La Vida y el Cuerpo Humano
Los seres vivos se clasificaron desde antiguo en dos reinos: vegetal y animal. Pero muchos microorganismos no encajan en ninguna de esas categorías, por lo que Haeckel propuso en 1866 el reino protista que incluía protozoarios, algas, hongos y bacterias (los virus no se conocían aún en esa época). Con el tiempo, los protistas se subdividieron en eucariotas (organismos superiores, unicelulares o multicelulares con núcleo) y en procariotas (organismos inferiores, sin núcleo). Las procariotas son las bacterias (incluyendo las cianobacterias o algas azules). Los virus no se incluyen en ninguno de esos grupos, ya que no son células. Resumiendo, los microorganismos se clasifican en virus y protistas eucariotas o procariotas. Las algas son eucariotas y fotosintéticas (pero no son plantas) cuyo tamaño varía desde el fitoplancton unicelular hasta grandes algas marinas multicelulares. Por su parte, los hongos son eucariotas no fotosintéticos y se alimentan de materia orgánica en descomposición (saprofitos). Los hongos pueden ser mohos (hongos filamentosos), levaduras (hongos unicelulares no filamentosos) y setas (hongos macroscópicos). Por último, los protozoarios (como la Amoeba y el Paramecium) son organismos unicelulares depredadores de bacterias y se les encuentra allí donde abunden las bacterias. Estos organismos son fundamentales para la vida y en un gramo de suelo agrícola rico podemos encontrar 2500 millones de bacterias, 500000 hongos, 50000 algas y 30000 protozoarios. En el agua limpia no hay muchos microorganismos pero sí puede haber gran variedad de especies. Algunos microorganismos son patógenos, un descubrimiento bastante reciente ya que fueron observados por primera vez en el siglo XVII por el holandés Leeuwenhoek. En el siglo XVI se pensaba que los medios de trasmisión de enfermedades eran gases y no microorganismos, incluso tras las observaciones de Fracastoro sobre las enfermedades contagiosas.
La cafeína es la sustancia estimulante del café y del té. La cafeína de una taza de café alcanza el cerebro en sólo 30 minutos, pero continúa estimulando el sistema nervioso durante más de 8 horas. Básicamente lo que hace en el organismo es incrementar la producción de energía (en forma de ATF, adenosintrifosfato). Similar a la cafeína es el estimulante del chocolate, la teobromina.
Algunos atribuyen al médico inglés William Harvey (1578-1657) el descubrimiento de la circulación de la sangre, que publicó su descubrimiento en 1628. Hasta entonces, se creía que la sangre estaba estática sin moverse y el papel del corazón no se conocía plenamente. No obstante, otros creen que la primera referencia sobre la circulación de la sangre pertenece al médico y teólogo español Miguel Servet (1511-1553) que la describió de forma incompleta y que parece ser que observó la circulación pulmonar de la sangre. Miguel Servet murió quemado vivo por condena de la inquisición, acusado por Calvino. Sin embargo, existe una descripción semejante a la de Servet escrita en el siglo XIII por el musulmán Ibn al-Nafis. También hay que citar, como referencias a la circulación sanguínea anteriores a la de Harvey, la de los anatomistas italianos Colombo (1520-1559) y Aranzio (1530-1589), que observaron la llegada al corazón de la sangre.
Los glóbulos rojos de nuestra sangre son creados en la médula ósea, en el interior de algunos largos huesos, a un ritmo de unos 140.000 por minuto. Después de vivir unos pocos meses (unos 120 días) son destruidos por el hígado. Los glóbulos rojos son las únicas células del cuerpo humano sin núcleo, ya que aunque tienen núcleo cuando son creadas éste es expulsado poco después. Esta es la razón de su efímera existencia puesto que, al no tener núcleo, no pueden curarse posibles daños.
Beber agua de mar no quita la sed, sino que la aumenta. La razón de esto estriba en que el riñón no puede producir orina con una concentración de sales de más de un 2%. El agua de mar tiene aproximadamente un 3% de sal, por lo que si la bebemos para calmar la sed, los riñones tienen que retirar agua de nuestro cuerpo para diluir la sal extra y esto nos hace sentir más sedientos.
La ciencia del deporte, como todas las ciencias, tiene muchas incógnitas que descubrir. Por ejemplo, es un misterio aún no clarificado totalmente el origen de las agujetas que se producen cuando forzamos a nuestros músculos a trabajar más de lo acostumbrado. Aunque su origen es incierto, tradicionalmente se le ha dado la siguiente explicación: Las células musculares producen su energía por respiración utilizando oxígeno. En el proceso de la respiración celular un carbohidrato, la glucosa, es descompuesto en agua y dióxido de carbono utilizando la energía de esas uniones para formar ATF (adenosintrifosfato), que es, la energía que utiliza la célula. Sin embargo, cuando una célula muscular se ve privada de todo el alimento que necesita (cuando se le exige trabajar duramente, por ejemplo) entonces, procede a conseguir su energía por otro método: La fermentación. Un producto de la fermentación es el ácido láctico que es el causante del típico dolor y rigidez muscular de las agujetas. Una solución es el ejercicio muscular de forma regular, para incrementar así regularmente la capacidad del cuerpo de proporcionar alimento (oxígeno) a las células. Otra solución es aumentar la ingestión de glucosa (azúcares) para que las células la puedan utilizar como alimento.
