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El feminismo y la idiotez del término 'feminazi'

Info3/23/2015
NOTA: Este post fue subido ayer por el usuario @LocoDorrego y tiempo después se encontraba eliminado, probablemente por el forobardo que se había desencadenado en comentarios. Yo lo vuelvo a subir tal como lo subió él, pero le cambié el titulo y le cerré los comentarios, por cuestiones obvias... Quienes acusan de “feminazi” a cualquiera por querer una ley de cuota, o por no querer que te “”piropeen” en la calle, es porque no son capaces de entender que la desigualdad genera violencia. El concepto “feminazi” es utilizado peyorativamente para identificar a mujeres feministas en general. El término alude también a que el feminismo utiliza la exageración como mecanismo para neutralizar a los hombres. Este término nació en la década de los ’90, y fue popularizado por Rush Limbaugh, un conservador estadounidense quién hizo famoso el término para luchar contra las mujeres que pedían el control sobre su fertilidad y embarazo. Fue así, que encontró genial hacer una comparación entre el Holocausto de Hitler y la lucha feminista por legalizar el aborto. Cómo se darán cuenta la falacia e ignorancia abunda en el término. Me gustaría brevemente explicar por qué el término es estúpido, y por qué es importante pensar el feminismo de una forma seria y no tomarlo como un pensamiento frugal y de moda que puede prestarse para cualquier barbaridad. En las últimas décadas hemos visto un cambio importante en el feminismo chileno, si en la dictadura se prohibieron las manifestaciones feministas y en los ’90 renacieron en primera instancia en las universidades y centros de estudio, hoy en día el feminismo ha vuelto a la calle. Estamos viendo un feminismo que se piensa desde lo cotidiano, como una lucha dentro de la vida privada de todas las personas. Ya no es suficiente verlo como un método de análisis para entender la historia, la sociología, etc.; sino que es una práctica política que debe llevarse a las calles para ser efectiva. Con esto estoy pensando, por ejemplo, en la campaña para frenar el acoso callejero que sufrimos las mujeres, la masificación y convocatoria que tiene la lucha para legalizar el aborto y también la puesta en marcha de la “línea aborto” que entrega información a las mujeres para que puedan abortar de forma segura. Devolver el feminismo a la calle no hace otra cosa que atacar la cultura que tenemos todos. Sí, porque todos estamos insertos en una cultura machista y nos guste o no tenemos características y/o actitudes que podrían ser catalogadas como tal. Eso no quiere decir que al cuestionarnos la cultura en sí, el patriarcado y las desigualdades en el poder no podamos ir disminuyendo esas características y siendo críticos con la sociedad y con nosotros mismos. Aún así, lo que hace el machismo es defender este status quo, no lo cuestiona, y por cualquier razón tilda de “feminazis” a quienes sí están haciendo la tarea de reflexionar sobre este problema. Es así que “feminazis” es una respuesta fácil, de gente que simplemente no quiere (y que tampoco le da) para hacer sus propias reflexiones sobre el machismo y cómo se ha ido forjando el poder masculino en la historia. La lucha del feminismo ha renacido desde la dictadura, y es por esto, que pareciera más difícil volver a insertar lo político en un espacio público que fue ejecutado. Un espacio político que fue suplantado por malls y tiendas de retail. Es en este contexto, que las feministas tenemos la misión de volver a hacer hablar al feminismo desde la calle y para la calle. Sin embargo, pareciera también que el crecimiento de las redes sociales y del feminismo como una “moda” ha impulsado a despolitizar el movimiento. Hoy es fácil alegar que cualquiera es machista, sin considerar que nosotros somos parte de ese todo. El machismo no es una característica aislada de algunos individuos, sino que es una estructura política de nuestra sociedad que todos aprehendemos. Somos una cultura machista y esto no es algo exclusivo de los hombres. El machismo es algo que podemos criticar y que podemos ver en nosotros mismos. Lo importante para quitarse el patriarcado de encima es, independiente del género, reflexionarlo y pensar que el feminismo es una lucha de liberación que ataca justamente el machismo más impío. Así también, nosotras como mujeres debemos comprender que el feminismo no es un arma que podamos usar sin criterio alguno en contra los hombres. No es un arma para atacarlos. Las mujeres no deberían utilizar la causa del feminismo para alcanzar puestos de trabajo, generar polémicas sin fundamento o para generar favores individuales que sólo le sirvan a ella. El feminismo es algo muy serio como para utilizarlo para generar daño. Es por esto que debemos entender el feminismo con una revolución política, en donde hombres y mujeres pueden alcanzar la igualdad plena, y con ello, la libertad para vivir en sociedad de una forma pacífica y justa. Tenemos que reflexionar constantemente sobre el machismo para lograr erradicarlo. Preguntarse el por qué el mundo funciona como funciona. Preguntarse sobre la justicia. Quienes acusan de “feminazi” a cualquiera por querer una ley de cuota, o por no querer que te “”piropeen” en la calle, es porque no son capaces de entender que la desigualdad genera violencia. El feminismo es un tema muy serio. Es complejo y amplio. Debe ser tomado con el peso suficiente porque gracias a él las mujeres hemos visto mejorar nuestra vida a lo largo de la historia.
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