaza saliera a vivar el día del corralito.
Lo digo porque al día en que América fue invadida y sus habitantes colonizados o exterminados, en lugar de llorarle sus muertos le oponemos la histórica celebración de los profanadores. Y en vez de hacer el duelo en recuerdo de razas indígenas oprimidas por el conquistador blanco, consagramos la raza gloriosa de los victimarios. Y le llamamos Madre patria a la tierra de los conquistadores. ¿Le llamaríamos también Madre Patria al planeta de donde pudieran venir extraterrestres a amansarnos y a hacer que nos volvamos de color verde? Pero todo esto es antiguo. Pero no las noticias del mundo. Fidel Castro elogia a Obama y tendemos a creer que es sincero. No se nos ocurre pensar que Fidel sabe que lo que él desea los votantes norteamericanos lo rechazan. A lo mejor lo que quiere Fidel, simulando apoyar a Obama, es que elijan otra vez a los Republicanos para que no salgan más del fracaso. Y otra curiosidad. Creímos a pie juntillas, cuando nos decían que la economía de los países ricos era rica. Pero resulta que fue una mentira. Entonces ¿por qué ahora vamos a creerles cuando dicen que están en ruinas? Si a lo mejor nos engañan para asustarnos. Tal vez nos inculquen a dejar de desconfiar de los países ricos porque son pobres. Vaya a saberse qué se traen entre manos.
Autor: Olrnado Barone
Fuente: http://continental.com.ar/noticias/689052.asp