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Suecos y suizas

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Registrate y eliminá la publicidad! Superficie: 41.300 kilómetros cuadrados Población: 7,4 millones de habitantes (20% de extranjeros) PIB: 433.360 millones de francos suizos (2003) o 319.900, millones de dólares PIB por habitante: 58.816 francos suizos (2003) o 43.000 dólares Lenguas nacionales: Alemán (63,7%), Francés (20,4%), Italiano (6,5%), Romanche o retorromano (0,5%) Religiones: Católico-romanos (41,8%, 2000), Protestantes (35,3%), Musulmanes (311.000), Judíos (17.900). Sin religión (15,4%). Introducción En términos globales Suiza es un peso político liviano, pero comercialmente es un país que figura entre las economías de tamaño medio. Sin recursos naturales, con excepción del agua de sus glaciares, lagos y ríos, la economía suiza es casi totalmente dependiente de sus exportaciones, portadoras de un alto grado de valor agregado. Glaciares de Grindelwald Probablemente no hay otro país cuya prosperidad dependa tanto de las industrias de exportación. En términos absolutos Suiza es el décimoquinto mayor exportador del mundo. Las mayores empresas suizas, por ejemplo en el sector farmacéutico - en el mejor de los casos-, pueden llegar a vender el 2% de su producción dentro de Suiza. La abundancia de agua fue primero utilizada para hacer funcionar los molinos textiles. Una inmensa cantidad de agua fue también un requisito previo para la industria de los colorantes, precursora del actual sector farmacéutico en Basilea. Manufacturas Los avances tecnológicos en la producción de energía hidroeléctrica permitieron a las grandes empresas suizas de ingeniería construir centrales eléctricas, motores Diesel para barcos y locomotoras eléctricas que fueron exportadas a todo el mundo. Fueron también las abundantes nevadas durante los tranquilos meses de invierno las que estimularon a los agricultores a utilizar sus manos en la fabricación de relojes. Un reloj es un buen ejemplo del concepto de valor añadido que predomina en la economía. La producción masiva de bienes baratos de consumo no es una opción para las empresas suizas porque exigiría igualmente importaciones masivas de materias primas costosas, cuyo valor neto no aumentaría significativamente al exportarla hacia los mercados competitivos. El costo de la materia prima de un reloj vendido a 300 o 3.000 francos suizos no varía mucho. Sin embargo, el trabajo de diseño, la producción y el marketing representan una enorme diferencia. Lo mismo se puede decir de la pequeña empresa suiza que fabrica lubricantes para los movimientos del reloj. La materia prima, el aceite, es hasta tal punto refinado, que el producto final, vendido al máximo de su contenido, vale su peso en oro o caviar. Aunque Suiza tiene numerosas grandes empresas como el gigante de la alimentación, Nestlé; laboratorios farmacéuticos como Novartis y Roche; bancos como la UBS y el Credit Suisse; aseguradoras como Winterthur y Zurich; estas firmas no son verdaderamente representativas de Suiza como un país industrial. En realidad, las dos terceras partes de la producción económica del país están representadas por un 98% de empresas que tienen menos de 50 empleados. Pabellones de Nestlé Las PME, pequeñas y medianas empresas, emplean 1,4 millones de personas. Es decir, la mitad de todos los empleados que no trabajan para las empresas estatales. Sólo unas 750 empresas tienen un personal superior a las 250 personas, aunque representan el 30% de la mano de obra total. Ingeniería Hasta hace muy poco tiempo las fábricas suizas producían muchos equipamientos pesados de ingeniería, desde los motores Diesel para barcos, de Sulzer, y elementos para completar las centrales de energía, hasta algunas de las locomotoras eléctricas más potentes del mundo. Antes, en Suiza se produjeron algunos de los más refinados automóviles y camiones que fueron exportados. La producción de maquinaria más pesada ha abierto el camino a una inversión incluso más especializada. Las empresas suizas de este sector están entre los primeros 5 exportadores mundiales. Allí figuran la maquinaria textil, las máquinas de producción de papel, máquinas de impresión y embalaje, máquinas-herramienta