En los días iniciales de la acción corsaria en el Río de la Plata se presento en Bueno Aires el estadounidense David Jewett. Cuando puso su espada al servicio del gobierno, tenía 43 años y una sólida experiencia profesional. Había nacido en North Parish, New London,Connecticut el 17 de junio de 1772.Estudio leyes ingreso a la Marina de Guerra estadounidense y comandando un velero estadounidense llamado “ Trumbull” con el que hizo presas. En 1801 por una reforma militar quedo fuera de la Armada, pero en 1812 durante la guerra de su país con Inglaterra participo en la acción corsaria. El 22 de junio de 1815 se otorgo al “ comandante de la Marina de los Estados Unidos David Jewett”, en acuerdo secreto del gobierno, la patente de corso que le permitió zarpar el 30 de ese rumbo a San Salvador Bahía. La nave que se denominaba la “ Invencible” se dirigió entonces hacía el Atlántico donde obtuvo varias presas, a los dos años el “ Invencible” volvió a Buenos Aires.
En los primeros días de 1820, Jewett, fue llamado de nuevo a servir como corsario de las Provincias Unidas
El armador Patricio Lynch había adquirido una fragata mercante francesa y le dio el nombre de Tomás Guido, pero el gobierno a instancias del propio homenajeado rechazo esa nominación. Entonces a la fragata se la denomino Heroína y Jewett asumió el comando el 15 de enero con la jerarquía de coronel de marina, y se hizo cargo de los preparativos que le permitieron montar 30 cañones de a 18, que en ocasiones llegaron a 34. El mismo día, el gobierno libró una patente de corso sin número en la que Lynch figuraba como propietario y armador.
Pero el directorio que estaba a cargo del General José Rondeau vivía sus últimos días, ya que fue derrotado por Estanislao López y Francisco Ramírez, como consecuencia de estos hechos se disolvió el gobierno nacional, frente a tan difícil situación Jewett recibió orden de interrumpir el alistamiento del buque y unirse a la flota fluvial que defendía a Buenos Aires en apoyo del designado gobernador Manuel de Sarratea, pero al acordar éste con los gobernadores del Litoral, el marino norteamericano recibió autorización para zarpar, cosa que hizo el 1 de abril de 1820.
A poco de alejarse de Buenos Aires, la Heroína comenzó a soportar diversas dificultades, entre ellas la mala calidad del agua embarcada que enfermó a algunos de los integrantes de la dotación, sin embargo hechas las reparaciones y provista de agua suficiente la fragata salió al mar y se trabo en combate con la corbeta de guerra portuguesa Carlota, que luego de ser tomada fue convertida en buque corsario auxiliar.
A mediados de agosto de 1820, se amotinaron simultáneamente los marineros de ambos barcos. Ayudado por dos oficiales, el coronel logro vencerlos y mando ajusticiar al principal cabecilla.
Para colmo de males apareció el escorbuto que provoco gran cantidad de víctimas. Jewett consideró reunir los enfermos de las dos naves en una sola, la Carlota, donde se produjo un nuevo motín que fue sofocado.
En vista de la situación Jewett decidió de acuerdo con las ordenes que tenía, dirigirse al sur a fin de tomar posesión de las islas Malvinas. Las dos naves marchaban próximas, pero el temporal las separo y la Carlota se perdió para siempre.
Jewett llego a Puerto Soledad el 27 de octubre de 1820. Allí invernaban balleneros y loberos ingleses y norteamericanos. En Puerto Luis se encontró con el buque de guerra británico Jane al mando del capitán Jacobo Weddell, quien pudo comprobar que la mayoría de los setenta soldados y marineros de la Heroína se encontraban afectados por el escorbuto.