Otras incógnitas son las causas del flato (dolor abdominal que surge al correr) o de los calambres musculares.
El proceso de respiración celular es el proceso inverso a la fotosíntesis. La respiración tiene como objetivo obtener energía y utiliza oxígeno y un carbohidrato (por ejemplo glucosa o almidón) para producir agua, dióxido de carbono y la energía deseada. En cambio, la fotosíntesis utiliza agua (H2O), dióxido de carbono (CO2) y energía (solar) para producir oxígeno y carbohidratos. La fotosíntesis transforma energía luminosa en energía química. O sea, la luz provoca una reacción química que transforma parte de la energía lumínica en energía química. Esta transformación no es muy eficiente y se sitúa, normalmente, entre el 0.1% y el 3.0%. La respiración ocurre en la mayoría de las células vegetales y animales tanto de día como de noche, mientras que la fotosíntesis necesita luz y sólo ocurre en las partes verdes de las plantas, las cuales contienen clorofila que es la sustancia que les da el color verde. Se puede simplificar diciendo que la fotosíntesis es un proceso productivo y la respiración es un proceso destructivo. Por ejemplo, si las temperaturas son más altas de lo necesario, la respiración de una planta se puede incrementar incluso por encima del nivel de la fotosíntesis, de forma que los productos de la fotosíntesis se están empleando más rápidamente de lo que se están elaborando. En ese caso, el crecimiento de la planta se detiene ya que para que haya crecimiento es necesario que la fotosíntesis sea superior a la respiración. Con bajas temperaturas la fotosíntesis se reduce, por lo que también la planta reduciría su crecimiento. La disponibilidad de dióxido de carbono puede ser también un factor limitante para el proceso de la fotosíntesis. Por ejemplo, en algunos invernaderos de rosas, claveles y otros cultivos similares se incrementa la producción enriqueciendo el aire con CO2. Por último, hay que tener en cuenta que la glucosa elaborada durante el proceso de la fotosíntesis no se acumula tal cual en la mayoría de las células de las plantas verdes sino que, o bien se emplea como fuente de energía química para las plantas, o bien se transforma en otras moléculas (sacarosa, almidón, grasas...) que se almacena en diversas partes de la planta (frutos, tubérculos, semillas...). La glucosa también puede transformarse en celulosa, la cual se emplea en la construcción de la pared celular de la planta.
Toda la energía que provoca la vida en la Tierra se debe al Sol: Las plantas, mediante la fotosíntesis, utilizan la luz solar y dióxido de carbono (de la atmósfera) para producir oxígeno (que va a la atmósfera) y carbohidratos (azúcares que utilizan como alimento). Posteriormente, algunos animales ingieren plantas y utilizan los carbohidratos y el oxígeno de la atmósfera (por la respiración) para producir energía, agua y dióxido de carbono (que vuelve a la atmósfera).
La sensación del déjà vu se produce cuando la experiencia que estamos viviendo nos produce una sensación de familiaridad, como si ya la hubiéramos vivido con anterioridad. Los científicos no saben explicar el porqué del déjà vu y tienen diversas hipótesis. La hipótesis más extendida afirma que esa sensación se produce cuando el cerebro recuerda alguna situación muy parecida, aunque no sea idéntica. En lo que coinciden todos los científicos es en que no se debe a que hayamos vivido ese mismo momento con anterioridad (en otra vida o reencarnación anterior...).
El hierro (Fe) es un mineral que necesitan los seres humanos para vivir. Entre otras enfermedades, la carencia de hierro produce anemia, cuyos síntomas principales son fatiga y palidez. El hierro es fundamental para formar la hemoglobina de la sangre, sustancia que transporta el oxígeno y da color a la sangre. Las mujeres pierden más hierro que los hombres debido a la menstruación, por lo que deben ingerir mayor cantidad de este mineral. El hierro es difícil de asimilar por lo que la mayor parte del hierro ingerido no es aprovechado. Para aprovecharlo mejor es ideal ingerir Vitamina C (naranja, limón, pomelo, kiwi...). El hierro de origen animal se asimila más fácilmente que el de origen vegetal. Algunos alimentos con hierro son los siguientes, poniendo entre paréntesis la cantidad de hierro que contienen 100 gr. de porción comestible: Almejas, chirlas o berberechos (24 mg.), Morcilla (14 mg.), Pistachos (7.3 mg.), Lentejas (7.1 mg.), Garbanzos y judías (6.7 mg.), Pipas de girasol (6.4 mg.), Hígado de ternera (5 mg.), Almendras (4.2 mg.) y Nueces, Huevos y Chocolate (menos de 3 mg.).
