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3-4 años: Enamorada de papá

Info11/28/2014
A partir de los tres años, las niñas dejan de estar colgadas de las faldas de mamá y se inclinan por los mimos de papá. Ante esta situación la madre puede sentirse excluida o celosa. Pero no debe ser así: es una etapa normal que cumple su función en el desarrollo psicosexual de la niña, y no hay que competir por su cariño. Las preferencias de nuestro hijo por uno de los padres pueden desconcertar e incluso doler al que le toca el papel de excluido. La mamá, que suele ser la que pasa con él la mayor parte del tiempo, le cuida, le mima, le consuela y satisface todas sus necesidades, es generalmente la preferida en los primeros años. Hay casos en los que la llegada de papá supone una novedad tan atractiva, su compañía es tan deseada, es tan animado y divertido jugar con él... que su presencia parece eclipsar a mamá. Se despega de su madre y se acerca a su padre Hacia los tres años hay una atracción especial que empieza a darse entre el pequeño o la pequeña y el progenitor del sexo contrario. En el caso de las niñas, hasta ese momento, lo más importante para ellas era mamá y ahora, de repente, quieren que sea papá quien las bañe, les dé de comer, las lleve al colegio... Se vuelven muy cariñosas con él y derrochan todo un despliegue de mimos y gracias para conquistarle. Papá es un hombre, y hay algo de idilio y de enamoramiento en esta actitud de la niña. En realidad se trata de algo muy normal, una etapa que cumple su función en su desarrollo psicosexual y que le ayuda a sentar las bases de su identidad femenina. Ha empezado a darse cuenta de la distinción de sexos, y comienza a identificarse con el que le ha correspondido. Sabe que un día se convertirá en mujer y empieza a imitar a su madre: se interesa por las muñecas y los bebés, pone cuidado en su arreglo personal, le encantan los lazos, los vestidos, juega a ser mamá... Papá se derrite con su hija La niña empieza a darse cuenta de la relación romántica que se establece entre hombre y mujer, y ella misma siente una especie de atracción romántica por su padre. En su conducta se nota que el sentimiento que le profesa es de un tipo especial y agradable, precisamente porque es un hombre. De hecho, el primer hombre de su vida. Comprende que es mujer, se identifica con mamá e intenta, como ella, conquistar a papá. Con su encanto femenino e infantil es capaz de mostrarse irresistible, y pocos padres son capaces de resistirse a ese derroche de gracia y predilección que les dedica su hija. Se entiende, ya que el padre ha tenido, al menos durante el primer año, un papel un tanto «segundón» en la relación con sus hijos, para los que mamá suele estar siempre en primer plano. Así que ahora le resulta muy halagador sentirse tan solicitado y adulado por su hija. ¿Cómo se siente mamá? Muchas mamás aceptan normalmente esta situación, que ven con simpatía y benevolencia. Pero algunas se sienten excluidas o celosas. Esto puede depender tanto de que ellas mismas tengan una personalidad celosa o insegura como de que el padre cometa ciertos errores que han de evitarse. Algunas niñas pueden mostrarse desconsideradas con su madre, un tanto déspotas y contestonas, y tratar a su manera de excluirla de la relación con el padre. Está dentro de lo normal que la niña juegue a enfrentar y a dividir a los padres, pero estos deben saber tomar una actitud que encauce la situación. En las familias equilibradas, donde los papeles de cada cual están bien claros, dicha situación se mantiene dentro de unos límites y se resuelve bien. Eso y la propia maduración de la niña acaban por hacerle ver que papá y mamá se pertenecen como pareja, y que su papel y su lugar es otro, desde el que también puede amar intensamente a sus padres y ser amada por ellos, pero en otro plano distinto. ¿Cuál debe ser la actitud de los padres? El padre Debe evitar llamar a la niña «su noviecita» o «su mujercita». Lo que para él es solo un juego, produce un efecto negativo en la inmadura e impresionable fantasía infantil. La ambigüedad en los papeles y en los afectos puede dejar incluso secuelas posteriores en forma de rasgos neuróticos e inadaptación psicosexual. A esta edad en que el conocimiento del mundo es aún tan inmaduro y en la que los parentescos todavía son un complicado lío, la niña puede llegar a decir que quiere casarse con papá. No hay que ridiculizarla por ello, pero sí hay que decirle y explicarle claramente que eso es imposible. No debe caer en el juego de excluir a su mujer en su relación con la niña. Es importante que esta sienta que es lo bastante equilibrado como para no dejarla ocupar en su corazón el lugar de su madre. La madre Es importante que no caiga en la trampa de rivalizar con la niña. No tiene por qué ser excesivamente respetuosa con ese «idilio» y, por una delicadeza mal entendida, evitar ser efusiva con su marido en presencia de la niña. Es necesario que su hija vea claramente que sus padres son una pareja, que muestren que se quieren y están unidos. Esto la ayudará a encontrar su papel de niña, contrapesando sus fantasías con el peso de la realidad. Tener la certeza de que sus padres se quieren y la quieren es lo que le dará seguridad y la hará feliz, liberándola de fantasías inquietantes. fuente: http://www.serpadres.es/3-6-anos/educacion-y-desarrollo/enamorada-de-papa.html
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