Poco después, el 2 de noviembre con pocas palabras, aquel norteamericano al servicio de la Argentina dejo para la historia el testimonio de asunción de la soberanía sobre las islas australes mediante una carta dirigida a los capitanes de buques que invernaban en las Malvinas “ Tengo el honor de informar a usted de mi llegada a este puerto, comisionado por el superior gobierno de las Provincias Unidas de la América del Sud, para tomar posesión de estas islas en nombre del país que naturalmente pertenecen.
Al desempeñar este deber deseo obrar con la mayor deferencia y equidad hacia todos los pabellones amigos.
Uno de los objetos principales es evitar esa abusiva destrucción de los recursos tan útiles para aquellos, cuyas necesidades los compelen o convidan a visitar estas islas y auxiliar a los que deseen abastecerse a poca costa”
De esta manera termino la situación que se había generado en 1811 cuando el Virrey español Gaspar de Vigodet ordeno levantar el establecimiento militar español que existía en las Islas Malvinas, por lo tanto ya no se podría invocar que la falta de ocupación de las islas por las autoridades patrias, convertiría al archipiélago malvinense en una “ res nullius” en definitiva una cosa sin dueño.
Y el 6 de noviembre, con sus hombres formados en la turba gris afirmó el pabellón celeste y blanco, mientras desde la Heroína se lo saludaba con una salva de veintiún cañonazos.
La toma de posesión de Jewett en nombre del Gobierno de las Provincias Unidas, fue conocida en el exterior y la noticia fue publicada en el “ Redactor “ de Cádiz en el mes de agosto de 1821, También el periódico norteamericano “ La Gaceta de Salem “ informó del hecho a mediados de 1821. De modo que todo el mundo, ya sea por periódicos o por la información de los loberos que presenciaron la ceremonia, estaba enterado de la toma de posesión.
El mal estado sanitario de la tripulación continuaba y un nuevo motín le demostró a Jewett que era hora de pedir el relevo en sus funciones. El gobierno de la provincia de Buenos Aires – que subrogaba al extinguido de las Provincias Unidas en materia de Relaciones Exteriores- decidió favorablemente y envió al teniente coronel de marina Guillermo Roberto Mason, quien llegó a las islas a mediados de abril de 1821 en un buque holandés fletado, junto con una sumaca, para conducir oficiales , marineros y tropas de desembarco, además de medicamentos y víveres.
Por lo tanto a través de una azarosa aventura marítima nuestro país toma posesión de un territorio que con justicia le pertenecía como heredero de los derechos de la corona española y este hecho histórico que fue conocido en el ámbito internacional, no mereció oposición o reclamo de potencia extranjera alguna.

En los primeros días de 1820, Jewett, fue llamado de nuevo a servir como corsario de las Provincias Unidas
El armador Patricio Lynch había adquirido una fragata mercante francesa y le dio el nombre de Tomás Guido, pero el gobierno a instancias del propio homenajeado rechazo esa nominación. Entonces a la fragata se la denomino Heroína y Jewett asumió el comando el 15 de enero con la jerarquía de coronel de marina, y se hizo cargo de los preparativos que le permitieron montar 30 cañones de a 18, que en ocasiones llegaron a 34. El mismo día, el gobierno libró una patente de corso sin número en la que Lynch figuraba como propietario y armador.
Pero el directorio que estaba a cargo del General José Rondeau vivía sus últimos días, ya que fue derrotado por Estanislao López y Francisco Ramírez, como consecuencia de estos hechos se disolvió el gobierno nacional, frente a tan difícil situación Jewett recibió orden de interrumpir el alistamiento del buque y unirse a la flota fluvial que defendía a Buenos Aires en apoyo del designado gobernador Manuel de Sarratea, pero al acordar éste con los gobernadores del Litoral, el marino norteamericano recibió autorización para zarpar, cosa que hizo el 1 de abril de 1820.
A poco de alejarse de Buenos Aires, la Heroína comenzó a soportar diversas dificultades, entre ellas la mala calidad del agua embarcada que enfermó a algunos de los integrantes de la dotación, sin embargo hechas las reparaciones y provista de agua suficiente la fragata salió al mar y se trabo en combate con la corbeta de guerra portuguesa Carlota, que luego de ser tomada fue convertida en buque corsario auxiliar.