y equipamiento de medición y pesaje. Muchos productos suizos son utilizados en la industria del automóvil en todo el mundo. Por ejemplo, los pequeños detonadores pirotécnicos que inflan los cojines de seguridad de los vehículos después de una colisión, o servicios refinados de insonorización. Trabajo A pesar de que la economía suiza ha registrado un bajo crecimiento durante casi una década, la producción y el desempeño siguen manteniendo un alto nivel en términos de comparación internacional. En contraste con otros países vecinos el número de horas trabajadas sigue siendo amplio y con pocas personas que trabajan menos de 40 horas por semana. También los días feriados son relativamente escasos y raras veces se va a la jubilación antes de los 60 años de edad. Otro factor son las relaciones laborales. En el año 2000, cuando fue introducida la Constitución Federal revisada, su contenido admitía por primera vez el derecho de huelga. Los pesimistas creyeron que esto abriría la vía a una ola de huelgas en particular a causa de un mercado del empleo nada optimista. Sin embargo, en 2002 hubo sólo 8 huelgas en Suiza; el mismo número que en 1994, cuando se había llegado a un récord. Durante la última década se perdieron alrededor de 7 u 8 días por año a causa de huelgas que involucraron a unos 100.000 empleados pero que representan la menor cantidad en escala europea. Farmacéuticas y químicas La industria farmacéutica suiza es activa en todo el mundo. Tiene equipamientos de producción y centros de investigación en varios continentes. La sede central y las raíces de estas grandes firmas están en Basilea. En su origen, firmas como Novartis comenzaron su existencia como proveedores –de colorantes, por ejemplo- de la industria textil doméstica. Tinturas, lacas y barnices se producen también en Suiza y un nuevo campo de acción del sector farmacéutico es el floreciente negocio de los aromas, cuyo líder mundial es Givaudan. Relojes Si en una encuesta instantánea en las calles del mundo se preguntara con cuál producto se asocia la imagen de Suiza, sin duda las respuestas serían: el queso y los relojes. La mayoría de los suizos quedaría probablemente satisfecha con una u otra respuesta, aunque los relojes sean, de lejos, el producto más benéfico para ellos. La peor respuesta sería: los relojes de cucú. A pesar de Orson Welles y su película 'El Tercer Hombre', Suiza no inventó este tipo de relojes. Son originarios de la Selva Negra, en Alemania, y la mayor parte de los modelos vendidos no son sino simples imitaciones para el mercado de los recuerdos. Generalmente los relojes suizos son producidos en pequeñas fábricas relojeras del 'arco' geográfico que va desde Ginebra, pasando por las colinas del Jura - al noroeste de Suiza- y que acaba en la ciudad de Schaffhausen, en las orillas del río Rin. Aparte de Ginebra otros importantes centros relojeros son: Neuch"tel, Biel-Bienne y Grenchen. El final de la Segunda Guerra Mundial fue un tiempo de auge para la relojería suiza porque la mayor parte de las empresas relojeras de Europa fueron perjudicadas por la guerra y porque Japón y los Estados Unidos aún no eran competidores. Durante varias décadas los relojes suizos representaron prácticamente la mitad de la producción mundial. A pesar de que el reloj de cuarzo fue inventado en Neuchãtel, los relojes asiáticos baratos de cuarzo, casi destruyeron la industria relojera suiza a comienzos de los años setenta. A pesar de todo, la reestructuración de la industria, con la unión de dos de los mayores productores, llevó a la producción (o invención) del ahora renombrado 'Swatch'. Este es un reloj de cuarzo que no es un reloj barato en sí, sino, gracias a un marketing inteligente, más o menos un accesorio de moda. Pero, al mismo tiempo que el 'Swatch' conquistaba el mercado de masas, y contra todos los pronósticos, el destacado y acabado reloj mecánico ha sido protagonista de un exitoso retorno. Actualmente en Suiza hay un entrecruzamiento en la propiedad de marcas convencionales y de prestigio. Pero, la 'Alta Relojería' es un campo de acción suizo. Aunque los relojes de cuarzo representan casi el 90% de todos los relojes vendidos, el mercado de los relojes mecánicos equivale, en valor, a más del 