InicioInfoOda Nobunaga - El guerrero excéntrico
El 21 de junio de 1582, mientras las llamas consumían el templo de Honnou-ji a las afueras de Kioto, desde dentro se podía oír el mitad recitado mitad cantado pasaje de una famosa pieza de teatro noh: 50 años son la vida de un hombre ¿quién hay que viva Sin tener que morir un día? La persona que cantaba entre las llamas había estado a punto de unir todo Japón bajo su espada, cuando todo se había derrumbado en el último momento. Perfil Oda Nobunaga nació en la provincia de Owari, centro-este de la isla grande (Honshu) de Japón el 23 de junio de 1534. Había recibido el nombre de Kippoushi (los samuráis se cambiaban el nombre al ser iniciados en las armas a los quince años) y era hijo del Señor (Daimyo) Oda Nobuhide. Sus incios no fueron prometedores. El joven Kippoushi era conocido por su conducta bizarra, se reía a voz viva en los momentos menos oportunos, hablaba un japonés informal y hasta ofensivo, le ponía apodos a todo el mundo y nunca usaba ninguno de los sufijos necesarios en la forma en que en Japón uno debe dirigirse a alguien (-san, -sama), usaba kimonos de colores llamativos, muchas veces sin siquiera la hakama (el pantalón ancho formal) y solía bailar y cantar partes de obras de teatro como en haría en su último día. Esto, en el heredero de un Señor y en una sociedad de formalidades complejas, era casi inaceptable. El joven llegó a ser conocido como baka-Dono (señor idiota) u Owari no Outsuke(el tonto de Owari). Guerras y más guerras Blasón (mon) del Clan Oda Mientras el futuro Nobunaga avergonzaba a su familia, Owari no estaba desconectado de la realidad política de su tiempo. Era la era Sengoku, la era del país en guerra. Todo orden o gobierno central se había demsmoronado hacia 1460, y Japón estaba disgregado en Feudos gobernados por señores de la guerra que se mataban, aliaban y traicionaban uno a otro sin lograr nunca desequilibrar la balanza caótica del poder. Daimyo de la era sengoku y sus territorios Owari limitaba con dos tierras, Mikawa, gobernada por la pequeña familia Matsudaira, y Sunpu, en mano de los poderosos Imagawa. Los Imagawa eran una rama que decendía del legendario clan Minamoto, el clan que había detentado el título de Shogún en el siglo XII d.c., así que eran candidatos al cargo, pero para eso tenían que llegar a Kioto, hogar del Emperador. Estos tres territorios con sus clanes estaban sobre la ruta principal de Japón, Tokkaido, así que, de ser capaz de someter a los demás, uno podía ir a Kioto, el problema era que su tierra natal quedaría desprotegida a la rapiña de los otros, cosa decisiva para que ningún guerrero pudiera firmemente expandir su territorio en ese estado de cosas. Cuando un conflicto estalló entre los Oda y los Imagawa, los hijos menores, los Matsudaira, quedaron a la buena de Dios. El jefe del clan decidió jurar fidelidad a los imagawa, pero para eso, se le reclamó que mandara a su heredero, un niño llamado Takechiyo, como rehén de la casa de Imagawa. Para hacer las cosas un poco más complicadas, la caravana que llevaba a Takechiyo Matsudaira fue interceptada por los Oda, y el niño fue llevado como prenda de guerra del padre de Nobunaga. Ese fue el primer encuentro entre dos personajes trascendentes en la historia del Japón. Poco después de una larga y compleja negociación (y de que Takechiyo se salvara de ser pasado por las armas varias veces), el niño pudo ser llevado al líder a Imagawa Yoshimoto, principal enemigo de los Oda. El niño cambio su nombre al llegar a los quince años por Motoyasu (el kanji moto tomado de su “padre adoptivo”, Yoshimoto). Imagawa Yoshimoto Crisis en Oda En 1551 murió Oda Nobuhide, y en su velorio, el Tonto de Owari se comportó de tal manera que abochornó a todos. La cosa llegó a tal punto que su tutor, Hirate Masahide, uno de los ancianos del clan, se presentó ante el joven Nobunaga con una venda atada en el vientre. Lo reprendió de una manera especialmente severa, y luego de eso, se desató la venda y dejó caer sus intestinos a través del corte que se había hecho con su espada. Masahide tenía sesenta años, así que esto dice algo de la resistencia y fuerza de este hombre, y el seppuku de protesta de su mentor afectó profundamente a Nobunaga. Se dice que lloró varios días, y si bien nunca dejó de ser excéntrico, algo había cambiado en él. Sin embargo, el comportamiento de Nobunaga tuvo consecuencias aún más graves. Su hermano menor, Nobuyuki, viendo que la mitad del clan no creía que el tonto de Owari fuera capaz de gobernar, se reveló intentando llevarlo al poder. No ahondaremos mucho en esta parte de la historia, pero Nobunaga se reveló como un general capaz y valiente, y para 1559, había vencido a toda oposición. Su hermano se suicidó, y el comportamiento de Nobunaga fue todavía más inesperado. Con una mezcla de crueldad y sabiduría, eliminó a los elementos más traicioneros de la facción de su hermano, pero perdonó a algunos como su fiel Samurái Shibata Katsuie, que