El cuerpo humano tiene 206 huesos. Concentrados, principalmente en los siguientes grupos: 118 en las extremidades inferiores y superiores, 28 en el cráneo (incluyendo los huesos del oído), 26 las vértebras y 24 las costillas.
El ser humano (Homo sapiens) es el único miembro vivo de su Familia, Género y Especie. La clasificación del ser humano es: Reino animal, Filum cordados, Subfilum vertebrados, Clase mamíferos, Orden primates, Familia homínidos, Género homo y Especie sapiens.
Si los miembros de la Familia homínidos los llamamos humanos, el primer humano fue el del Género Australopithecus, que caminaba erguido, medía unos 90 cm. de altura, vivió hace entre 4 y 1.5 millones de años y sus primeros fósiles fueron encontrados en África. Dentro de ese Género existieron varias Especies, como la afarensis. En otra rama de nuestro árbol genealógico, dentro del Género homo existieron varias Especies: El homo habilis (fabricante de herramientas, aparece en África hace 2 millones de años), el homo erectus (hombre erguido, aparece en África hace 1.7 millones de años), el homo neanderthalensis (el Hombre de Neanderthal, aparece en Europa hace 120 mil años y su nombre viene del río Neander de Alemania). Nuestra propia especie, homo sapiens (hombre sabio) apareció en África hace 150 mil años o tal vez más. En Francia fue encontrado el Hombre de Cro-Magnon, primer homo sapiens sapiens (hace unos 40 mil años).
En 1999 fueron encontrados en Etiopía (África) restos del llamado Australopithecus garhi, palabra que en el dialecto local significa "sorpresa". Parece ser que éste es el homínido más cercano a nuestra especie. Tenía brazos largos pero sus piernas tenían el tamaño de los seres humanos.
El humano más antiguo encontrado es una joven hembra llamada Lucy, un australopithecus afarensis cuyos restos fueron hallados en Etiopía en 1974 por Donald Johansson. El nombre de Lucy proviene de que sus descubridores celebraron el hallazgo con una fiesta junto al fuego que duró toda la noche y en la que sonó repetidamente la canción Lucy in the Sky with Diamonds de los Beatles.
El ser humano (Homo sapiens) compartiría el 99.8% de su ADN con otros individuos humanos. Sin embargo con los chimpancés (Pan troglodytes) sólo se comparte el 98.4% y con los gorilas (Gorilla gorilla) el 98.3%, aunque algunos estudios modifican esos porcentajes (incluso situándolos por encima del 99%). Lo que es evidente para los científicos es que los chimpancés (y también los chimpancés enanos o bonobos, Pan paniscus) son nuestros parientes más cercanos, seguidos de gorilas y un poco más lejos de orangutanes (Pongo pygmaeus). Comparando chimpancés y gorilas se descubren relativamente grandes diferencias, lo que indica que también nosotros somos el pariente más cercano del chimpancé. Por todo esto, algunos científicos genetistas han pedido que los chimpancés sean reclasificados como especie dentro del género Homo, al que pertenecemos los humanos.
Independientemente de su clasificación taxonómica, existe un grupo de científicos y ciudadanos agrupados en el llamado Proyecto Gran Simio (Great Ape Project, www.proyectogransimio.org), organización fundada por Peter singer y Paola Cavalieri que pide otorgar a los antropoides no humanos la protección moral y legal de la que, actualmente solo gozan los seres humanos. Su objetivo básico es que los grandes simios (chimpancés, bonobos, gorilas y orangutanes) tengan derechos básicos, no los derechos humanos sino derechos tales como el derecho a la vida, a la libertad y a no ser torturados en experimentos o con otros objetivos.
Todas las moléculas de los sistemas vivos están formadas, principalmente, por 6 elementos químicos: Carbono (C), Hidrógeno (H), Nitrógeno (N), Oxígeno (O), Fósforo (P) y Azufre (S).
Las proteínas son la base para la formación del pelo, las uñas, la lana, la seda, los tendones y los cartílagos. Las proteínas se forman a partir de los aminoácidos. En el laboratorio se pueden formar muchos aminoácidos, pero en todos los sistemas vivos de la Tierra sus proteínas están formadas a partir de 20 aminoácidos: ácido aspártico, ácido glutámico, alanina, arginina, asparagina, cisteína, fenilalanina, glicina, glutamina, histidina, isoleucina, leucina, lisina, metiona, prolina, serina, tirosina, treonina, triptofano y valina.
El cuerpo humano contiene aproximadamente 10 billones de células. Las células son la unidad fundamental de la vida y todos los organismos vivos están formados por células de un tamaño de alrededor de 0.001 centímetros. A pesar de la complejidad de algunos organismos vivos, todos ellos comienzan siendo una célula, y su crecimiento se debe al crecimiento celular y a la división celular (o mitosis). Aunque se sabe mucho sobre el funcionamiento de las células, la mayor parte de los procesos celulares siguen siendo todavía un misterio.