50% de las exportaciones de relojes suizos. En 2005 el total de esas exportaciones se elevó a 11.000 millones de francos suizos. Industria de servicios Hoy, al mismo tiempo que Suiza mantiene una fuerte base industrial, la mitad de la población activa trabaja en las industrias de servicios como los bancos, los seguros y el turismo. Los bancos suizos y las compañías de seguros tienen actividades mundiales y son líderes en su campo en sectores específicos como los reaseguros. Los mismos suizos son grandes ahorradores que evitan los riesgos en la medida de lo posible. Hay dos cuentas de ahorro por habitante. Estas son dos explicaciones de la talla desproporcionada del sector bancario y de seguros en Suiza. En cierta forma aclaran también por qué estos sectores han acumulado una gran experiencia y un saber en estos campos que igualmente han producido beneficios fuera de Suiza. Hay igualmente una clara correlación entre el papel desempeñado por Suiza como país comerciante, exportador, banquero y asegurador. Cuando se sabe que hay casi 2.700 sucursales bancarias y más de 100.000 personas empleadas en la actividad bancaria no se puede decir que las operaciones bancarias al por menor sean un objetivo principal. Alimentos Los agricultores suizos son mejor conocidos por sus productos lácteos, pero la temprana industrialización de Suiza abrió también el camino a los procesos de fabricación de alimentos. Hablando estrictamente, los 'fabricantes de quesos', podrían ser considerados como los primeros procesadores de alimentos. Las sopas instantáneas o los cubitos remontan a los comienzos del siglo XIX con las primeras industrias instaladas en la región de Winterthour. En aquella época los dueños de fábricas observaron la condición miserable de los obreros a causa de la mala nutrición pero se lamentaban por el abandono del trabajo durante largas pausas de comida. Fue así como un cierto Señor Maggi, de la Suiza de lengua italiana, se inspiró para desarrollar los cubitos de sopa solubles, precursores de la amplia gama de sopas instantáneas producidas con los nombres de Knorr y Maggi. Actualmente las dos empresas forman parte de firmas multinacionales. Otro producto pionero suizo fue el café instantáneo inventado por una empresa de las cercanías de Berna, en los años treinta. Sin embargo, el producto fue propulsado a una carrera internacional por los soldados de Estados Unidos, (GI), después de la Segunda Guerra Mundial. En aquel momento era un producto Nestlé, pero ulteriormente fue fabricado mediante un proceso de liofilización que ahora se utiliza en la producción de otros artículos de alimentación. Otro pionero suizo cuyos esfuerzos no fueron recompensados en su tiempo fue el doctor Max Bircher-Benner quien, a comienzos del siglo XX, dirigía en Zúrich una clínica exclusiva. Para animar a sus frágiles pacientes Bircher inventó una especie de papilla (muesli) compuesta de manzana rayada, granos de cereales y una gota de leche concentrada, que tomó su nombre, Birchermuesli Hoy en los mercados se encuentran innumerables copias del muesli como alimento para desayunos, pero mucho más cargados de calorías de lo que Bircher Benner pretendía. Entre otros alimentos de fábrica exportados por Suiza figuran los sándwiches vegetarianos a base de hígado esparcido y los no menos importantes chocolates, en todas las formas y tamaños. Algunas imágenes de este país Ambiente matutino cerca del Lago de Constanza, cantón de Turgovia Crocos en un parque Paseo del Lago Mayor en Ascona, cantón del Tesino Monte en el puerto de Pragel, valle Muota, cantón de Schwyz En lo alto del embalse de Sambuco, cantón del Tesino Lago de Märjelen, cantón del Valais Bosque y prados en Cormoret, en el Jura bernés El Puente de la Capilla de Lucerna a la luz vespertina Campos de colza en plena floración cerca de Eschlikon, cantón de Zúrich Sonogno, el último pueblo en el Valle Verzasca, cantón del Tesino Pescadores a orillas del Lago del Narèt, cantón del Tesino La Cabalgada de la Ascensión, una procesión con jinetes y peregrinos en Beromünster, cantón de Lucerna En los alrededores de San Imier, Jura bernés Amapolas en Montreux, a orillas del Lago Leman Los Alpes friburgueses
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