desde entonces sería uno de los mejores generales de Nobunaga. Shibata Katsuie Amigos y consejeros Es momento de nombrar a algunas personas que fueron importantes en la vida de Oda Nobunaga. Ikeda Tsuneoki fue su hermano de leche. La madre había sido la matrona del niño Kippoushi, así que se criaron juntos y solían jugar en un río cerca de Okehazama, lugar importante para nuestra historia. Ikeda estuvo en todas las campañas de Nobunaga, y fue siempre guerrero de su séquito personal. Ikeda Tsuneoki en sus últimos años. Mori Ranmaru fue paje de Nobunaga, y es recordado como uno de los máximos ejemplos de lealtad de la tradición Samurái, de hecho, murió protegiendo a Nobunaga durante el incendio en el incidente de Honnou-ji. Mori Ranmaru Pero hay dos figuras igual de importantes en la vida de Nobunaga, y en una época en que las mujeres estaban en un segundo plano de la vida cultural (y siendo aún Japón una cultura profundamente patriarcal) estas señoras deben haber sido realmente extraordinarias. Nouhime (la Dama Nou), o simplemente Kichou, fue la esposa de Nobunaga. En su matrimonio arreglado el amor no fue ninguna prioridad, era hija de Saitou Dosan, el Señor de Mino, una tierra que limitaba con Owari, así que el matrimonio sirvió como alianza de ambos clanes. Sin embargo, la belleza e inteligencia de esta mujer llevó a que el propio Nobunaga dijera que tenía la belleza de una diosa y la inteligencia de un genio. De Kichou se ha especulado que fue llevada a Owari para servir de espía para su padre. Sin embargo, Nobunaga terminaría siendo fiel a ella y su alianza en un momento, y se dice que su actuación ese día hizo que Kichou terminara estando por siempre agradecida hacia él. Nouhime o Kichou Pero por lejos la mujer más importante en la vida de Nobunaga fue su hermana Oichi. Tan bella como Kichou, Oichi era la única persona capaz de seguirle el paso a su hermano, tenaz, astuta a la altura de Nobunaga. Su actuación en la campaña de su hermano e incluso para la historia de Japón terminaría siendo trascendente. Oichi Batalla de Okehazama, la gran apuesta La sangría del clan Oda en 1559 terminaría siendo aprovechada por el poderoso vecino, el clan Imagawa. Yoshimoto, su líder, reunió un ejército de 30.000 hombres y armó una maniobra de pinzas con el ahora jefe del clan Matsudaira, Motoyasu (su antiguo rehén), que con sus 15.000 hombres, y tan sólo con quince años, mostró tener pasta de notable comandante y capturó una de las principales fortalezas de Oda. En completa crisis, mientras los 25.000 hombres del cuerpo principal se dirigían a la fortaleza central de Oda, Nobunga reunió a sus principales generales. Allí estaban Shibata Katsuie, el antiguo samurái de su hermano, Niwa Nagahide, hombre conocido por su juicio y sabiduría tanto en la batalla como en la administración, Sassa Narimasa y Maeda Toshiie, un hombre tan pintoresco como Nobunaga, maestro en el uso de la lanza y de una forma tan desprolija de vestirse y con el cabello largo y desordenado (Nobunaga, con su estilo habitual, le decía Inu o perro), llegaría a ser uno de los señores feudales más poderosos de Japón. Niwa Nagahide Maeda Toshiie El consejo de los generales era predecible: refugiarse en la fortaleza y rogar que el sitio se prolongue lo suficiente como para que Imagawa se canse y decida realizar el viejo sueño de viajar a Kioto y hacerse Shogún. Pero si hay algo que Nobunaga no era es cauto ni conservador. Nobunaga, que solía avergonzar y alarmar a sus samuráis por ir a los pueblos y juntarse con la gente común, tenía una gran relación con los plebeyos, y una gran red de espías e informantes entre ellos. Muchos de ellos, que realmente simpatizaban y estaban dispuestos a luchar por su señor, le habían informado de los movimientos del ejército grande de Imagawa, que había hecho su campamento en la cuesta de Okehazama, el lugar donde Nobunaga y Tsuoneoki Ikeda solían jugar de niños, y conocían de memoria. Nobunaga sugirió aprovechar el momento y atacar, para horror de sus generales. En uno de los más memorables discursos de la historia militar frente a un mal momento, Nobunaga dijo: ¿Qué ganamos si hacemos lo que Katsuie dice? ¿Nos quedamos en el castillo? Quizás ganemos una semana, diez días. Estamos casi perdidos… nuestro destino es interesante. Las posibilidades son mínimas, pero también es la chance de una vida. No podemos desaprovecharla. ¿Realmente quieren pasar el resto de sus vidas rezando por longevidad? ¡Vivimos para morir! El que esté conmigo, que venga a la batalla mañana, el que no, que se quede donde esté y me vea ganarla. Estatua de Nobunaga Nobunaga logró reunir 3500 hombres y salió por la noche del castillo. Sólo los más valientes, los más leales o los más desesperados iban con él. A la mañana, recibió el informe de sus espías de que el campamento de 25000 de Yoshimoto descansaba, que muchos habían estado bebiendo y que la alerta y el orden era mínimos. Para asegurarse (y esto muestra que Nobunaga no era un