La población argentina envejece en forma acelerada ante la notoria caída de la tasa de natalidad y el aumento en la expectativa de vida. Se calcula que ya para el 2050, el 25% de nuestra población tendrá más de 60 años, lo que constituye todo un desafío para el sistema sanitario, ya que atender la salud de los mayores requiere el triple de fondos y su gasto en medicamentos es ocho veces más caro.
Los datos surgen de un trabajo elaborado por especialistas con vistas al XI Congreso Argentino de Salud, que se realizará entre el jueves y viernes próximo en Salta, organizado por la Asociación Civil de Actividades Médicas Integradas (ACAMI).
El problema, advierten prestadores y financiadores de la salud, es que no existe un sistema de generación de recursos adecuado para sostener la creciente demanda de los sectores de mayor edad.
Los ancianos requieren mayor cantidad de consultas médicas e internaciones que los más jóvenes y representan un problema adicional para la medicina prepaga, donde los servicios asistenciales suelen ser de superior calidad al hospital público y las obras sociales.
Por la reciente regulación del sector, que cuenta con media sanción de la Cámara de Diputados, las prepagas deben mantener la calidad de los servicios y se ven impedidas de aumentar la cuota después de los 65 años, pero "esa ecuación no cierra y puede terminar colapsando al único sistema que funciona bien", alertan desde el sector.
Además, los expertos coinciden en que faltan programas de servicios públicos y privados que contemplen las necesidades de los mayores, para los que la jubilación es el componente básico de sus ingresos. Sin embargo, al igual que en el resto del mundo, estas asignaciones están supeditadas a los aportes de la población económicamente activa, por lo que se teme por la continuidad de ese precario equilibrio, alertan desde ACAMI.
ALTA TASA DE ENVEJECIMIENTO
Argentina, junto con Uruguay y Chile, es el país de América Latina con la tasa más alta de envejecimiento, aunque todavía está lejos de los índices de algunos países europeos, donde ese proceso poblacional ha generado respuestas políticas desde el Estado.
Para el titular de la Asociación de Entidades de Medicina Prepaga (ADEMP), Pablo Giordano, el envejecimiento es "el mayor reto económico y social del siglo XXI" y plantea un desafío financiero, tanto para la seguridad social como para el sistema sanitario.
"Se debe asumir que no hay recursos económicos para asegurar todo a todos en salud, ni en nuestro país ni en el resto del mundo", sostuvo el titular de ADEMP, y consideró que el Estado "debe cumplir con su responsabilidad indelegable de brindar las prestaciones de alto costo y requerimientos sociales con financiamiento de rentas generales".
Giordano advirtió que "entre 1950 y el 2005, la cantidad de habitantes menores de 24 años aumentó un 100%, mientras que los mayores de 80 crecieron un 882 %".
Además, dijo que mientras en el año 2000 un paciente mayor de 80 años le insumía a la medicina privada un 300% más que uno de 40, en la actualidad esa diferencia se eleva a un 500%, al tiempo que mientras la medicación tiene un costo promedio de 15 pesos por mes para un paciente de 30 años, supera los 120 pesos para una persona mayor de 80.
Según los especialistas, por la caída de la tasa de natalidad (cantidad de niños por mil habitantes), de 18,5 a 11,9, la Argentina dejará de crecer demográficamente en 2050.
Las consecuencias pueden ser catastróficas: se acentuarán las desigualdades socioeconómicas y la cantidad de personas activas no será suficiente para sostener los sistemas de salud y de previsión social cuya precariedad futura ya debería advertirse y analizarse, alertan desde el sector.
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