Una yanqui de 27 años fue condenada por envenenar con sodio a la criatura de 5, que pasó mucho tiempo enfermo. La mujer llegó a ponerle en una comida el equivalente a 69 sobrecitos que suelen dar en los locales de comidas rápidas.
Una mujer fue condenada por envenenar y matar a su hijo al obligarlo a ingerir fuertes concentraciones de sodio. Durante años narró en un blog las constantes complicaciones de salud de su hijo. Un jurado en un suburbio de Nueva York halló a Lacey Spears, de Scottsville, Kentucky, culpable de asesinato en segundo grado por la muerte el año pasado de Garnett Paul Spears, de 5 años.
Un video muestra dos veces a la mujer llevando al niño a un baño del hospital con un tubo conectado, del que el paciente sale sufriendo. “El motivo es extraño y alarmante, pero real”, afirmó la fiscal asistente Patricia Murphy en su alegato final. Sugirió que Spears, de 27 años, actuó por temor a que el niño revelara a otros que ella lo estaba enfermando. “Sus acciones eran comparables a una tortura”, enfatizó.
Varios médicos atestiguaron que no había explicación médica para el alza en los niveles de sodio en el niño que condujeron a su muerte. Sin embargo, el abogado defensor Stephen Riebling afirmó que no había “evidencias directas” de un delito y destacó que los testigos dijeron que Spears parecía devastada con la muerte del niño.
El letrado acusó al hospital de negligencia y de deshidratar a Garnett, una acusación que Murphy calificó de ridícula. Las evidencias incluyeron dos bolsas de alimentación halladas en el departamento de Spears embebidas en sal, incluso una que la mujer le pidió a una persona amiga que escondiera. Una bolsa tenía el equivalente a 69 bolsas de sal de las que suelen dar en locales de comidas rápidas.

Una mujer fue condenada por envenenar y matar a su hijo al obligarlo a ingerir fuertes concentraciones de sodio. Durante años narró en un blog las constantes complicaciones de salud de su hijo. Un jurado en un suburbio de Nueva York halló a Lacey Spears, de Scottsville, Kentucky, culpable de asesinato en segundo grado por la muerte el año pasado de Garnett Paul Spears, de 5 años.
Un video muestra dos veces a la mujer llevando al niño a un baño del hospital con un tubo conectado, del que el paciente sale sufriendo. “El motivo es extraño y alarmante, pero real”, afirmó la fiscal asistente Patricia Murphy en su alegato final. Sugirió que Spears, de 27 años, actuó por temor a que el niño revelara a otros que ella lo estaba enfermando. “Sus acciones eran comparables a una tortura”, enfatizó.
Varios médicos atestiguaron que no había explicación médica para el alza en los niveles de sodio en el niño que condujeron a su muerte. Sin embargo, el abogado defensor Stephen Riebling afirmó que no había “evidencias directas” de un delito y destacó que los testigos dijeron que Spears parecía devastada con la muerte del niño.
El letrado acusó al hospital de negligencia y de deshidratar a Garnett, una acusación que Murphy calificó de ridícula. Las evidencias incluyeron dos bolsas de alimentación halladas en el departamento de Spears embebidas en sal, incluso una que la mujer le pidió a una persona amiga que escondiera. Una bolsa tenía el equivalente a 69 bolsas de sal de las que suelen dar en locales de comidas rápidas.
