Muchos animales que parecen estar deprimidos o en duelo comienzan a mostrar un comportamiento autodestructivo que a veces termina en la propia muerte. En 1845, el Illustrated London News informó de que un perro de Terranova había estado deprimido durante un período de días antes de ser visto "lanzarse al agua y tratar de hundirse". Cada vez que fue rescatado intentó hacerlo de nuevo hasta que finalmente sumergió la cabeza bajo el agua hasta la muerte. Otros perros, así como patos, también se han ahogado a sí mismos. Un pato lo hizo después de la muerte de su compañero. En Puente Overtoun en Escocia, muchos perros se han provocado la propia muerte. Algunos perros niegan los alimentos después de la muerte de su dueño hasta que mueren. El sucidio también ha sido observado en las ballenas. En 2009, 28 vacas y toros misteriosamente se lanzaron por un acantilado en el lapso de tres días. Un ciervo saltó de un acantilado provocándose la muerte con el fin de evitar ser capturado por la caza de perros. En 2005, en Turquía, 1.500 ovejas se precipitaron al vacío; unas 400 murieron. El comportamiento suicida se ha observado más en las hembras que en los machos y en los vertebrados más que en los invertebrados. Animales suicidas. Abejas: desde pequeños nos han enseñado que si una abeja nos clava su aguijón, supondrá su final. Las abejas “conocen” este hecho, de ahí que sólo lo utilicen en situaciones en las que su vida corre peligro (yo muero, pero haré todo el daño que pueda antes de morir) o cuando es la colmena la que corre algún riesgo y hay que defenderla, por el bien de la familia (a lo mafioso). Mantis religiosa y Viuda negra: es famoso el comportamiento caníbal de las hembras de estas especies en el momento de la cópula, tras la cual, devora al macho sin ningún miramiento. Lo curioso es que el macho, sabe qué final le espera al intentar dejar su semilla en el interior de la hembra, ya que muchos desarrollan estrategias para intentar sortear su fatal final, pillando a la hembra desprevenida u ocupado cazando (en el caso de las mantis) o envolviendo en hilos de seda a la hembra para dificultar su movimiento, pero eso no les detiene a la hora de querer perpetuar sus genes. Tarsero filipino: este animalito es bastante conocido desde que se empezó a tratar en cautividad. Esta situación provoca tal estrés en el animal que en muchos de los casos acaba golpeándose la cabeza contra las paredes y los barrotes o sumergiéndola en el agua hasta quitarse la vida. Hormiga carpintera: esta curiosa hormiga, ante una situación de acorralamiento y amenaza extrema, espera a que el enemigo se acerque y entonces, literalmente, explota. Conocido como Autothysis, estas hormigas detonan dos órganos venenosos que recorren su cuerpo mediante una contracción fuerte de todos sus músculos, reventando estas glándulas y esparciendo su veneno en todas direcciones junto cono otros órganos importantes que le llevan a la muerte. Expertos que dicen que no pueden suicidarse. Quienes afirman que los animales no pueden suicidarse sostienen que se trata de un comportamiento animal involuntario, entonces no existe un suicidio, pues el animal no se quita la vida de forma voluntaria. Dicho así tiene mucho sentido y aún más si uno se pone a investigar en la web, ya que se encontrará con toda clase de estupideces, como que las ballenas que quedan varadas en la orilla del mar están suicidándose o cosas por el estilo. Pero volviendo a las afirmaciones de los expertos que no creen que los animales se puedan suicidar, ellos dicen que los animales que se quitan la vida lo hacen de acuerdo a un misterioso comportamiento que tiene que ver con el mimetismo, es decir, con imitar comportamientos. También señalan que puede tratarse de causas como enfermedades, accidentes o vejez, entre otras cosas. Otro expuesto de los partidarios de la involuntariedad de estas muertes dice que podría tener que ver con los extraños comportamientos de auto-lesión de algunas especies, que se cree que ayudan a algunos a superar períodos de estrés, tensión, etc. Expertos que dicen que sí se pueden suicidar. En el extremo opuesto hay quienes sostienen que todos los animales se pueden suicidar, sea cual sea su especie e incluso que analizar este fenómeno podría ser de gran ayuda para comprender el suicidio humano. Este expuesto se publicó poco tiempo atrás en Discovery News, donde se presentaron las palabras del doctor y profesor de la Universidad de Manchester en el Reino Unido: Edmund Ramsden. Allí Edmund señaló que el cuerpo y la mente se dañan por el estrés a un nivel tal que el concepto del suicidio se modifica y uno termina considerando la autodestrucción. No necesariamente se trata de una opción sino que termina