inconsciente) mando a 500 de sus hombres a un templo que era visible desde Okehazama. Llevaban todos los estandartes que había podido conseguir, más que los hombres que los llevaban, y simularon tomar posición allí. Nobunaga condujo los 3000 restantes por otro pasaje que conocía de memoria, sobre el río. En ese momento estalló una tormenta, y Nobunaga aprovechó el momento para dar su golpe. Cuando los 3000 hombres de Nobunaga cayeron sobre el campamento de Imagawa, muy pocos tenían las armas en las manos. Fue una masacre. La confusión era tal, que Imagawa Yoshimoto salió de su tienda creyendo que había estallado una pelea de borrachos. Se encontró con un lanzazo en el vientre. Yoshimoto sacó su espada y cortó la lanza, pero luego fue rematado por un espadazo de Mori Shinsuke, que llevó su cabeza a Nobunaga. En un solo día, Nobunaga había hecho una apuesta y había ganado todo el territorio de Imagawa y destruido al clan enemigo de Oda. Consecuencias de la batalla La batalla de Okehazama pudo a Oda Nobunaga en el mapa de los grandes Dainyos, los Señores de la guerra, lo hizo una fuerza a ser reconocida en el equilibrio de poder, y eso en uno de los territorios que llevaban a Kioto era bastante. Nobunaga volvió a mostrarse sabio con los vencidos. Si del clan Imagawa borró hasta las cenizas, con el antiguo rehén, Motoyasu Matsudaira, Nobunaga fue contemporizador. Sabía que el joven, que había mostrado enorme talento, ahora tenía un ejército pero no peso propio como Dainyo. Nobunaga selló una alianza con él que duraría hasta la muerte del vencedor de Okehazama, y para sellar el arreglo, Motoyasu se cambió el nombre a Tokugawa Ieyasu, uno de los personajes más importantes del Japón (si alguno está deseoso de saber más de él, lo remito al texto Tokugawa Ieyasu el guerrero paciente http://www.taringa.net/posts/info/16228840/Tokugawa-Ieyasu-El-guerrero-paciente.html ). Entre las personas que se destacaron en Okehazama había un hombre de origen campesino, un antiguo buscavidas que había entrado al servicio de Nobunaga y era su portador de sandalias. Su nombre era Kinoshita Tokichiro, un muchacho feo, delgado y encorvado, a quien Nobunaga llamaba saru (mono), por su aspecto poco elegante. Sin embargo, Nobunaga lo hizo samurái y lo aceptó entre su círculo íntimo, y esta es una de las claves para entenderlo. Nobunaga nunca hizo demasiado caso de los prejuicios sociales o de casta a la hora de buscarse subordinados. Tokichiro se cambió el nombre a Hashiba Hideyoshi, otro de los tres personajes que forjarían el Japón de los siglos por venir. Tokugawa Ieyasu Toyotomi Hashiba Hideyoshi La conquista de Mino Mino era gobernada por Saitou Dosan, padre de Nouhime y suegro de Nobunaga, un hombre que venía también de un bajo extracto social pero había llegado a gobernar una provincia. Sin embargo, Dosan sufrió un golpe de estado a cargo de nada menos que su hijo, Saitou Yoshitatsu, y murió en batalla. Nobunaga había tratado de auxiliar a su suegro, pero no había llegado a tiempo, y eso hizo que Kichou o Nouhime se sintiera agradecida hacia él. En 1561, Yoshitatsu murió, y a cargo del clan Saitou quedó su hijo Tatsuoki, que mostró no ser ni muy capaz ni como soldado ni como gobernante. Uno puede imaginar la situación: un grupo de generales que venían de derrocar a su señor a cargo de un nuevo señor muy poco eficaz. Saitou Dosan La situación era tentadora para Nobunaga, y teniendo a su lado a la hija del fallecido Dosan, tenía hasta algún viso de legalidad. La conquista de Mino representa la entrada de Hideyoshi como uno de los subordinados más valiosos de Nobunaga. Hideyoshi era un buen general escaramuzas, el tipo que uno mandaría a preparar el terreno de una batalla; pero su verdadero talento era el de la estratagema política, la diplomacia y la intriga. Las fuerzas de Oda había sido rechazadas por tres años por los Saitou, así que Nobunaga buscó los talentos de Hideyoshi para debilitar las filas de sus enemigos ante el fallido nuevo Señor. A través de sobornos, extorsiones, ofertas tentadoras y demás agachadas, los generales de Mino fueron desertando uno a uno al lado de Oda. Pero había un hueso duro de roer, y era la principal fortaleza de los Saitou, el castillo de Inebayama, que había resistido todos los sitios a los que se había enfrentado. Aquí sucede una de las leyendas más extrañas de la era de los estados en guerra, la fortaleza de una noche de Hideyoshi. Era 1567, y casi todo mino había caído entre batallas y defecciones de generales. Tatsuoki Dosan sólo tenía su fortaleza, pero se la consideraba impenetrable y bien abastecida. Entonces, se dice que Nobunaga le encargó a Hideyoshi, que se llevaba a las maravillas con los campesinos y obreros del lugar, que contruyera un castillo en frente de Inebayama. Se dice que Hideyoshi lo hizo en una sola noche. Por supuesto, la leyenda es cuestionable. Se han sugerido todo tipo de hipótesis, desde que en verdad una noche es una exageración, y que el castillo se edificó con