En número de cromosomas es una característica básica y fija en cualquier especie. Así, si un individuo de una especie no tiene el número de cromosomas de su especie este será un individuo anormal. El ser humano tiene 46 cromosomas (23 pares), los mosquitos tienen 6, los perros 78, los peces de colores tienen 94 y las calabazas 18. El organismo con más cromosomas conocido es una especie de helecho (Ophioglussum recitulatum) con 1260 cromosomas. La especie con menos cromosomas es una especie de hormiga (Myrmecia pilosula) en la cual las obreras tienen un sólo cromosoma.
Los cromosomas son donde se almacena el material genético de la célula y su número suele ser par porque la mitad procede del padre y la otra mitad de la madre. En los cromosomas están los genes, los cuales están constituidos por ADN (ácido desoxirribonucleico) y son la unidad básica de la herencia. La molécula de ADN está formada por dos cadenas (de nucleótidos) enrolladas entre sí a modo de escalera de caracol y es una de las moléculas de mayor tamaño. De hecho, los cromosomas pueden verse a través de un microscopio óptico. Los cromosomas se localizan en el núcleo de todas las células de un ser vivo y en todas esas células está presente la misma información genética. O sea, los cromosomas de las células de un ojo son los mismos que los cromosomas de un músculo, pero los genes de los cromosomas saben su función específica según el tejido en el que estén. La excepción a esta regla son los gametos o células reproductoras que tienen sólo la mitad de los cromosomas.
Las células se multiplican en un proceso llamado mitosis en el que el material genético se copia, obteniendo dos células genéticamente idénticas a la original. Los gametos o células reproductoras son células haploides porque tienen tan sólo la mitad de los cromosomas (n) ya que, al estar destinados a la reproducción, la otra mitad de los genes los pondrá el gameto del otro sexo al que se una. Ejemplos de gametos masculinos son los espermatozoides humanos o el polen de una flor, mientras que los gametos femeninos son el óvulo humano o el huevo del interior del pistilo de una flor. Al unirse dos gametos de distinto sexo forman el cigoto, el cual es ya una célula diploide, es decir con un número de cromosomas par (2n) que debe corresponder al de su especie. El proceso para la obtención de los gametos se llama meiosis y consiste en obtener una célula haploide (con la mitad de los cromosomas normales) a partir de una célula diploide (la cual tiene el número de cromosomas par propio de su especie). En algunas especies los gametos conservan el número de cromosomas total 2n y los individuos se reproducen por partenogénesis (sin fecundación). La partenogénesis puede ser accidental, obligatoria constante u obligatoria cíclica, y está muy extendida entre los insectos pero también existe en algunos crustáceos. Por ejemplo, los áfidos o afídidos (pulgones) pueden reproducirse de esta forma algunas generaciones alternándose con generaciones con fecundación. Las abejas reproducen por fecundación normal a los individuos hembra (las obreras), mientras que reproducen por partenogénesis a los individuos macho, pero con la peculiaridad de que éstos son haploides. En los vertebrados existen especies de lagartos y peces compuestas únicamente de hembras partenogenéticas.
Los genes son la unidad básica de la herencia y, formando parte de los cromosomas del núcleo de cada célula, controlan las características del ser vivo que los posee. Un gen es un segmento de ADN. Cada gen puede adoptar distintas formas para situarse en un lugar concreto (o locus) dentro de un cromosoma particular. Las distintas formas posibles de un mismo gen se llaman alelos. Los genes se disponen en pares (procedentes del progenitor masculino y femenino respectivamente) conocidos como genotipo, lo que significa que cada carácter o fenotipo (color, altura...) está controlado por dos genes (como mínimo). Si ambos genes son idénticos se dice que es homocigota para ese carácter y en caso contrario se llamará heterocigota. Por ejemplo, una planta puede tener un gen responsable del color de sus flores, las cuales pueden ser rojas (gen r) o blancas (gen b). En este caso, las plantas homocigotas para ese carácter pueden tener el par de genes rr (ambos rojos) o bien bb (ambos blancos) y, en ese caso las flores serán rojas y blancas respectivamente. En plantas heterocigotas su genotipo puede ser rb (o lo que es lo mismo br), y en ambos casos si los efectos de los genes son aditivos (genes codominantes) entonces nos encontraremos con plantas híbridas de flores rosas (ni rojas ni blancas). Puede ocurrir que exista un gen dominante y otro recesivo. En ese caso, los individuos heterocigotos manifiestan el gen dominante, aunque el gen recesivo pueden heredarlo sus hijos. En el caso de las plantas anteriores, si suponemos que el gen dominante es el gen r, entonces los individuos rb tendrán flores rojas pero el gen b lo pueden heredar sus descendientes que pueden ser de flores blancas.