siendo parte de la naturaleza. En estos casos, el suicidio no debería verse como un acto deliberado, sino como una respuesta natural a las condiciones del medio. Lo que para quienes creen que esto es erróneo pues se trata de comportamientos involuntarios, para los Edmund y los partidarios de esta respuesta es que en realidad, a lo largo de la historia han existido casos de suicidio en el reino animal. link: https://www.youtube.com/watch?v=qcM7iqzuj0s#t=108 Mitos suicidas. Lemmings. Existe el mito de que estos roedores de las tundras y bosques árticos se suicidan en masa arrojándose al mar como parte de un mecanismo de autorregulación de la naturaleza. La comunidad científica rechaza por completo este mito y da explicaciones a este fenómeno que, por otra parte, no existen pruebas de que exista. Estos animales se desplazan por instinto cuando existe una sobrepoblación del lugar, en busca de nuevas fuentes de recursos y apareamiento sin tener en cuenta los cambios topográficos y climáticos de su ecosistema, tanto naturales como antrópicos, producto de los genes responsables de su sentido de orientación. Además, se da el efecto de mimetismo antes comentado en el que el grupo sigue a los roedores líderes que van a la cabeza del grupo, siguiendo la misma fortuna que éstos. Escorpión. Existe la falsa creencia de que los escorpiones, ante una situación de peligro, en especial al encontrarse cercados por el fuego, se pican una y otra vez con su cola para provocarse la muerte y evitar así el dolor de morir quemado. Esta creencia surge del hallazgo de escorpiones que, tras un incendio, han aparecido con su aguijón clavado en su propio cuerpo dando la impresión de haberse suicidado. Lo que realmente sucede es que las temperaturas altas que genera el fuego causan una importante deshidratación en el cuerpo del animal y la coagulación de las proteínas de su exoesqueleto, provocando un arqueamiento del cuerpo del escorpión, seguido de convulsiones dramáticas que dan la impresión de estar picándose así mismo hasta que, finalmente, muere. Además, el escorpión sería incapaz de suicidarse porque su aguijón no puede perforar su caparazón y envenenarlo, cosa que ha sido demostrada por el aracnólogo francés Max Vachon. Autodestrucción. Las hormigas carpinteras y algunas especies de termitas se rompen las glándulas en un proceso llamado autolisis. Las termitas utilizan la autolisis para defender su colonia a través de la ruptura de una glándula que produce una secreción pegajosa con un efecto defensivo. Cuando se ve amenazado por una mariquita, el pulgón del guisante explota matando a la mariquita. Suicidio inducido por parasitos. Ciertos tipos de parásitos hacen que sus anfitriones se comprometan a la conducta suicida. Un ejemplo destacado es el phylum Acanthocephala, que dirigirá a su huésped a un depredador con el fin de ser comido por el depredador, su nuevo huésped definitivo. Los gusanos parásitos Spinochordodes tellinii se desarrollan en los saltamontes y los grillos hasta que se cultivan, en cuyo momento causarán a su huésped saltar al agua para su muerte con el fin de que el gusano puede reproducirse en el agua. Sin embargo, S. tellinii sólo hace que su huésped se ahogue cuando el anfitrión está ya cerca del agua en lugar de buscarlo a lo largo de grandes distancias. La infección por Toxoplasma gondii se ha demostrado que altera el comportamiento de los ratones y las ratas de forma que se cree que se incrementan las posibilidades de ser depredadas por los gatos de los roedores. Los roedores infectados muestran una reducción de su aversión innata a los olores del gato; mientras que los ratones no infectados y ratas generalmente evitan las zonas marcadas con orina de gato con el gato o el olor corporal, esto se reduce o elimina en los animales infectados. Además, la evidencia sugiere que esta pérdida de aversión puede ser específica para los olores felinos: cuando se le da a elegir entre dos olores de depredadores (gatos o visones), roedores infectados muestran una preferencia significativamente más fuerte para los olores del gato que hacen los controles no infectados. link: https://www.youtube.com/watch?v=e6iiPCQw7hY Reproducción suicida. Algunos animales mueren tras dedicar toda su energía al apareamiento, lo que ayuda a su esperma y a sus genes para reproducirse. Es lo que se conoce como reproducción suicida. La reproducción suicida es común en la naturaleza. El salmón, los insectos y algunas ranas y lagartos, así como muchas plantas, se reproducen de esta forma. En cambio, en los mamíferos es muy poco frecuente, y solo se da en algunas especies de marsupiales.
Suicidio en el Reino Animal, ¿Es posible?
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