una rapidez pasmosa. Otra es que lo que se construyó en una noche fue un esqueleto de madera de la fortaleza que después fue terminada durante el sitio. La leyenda más espectacular (y digna de una película) es que la fortaleza fue edificada en un bosque, y cubierta por los árboles. Cuando estuvo completa, Hideyoshi dio la orden de cortal los árboles, y en minutos, un castillo apareció de la nada. Sea como haya sido, el resultado sobre la moral de los defensores del castillo fue catastrófico. En dos semanas Inebayama y los Dosan se habían rendido. Estatua de Nobunaga Consecuencias de la conquista de Mino Hideyoshi pasó a ser uno de los generales de Nobunaga, el que aportaba los aspectos que Nobunaga sabía que no eran su especialidad. Nobunaga no carecía de habilidad política, pero era ante todo un general, un guerrero, y sus razonamientos eran los de un estratega militar. Hideyoshi le aportó la habilidad de la negociación, de la conspiración e incluso del espionaje. Mino le aportó a Nobunaga una serie de samuráis que serían muy importantes en su campaña. Uno de ellos fue Mori Yoshinari, padre del futuro y leal paje de Nobunaga, Ranmaru. Otro fue Takenaha Hanbei, un notable estratega y táctico, que se dice que a través de un engaño logró tomar una fortaleza con sólo dieciséis hombres. Si Hanbei fue importante para Nobunaga, lo fue aún más para Hideyoshi, y se convirtió en el principal estratega del futuro unificador de Japón. También hubo otro general de Mino que se pasó al lado de Oda, se llamaba Akechi Mitsuhide. Takenaka Shigeharu o Hanbei Pero la conquista de Mino también marcó un cambio en la visión de Nobunaga. Si Okehazama representó su aparición en el mapa de grandes Señores, Mino fue el comienzo de un proyecto mucho más ambicioso. Nobunaga cambió el nombre de Mino al nombre que la región tiene hoy, Gifu. Los caracteres de Gifu, en chino, eran el lugar donde la dinastía Zhou había surgido para conquistar para expandirse por China en la antigüedad. Era una declaración que cualquier japonés mínimamente leído entendería. Además, Nobunaga empezó a sellar sus cartas y documentos con un lema: Tenka Fubu: “Todo el mundo por fuerza de las armas”. Nobunaga ahora buscaba ser un conquistador legendario. El sello con la señal "Tenka fubu" Aficiones y peculiaridades Retrato a lápiz de Nobunaga por el jesuita Giovanni Niccolo Que Nobunaga era una figura atípica entre los Señores Samurái de la era ha quedado establecido desde el principio del texto. Hay otros rasgos que contribuían a formar la excentricidad de este guerrero. Todos los misioneros Cristianios e historiadores japoneses nos dicen que Nobunaga era agnóstico, que no rendía culto ni a los dioses ni a Buda, algo sumamente extraño entre la cultura Samurái. Además, Nobunaga sentía fascinación por el Cristianismo y la cultura occidental. Nunca se convirtió ni amagó a hacerlo, pero favoreció la instalación de misiones jesuitas en la isla grande de Japón, Honshu, cuando hasta entonces habían estado limitadas al área de Nagasaki en Kyushuu (la isla más meridional). Se dice que Nobunaga gustaba del vino y solía vestirse para escandalizar a propios y extraños con ropas occidentales (del siglo XVII) e incluso usaba capas europeas sobre su armadura. Y en lo que a armaduras se refiere, se hizo hacer una que combinaba la pechera y el casco de las armaduras españolas con las articulaciones de brazos y piernas de la armadura japonesa de placas. Pero quizás el rasgo más importante que Nobunaga tomó de occidente fueron las armas de fuego: esto ya lo veremos. Sin embargo, su fascinación con occidente iba acompañada con rasgos netamente orientales. Reconocía la superioridad de las armas blancas japonesas, y era diestro con la katana y la naginata. Su afición al teatro Noh, la forma de teatro más antigua de Japón, ya fue contada. Además, era muy aficionado al sumo, y la tradición dice que su aporte a este legado cultural de Japón fue especialmente importante, ya que en una ocasión en que organizó un gran torneo de lucha, debido a que muchos combates ocurrían simultáneamente, se delimitaron áreas circulares que desde entonces forman el diámetro del círculo en que todavía hoy se realiza un encuentro de sumo. Ya habíamos dicho que Nobunaga no tuvo problemas con nombrar a un hijo de campesinos como Samurái, y otro ejemplo notable de este rasgo meritocrático de este personaje fue cuando los jesuitas portugueses llegaron a Gifu con un sirviente negro de Mozambique. Los japoneses nunca habían visto a un africano, y muchos hasta creyeron que era un engaño, un hombre pintado. Sin embargo, Nobunaga estaba impresionado por la altura y la fuerza física del hombre, y lo invitó a hablar con él por medio de un intérprete. A Nobunaga le agradó y le pidió a los jesuitas que le permitieran que fuera uno de sus guardaespaldas. Tiempo después, el africano salvó la vida de Nobunaga en una batalla, entonces, el gran Señor de Oda lo hizo Samurái y le dio el nombre de Yasuke. Yasuke fue