Se dicen tantas mentiras acerca de esta celebridad, para engrandecerloy lo que han logrado es degenerar y achicar su figura, convirtiéndole en musa, asidero y pretexto de los más ilustres cojudos intelectuales y políticos hispanoamericanos autodenominados de izquierda.
Al “Libertador” le imputan todo lo que cada fanático se imagina. Unos aseveran que fue pobre y murió pobre; hay quienes dicen que fue desinteresado de riquezas materiales, que fue antiimperialista; otros le califican de marxista, indigenista y hasta ecologista… En fin. Estas son las cojudeces que dicen del Libertador:
PRIMERA COJUDEZ BOLIVARIANA: Bolívar murió pobre
Falso. Simón Bolívar, jamás fue pobre. Desde su nacimiento hasta su muerte fue de los más acaudalados de Venezuela.
Si dudan de ello, les recomiendo leer el Libro Bolívar Empresario, del historiador venezolano, Antonio Herrera-Vaillant, en cuyas páginas nos informa documentadamente acerca de los bienes del Libertador, especialmente de su enorme hacienda que ocupaba el gran valle de Aroa en la provincia de Carabobo, cuyas extensas y ricas tierras estaban demarcadas dentro de una circunferencia de ¡178 kilómetros! y contenían minas de cobre -de las mejores del mundo, según opinión del mismo Bolívar-, yacimientos auríferos y de otros minerales, maderas finas, agua en abundancia y tierras fértiles para la producción agrícola y ganadera.
Aparte de esta gran heredad, el Libertador y sus hermanos, María Antonia, Juana María y Juan Vicente, eran propietarios de tres casas de gran valía en la ciudad de Caracas y tres extensas haciendas más: Chirgua, Suata y San Mateo en los valles de Aragua. Además, claro está, de otros negocios, bienes muebles, semovientes, joyas y dinero a manos llenas. ¡¿Pobre, Bolívar?!
SEGUNDA COJUDEZ BOLIVARIANA: Bolívar no tenía ningún apego al dinero, su único interés era liberarnos del yugo español
Falso. Él amaba y cuidaba su fortuna tanto como cualquier buen empresario, y se daba tiempo para ello. Si bien era generoso, no por ello desperdiciaba oportunidades para incrementar sus haberes y posesiones. Para probar lo que afirmo, me remito a documentos escritos por él mismo y también a lo que narran sus historiadores.
El 18 de octubre de 1825, el Libertador prepara un prospecto de venta dirigido al señor John Dundas Cochrane (inglés); en este documento se refleja su vocación empresarial y sus dotes innatas para los grandes negocios.
Esta es una parte del contenido del mencionado documento:
Estimado señor:
…hallándome yo empleado en servicio público, y, por lo mismo, deseoso de separarme de asuntos personales y negocios propios, he determinado ofrecer a Ud. la venta del Valle de Aroa en toda su extensión y en toda propiedad por la suma en que convengamos, oídas que sean las proposiciones que Ud. ó sus amigos quieran hacerme.
La rica y hermosa posesión de Aroa, es una de aquellas que ofrecen más ventajas para una colonia sobre las costas del mar, por las siguientes consideraciones:
1. Su extensión es circular con 32 leguas de circunferencia.
2. Tiene ríos navegables que desembocan al mar.
3. Sus minas de cobre son las mejores del mundo, y el metal, el más fino.
4. Contiene minerales de todas especies según las investigaciones que se han hecho por personas instruidas en la materia.
5. Produce maderas abundantes y preciosas.
6. Sus territorios son los más fértiles de la tierra para sembrar frutos europeos y americanos.
7. Las exportaciones al mar, son facilísimas, hacia Puerto Cabello, y si se quiere hacia las Antillas, ó a Europa.
8. El rédito que debe producir esta propiedad es del valor de 400,000 ó 500,000 pesos en el estado actual, y por lo mismo, cuando ella sea explotada, cultivada y poblada, valdrá millones,
Después de estas consideraciones, espero que Ud. tendrá la bondad de hacerme las ofertas que Ud. juzgue convenientes a sus intereses ó a sus miras.
(La carta continúa).