Las leyes de Mendel controlan la transmisión de los caracteres hereditarios y fueron enunciadas por Mendel (1822-1884), botánico y sacerdote austríaco, tras sus ensayos con guisantes. Aunque el término "gen" fue creado en 1911 por Johannsen, Mendel en sus pruebas llegó a la conclusión de que el cruce de individuos homocigotos puros rr con individuos homocigotos puros bb produce que todos sus hijos sean híbridos rb. Pero si cruzamos dos individuos rb el resultado puede ser rr (25% de posibilidades), bb (otro 25%) y rb (50%). Obsérvese que si cruzamos dos plantas híbridas con el gen r como dominante, sólo el 25% serán de flores blancas, mientras que el 75% de los descendientes serán de flores rojas (25% homocigotas o puras y 50% heterocigotas o híbridas). En ocasiones el resultado de la herencia sobre un carácter se complica porque sobre ese carácter pueden influir diversos pares de genes. Por ejemplo, al altura de los girasoles está genéticamente controlada por varios pares de genes y por eso los girasoles presentan un amplio rango de alturas, dependiendo de la combinación de esos pares de genes.
Precisamente en la especie humana ocurre un extraño caso en el que los individuos heterocigotos para un carácter tienen ventaja. La anemia falciforme es una enfermedad que hace estragos en las regiones de África donde impera el paludismo. Los humanos homocigotos en cierto par de genes padecen esa anemia y los heterocigotos no padecen ni esa enfermedad ni el paludismo.
Algunas plantas tienen la capacidad de poder fecundarse a sí mismo: Esto es la autopolinización. Por el contrario, la polinización cruzada ocurre cuando los dos gametos (o células reproductoras), el huevo y el polen, proceden de distintos individuos. La polinización cruzada produce individuos que tienen los genes distintos de sus progenitores y por tanto serán individuos con distintas características (distinto sabor de sus frutos, por ejemplo). La autopolinización de plantas homocigotas produce individuos idénticos a los progenitores. Esto explica porqué una semilla de manzana (o casi de cualquier otro frutal) produce un árbol muy diferente del árbol que originó dicha semilla pero, en cambio, una semilla de soja origina una planta casi idéntica a su planta progenitora. No se dice "totalmente idéntica" porque de los miles de pares de genes de la planta pudiera ocurrir que algunos pares de genes fueran diferentes (heterocigotos). Tomemos un par de genes particulares y apliquemos las leyes de Mendel: Supongamos que una planta heterocigota tiene el par de genes distintos Aa y se fecunda a sí mismo por autopolinización. Entonces los descendientes pueden ser AA (25%), aa (25%) y Aa (50%):
Si los individuos homocigotos (AA y aa) se vuelven a reproducir por autopolinización, sus descendientes también serán homocigotos: serán idénticos a la planta progenitora para ese par de genes.
Si los individuos heterocigotos (Aa) se vuelven a reproducir por autopolinización, ocurre lo mismo que antes: AA (25%), aa (25%) y Aa (50%).
En conclusión, en cada generación hay el 50% de posibilidades de que la planta descendiente sea homocigota para un par de genes. Si aplicamos esto para todos los pares de genes, se obtiene estadísticamente que en 7 u 8 generaciones de autopolinización, obtenemos individuos homocigotos en todos sus genes, también llamados líneas puras. Lo bueno de ese tipo de individuos es que sus hijos serán genéticamente iguales (clones) a la planta progenitora, conservando sus características. Lo malo es que, a veces, las líneas puras presentan plantas poco vigorosas (como en el caso del maíz). En ese caso, se pueden cruzar dos líneas puras resultando un híbrido entre las líneas.
Hay que tener en cuenta que las plantas que normalmente se reproducen por autopolinización (como la soja, el tomate, el pepino o el melón) se pueden reproducir por polinización cruzada de forma accidental. Las plantas que se suelen reproducir por polinización cruzada (como los frutales o el maíz) se les puede forzar a una autopolinización durante 7 u 8 generaciones seleccionando las características deseadas en los individuos de cada generación, pero esto es viable en plantas como el maíz que maduran en un año. Así se pueden generar variedades nuevas de una misma especie. En los frutales esto es muy complicado porque cada árbol plantado de semilla necesita varios años para producir los primeros frutos. Por eso, para reproducir los frutales se utiliza la técnica del injerto. En el injerto se usa un árbol plantado de semilla que hace de patrón y pone las raíces, y a éste se le acoplan ramas del árbol que deseamos reproducir. Así, un árbol pone las raíces y otro las ramas. Como las ramas son las que producen los frutos, los frutos serán genéticamente idénticos al árbol que donó la rama. O sea, casi todas las frutas que comemos y que se venden en los mercados proceden de árboles injertados y si plantamos un árbol frutal de una semilla, lo más probable será que sus frutos no se parezcan (en sabor, o tamaño, o color...) a los de la fruta de donde se obtuvo la semilla.