el primer samurái no japonés, y estuvo con Nobunaga hasta el final. Estatua de Nobunaga con su armadura y casco occidentales y llevando un arcabuz. Política y el nuevo Shogún Para 1568, Nobunaga encontró una vía para darle legitimidad a su proyecto de coquista. Un miembro de la familia Ashikaga (que detentaba el cargo de Shogún) llegó a Gifu para pedirle a Nobunaga que lo llevara a Kioto y lo ayudara a tomar el cargo. A cambio, le daría su bendición en su cruzada de Tenka Fubu. La cosa no podía prometer más, pero entre Nobunaga y Kioto había un último obstáculo, dos clanes tradicionalmente aliados, los Azai y los Asakura. Tratando de hacer las cosas por el lado menos violento, Nobunaga organizó una alianza con los Azai casando a su hermana, Oichi, con la cabeza del clan, Azai Nagamasa. Los Oda eran ahora aliados de Azai y Asakura, y el camino a Kioto estaba libre. Poco después, Ashikaga Yoshiaki era nombrado Shogún, un cargo que para entonces había perdido todo poder real, casi tanto como el del Emperador. Pero Yoshiaki de decidió que él no iba a ser un títere de Nobunaga, y que quería jugar a la política. Poco después, el nuevo Shogún empezó a mandar cartas secretas a los distintos señores de la zona, cartas donde clamaba por la destrucción del Traidor Oda Nobunaga. Los primeros en levantarse en armas fueron los Asakura. Traiciones Azai Nagamasa Oda Nobunaga movilizó su ejército a través del territorio de su cuñado, Nagamasa, hacia la tierra de los Asakura. La campaña fue sangrienta, pero los Oda iban en camino a imponerse. Entonces sucedió la traición de los Azai. Las razones nunca quedaron claras, pero uno puede especular en este punto. Por empezar, los Azai habían sido aliados históricos de los Asakura. Incluso, uno puede suponer que frente a la movida política del Shogún, el lado que más sólo iba a quedar era el de Oda, y quedar pegado al traidor era un poco riesgoso. Por desgracia, parece que Nagamasa sentía verdadero cariño por Oichi, con la que ya había tenido varios hijos. Y aquí aparece la figura de Oichi, que tendrá un rol decisivo en esta guerra. Oichi escuchó de la traición de su marido, y se dice que ella le mandó un regalo a Nobunaga, una bolsa atada por los dos extremos. Nobunaga entendió rápidamente que el obsequio no era otra cosa que un mensaje en clave. Había en Japón una frase, "atrapado como un ratón dentro de un saco". Nobunaga entendió que los Azai ahora esperaban atacar la retaguardia de su ejército, estacionado en la tierra de Asakura, y cerrar una maniobra de pinzas. En ese momento ocurrió otra de las apuestas legendarias de la vida de este guerrero. Se dice que mientras los generales de Nobunaga organizaban una maniobra de repliegue, Nobunaga mismo, con sólo diez hombres y lo mínimo necesario, huyeron al galope a través de territorio enemigo hacia la seguridad de Gifu, antes de que alguien pudiese notar su ausencia. La legendaria apuesta fue un éxito, por poco. Se dice que durante el escape, un ninja trepado a un árbol disparó a Nobunaga, pero la bala fue detenida milagrosamente por su armadura de tipo occidental, dejándole apenas una herida leve. Cuando Azai Nagamasa llegó con su ejército al territorio de Asakura, esperaba hacer su propio Okehazama, tomar al ejército de Oda por sorpresa y tomar la cabeza de Nobunaga, pero se encontró con la retaguardia de Oda, a cargo de los escaramuzadores de Hideyoshi y una reserva a cargo de Akechi Mitsuhide. Y peor para él, llegaban los refuerzos a cargo de Tokugawa Ieyasu. Y por supuesto, Nobunaga ni siquiera estaba por allí. Y aquí podemos reconocerle a Ieyasu la lealtad a su alianza. Podría él mismo haberse plegado a la bendición del Shogún atacando Gifu y reclamándolo para él, y sin embargo fue al auxilio de su aliado. El repliegue de Oda fue exitoso, pero costó muchas vidas. A la alianza de Azai y Asakura se sumó una tercera fuerza aliada históricamente al shogunato de Muromachi: los monjes guerreros (sohei)del monte Hiei en Kioto. Estos eran guerreros temibles, monjes entrenados en la espartana disciplina monástica, que luchaban con armadura y la cara cubierta por un velo, formando verdaderos ejércitos. Su arma preferida era la alabarda japonesa, la naginata, una cuchilla curva sobre una larga hasta de madera. Batalla de Anegawa Cuando al final reunió sus tropas, Nobunaga no podía pensar en otra cosa que aniquilara los Azai. En 1570, las fuerzas de Oda/Nobunaga se enfrentaron a las de Azai/Asakura en la batalla de Anegawa, una de las más importantes de la era Sengoku. Disposicón de tropas en la batalla de Anegawa, en el oeste Tokugawa (rojo) y Asakura (azul), y en el este, Oda (rojo) y Azai (azul). Nobunaga tenía 28.000 hombres, Ieyasu 20.000. La alianza rival contaba con casi cuarenta mil hombres, y los separaba un río, el Anegawa (Ane y kawa = río). Oda había quedado en formación frente a los Asakura y Tokugawa frente a los Azai, pero como Nobunaga no sentía otra cosa que deseos de aplastar a su cuñado y a los Azai, Ieyasu