Lo dijo el diputado nacional y candidato Carlos Heller, defensor del modelo K y presidente del banco Credicoop. Reconoció que las asignaturas pendientes del Gobierno son las economías regionales.
Firme defensor del modelo impulsado por el kirchnerismo, el diputado nacional por Nuevo Encuentro y candidato para el mismo cargo por el Frente para la Victoria (FPV) Carlos Heller reconoce la existencia de la inflación y afirma que es producto de una economía casi oligopólica.
Heller, quien también preside el Banco Credicoop, insiste con que la concentración económica es el problema de fondo que se manifiesta en las subas de precios. Defiende el cepo al dólar como política de administración de divisas y reconoce que la deuda pendiente del actual Gobierno son las economías regionales.
Heller estuvo en Mendoza por un doble motivo. Como candidato a diputado nacional por el Frente para la Victoria, participó en un acto junto con el kirchnerismo local en el que estuvieron el gobernador Francisco Pérez y la candidata a diputada nacional en tercer término Tatiana Mussato, quien responde a su partido. Y como presidente del Banco Credicoop, vino a presentar el plan anual de gestión de esa entidad.
–¿Cómo ve usted el sistema financiero en la Argentina?
–En lo que va del 2013, los créditos crecen a un ritmo anual del 35% y los depósitos al 38%. Y lo más importante es que el crecimiento de los créditos se da en gran medida en el marco de las nuevas líneas de crédito. El 45% del crecimiento de los créditos es por los créditos de inversión productiva. Esto ocurre a partir de la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, que determina que la mitad de los créditos deben ir a pequeñas y medianas empresas. A diciembre de este año, el monto total otorgado va a ser el equivalente al 15% de los depósitos del sistema financiero. Son créditos a tres años de plazo, a una tasa del 15% sólo para inversión productiva.
–Lo que sigue faltando en el sector financiero son créditos a largo plazo. Faltan créditos hipotecarios.
–Los bancos prestan contra depósito y los depósitos se están haciendo a 30 o 45 días, y es muy complejo prestar a largo plazo. Captar a 30 días y prestar a 30 años genera una alta vulnerabilidad. Pero, hace muy pocos días, la Presidenta lanzó una nueva etapa del plan Procrear.
–Pero eso es oferta del Estado.
–El Estado hace lo que tiene que hacer. En Argentina, el desarrollo del acceso popular a la vivienda se dio en el marco del Banco Hipotecario. Esto está volviendo a pasar. Eso es muy bueno.
–Hay otros aspectos de la economía donde la intervención del Estado es muy criticada. Por ejemplo, en el cepo para evitar el atesoramiento de dólares.
–Primero, cuestiono la terminología. No es casual que el dólar ilegal se llame blue. Y no es casual que la política de administración de divisas se llame cepo. Son todos términos que tienen que ver con la negación de la libertad. Y lo contrario es la afirmación de la libertad. Es una profunda concepción neoliberal donde cada uno de los individuos es dueño de hacer lo que se le da la gana. Pero hay otra concepción que destaca que todos somos miembros de una sociedad. La administración de las divisas es una medida necesaria para establecer prioridades. Necesitamos las divisas para pagar las importaciones de combustible, para que el país pueda seguir funcionando, y necesitamos pagar deuda.
–Pero es una medida antipática para la gente.
–Porque venimos de la convertibilidad y de la dolarización de la economía, y la gente piensa que está perdiendo. Pero somos un país que tiene que recuperar el valor de nuestro signo monetario.
–¿Pero, para dar fuerza a nuestro signo monetario, éste no tiene que tener respaldo con reservas del Banco Central?
–Eso es equivocado. Eso es lo que dicen respecto al uso de las reservas. No es que cayeron, se usaron. Hay una mentira y una deformación informativa. Las reservas son para usarlas; por ejemplo, se paga deuda. Con las reservas se han atendido depósitos bancarios que estaban en dólares y que se fueron. Es una fortaleza que hayan estado esos dólares. Hay que romper paradigmas.
–¿Cómo se sale la encrucijada del dólar blue?
