Aquí las guerrilleras trabajamos, estudiamos y combatimos al lado de los guerrilleros, hombro a hombro, sin discriminaciones ni malos tratos, con igualdad de derechos, deberes y oportunidades, luchamos por la paz de Colombia y la felicidad de todos.
SIENTO ORGULLO DE SER GUERRILLERA DE LAS FARC EP
Por: Viviana Mejía, guerrillera del 59 Frente, Bloque Martín Caballero.
Tengo 27 años, soy indígena, pertenezco a la etnia Wiwa y les escribo una parte de la historia de mi vida y cómo ingrese a las FARC EP. De niña mi padrastro me maltrataba mucho y no me dejaba estudiar, en cuál era el anhelo más grande que tenía desde niña, entonces a la edad de 15 años decidí pedir ingreso y unirme a las FARC EP, de manera voluntaria, nadie me obligó.
Vivía en la Sierra Nevada, municipio de la Junta, Guajira. Comencé a conocer la guerrilla que operaba en la zona donde vivía, me gustó ver la forma como se comportaban con la población, las charlas que daban, aunque a esa edad no entendía mucho, como vivían y como portaban sus armas. Me terminé de criar en la organización en medio del calor de la guerrillerada, aquí a prendí a leer, escribir y muchas otras cosas.
En el año 2003 los paramilitares al servicio de “Jorge 40” cometieron una masacre, asesinaron a mi padre, a un hermano, a otros familiares míos y a otros vecinos por ser padres de guerrilleros. Los torturaron y descuartizaron con motosierras.
He aprendido a soportar lo duro de esta guerra, sobrellevando todas las presiones y persecuciones del imperialismo Yanki y el gobierno colombiano, alejada de la familia que me queda, a la cual no he vuelto a ver más porque los desplazaron y no sé dónde se encuentran.
Aunque todo esto me duele mucho, no me han doblegado nunca jamás. Más bien, sigo adelante con mayor fortaleza y valor, con mucho sacrificio y moral, alentada aún más por tantas injusticias que se cometen a diario en contra de nuestro pueblo.
Aquí las guerrilleras trabajamos, estudiamos y combatimos al lado de los guerrilleros, hombro a hombro, sin discriminaciones ni malos tratos, con igualdad de derechos, deberes y oportunidades, luchamos por la paz de Colombia y la felicidad de todos.
Invito a los pobres de mi patria a que nos apoyen y luchen a nuestro lado en cualquiera de las formas posibles.
SIENTO ORGULLO DE SER GUERRILLERA DE LAS FARC EP
Por: Viviana Mejía, guerrillera del 59 Frente, Bloque Martín Caballero.
Tengo 27 años, soy indígena, pertenezco a la etnia Wiwa y les escribo una parte de la historia de mi vida y cómo ingrese a las FARC EP. De niña mi padrastro me maltrataba mucho y no me dejaba estudiar, en cuál era el anhelo más grande que tenía desde niña, entonces a la edad de 15 años decidí pedir ingreso y unirme a las FARC EP, de manera voluntaria, nadie me obligó.
Vivía en la Sierra Nevada, municipio de la Junta, Guajira. Comencé a conocer la guerrilla que operaba en la zona donde vivía, me gustó ver la forma como se comportaban con la población, las charlas que daban, aunque a esa edad no entendía mucho, como vivían y como portaban sus armas. Me terminé de criar en la organización en medio del calor de la guerrillerada, aquí a prendí a leer, escribir y muchas otras cosas.
En el año 2003 los paramilitares al servicio de “Jorge 40” cometieron una masacre, asesinaron a mi padre, a un hermano, a otros familiares míos y a otros vecinos por ser padres de guerrilleros. Los torturaron y descuartizaron con motosierras.
He aprendido a soportar lo duro de esta guerra, sobrellevando todas las presiones y persecuciones del imperialismo Yanki y el gobierno colombiano, alejada de la familia que me queda, a la cual no he vuelto a ver más porque los desplazaron y no sé dónde se encuentran.
Aunque todo esto me duele mucho, no me han doblegado nunca jamás. Más bien, sigo adelante con mayor fortaleza y valor, con mucho sacrificio y moral, alentada aún más por tantas injusticias que se cometen a diario en contra de nuestro pueblo.
Aquí las guerrilleras trabajamos, estudiamos y combatimos al lado de los guerrilleros, hombro a hombro, sin discriminaciones ni malos tratos, con igualdad de derechos, deberes y oportunidades, luchamos por la paz de Colombia y la felicidad de todos.
Invito a los pobres de mi patria a que nos apoyen y luchen a nuestro lado en cualquiera de las formas posibles.