cambió de lugar con Nobunaga. Los ejércitos se toparon uno contra el otro, y los Azai contuvieron a las fuerzas de Nobunaga, que empezó a tener problemas con el contraataque de su cuñado. Del otro lado, las fuerzas de Asakura se derrumbaron frente a la carga furiosa del mejor samurái de Ieyasu, Honda Tadakatsu (quizás el mejor samurái de la era Sengoku). La gran capacidad del líder de Tokugawa como general quedó demostrada cuando, una vez que el ejército de Asakura se derrumbó, Ieyasu ordenó que su ejército cayera sobre el flanco expuesto de los Azai, terminando la batalla. Para cualquier ejército victorioso y sediento de trofeos, mantener la disciplina y cambiar el rumbo es una prueba de eficacia y de autoridad de su general. Honda Tadakatsu La represalia de Nobunaga no se hizo esperar. Cuando el ejército vencedor cayó sobre la fortaleza de los vencidos, el final era imaginable. Y aquí entra nuevamente la figura de Oichi. Se dice que Nagamasa le había ofrecido a su esposa volver con su hermano y su clan luego de la traición, pero ella decidió permanecer en su deber de mujer samurái y esposa. Cuando el general de Nobunaga, Shibata Katsuie, logró entrar en la fortaleza de Azai, rescató a Oichi, que estaba a punto de matar a sus hijos y suicidarse. Shibata se casaría, luego, con Oichi. Años después, la tercera de las hijas de Oichi se casaría con Tokugawa Hidetada (hijo de Ieyasu) y sería madre del tercer Shogún del período Edo, Tokugawa Iemisu. Sohei o monje armado. Un año después de Anegawa, en 1571, Nobunaga se desquitó con los monjes guerreros, prendiendo fuego el monte Hiei y matando a todos dentro. Fue su acto más infame. 20.000 personas murieron chamuscadas en el monte Hiei. Incluso los señores samurái que habían peleado contra los ejércitos de monjes consideraban el quemar un monasterio ir demasiado lejos. Este hecho le ganó un nuevo apodo: Dairokuten Mao (Rey demonio del sexto cielo). Batalla de Nagashino Pero conquistar todo Japón hacía necesario enfrentarse con algunos de los guerreros más notables de la historia Samurái. En 1573, Tokugawa Ieyasu se enfrentó al Clan Takeda y sufrió una derrota catastrófica en Mikatagahara (este tema ya fue tratado en el artículo sobre Ieyasu). Vale decir que a cargo del Clan Takeda estaba Takeda Shingen, uno de los generales más notables de la historia de oriente (sobre Shingen, los remito al texto Batalla de Kawanakajima, el tigre y el dragón http://www.taringa.net/posts/info/18373565/Batalla-de-Kawanakajima---El-tigre-y-el-dragon.html ). Verdadero maestro de la guerra, había creado la caballería más temida de Japón, una que estaba a la altura de cualquiera de las caballerías del continente, y combinada con sus bien entrenadas maniobras de infantería hacían de su ejército una fuerza imbatible. Ieyasu escapó a duras penas de morir en la batalla. Shingen era además cuñado de Imagawa Yoshimoto, el antiguo enemigo caído en Okehazama. Takeda Shingen La suerte le sonrió a la alianza Nobunaga/Ieyasu más tarde ese año, cuando Takeda Shingen murió por la edad (el mito de que murió por el disparo de un francotirador está más ligado a la magistral película Kagemusha de Kurosawa que a otra cosa). El heredero de Shingen fue su hijo, Katsuyori, que no era ni la sombra de su padre. Sin embargo, el notable ejército Takeda seguía siendo el mismo. Para 1575, Shingen Katsuyori sitió una fortaleza de Ieyasu, el castillo de Nagashino. Estaba defendido por 5000 hombres, pero era una fortaleza notable, rodeada de la intersección de dos ríos y una montaña, sólo podía ser atacado por un lado. Katsuyori colocó a sus 20.000 hombres en el único lugar libre del castillo y esperó que el hambre rindiera a la guarnición. Sin embargo, ocurrió que uno de los defensores, un hombre llamado Suneamon se lanzó a las aguas y cruzó a nado uno de los ríos, sorteando de laguna manera las alarmas (sogas con campanitas) que los Takeda habían dejado para evitar que alguien escapara. Suneamon logró llegar ante Ieyasu y Nobunaga y pidió ayuda. Oda/Tokugawa reunieron un ejército conjunto de 38000. Se dice que Suneamon, casi tan notable como Filípides después de la batalla de Maratón, volvió a Nagashino e intentó cruzar nuevamente el río llevando provisiones, pero esta vez fue capturado. Suneamon fue crucificado, y Katsuyoti le dijo que si conminaba a los defensores del castillo a rendirse, le perdonarían la vida. Sin embargo, Suneamon gritó que a los defensores que venía un ejército en su auxilio, para luego ser atravesado a lanzazos. Arcabuceros en la batalla de Nagashino. A mitad de junio, el ejército de Oda/Ieyasu llegó a Nagashino, y sitió al ejército sitiador de Takeda, que quedó encerrado entre el ejército enemigo y la fortaleza. Nobunaga hizo construir una empalizada de bambú de tres capas, y detrás colocó a sus 3000 arcabuceros. Estos estaban mejor entrenados que los de 1573 y tenían el número para colocarse en líneas para la recarga. El arma de Katsuyori era la legendaria caballería de 