El gato: se trata de un animal algo más difícil de educar que un perro, y en concreto, el hecho de arañar es bastante habitual en ellos ya que forma parte de su comportamiento, aunque existen muchos métodos que nos ayudarán a evitar este tipo de conducta.
Una de las razones por la que los gatos arañan los muebles es para poder afilar sus uñas y mantenerlas en perfectas condiciones para poder defenderse y cazar. Por otra parte, todos los que hemos compartido nuestra vida con un gato sabemos que son muy dados a acicalarse y a mantener su apariencia en perfectas condiciones, por lo que este comportamiento es muy habitual en todos los mininos.
Otra de las razones es que arañando consiguen fortalecer tanto sus patas como sus dedos a la vez que realizan ejercicios que les permite estirar sus extremidades e incluso parte de su torso. También es frecuente que los gatos arañan debido a que se trata de uno de los sistemas que les permite marcar su territorio, ya que al hacerlo liberan una sustancia olorosa que indica a otros felinos su presencia.
Una de las mejores formas que me ayudan a evitar que mi gato arañe los muebles es comprando un rascador , el cual no es excesivamente caro y sin duda alguna lo amortizaremos en muy poco tiempo, además de que evitaremos más de un susto.
Lo que tenemos que hacer es conseguir que el animal se acostumbre a rascar siempre este artículo en lugar de cualquier otra cosa de la casa. Para ello tendremos que motivarlo jugando con él en la zona del rascador y felicitándolo cuando rasque sobre su superficie.
También es importante que introduzcamos este elemento en su zona habitual de juego y en la parte de la casa donde va a pasar más tiempo. Podemos simular que rascamos nosotros y esto lo animará a él a imitarnos.
Otra forma de evitar que los gatos rasquen en determinadas zonas, muebles, etcétera es añadiendo algún tipo de perfume en las mismas, utilizar una malla que les dificulte el rascado e incluso, un truco que se utilizaba antaño para evitar que los gatos pasasen a una determinada zona que era el de colocar cáscaras de naranja o de limón.
En primer lugar, una de las principales razones por las que los gatos se escapan de la zona que hemos delimitado o incluso de nuestro hogar se debe a su instinto natural basado en la necesidad de buscar presas para cazarlas.
En este sentido nos podemos encontrar gatos de todo tipo, es decir, aquellos que se escapan a menudo, otros que tan sólo lo hacen en momentos esporádicos, y en tercer lugar los gatos más caseros que por norma general nunca salen de su zona.
Lo cierto es que aunque tengan todo el alimento siempre disponible, este instinto les hace explorar nuevas zonas y así satisfacer sus deseos y necesidades.
Como segunda razón encontramos la necesidad de los gatos por aumentar su territorio. Se trata de un animal bastante independiente y muy territorial, por lo que en el momento en el que considera que su territorio ya está asegurado, su instinto le llevará a conquistar una superficie mayor.
Otra de las razones se debe a su curiosidad y la necesidad por averiguar qué es lo que rodea su entorno.
Finalmente, una de las principales razones por la que los gatos se escapan es durante los períodos de actividad sexual. Esto es el más frecuente en primavera, verano y otoño.
Por ello, una hembra permanecerá normalmente en celo hasta ser fecundada, estableciendo periodos de descanso de aproximadamente dos semanas.
Por ello, para evitar este tipo de circunstancias atacaremos directamente a sus necesidades. Por ejemplo, deberemos asegurarnos de que disponga de todo lo necesario en su entorno, ya sea para poder satisfacer sus necesidades biológicas e incluso para poder entretenerse y jugar.
Si establecemos horarios concretos para las comidas, el gato se acostumbrará y será más difícil que se escape. Otro medio interesante puede ser recurrir a la castración o la esterilización.
No obstante debemos recordar que pese a que llevemos a cabo estos procesos, los gatos siguen manteniendo su instinto, por lo que no es extraño que mantengan también su costumbre de escapar.
Por todos es sabido que los gatos tienden a acicalarse una buena parte del tiempo. Esto hace que no sean especialmente problemáticos en relación con la limpieza, lo que los hace factibles para estar dentro de casa. Seguidamente vamos a analizar este comportamiento en nuestros queridos gatos.
Para acicalarse, nuestro gato puede llegar a ocupar el 15% del tiempo que permanece despierto. Como curiosidad, se trata de un instinto, ya que no necesitan aprender de otros gatos para hacerlo, consiguiendo a las seis semanas limpiarse como lo hacen los adultos.
Si observamos bien, se trata de un ritual que suele llevar un orden definido, empezando por la cabeza, siguiendo por la zona del lomo y los laterales y finalizan por la zona de la cola.
Gracias a este proceso pueden evitar una gran cantidad de los parásitos que suelen alojarse en la piel.
Una de las partes que más se ensucian nuestros gatos es la cara, ya que al capturar sus presas es la parte que más se ve afectada. Por otra parte también destacan las patas delanteras y el cuello.
Esto significa que en estas partes dedican aproximadamente la mitad del tiempo de su limpieza.
Como la zona de la cabeza y el cuello son menos accesibles, lo que hacen es lamerse la pata y frotarse con ella la zona de la cara y cabeza. Para ello utilizan ambas patas.
Este proceso lo realizan todos los días y en el caso de que no puedan hacerlo por cualquier razón (algún problema que lo ha tenido ingresado, etc.) pueden llegar a dedicar incluso 12 horas seguidas limpiándose en profundidad.
Desde que nacen, es la madre la que se encarga de limpiar a los gatitos durante las primeras semanas, y tanto es así que es un momento en el que se establece un ritual en el que se van acicalando mutuamente.
No obstante, este tipo de conducta es mucho más habitual en las hembras que en los machos, aunque también se han dado casos en los que los machos limpian a sus propios hijos.
Es por ello que si nuestro gato está con nosotros desde que es pequeño, nosotros pasamos a ser los sustitutos de su madre, por lo que nos dejarán limpiarlos y acicalarlos.
Por otra parte y gracias al último concepto, hay muchos gatos que intentan lamer a sus dueños con ese mismo objetivo.
Estos gatos suelen haber sido destetados antes de las 12 semanas, y tienden a lamer a su dueño como limpiándolos al igual que harían con la madre.