–El mercado del dólar ilegal es insignificante. Pero se usa para especular. Hay que explicar que no tiene por qué tener tanta repercusión.
–Pero la tiene. ¿Por qué?
–Por ejemplo, el precio de los productos importados o que tienen componentes importados se calcula por la cotización del dólar ilegal. Eso es una estafa a la gente, porque lo que se importa se compra a dólar oficial. Es contrabando. Es sólo de gente que especula.
–¿Desdoblar el tipo de cambio es una alternativa para terminar con el blue?
–Todo es posible, pero se complica. Lo que se necesita es una política de sintonía fina respecto de las economías regionales. Pero para eso no hace falta un desdoblamiento del mercado cambiario, sino un sistema de estimulación a las exportaciones y estudiar bien cuáles son las necesidades de cada sector. Una devaluación favorecería al sector sojero, que no necesita más rentabilidad. Creo que eso es una asignatura pendiente. Tienen que ser ajustes concretos y puntuales; hay que hacer seguimiento fino y puntual.
–Según su posición, ¿es necesario corregir la inflación o es una consecuencia de un modelo expansivo?
–La inflación nunca puede ser buena. El tema es discutir por qué hay inflación. La inflación es utilizada por los ajustadores tradicionales como argumento para iniciar un ajuste; es decir, restricción monetaria, encarecimiento del crédito, baja del salario y achicamiento del gasto público. Otros, como yo, creemos que la inflación en la Argentina es producto de una economía muy concentrada, es el resultado de una economía de oligopolios, donde los principales insumos industriales están en manos de dos o tres empresas. Se mire el sector que se mire, esto es elocuente; en el sector lácteo, en el sector del supermercadismo. O si se miran productos aislados, como el pan lactal o las galletitas... Y en cuestiones industriales pasa lo mismo en fertilizantes o cemento: hay formidables formadores de precios.
–Si el kirchnerismo sufre un revés electoral en octubre, ¿cómo estima usted que seguirá este gobierno? ¿Habrá cambios o se profundizará el modelo?
–Estoy convencido de que se va a continuar y profundizar el modelo. Me baso en un antecedente concreto: en el 2009 se profundizó el modelo tras ese revés electoral.
Firme defensor del modelo impulsado por el kirchnerismo, el diputado nacional por Nuevo Encuentro y candidato para el mismo cargo por el Frente para la Victoria (FPV) Carlos Heller reconoce la existencia de la inflación y afirma que es producto de una economía casi oligopólica.
Heller, quien también preside el Banco Credicoop, insiste con que la concentración económica es el problema de fondo que se manifiesta en las subas de precios. Defiende el cepo al dólar como política de administración de divisas y reconoce que la deuda pendiente del actual Gobierno son las economías regionales.
Heller estuvo en Mendoza por un doble motivo. Como candidato a diputado nacional por el Frente para la Victoria, participó en un acto junto con el kirchnerismo local en el que estuvieron el gobernador Francisco Pérez y la candidata a diputada nacional en tercer término Tatiana Mussato, quien responde a su partido. Y como presidente del Banco Credicoop, vino a presentar el plan anual de gestión de esa entidad.
–¿Cómo ve usted el sistema financiero en la Argentina?
–En lo que va del 2013, los créditos crecen a un ritmo anual del 35% y los depósitos al 38%. Y lo más importante es que el crecimiento de los créditos se da en gran medida en el marco de las nuevas líneas de crédito. El 45% del crecimiento de los créditos es por los créditos de inversión productiva. Esto ocurre a partir de la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, que determina que la mitad de los créditos deben ir a pequeñas y medianas empresas. A diciembre de este año, el monto total otorgado va a ser el equivalente al 15% de los depósitos del sistema financiero. Son créditos a tres años de plazo, a una tasa del 15% sólo para inversión productiva.
–Lo que sigue faltando en el sector financiero son créditos a largo plazo. Faltan créditos hipotecarios.
–Los bancos prestan contra depósito y los depósitos se están haciendo a 30 o 45 días, y es muy complejo prestar a largo plazo. Captar a 30 días y prestar a 30 años genera una alta vulnerabilidad. Pero, hace muy pocos días, la Presidenta lanzó una nueva etapa del plan Procrear.