5000 hombres de Takeda. El 28 de junio de 1575, Oda Nobunaga mandó a su caballería a los costados de la empalizada para que realizaran incursiones en la línea de Takeda, sirviendo de carnada. Takeda envió a su caballería y los arcabuceros abrieron fuego. Oleada tras oleada de cargas de caballería, el fuego concentrado detrás de la empalizaba se cobraba miles de víctimas de la caballería Takeda. Cuando los pocos sobrevivientes lograban llegar a la empalizada, Nobunaga daba la señal para que los arcabuceros abrieran líneas y los ashigaru, unidades de infantería ligera que usaban lanzas de tres metros llamadas yari formaran un cerco mortal. Al final, Nobunaga mandó a sus samurái de élite a que terminaran con lo poco que quedaba del ejército enemigo. El poderío de Takeda quedó desbastado para siempre, aunque el clan sobrevivió siete años más hasta su destrucción definitiva. La campaña contra Uesugi – batalla de Tedorigawa Con el poderío militar del clan Takeda destruido, sólo había un clan capaz de hacer frente a Nobunaga. Uesugi Kenshin ya tenía cuarenta y ocho años para 1577, y una enfermedad grave que poco a poco drenaba sus fuerzas (el análisis de los síntomas que Kenshin volcó en su diario han llevado a creer que padecía cáncer estomacal). Sin embargo, su magistral dominio de la táctica y el campo de batalla (que ya había demostrado en sus guerras contra Shingen) seguía estando intacto. Nobunaga tenía que enfrentarse con un general legendario y su ejército, algo que la muerte de Shingen le había ahorrado a la hora de enfrentar a Takeda. Uesugi Kenshin En esta ocasión, ni siquiera Nobunaga sería infalible. A orillas del río Tedori, el 13 de noviembre de 1577, 30.000 hombres de Uesugi y 40.000 de Oda se enfrentaron. Nobunaga tenía planeado recurrir a las armas de fuego, como en Nagashino, destruyendo al ejército de Kenshin desde el otro lado del río, pero Kenshin intuyó estó, y durante la noche llevó a cabo una finta, un movimiento lateral de tropas iluminadas por antorchas hizo creer a Nobunaga que kesnhin planeaba hacerlas cruzar el río por un lado para así tomarlo por sorpresa. A la mañana, creyendo que Kenshin tenía sus tropas divididas, Nobunaga mandó a Shibata Katsuie a cargar a través del río, y en ese momento Kenshin descubrió su trampa. Kenshin había hecho construir un dique en el Río Tedori, y dada la señal, hizo que abrieran las compuertas, arrasando la craga de Katsuie con el crecimiento de la corriente. Con milimétrica astucia, Kenshin esperó a que las aguas se detuvieran y mando a sus lanceros (ashigaru), los mejores de Japón, a disponer de la línea ofensiva rota de Nobunaga, que debió retroceder para evitar más pérdidas. Nuevamente, el destino favoreció a Nobunaga. Unos meses después, el 19 de abril de 1578, Uesugi Kenshin sucumbió a la enfermedad. Se dice que al entrarse, Nobunaga dijo: “ahora, el país es mío”, y quizás no hay mejor homenaje posible al genio de Kenshin como guerrero. Kenshin no tuvo hijos, como monje y sacerdote, había hecho voto de abandonar los placeres terrenales a favor de su camino como guerrero y gobernante. El clan Uesugi sufrió una guerra interna de la que resultó vencedor el sobrino de Kenshin, Kagekatsu, pero la sangría en sus ejércitos lo obligó a pactar con Nobunaga. Incidente de Honnou-Ji: el final Para 1582, el mismo año del final definitivo del clan Takeda, Nobunaga ya era dueño de más del 60% de la isla grande del Japón, y no había realmente ningún clan ni territorio capaz de resistir sus ejércitos. Después de ciento veinte años de guerras civiles y equilibrio de fuerzas, Nobunaga había roto ese equilibrio y sólo le faltaba terminar con resistencias muy inferiores a su fuerza. Mandó a sus principales generales a pacificar distintos puntos de Japón: en el sur, Hashiba Hideyoshi, Saru, enfrentaba al clan Mori, en el sudeste. Niwa Nagahide estaba por atacar la isla menor de las cuatro grandes de Japón, Shikoku, a cargo del clan Chosokabe. Su nuevo cuñado, Shibata Katsuie, estaba de campaña también al sur, en la provincia de Etchu. Hideyoshi estaba sitiando una de las principales fortalezas del clan Mori, y pidió refuerzos. Nobunaga respondió mandando un refuerzo de 13.000 hombres a cargo de Akechi Mitsuhide, uno que había mostrado ser uno de los sus más fieles colaboradores. Mientras Mitsuhide llevaba el cuerpo del ejército de Kioto, Nobunaga se retiró a pasar la noche en el templo de Honnou-ji, a las afueras de la capital, con su guardia personal y sus allegados más cercanos, entre ellos Ranmaru. El 21 de junio de 1582, al dejar Kioto y pasar por Honnou-ji con su ejército, Mitsuhide señaló el templo y dijo: “Nuestro enemigo está en Honnou-ji”. Akechi Mitsuhide Las razones de la traición se perdieron en la historia. ¿Era quizás demasiado tentador, tener el país servido en bandeja y el conquistador apenas resguardado? ¿Estaba enojado por alguna razón personal con Nobunaga, o no estaba conforme con la parte que le quedó de lo conquistado? No lo sabemos. Estampa