Aunque pueden realizarse varias clasificaciones según los participantes, la temática o las posturas, una forma muy extendida de agrupar los géneros pornográficos es de menos a más explícito (ya sean las posturas de pose o las acciones representadas). De esta manera estarían:
Softcore
Es el género pornográfico en el que las escenas de sexo no se muestran de forma explícita. En el cine y la televisión, en particular, no incluye primeros planos de genitales (masculinos ni femeninos) y tampoco muestra en detalle penetraciones y felaciones. Los actores o modelos suelen tapar una parte de sus cuerpos. Este género lo han practicado y practican muchas mujeres y hombres más o menos famosos, como Demi Moore en la película Striptease. También se emplea en la publicidad, aunque este uso ha sido criticado por organizaciones feministas.
Mediumcore o pornografía convencional
Es aquella donde los modelos enseñan la totalidad del cuerpo en posturas más o menos provocativas.
Las famosas revistas Playboy o Penthouse son quizá los ejemplos más conocidos de este tipo de pornografía. Pese a existir clasificaciones que las colocan en el apartado anterior.
Hardcore
Es el género pornográfico más extremo, pues muestra explícitamente el acto sexual, ya sea vaginal, anal u oral, o con aparatos o cualquier otro tipo de utensilios.
Este tipo de pornografía se subdivide según la orientación sexual: heterosexual, homosexual (masculino o femenino) y bisexual. Las primeras películas pornográficas y la gran mayoría de las películas actuales son heterosexuales; las películas gais son las segundas más vendidas y producidas. Existe también la variante del género transexual (hombres transformados en mujeres por medio del consumo de hormonas y uso de vestimenta) y la zoofilia (actos sexuales con animales).
Postporno
El postporno busca deliberadamente subvertir las reglas del porno tradicional (y, con ello, de los modelos de sexualidad que lo sustentan) con fines políticos (servir de medio a la articulación de otras sexualidades posibles, ajenas a los cánones hegemónicos).
El concepto «postporno» fue introducido por el fotógrafo erótico Wink van Kempen y popularizado por la activista, trabajadora sexual y artista Annie Sprinkle. Se desarrolla en la década de los 90’s en EEUU y Canadá conectado con el activismo queer y el post-feminismo.Surgió como un nuevo estatuto de la representación sexual: a través de una deconstrucción de la heteronormatividad y naturalización, Sprinkle nos hizo pensar en el sexo como una categoría abierta para el uso y apropiación del placer más allá del marco de victimización de la censura y el tabú. El movimiento se encuentra hoy activo y resulta corresponderse con un ambiente creativo y revolucionario que nos llama a reflexionar sobre lo que es una imagen pornográfica, lo que es el género, y todo lo que, en definitiva, se plantea el llamado transfeminismo
Es labor de la postpornografía hacer que sexualidades otras y formas nuevas de follar salten al panorama público y, por tanto, político; su discurso crítico revisa la historia del porno desde el post-feminismo y las luchas homosexuales para ganar un espacio de representación y consumo de la sexualidad y permitir la visibilización de lo otro, antes ausente en la pornografía. El postporno, comprendido como representación propia del movimiento queer, alberga en su centro dinámicas de empoderamiento, en estrecha relación con estrategias de apropiación; es toma de poder en sí mismo, pero también representación de apropiaciones posibles y creador por tanto de realidades disidentes del discurso normativo
Softcore
Es el género pornográfico en el que las escenas de sexo no se muestran de forma explícita. En el cine y la televisión, en particular, no incluye primeros planos de genitales (masculinos ni femeninos) y tampoco muestra en detalle penetraciones y felaciones. Los actores o modelos suelen tapar una parte de sus cuerpos. Este género lo han practicado y practican muchas mujeres y hombres más o menos famosos, como Demi Moore en la película Striptease. También se emplea en la publicidad, aunque este uso ha sido criticado por organizaciones feministas.
Mediumcore o pornografía convencional
Es aquella donde los modelos enseñan la totalidad del cuerpo en posturas más o menos provocativas.
Las famosas revistas Playboy o Penthouse son quizá los ejemplos más conocidos de este tipo de pornografía. Pese a existir clasificaciones que las colocan en el apartado anterior.
Hardcore
Es el género pornográfico más extremo, pues muestra explícitamente el acto sexual, ya sea vaginal, anal u oral, o con aparatos o cualquier otro tipo de utensilios.
Este tipo de pornografía se subdivide según la orientación sexual: heterosexual, homosexual (masculino o femenino) y bisexual. Las primeras películas pornográficas y la gran mayoría de las películas actuales son heterosexuales; las películas gais son las segundas más vendidas y producidas. Existe también la variante del género transexual (hombres transformados en mujeres por medio del consumo de hormonas y uso de vestimenta) y la zoofilia (actos sexuales con animales).
Postporno
El postporno busca deliberadamente subvertir las reglas del porno tradicional (y, con ello, de los modelos de sexualidad que lo sustentan) con fines políticos (servir de medio a la articulación de otras sexualidades posibles, ajenas a los cánones hegemónicos).
El concepto «postporno» fue introducido por el fotógrafo erótico Wink van Kempen y popularizado por la activista, trabajadora sexual y artista Annie Sprinkle. Se desarrolla en la década de los 90’s en EEUU y Canadá conectado con el activismo queer y el post-feminismo.Surgió como un nuevo estatuto de la representación sexual: a través de una deconstrucción de la heteronormatividad y naturalización, Sprinkle nos hizo pensar en el sexo como una categoría abierta para el uso y apropiación del placer más allá del marco de victimización de la censura y el tabú. El movimiento se encuentra hoy activo y resulta corresponderse con un ambiente creativo y revolucionario que nos llama a reflexionar sobre lo que es una imagen pornográfica, lo que es el género, y todo lo que, en definitiva, se plantea el llamado transfeminismo
Es labor de la postpornografía hacer que sexualidades otras y formas nuevas de follar salten al panorama público y, por tanto, político; su discurso crítico revisa la historia del porno desde el post-feminismo y las luchas homosexuales para ganar un espacio de representación y consumo de la sexualidad y permitir la visibilización de lo otro, antes ausente en la pornografía. El postporno, comprendido como representación propia del movimiento queer, alberga en su centro dinámicas de empoderamiento, en estrecha relación con estrategias de apropiación; es toma de poder en sí mismo, pero también representación de apropiaciones posibles y creador por tanto de realidades disidentes del discurso normativo