Futuro sombrío para los mamíferos
POR ARACELI ACOSTA I MADRID.
Martes, 07-10-08
Desde el majestuoso elefente africano hasta el más pequeño y, a veces, inapreciable roedor, los mamíferos del planeta están afectados por una «dolencia» que últimamente está en boca de todos: crisis. Una de cada cuatro especies de mamíferos sobre la Tierra se encuentra en peligro de extinción, según la Evaluación global de mamíferos, que viene a actualizar la Lista Roja de Especies Amenazadas. Los datos se recogen en un artículo publicado en «Science», y ayer fueron presentados en el marco del Congreso Mundial de la Naturaleza, que desde el domingo y hasta el próximo 14 de octubre se celebra en Barcelona.
El tiempo no es salvoconducto para nada, y después de millones de años de evolución, los nuevos datos son alarmantes: al menos 1.141 de las 5.487 especies de mamíferos están amenazadas de muerte. Son demasiadas, sobre todo si tenemos en cuenta que desde el año 1500 se han extinguido unas 75 especies, pero además la situación podría ser peor, dado que para 836 especies de mamíferos no hay datos suficientes. «En realidad, el porcentaje de especies en peligro podría ascender hasta el 36 por ciento», según señaló ayer en Barcelona Jan Schipper, director del programa de evaluación de mamíferos de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
Directos a la extinción
Y como en todo hay niveles, entre las especies que están en riesgo hay un grupo de «avanzadilla» que ya está a punto de cruzar la línea roja. Son 188 especies que la UICN cataloga como «en peligro crítico de extinción». Entre ellas figura el lince ibérico, cuya población se limita a entre 84 y 143 adultos y sigue disminuyendo al mismo tiempo que lo hace su presa favorita, el conejo europeo. Pero incluso en este grupo de los «desahuciados», como recordó Schipper, hay 29 especies que podrían estar ya extintas puesto que llevan años sin ser observadas, entre ellas el delfín del río Yang-Tsé, o la jutiíta cubana (Mesocapromys sanfelipensis), un roedor que no ha sido observado desde hace casi 40 años.
Pérdida de hábitat
La culpa para llegar a esta precaria situación hay que buscarla, sobre todo, en la pérdida y degradación del hábitat en el caso de los mamíferos terrestres -una situación que afecta al 40 por ciento de los mamíferos del planeta, siendo más grave en Suramérica y Centroamérica, África occidental, oriental y central, Madagascar, y en el sur y el sudeste de Asia-; y, en el caso de los animales marinos, en la contaminación, el calentamiento global y la sobreexplotación.
En este sentido, la reconversión de la sabana en zonas dedicadas a la agricultura está amenazando también a los primates, sobre todo en Suramérica, mientras que la caza incontrolada es el principal peligro para la mayoría de los mamíferos en Asia.
En este torbellino de destrucción, la mitad de las especies de mamíferos están viendo cómo disminuyen sus poblaciones. Algunos de tal forma que ya se consideran «en peligro». Son 450 especies, incluyendo al demonio de Tasmania, cuya población ha caído un 60 por ciento en los últimos diez años por culpa de un cáncer facial; la foca del mar Caspio, que ha sufrido un declive del 90 por ciento en su población debido a la caza y al deterioro de su hábitat, o el gato pescador del sureste asiático, que disminuye al mismo tiempo que lo hacen los humedales. Por su parte, el elefante africano ha pasado de vulnerable a casi amenazado, aunque su situación varía considerablemente dentro de su área de distribución, pues algunas poblaciones del sur y el este están creciendo en los últimos años, lo que podría compensar la caída de la población en otras áreas.
Alguna buena noticia
Pero también hay alguna buena noticia. El 5 por ciento de los mamíferos actualmente amenazados muestran señales de recuperación en estado silvestre. Por tanto, la evaluación muestra que las especies pueden recuperarse gracias a acciones concertadas de conservación. Así, el hurón de patas negras ha pasado de «extinto en estado silvestre» a «en peligro», gracias a un programa de cría en cautividad que, por cierto, fue dirigido por Astrid Vargas, quien ahora está encargada del programa de cría del lince ibérico.
Con esta revisión, la Lista Roja de Especies Amenazadas queda actualizada, y ha estudiado en total 44.838 especies, de las que 16.928 están amenazadas. De ellas, 3.246 están en peligro crítico de extinción, 4.770, en peligro y 8.912 son vulnerables a la desaparición.