Dos días después le envía este mensaje a José Rafael Revenga:
…Yo prefiero tener en Inglaterra el valor de Aroa, que la mina misma, como yo no la he de explotar, no hay mejor mina para mí que la plata que me podrán dar en Inglaterra, única con la que podré contar para pasar mis días luego que me retire de los negocios públicos…
(Pongan atención: no dice servicios públicos, sino negocios).
Días más tarde se dirige a su hermana, María Antonia, y, entre otras cosas, le dice:
…Las minas de Aroa quiero venderlas ahora que hay tantas ansias por minas y colonias extranjeras. Si perdemos esta ocasión, después quizás no se logrará, y cuando queramos asegurar una fortuna en Inglaterra, ya no podremos. Propiedades y haciendas nos quedan demasiadas y lo mismo digo de casas, que mañana se caerán en un temblor. Lo cierto es que teniendo nosotros en Inglaterra cien mil libras esterlinas aseguradas en el Banco gozamos al año de un tres por ciento, que pasan de doce mil pesos de renta (20´940.000 bolívares actuales – 1994), y además tenemos el dinero pronto para cuando lo queramos: de este modo, suceda lo que sucediere, siempre tendrán Udes. una fortuna con que contar para Udes. y para sus hijos.
(Más referencias en el libro Bolívar Empresario de Antonio Herrera-Vailland, ediciones TH, 2008, paginas 34 – 39. También en Cartas del Libertador, del profesor Paul Verna, ediciones de la Presidencia de la República. 1976).
Así que al “padre de cinco naciones” si le encantaba la riqueza material y más que todo el dinero bien guardado en bancos del extranjero, muy lejos de los países por él libertados, en cuyos gobiernos ya no confiaba desde entonces.
TERCERA COJUDEZ BOLIVARIANA: Bolívar fue antiimperialista
Falso. Todo lo contrario, él fue, más bien, un ferviente admirador, defensor, imitador y aliado de los imperios e imperialista de su época. Tal es así que su obsesión de convertirse él mismo en emperador de los países que se atribuía haber “libertado”, lo llevó a cometer actos reprochables de abuso de poder, de irrespeto a las leyes e instituciones, con manifestaciones de prepotencia y vanidad extremas; fusiló, encarceló a quienes lo habían ayudado en campañas de guerra y, por ello, muchos de sus amigos, compañeros de lucha y colaboradores se alejaron de su lado y hasta se convirtieron en sus censuradores y duros adversarios políticos.
Con seguridad, lo que quieren decir los bolivarianos es que el Libertador fue antiestadounidense o antiyanki. Pero sucede que en aquella época los EE.UU recién se estaban consolidando como la única y la más grande república democrática que jamás nunca existió en el Mundo; en cuyo caso, sería más acertado y justo calificarlo como anti republicano, antidemocrático y colonialista.
Bolívar fue uno de los más notables fans de Napoleón (Emperador de Francia y sus territorios conquistados). Anhelaba poner su fortuna a buen recaudo en la banca de Inglaterra. Hizo hasta lo indebido para convertirse en presidente vitalicio del Perú. Cuando ofertó en venta su enorme Valle de Aroa a empresarios ingleses les sugirió que allí podrían tener una colonia más.
Recibió del Imperio Inglés asistencia económica, armamento, embarcaciones de guerra, estrategas y combatientes (mercenarios) para sus campañas bélicas contra el Imperio Español. ¿O no?
Por eso mismo es que el Ecuador mantuvo durante siglo y medio la llamada “deuda inglesa”, misma que fue pagada en el año 1971 con petrodólares provenientes de la explotación del “oro negro” que recién se había encontrado en la región oriental.
Y para no dejar ninguna duda de que Bolívar fue un apasionado imperialista, dispuesto a todo para salirse con la suya, transcribo un párrafos de una de las tantas cartas que él escribiera desde Kingston, Jamaica, allá por el año de 1815, dirigida ésta a Maxwell Hyslop, hombre de negocios inglés muy influyente en su gobierno, a quién le pide ayuda económica y material bélico a cambio de dos grandes territorios centro americanos (¡!).