A mediados de agosto de 1820, se amotinaron simultáneamente los marineros de ambos barcos. Ayudado por dos oficiales, el coronel logro vencerlos y mando ajusticiar al principal cabecilla.
Para colmo de males apareció el escorbuto que provoco gran cantidad de víctimas. Jewett consideró reunir los enfermos de las dos naves en una sola, la Carlota, donde se produjo un nuevo motín que fue sofocado.
En vista de la situación Jewett decidió de acuerdo con las ordenes que tenía, dirigirse al sur a fin de tomar posesión de las islas Malvinas. Las dos naves marchaban próximas, pero el temporal las separo y la Carlota se perdió para siempre.
Jewett llego a Puerto Soledad el 27 de octubre de 1820. Allí invernaban balleneros y loberos ingleses y norteamericanos. En Puerto Luis se encontró con el buque de guerra británico Jane al mando del capitán Jacobo Weddell, quien pudo comprobar que la mayoría de los setenta soldados y marineros de la Heroína se encontraban afectados por el escorbuto.
Poco después, el 2 de noviembre con pocas palabras, aquel norteamericano al servicio de la Argentina dejo para la historia el testimonio de asunción de la soberanía sobre las islas australes mediante una carta dirigida a los capitanes de buques que invernaban en las Malvinas “ Tengo el honor de informar a usted de mi llegada a este puerto, comisionado por el superior gobierno de las Provincias Unidas de la América del Sud, para tomar posesión de estas islas en nombre del país que naturalmente pertenecen.
Al desempeñar este deber deseo obrar con la mayor deferencia y equidad hacia todos los pabellones amigos.
Uno de los objetos principales es evitar esa abusiva destrucción de los recursos tan útiles para aquellos, cuyas necesidades los compelen o convidan a visitar estas islas y auxiliar a los que deseen abastecerse a poca costa”
De esta manera termino la situación que se había generado en 1811 cuando el Virrey español Gaspar de Vigodet ordeno levantar el establecimiento militar español que existía en las Islas Malvinas, por lo tanto ya no se podría invocar que la falta de ocupación de las islas por las autoridades patrias, convertiría al archipiélago malvinense en una “ res nullius” en definitiva una cosa sin dueño.
Y el 6 de noviembre, con sus hombres formados en la turba gris afirmó el pabellón celeste y blanco, mientras desde la Heroína se lo saludaba con una salva de veintiún cañonazos.
La toma de posesión de Jewett en nombre del Gobierno de las Provincias Unidas, fue conocida en el exterior y la noticia fue publicada en el “ Redactor “ de Cádiz en el mes de agosto de 1821, También el periódico norteamericano “ La Gaceta de Salem “ informó del hecho a mediados de 1821. De modo que todo el mundo, ya sea por periódicos o por la información de los loberos que presenciaron la ceremonia, estaba enterado de la toma de posesión.
El mal estado sanitario de la tripulación continuaba y un nuevo motín le demostró a Jewett que era hora de pedir el relevo en sus funciones. El gobierno de la provincia de Buenos Aires – que subrogaba al extinguido de las Provincias Unidas en materia de Relaciones Exteriores- decidió favorablemente y envió al teniente coronel de marina Guillermo Roberto Mason, quien llegó a las islas a mediados de abril de 1821 en un buque holandés fletado, junto con una sumaca, para conducir oficiales , marineros y tropas de desembarco, además de medicamentos y víveres.
Por lo tanto a través de una azarosa aventura marítima nuestro país toma posesión de un territorio que con justicia le pertenecía como heredero de los derechos de la corona española y este hecho histórico que fue conocido en el ámbito internacional, no mereció oposición o reclamo de potencia extranjera alguna.
