Argentinos y orientales
Jorge Luis Borges
LOS ARGENTINOS vivimos en la haragana seguridad de ser un gran país, un país cuyo solo exceso territorial podría evidenciarnos, cuando no la prole de sus toros y la ferocidad alimenticia de sus llanuras. Si la lluvia providencial y el gringo providencial no nos fallan, seremos la villa Chicago de este planeta y aun su panadería. Los orientales no. De ahí su claro [sic] que heroica voluntad de diferenciarse, su tesón de ser ellos, su alma buscadora y madrugadora. Si muchas veces, encima de buscadora fue encontradora, es ruin envidiarlos. El sol, por las mañanas, suele pasar por San Felipe de Montevideo antes que por aquí.
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Jorge Luis Borges
LOS ARGENTINOS vivimos en la haragana seguridad de ser un gran país, un país cuyo solo exceso territorial podría evidenciarnos, cuando no la prole de sus toros y la ferocidad alimenticia de sus llanuras. Si la lluvia providencial y el gringo providencial no nos fallan, seremos la villa Chicago de este planeta y aun su panadería. Los orientales no. De ahí su claro [sic] que heroica voluntad de diferenciarse, su tesón de ser ellos, su alma buscadora y madrugadora. Si muchas veces, encima de buscadora fue encontradora, es ruin envidiarlos. El sol, por las mañanas, suele pasar por San Felipe de Montevideo antes que por aquí.
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