que representa el asalto a Honnou-ji Cuando los soldados de Mitsuhide entraron al templo, los guardias de Nobunaga llevaron a cabo una defensa tan valiente como desesperada. Se dice que Ranmaru corrió a avisar a su Señor, que estaba durmiendo. La leyenda más romántica dice que incluso se le ofreció tratar de huir, haya sido como haya sido, Nobunaga tomó una naginata y salió de su cuarto en el kimono de dormir, al mismo tiempo furioso y exaltado, dando carcajadas y colocándose en primera fila, como samurái, dando su nombre e invitando al más valiente a atreverse a cobrar su cabeza. Sabía que estaba todo perdido, que su sueño de Tenka Fubu, de gloria de conquistador se estaba yendo, pero no iba a dejar de lado su gloria como soldado, y como artista, interpretando su papel hasta el final, un artista no como el que moría con Nerón, un artista porque un samurái era al mismo tiempo guerrero y artista, ambas cosas no iban separadas. Nobunaga luchó ferozmente, y cuando ya estaba herido de muerte, se retiró con Ranmaru y unos pocos hombres y prendió fuego el templo. No se sabe exactamente como murió. Unos dicen que se abrió el vientre entre las llamas. La leyenda menos posible, pero más propia de Nobunaga, dice que cantaba entre las llamas 50 años son la vida de un hombre… Tumba (Memorial) de Oda Nobunaga Valoración Hay tres unificadores de Japón, en este orden: Oda Nobunaga, Toyotomi (Hashiba) Hideyoshi y Tokugawa Ieyasu. Se puede decir que el primero fue el más guerrero de los tres, que Hideyoshi fue el más político y maquinador, y que Ieyasu, y por eso fue el que se quedó con todo lo qye habían construido los otros, fue una síntesis, una cuidadosa mezcla de ambos. Poco después de la muerte de Nobunaga, con el destino del Clan Oda (y por extensión, la conquista del Japón, ya que Nobunaga había roto el equilibrio de fuerzas y era por lejos el Señor más poderoso del país) libre para quien se atreviera a tomarlo, Akechi Mitsuhide, que decía estar relacionado con los Ashikaga, se hizo nombrar Shogún. Tristemente para él, pasó a la historia con el apodo de “Shogún de los trece días”. Eso fue todo lo que duró. Hashiba Hideyoshi, aquel para quién Nobunaga había mandado refuerzos, se apresuró a firmar un pacto con el clan Mori y dirigió su ejército a Kioto, destruyendo al de Mitsuhide en la batalla de Yamazaki. El destino del traidor todavía es tema de polémicas. Poco después, Hideyoshi fue captando a los distintos generales de Nobunaga y venció a su mayor competidor, Shibata Katsuie, en la batalla de Shizugatake. Oichi se suicidó junto a su esposo, Katsuie, aunque como ya dijimos, sus hijos, y la tercera especialmente, sobrevivirían para tener descendencia de gran importancia en la historia nipona. Después de que Hideyoshi conquistara Japón, moriría en 1598, y el ascenso posterior de Ieyasu es un tema ya tratado en otro texto. Oda Nobunaga, el tonto de Owari, el rey demonio, es recordado como el más importante general de una época de grandes generales. Un personaje pintoresco y apasionante, paradójico y contradictorio, como lo somos todos, pero en especial, lo son los grandes hombres. Al mismo tiempo cruel y misericordioso, sanguíneo e iracundo como sabio, fue capaz de cometer masacres que lo hicieron temido en todo el país, como de perdonar a sus rivales cuando los encontraba valientes y los había visto luchar dignamente. Su arma siempre fue la astucia y la capacidad de adelantarse a sus enemigos, y tomar decisiones arriesgadas, haciendo grandes apuestas. Tampoco puede soslayarse el hecho de que nunca rompió una alianza ni traicionó a sus aliados. Con Nobunaga ocurre como con otras grandes figuras de la Historia, como Julio César o Alejandro. Cambio la historia de su país y de la guerra, pero murió en la plenitud, antes de lograr su cometido de formar un gobierno y asentarse en el poder para convertirse en un administrador, algo mucho menos atractivo que un conquistador. Al no conocer la decadencia, la decrepitud y la ancianidad, pasó por Japón como un incendio y murió en uno. De Oda Nobunaga no quedaron más que sus cenizas en el viento. Su destino, como el de los grandes héroes, algo de historia y de mito, está inscripto al comienzo del Heike Monogatari: En el sonido de las campanas del monasterio de Gion resuena la impermanencia de todas las cosas. En el color siempre cambiante del arbusto de Shara se recuerda la ley terrenal de que toda la gloria encuentra su fin. Como el sueño de una noche de primavera es el poder de los orgullosos. Como el polvo que dispersa el viento, así los fuertes desaparecen de la faz de la tierra.
Datos archivados del Taringa! original
1puntos
5,069visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
0visitas
0comentarios
Dar puntos:

Posts Relacionados

0
archivado
Anónimo
0
archivado

Dejá tu comentario

0/2000

No hay comentarios nuevos todavía

Autor del Post

s
staffatore🇦🇷
Usuario
Puntos0
Posts39
Ver perfil →
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.