Una mutación es una alteración repentina de un gen, que puede hacer que el individuo que tiene la mutación tenga características distintas de las esperadas. La mayoría de las mutaciones son indeseables, pero algunas presentan características benéficas. Si en una planta se produce una mutación benéfica, puede ser difícil de transmitir dicha mutación a sus descendientes, porque la mayoría de las mutaciones producen genes recesivos y, por eso, las mutaciones son difíciles de detectar. Si la planta se puede reproducir asexualmente, sin semillas (por esquejes o injertos, por ejemplo), entonces podremos reproducir ejemplares con dicha mutación. Muchas variedades de manzana, por ejemplo, se considera que fueron originados por una mutación en un árbol. A partir de ahí, se propagó la variedad injertando la rama con la mutación en otros árboles.
Hoy día, se juega peligrosamente con los genes y es posible incrementar el número de mutaciones mediante la radiación o usando sustancias químicas (mutágenos). Incluso hay productos químicos (la colchicina) que genera plantas con cuatro juegos de cromosomas (4n), llamadas tetraploides, y que, a veces, tienen hojas, flores o frutos de mayor tamaño.
La ingeniería genética permite intercambiar genes entre especies. Esto es posible porque el sistema de codificación genética es igual en todos los animales, plantas y microorganismos. Así, un trozo de ADN de un animal se puede insertar en el ADN de una planta y ello tiene perfecto sentido para la célula receptora. El resultado son variedades (de plantas o animales), que la naturaleza jamás hubiera producido y que se pretende que tengan características beneficiosas para los humanos. Estos organismos se llaman OMG (Organismos Manipulados Genéticamente) o transgénicos. Las bondades de estos organismos son discutidas por distintos grupos y objetivamente es difícil situarse en una u otra postura. Es cierto que gracias a la ingeniería genética se han producido vacunas, antibióticos y otras sustancias útiles, así como plantas resistentes a ciertos pesticidas, insectos o enfermedades, y plantas con mejoras en sus características. Sin embargo, no es posible evaluar las consecuencias de la liberación en la naturaleza de esos genes modificados artificialmente. Esto es lo que se conoce como "contaminación genética" y amenaza con hacer desaparecer algunas variedades de algunas plantas que se han conservado durante siglos. Se han detectado casos en los que bandadas de mariposas han muerto al cruzar un campo plantado con variedades de plantas transgénicas y se han documentado casos de alergias producidas por ingerir productos transgénicos. La mayoría de los consumidores europeos rechazan el consumo de productos transgénicos. Sin embargo, en España por ejemplo, se plantan variedades transgénicas con pocas trabas burocráticas. Los ecologistas opinan que se está efectuando un experimento a nivel mundial con consecuencias impredecibles y sin la posibilidad de marcha atrás. Por otra parte, los defensores de estas tecnologías suelen ser las empresas o científicos que los producen, o las que venden los pesticidas que deben usarse en esas variedades transgénicas.
Incluso aunque sean productos realmente beneficiosos, las empresas que los producen no lo hacen por caridad sino para su propio beneficio comercial, dándose casos de empresas que venden sus semillas y los productos químicos que deben usarse con ellas y, además, con la necesidad de comprarle a ellos semillas cada año pues las semillas que se producen son estériles. En algunos casos los agricultores abusan de los productos químicos ya que éstos son inocuos para la variedad transgénica, por lo que se contaminan más aún las tierras y las aguas subterráneas. Algunos ven los OMG como la solución al hambre del mundo, pero los científicos estadounidenses Nebel y Wrigth, en su libro "Ciencias Ambientales: Ecología y Desarrollo Sostenible", afirman: "Nuestro planeta produce suficientes alimentos para todos los seres humanos de la actualidad. La gente que sufre de hambre o desnutrición carece de dinero para comprar comida, o de tierras adecuadas para cultivar. Si por algún milagro la producción mundial de alimentos se duplicara el próximo año, la situación de casi todos los que padecen de hambre y extrema pobreza no cambiaría (...), [porque] los alimentos (...) fluyen en la dirección de la demanda, no de las necesidades nutricionales". Además, afirman que "no hacen falta ciencias ni tecnologías nuevas para aliviar el hambre y al mismo tiempo promover la sostenibilidad cuando cultivamos nuestro sustento". Lo que no puede negarse es que mientras muchos países padecen desnutrición grave, en otros los alimentos sobran: Unos se tiran y otros se consumen sin medida provocando problemas de sobrepeso.
