El día que Jimi Hendrix mato a Dios
Corría el año de 1966 y Cream, banda inglesa conformada por Jack Bruce, Ginger Baker y Eric Clapton, ya demostraba ser una de las mejores bandas de rock de la historia: Ginger Baker era considerado el mejor baterista de jazz del mundo, Jack Bruce el mejor bajista de blues del mundo y Eric Clapton simplemente era considerado un “Dios” al tocar la guitarra. En septiembre de ese año, pero al otro lado del mundo, en Nueva York, Estados Unidos, Chas Chandler, ex bajista de la banda británica The Animals, se había convertido en representante de diversos artistas. Una noche acudió a un club neoyorkino y descubrió a un tipo “medio gro y medio irlandés”, Jimi Hendrix, un joven que tocaba sólo en bares del Greenwich Village, una área residencial en el lado oeste de Manhattan en Nueva York, y quien a pesar de no ganar mucho dinero, ya había logrado la aprobación del público al obtener un gran número de seguidores.
Cuando el staff, los productores y gente allegada a Cream se percató de que la petición de subir a tocar con la banda era enserio, se preguntaron quién era el americano que quería subir a tocar con los que, hasta entonces, eran los dioses de la música. Bruce cuenta que lo invitaron al escenario para que interpretara “Killing Floor”, una de las canciones preferidas de Clapton por la dificultad que tenía; dicen que fue sencillamente impresionante: Hendrix tocaba como nadie había visto, maniobraba su instrumento en la espalda, con los dientes… y la gente se entregó ante aquel tipo, Hendrix la tocó con excesiva facilidad.
Al ver su presentación, cuentan que Clapton simplemente dejó de tocar, bajó su guitarra y abandonó el escenario; rendido, permaneció alucinado con los brazos caídos al ver como Hendrix interpretaba uno de los temas que consideraba de los más complicados; incluso cuentan que lo vieron nervioso detrás del escenario, en trance por lo que acababa de ver. Chandler afirma que al salir tras el guitarrista para saber si necesitaba algo, lo vio sentado tratando de prender un cigarro con las manos temblorosas, entonces Clapton lo miró a los ojos y dijo: “¿Realmente es así de bueno?”.
Hendrix simplemente estaba alegre por haber tocado en una jam session con tres de los mejores músicos de la historia; historia en la que Jimi empezaba oficialmente su carrera, la que terminó con su muerte, cuatro años mas tarde. Pero a pesar de lo fugaz que resultó su paso por las notas de la música, aquel día lo recordarían como en el que Hendrix mató a Dios, Eric Clapton.

Corría el año de 1966 y Cream, banda inglesa conformada por Jack Bruce, Ginger Baker y Eric Clapton, ya demostraba ser una de las mejores bandas de rock de la historia: Ginger Baker era considerado el mejor baterista de jazz del mundo, Jack Bruce el mejor bajista de blues del mundo y Eric Clapton simplemente era considerado un “Dios” al tocar la guitarra. En septiembre de ese año, pero al otro lado del mundo, en Nueva York, Estados Unidos, Chas Chandler, ex bajista de la banda británica The Animals, se había convertido en representante de diversos artistas. Una noche acudió a un club neoyorkino y descubrió a un tipo “medio gro y medio irlandés”, Jimi Hendrix, un joven que tocaba sólo en bares del Greenwich Village, una área residencial en el lado oeste de Manhattan en Nueva York, y quien a pesar de no ganar mucho dinero, ya había logrado la aprobación del público al obtener un gran número de seguidores.
Cuando el staff, los productores y gente allegada a Cream se percató de que la petición de subir a tocar con la banda era enserio, se preguntaron quién era el americano que quería subir a tocar con los que, hasta entonces, eran los dioses de la música. Bruce cuenta que lo invitaron al escenario para que interpretara “Killing Floor”, una de las canciones preferidas de Clapton por la dificultad que tenía; dicen que fue sencillamente impresionante: Hendrix tocaba como nadie había visto, maniobraba su instrumento en la espalda, con los dientes… y la gente se entregó ante aquel tipo, Hendrix la tocó con excesiva facilidad.
Al ver su presentación, cuentan que Clapton simplemente dejó de tocar, bajó su guitarra y abandonó el escenario; rendido, permaneció alucinado con los brazos caídos al ver como Hendrix interpretaba uno de los temas que consideraba de los más complicados; incluso cuentan que lo vieron nervioso detrás del escenario, en trance por lo que acababa de ver. Chandler afirma que al salir tras el guitarrista para saber si necesitaba algo, lo vio sentado tratando de prender un cigarro con las manos temblorosas, entonces Clapton lo miró a los ojos y dijo: “¿Realmente es así de bueno?”.
Hendrix simplemente estaba alegre por haber tocado en una jam session con tres de los mejores músicos de la historia; historia en la que Jimi empezaba oficialmente su carrera, la que terminó con su muerte, cuatro años mas tarde. Pero a pesar de lo fugaz que resultó su paso por las notas de la música, aquel día lo recordarían como en el que Hendrix mató a Dios, Eric Clapton.
