DESOLADOR PANORAMA EN EL VACIADERO MUNICIPAL
Cuando la basura es la única salida
Cuando la basura es la única salida
(noticia de hoy difundida por un diario de la ciudad de Río Gallegos)
La necesidad de un ingreso extra, la urgencia de “algo” para vivir o la única salida, son algunos de los motivos que a más de una treintena de personas motiva ir a revolver la basura al Vaciadero. La entrada está prohibida, sin embargo la gente, grandes y chicos, entran sin problemas.
Los niños se mezclan con los adultos entre la basura en la búsqueda de algo que sirva.
Quizás motivados por una tarde espléndida en la ciudad, una treintena de personas, sin siquiera proponérselo desnudaron una realidad que sigue sin ser atendida en Río Gallegos.
La basura como una forma de vida es hoy para varias familias una realidad cotidiana. Reciclado, venta de latas o simplemente la búsqueda de algún elemento que les permita mejorar su comodidad familiar son algunos de los motivos que ante Prensa Libre ellos expresaron.
La mayoría no quiso decir su nombre, muchos se corrían del lente de la cámara, es que son pocos los que aceptan su condición de “vivir” de la basura.
Uno de esos relatos es el de María. Llega hasta el Vaciadero dos veces por semana. Busca ropa para reciclar y cobre. Si bien no admite que ella lo haga, si reconoce que hay gente que incluso se lleva comida. “No tienen otra opción, si tuviéramos un laburo decente no lo haríamos”.
Sostiene que en la ciudad hay trabajo para albañiles, plomeros pero para las mujeres no. “He hablado con grupos de personas para evitar que la gente venga con los chicos”. Comenta que cuando estaba el anterior encargado (de apellido Vergara) dejaba entrar a los mayores pero con la condición de que se aplicaran la vacuna antitetánica, “le traíamos los papelitos (por los certificados) y recién ahí nos dejaba entrar”.
María fue quién le dijo a Prensa Libre que ayer, cuando llegaron, les dijeron que a partir de hoy los menores no entraban. Antes, según confió otro joven que buscaba algo que le pudiera servir para su casa porque no tenía trabajo, no tuvo ningún problema para entrar.
Algunos desconocen los riesgos que el manipular basura todos los días les puede acarrear “no sabía” dijo uno de ellos, es “un sustento y un ingreso más para la familia” confesó.
María, la más predispuesta a hablar, sostuvo que el traslado del vaciadero es un tema de preocupación. “Hay que ver que hacen si se queda acá, se cierra o se traslada. El sereno de la entrada nos dijo que a partir de mañana (por hoy) no se le permitirá la entrada a los menores” algo con lo que acordó ya que antes no ocurría, asegura.
El control es escaso, esto fue reconocido por el propio secretario de Desarrollo Comunitario, Antonio Aguila (ver al costado). Casi con resignación aseguró que mientras el traslado del vaciadero no ocurra “las cosas podrían seguir así”.
Más que al control municipal, el funcionario hizo hincapié en la falta del control familiar. “Los padres no pueden permitir que los chicos estén en ese lugar”. Lo que no recordó el funcionario, lamentablemente, que en muchos casos, la necesidad no repara en lo que “debe ser” sino en lo que simplemente “se puede hacer”.
Fuente:
http://www.prensaescrita.com/diarios.php?codigo=ARG&pagina=http://www.prensalibreonline.com.ar
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