Un grupo sanguíneo es una forma de clasificar los distintos tipos de sangre según los antígenos que existan en ella. Existen muchos tipos de sistemas, pero los más utilizados son dos: El sistema AB0 y el sistema Rh. Otros sistemas son el MN, Hh o Bombay, Landsteiner-Wiener y muchos otros. El sistema AB0 fue definido por el austríaco Karl Landsteiner, Nobel de Medicina en 1930, y efectúa una clasificación en 4 tipos de sangre: A, B, AB y 0 (cero). Los tipos A y B expresan cierto tipo particular de antígenos, el tipo AB expresa ambos tipos de antígenos y el tipo 0 no expresa ninguno de esos dos tipos de antígenos. Esta es la razón por la que con sangre de tipo 0 puede hacerse una transfusión a un paciente con sangre de cualquier otro tipo. Por su parte, la sangre tipo A puede usarse en pacientes A y AB, la sangre B puede usarse con pacientes B y AB y, por último, la sangre AB sólo puede usarse en pacientes AB. A parte de eso también hay que tener en cuenta el factor Rh. El sistema Rh recibe su nombre del animal donde fue identificado esta cualidad por primera vez, el Macaco rhesus. El factor Rh puede estar presente (Rh+, positivo) o ausente (Rh-, negativo) y no debe hacerse una transfusión de Rh+ a una persona con Rh-, pero sí a la inversa. Si una madre Rh- concibe un hijo Rh+, los anticuerpos de la sangre materna destruyen la sangre del hijo, lo cual se conoce como enfermedad del Rh y se trata realizando una transfusión con sangre de niños que sobrevivieron a este hecho. Con estas dos clasificaciones obtenemos que el grupo sanguíneo más frecuente en la población humana es el 0+, seguido del A-. Los tipos más raros son el AB- y el B-.
Las transfusiones sanguíneas consisten en inyectar sangre a un enfermo que la necesite. Son muy utilizadas en todo tipo de operaciones médicas, utilizando, normalmente, la sangre de donantes altruistas que, con su generosidad permiten que puedan efectuarse operaciones con éxito. Sin embargo, los distintos tipos de sangre imposibilitan que estas transfusiones puedan efectuarse sin control, pues existen grupos de sangre incompatibles. Por ejemplo, los grupos sanguíneos que tienen el llamado factor Rh, o con Rh positivo (+), no pueden ser donantes de grupos sanguíneos sin ese factor, o con Rh negativo (-), mientras que sí puede efectuarse lo contrario. La siguiente tabla representa todas las compatibilidades sanguíneas:
Tipo de Sangre Puede DAR a Puede RECIBIR de
A+ A+ (AB+, menos aconsejable) O+, O-, A+, A-
A- A+, A- (AB+ y AB-, menos aconsejable) O-, A-
B+ B+ (AB+, menos aconsejable) O+, O-, B+, B-
B- B+, B- (AB+ y AB-, menos aconsejable) O-, B-
AB+ AB+ AB+, AB- (resto, menos aconsejable)
AB- AB+, AB- AB- (O-, A-, B-, menos aconsejable)
O+ O+, A+, B+ (AB+, menos aconsejable) O+, O-
O- TODOS (AB+ y AB-, menos aconsejable) O-
La herencia del grupo sanguíneo está determinado por los genes que lo controlan. El sistema AB0 tiene tres alelos posibles (tres tipos de genes): A, B y 0. Cada persona tiene dos de estos alelos heredados de su padre y de su madre respectivamente. Los alelos A y B son dominantes sobre el alelo 0, por lo que las personas con genotipo AA y A0 tendrán la sangre de tipo A y los genotipos BB y B0 corresponden a sangre tipo B. En la sangre tipo 0 es obligatorio que ambos alelos sean 00, mientras que en la sangre de tipo AB deben existir un alelo A y otro B. Por su parte, el sistema Rh es controlado por otros genes distintos con dos posibles alelos: positivo (+, factor Rh presente) y negativo (-, factor Rh ausente). De ellos, el alelo positivo es dominante, por lo que en un individuo Rh+ sus dos alelos o genotipo pueden ser ++ o +- (o bien -+, que es equivalente), y en un individuo Rh- sus dos alelos deben ser negativos. Según esto, sabiendo el grupo sanguíneo del padre y de la madre, se pueden determinar los "posibles" grupos sanguíneos de sus hijos. Sin embargo, una mutación puede hacer fallar este sistema de comprobación de paternidad "posible" por lo que para una mayor fiabilidad debe usarse un test de ADN.
La primera columna de la siguiente tabla muestra los tipos posibles de la madre y la primera fila los tipos posibles del padre. Combinando ambos se obtienen los tipos posibles de sus hijos:
Madre\Padre Padre A Padre B Padre AB Padre 0
Madre A A, 0 A, B, AB, 0 A, B, AB A, 0
Madre B A, B, AB, 0 B, 0 A, B, AB B, 0
Madre AB A, B, AB A, B, AB A, B, AB A, B
Madre 0 A, 0 B, 0 A, B 0
Naturalmente, si además de conocer el tipo de sangre de los padres (fenotipo) conocemos su genotipo entonces los tipos de sangre de sus hijos pueden reducirse aún más.
Como decíamos antes, la tabla anterior puede fallar por una mutación. Otra posible causa es que el hijo o los progenitores, si son tipo 0 tengan el fenotipo Bombay. Este raro fenotipo se consigue heredando dos alelos recesivos del gen H, responsable de la formación de la proteína H, que es la precursora de los antígenos A y B. Los individuos con fenotipo Bombay tienen sangre tipo 0, aunque su genotipo no sea 00, ya que no pueden producir los antígenos propios que indique su genotipo. Aunque son clasificados como de tipo 0, las personas con el fenotipo Bombay sólo pueden recibir sangre de un donante con ese fenotipo.