–Pero eso es oferta del Estado.
–El Estado hace lo que tiene que hacer. En Argentina, el desarrollo del acceso popular a la vivienda se dio en el marco del Banco Hipotecario. Esto está volviendo a pasar. Eso es muy bueno.
–Hay otros aspectos de la economía donde la intervención del Estado es muy criticada. Por ejemplo, en el cepo para evitar el atesoramiento de dólares.
–Primero, cuestiono la terminología. No es casual que el dólar ilegal se llame blue. Y no es casual que la política de administración de divisas se llame cepo. Son todos términos que tienen que ver con la negación de la libertad. Y lo contrario es la afirmación de la libertad. Es una profunda concepción neoliberal donde cada uno de los individuos es dueño de hacer lo que se le da la gana. Pero hay otra concepción que destaca que todos somos miembros de una sociedad. La administración de las divisas es una medida necesaria para establecer prioridades. Necesitamos las divisas para pagar las importaciones de combustible, para que el país pueda seguir funcionando, y necesitamos pagar deuda.
–Pero es una medida antipática para la gente.
–Porque venimos de la convertibilidad y de la dolarización de la economía, y la gente piensa que está perdiendo. Pero somos un país que tiene que recuperar el valor de nuestro signo monetario.
–¿Pero, para dar fuerza a nuestro signo monetario, éste no tiene que tener respaldo con reservas del Banco Central?
–Eso es equivocado. Eso es lo que dicen respecto al uso de las reservas. No es que cayeron, se usaron. Hay una mentira y una deformación informativa. Las reservas son para usarlas; por ejemplo, se paga deuda. Con las reservas se han atendido depósitos bancarios que estaban en dólares y que se fueron. Es una fortaleza que hayan estado esos dólares. Hay que romper paradigmas.
–¿Cómo se sale la encrucijada del dólar blue?
–El mercado del dólar ilegal es insignificante. Pero se usa para especular. Hay que explicar que no tiene por qué tener tanta repercusión.
–Pero la tiene. ¿Por qué?
–Por ejemplo, el precio de los productos importados o que tienen componentes importados se calcula por la cotización del dólar ilegal. Eso es una estafa a la gente, porque lo que se importa se compra a dólar oficial. Es contrabando. Es sólo de gente que especula.
–¿Desdoblar el tipo de cambio es una alternativa para terminar con el blue?
–Todo es posible, pero se complica. Lo que se necesita es una política de sintonía fina respecto de las economías regionales. Pero para eso no hace falta un desdoblamiento del mercado cambiario, sino un sistema de estimulación a las exportaciones y estudiar bien cuáles son las necesidades de cada sector. Una devaluación favorecería al sector sojero, que no necesita más rentabilidad. Creo que eso es una asignatura pendiente. Tienen que ser ajustes concretos y puntuales; hay que hacer seguimiento fino y puntual.
–Según su posición, ¿es necesario corregir la inflación o es una consecuencia de un modelo expansivo?
–La inflación nunca puede ser buena. El tema es discutir por qué hay inflación. La inflación es utilizada por los ajustadores tradicionales como argumento para iniciar un ajuste; es decir, restricción monetaria, encarecimiento del crédito, baja del salario y achicamiento del gasto público. Otros, como yo, creemos que la inflación en la Argentina es producto de una economía muy concentrada, es el resultado de una economía de oligopolios, donde los principales insumos industriales están en manos de dos o tres empresas. Se mire el sector que se mire, esto es elocuente; en el sector lácteo, en el sector del supermercadismo. O si se miran productos aislados, como el pan lactal o las galletitas... Y en cuestiones industriales pasa lo mismo en fertilizantes o cemento: hay formidables formadores de precios.
–Si el kirchnerismo sufre un revés electoral en octubre, ¿cómo estima usted que seguirá este gobierno? ¿Habrá cambios o se profundizará el modelo?
–Estoy convencido de que se va a continuar y profundizar el modelo. Me baso en un antecedente concreto: en el 2009 se profundizó el modelo tras ese revés electoral.