Esto dice el mencionado párrafo:
…Ventajas tan excesivas pueden ser obtenidas por los más débiles medios: veinte o treinta mil fusiles; un millón de libras de esterlinas; quince o veinte buques de guerra; municiones, algunos agentes y los voluntarios militares que quieran seguir la banderas americana (…) Con estos socorros pone a cubierto el resto de América del Sur y al mismo tiempo se puede entregar al gobierno británico las provincias de Panamá y Nicaragua, para que forme de estos países el centro del comercio del universo por medio de la apertura, que rompiendo los diques de uno y otro mar, acerque distancias más remotas y hagan permanente el Imperio de Inglaterra sobre el comercio.
¡¿Qué les parece?!… Un gran visionario el Libertador, y, además, muy generoso con cosas que no le pertenecían.
CUARTA COJUDEZ BOLIVARIANA: Bolívar fue indigenista
Falso. Los hechos recogidos en varios documentos históricos revelan que más bien despreciaba a indios y negros.
Hay quienes lo califican de esclavista, porque restableció la esclavitud y el tributo a los indios de mitas y pongüeajes en Perú, que habían sido abolidos por San Martín. Esta actitud no debía sorprender, pues en su natal Venezuela el llegó a tener en propiedad 2.000 esclavos.
No nos olvidemos que la abolición de la esclavitud en Ecuador (que perteneció a la Gran Colombia forjada por Bolívar) se dio recién en el Gobierno del General José María Urbina, en el año 1851, es decir, 21 años después de la muerte del Libertador.
A los indios los consideraba ladrones, truchimanes, embusteros, falsos, sin ningún principio moral que los guie. Y esto lo dijo una y otra vez. En las páginas 79 a 84 del ya citado libro “Bolívar”, de Herbert Morote, se describen los abusos, los horrores contra los indios y el martirio masivo de éstos durante el régimen del Libertador en Perú. Se habla incluso de un genocidio perpetrado con la connivencia de su Consejo de Gobierno. (La lectura de esas páginas conmueve e indignan).
QUINTA COJUDEZ BOLIVARIANA: Hay marxistas bolivarianos y bolivarianos marxistas
Esto sí que es el colmo. Será porque esta clase de tipos apasionados y reversibles, o se hacen los cojudos o es que en verdad no están enterados que Carlos Marx le tenía antipatía a su héroe y se expresaba muy mal de él, aún por escrito, como para que quedase registrada en la historia su insultante opinión. Marx se solazaba denigrándole al Libertador.
En una de sus cartas a su amigo y favorecedor, Federico Engels, fechada 14 de febrero de 1858, se refirió al “padre de cinco naciones” como el canalla más cobarde, brutal y miserable. Bolívar es el verdadero Soulouque, decía en la misiva, y más adelante también afirmaba que era un mito de la imaginación de las masas, en estos términos: La fuerza creadora de los mitos, característica de la fantasía popular, en todas las épocas ha probado su eficacia inventando grandes hombres. El ejemplo más notable de este tipo es, sin duda, el de Simón Bolívar.
(Nota de enciclopedia: Soulouque Faustín-Élie gobernó Haití -1847 a 1859. Se hizo proclamar emperador en 1849, con la denominación de Faustín I. Era déspota, cruel y megalómano).
Hay quienes afirman que Bolívar respetaba la libertad de expresión. Sin embargo, él lo hacía únicamente de quienes se expresaban bien de él y de su gobierno. En el reglamento de Ley de Imprenta condenaba a seis años de prisión a los autores de los escritos que su gobierno considerase como subversivos, y prohibía las sátiras contra disposiciones gubernamentales (Cito nuevamente a Morote).
Bolívar era, además de tantas otras cosas, empresario maderero y en sus aserraderos se talaban y despedazaban árboles nativos de bosques primarios. Además, en aquel entonces ni siquiera se había concebido el vocablo ecologista.
Por todo esto y más, apoyo, alabo y avalo la opinión de John Lynch, quien dice que Bolívar fue un hombre excepcionalmente complejo, un libertador que desdeñaba el liberalismo, un republicano que admiraba la monarquía. Por mi parte añado que fue un maestro del doble discurso; un gran expositor de grandes ideales y virtudes que no coincidían con sus ambiciones íntimas y secretas.
Por: Temístocles Hernández M.