La mayoría de los rasgos humanos están controlados por varios genes, pero hay algunos rasgos o características que se codifican en un único par de genes (uno procedente del padre y el otro de la madre). A continuación exponemos algunos rasgos que cumplen esa cualidad indicando el alelo dominante (A) y el recesivo (a). Si un individuo expresa la característica recesiva su genotipo será aa (ambos genes recesivos), pero si expresa la cualidad dominante su genotipo puede ser AA o Aa. Conocer las características de los padres puede ayudar a conocer el genotipo exacto de los hijos.
Pico de viuda: Se conoce así al pico de pelo que algunos individuos muestran en medio de la frente y es controlado por un gen dominante. El gen recesivo hace que el pelo termine en la frente en una línea horizontal sin pico.
Enrroscar la lengua: La habilidad para enrroscar la lengua en forma de U es controlada por un gen dominante.
Lóbulo de la oreja: El lóbulo de la oreja puede estar colgando (característica dominante) o pegado a la cabeza (característica recesiva).
Pulgar de "ponero": Si puede doblar el dedo pulgar hacia atrás más de 45, Vd. dispone de un pulgar de "ponero", característica controlada por un gen recesivo.
Pelo en el dígito central de los dedos: La presencia de pelo ahí, aunque sea muy fino, es una característica dominante.
Calvicie: La calvicie es controlada por un gen dominante en varones y recesivo en hembras.
Meñique torcido hacia el anular: Esta característica del dedo es dominante, mientras que tener un meñique recto es señal de tener dos genes recesivos.
Anular más largo que el índice: Esa característica es controlada por un gen recesivo. El gen dominante hace que el dedo anular sea más corto.
Pecas: Tener pecas es una característica controlada por un gen dominante.
Uñas curvas: Al mirar un dedo de perfil la uña puede mostrar un perfil recto o curvo. La característica de uñas curvas es otorgada por un gen dominante.
Detectar el sabor de PTC (feniltíocarbamida): El PTC es un producto químico no nocivo de sabor amargo pero que no todo el mundo puede detectar. El gen que permite detectar el sabor del PTC es dominante.
Los hermanos gemelos o mellizos pueden ser de dos tipos: heterocigóticos y homocigóticos. El primer tipo, también conocidos como falsos gemelos o dicigóticos, es más frecuente y se producen por la fecundación de dos óvulos por dos espermatozoides. Esto ocurre cuando la madre tiene una ovulación múltiple que puede ser natural o provocada por ciertas sustancias (como el citrato de clomifeno). En este caso los hermanos son engendrados a la vez y pueden o no coincidir en sexo. Los auténticos gemelos o monocigóticos se engendran en una fecundación normal (un óvulo y un único espermatozoide) en la que el huevo se separa en dos embriones generando dos individuos genéticamente idénticos, salvo mutación en uno de ellos. A veces esta separación ocurre demasiado tarde ocasionando gemelos unidos o siameses, los cuales pueden estar unidos por distintos órganos (cabeza, tórax...) o incluso tener partes del cuerpo en común. Se llaman siameses por los célebres hermanos Chang y Eng que nacieron en Siam (antiguo nombre de Tailandia) en 1811. Los casos de trillizos, cuatrillizos y demás partos múltiples, pueden también ser de los dos tipos expuestos o una combinación de ambos.
La tasa de alcoholemia mide la cantidad de alcohol que tenemos en el organismo. Esta tasa es usada, entre otras cosas, para medir si un individuo está en condiciones de conducir o no. Para calcular esta tasa de modo aproximado se divide el alcohol puro ingerido (en gramos) entre la cantidad de líquido corporal del bebedor (en kilos). Por ejemplo: Una persona de 80 kilos de peso tiene 56 kilos de líquido corporal (el 70%) y un tercio de cerveza con el 3.9% de alcohol tiene aproximadamente 13 gramos de alcohol puro (el 3.9% de 333 gramos de cerveza). Entonces este individuo, después de beber la cerveza tendrá una tasa de alcoholemia de 0.2 (obtenido de la división 13/56). Naturalmente este cálculo es muy aproximado pues depende en realidad de muchos otros factores: Si se ha comido, velocidad en la ingestión del alcohol, tiempo transcurrido, capacidad para catabolizar el alcohol... Recordemos que la tasa de alcoholemia máxima permitida para conducir varía de un país a otro. En España la tasa máxima permitida es 0.5 gr/litro en sangre (0.25 gr/litro en aire), la cual se rebaja para conductores noveles o profesionales. [/URL]
Me Falta Terminar de poner algunas imagenes,.
a la noche lo termino ahora me tengo que ir pero,
antes de que magicamente, alguien postee esto,.lo posteo.!
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