El presidente José Mujica habló ayer ante la OEA y dijo que en el mundo hay "una brutal crisis política". Llamó a cambiar el abordaje actual de los problemas globales y pidió que se concrete una agenda común.
En su última intervención pública, con la que cerró su visita a Washington, el presidente José Mujica enfatizó en la sede de la Organización de Estados Americanos (OEA) que la humanidad necesita abordar en conjunto problemas comunes y los estados nacionales deben ceder prerrogativas. El mandatario ironizó y dijo que "tenemos múltiples organismos multilaterales para solaz de las cadenas hoteleras y de aviación".
"No les dejamos decidir nada (a dichos organismos) porque el Estado nacional se reserva todos los poderes. La agenda internacional, que debería ser importante en tiempos globalizados, queda en un segundo plano", sostuvo, y pidió a las autoridades de los países ricos que empiecen a pensar de una forma diferente.
"Necesitamos acuerdos mundiales sobre cuántas horas vamos a trabajar y un montón de cosas, hay que tener el coraje de empezar a mirar la realidad desde otra óptica. El mundo es culturalmente otra cosa, no el que nos vio nacer. ¿Estamos preparando al mundo para lo que va a venir o vivimos la inercia de un mundo que se va?", se preguntó Mujica.
"No voy a venir acá a cultivar la cortesía. Tenemos que intentar otro camino y no tener una visión de jubilados de la vida. Amar la vida es preparar el camino para los que nos van a suceder con honradez intelectual", reflexionó.
"Se derriten los polos y la humanidad se hace la distraída. Nos pasamos cuarenta años tratando de tener libre comercio, hay 350 tratados de libre comercio y lo menos que hay es libre comercio", advirtió.
"Cuando teníamos que avanzar hacia la liberación del comercio, hacemos exactamente lo contrario. Nos queremos juntar en gigantescas unidades unas contra otras, cuando en realidad la humanidad debe integrarse en el planeta", insistió.
Mujica opinó que hay "una brutal crisis política" y subrayó la falta de acuerdos para resolver los asuntos mundiales. Sobre ese tema dijo: "Recursos es lo que sobra, lo que no tenemos es dirección, porque somos incapaces de crear una agenda con temas mundiales".
Según el primer mandatario: "La fuerza de la civilización es tremenda y la multiplicación de la riqueza es de tal magnitud que el hombre puede cambiar la suerte del planeta a favor de la vida", pero para eso "debe enamorarse de ella".
Como hizo en todas sus intervenciones en Washington, Mujica describió a Uruguay como un país apto para recibir inmigración por su escala humana, su seguridad si se lo compara con la región y una sociedad con la distribución del ingreso más equitativa de la región. También explicó que el gobierno buscó apuntalar la economía mejorando los salarios más deprimidos para dinamizar el mercado interno.
"Yo no soy neutral. Para eso están las elecciones. Trato de que los pobres tengan una tajada más gruesa", explicó. También dijo que a pesar que lo presentan como alguien que "fue guerrillero", él sigue siendo un guerrillero que lucha por lo que considera justo.
Terminó con una invitación a viajar a Uruguay. "Es un hermoso país para vivir. Cuando se pongan viejos no se olviden de recalar por aquellas latitudes y comer nuestra carne y beber nuestro vino. No somos un pueblo desesperadamente apurado por ir no se sabe a dónde. Tratamos de vivir cada minuto porque la vida se nos va escapando", expresó.
Planteó que "somos un país de gente veterana, tenemos pocos hijos. Nunca nos vayan a copiar ese vicio. Tengan todos los hijos que puedan porque es la cosa más hermosa de la vida".
El presidente destacó el avance de Uruguay en materia de inversiones. "El Uruguay que durante muchos años peleó con Haití el último puesto en la escala de inversores ha dado un salto", dijo. También resaltó la formalización del sector doméstico y la implementación de los Consejos de Salarios.
Marihuana.
Mujica, como ocurrió en todo el viaje, debió tomarse una enorme cantidad de "selfies" con gente que lo fue a ver, y saludó uno por uno a los embajadores ante la OEA.
En su discurso no mencionó el tema de la marihuana ni la forma en la que se llegó a implementar la ley en cuestión.
Igualmente, antes de entrar al salón principal, Mujica estuvo diez minutos en la oficina del secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, quien le dijo que la organización respalda totalmente la liberalización del comercio de la marihuana. Insulza señaló que Uruguay marcó un camino que seguramente será seguido pronto por otros países. El jerarca del organismo internacional presentó luego a Mujica como un presidente "brillante".
"Ha llevado a su país por la senda del progreso y la paz", dijo Insulza, y destacó su "sinceridad" y "franqueza". También dijo que Mujica es "un ejemplo de respeto y de adhesión a los valores de la democracia y los derechos humanos", y que admira "su capacidad de mostrar su experiencia con sencillez". Mujica había iniciado su discurso afirmando que si fuera "joven, tal vez me creería todo lo que me dicen", tras la serie de elogios recibidos.
Previo a subirse a una camioneta que lo llevó a descansar antes de ir al aeropuerto Ronald Reagan para embarcar hacia Montevideo, Mujica apreció con Insulza el mural que en la sede del organismo pintó el artista uruguayo fallecido recientemente, Carlos Páez Vilaró.
En su última intervención pública, con la que cerró su visita a Washington, el presidente José Mujica enfatizó en la sede de la Organización de Estados Americanos (OEA) que la humanidad necesita abordar en conjunto problemas comunes y los estados nacionales deben ceder prerrogativas. El mandatario ironizó y dijo que "tenemos múltiples organismos multilaterales para solaz de las cadenas hoteleras y de aviación".
"No les dejamos decidir nada (a dichos organismos) porque el Estado nacional se reserva todos los poderes. La agenda internacional, que debería ser importante en tiempos globalizados, queda en un segundo plano", sostuvo, y pidió a las autoridades de los países ricos que empiecen a pensar de una forma diferente.
"Necesitamos acuerdos mundiales sobre cuántas horas vamos a trabajar y un montón de cosas, hay que tener el coraje de empezar a mirar la realidad desde otra óptica. El mundo es culturalmente otra cosa, no el que nos vio nacer. ¿Estamos preparando al mundo para lo que va a venir o vivimos la inercia de un mundo que se va?", se preguntó Mujica.
"No voy a venir acá a cultivar la cortesía. Tenemos que intentar otro camino y no tener una visión de jubilados de la vida. Amar la vida es preparar el camino para los que nos van a suceder con honradez intelectual", reflexionó.
"Se derriten los polos y la humanidad se hace la distraída. Nos pasamos cuarenta años tratando de tener libre comercio, hay 350 tratados de libre comercio y lo menos que hay es libre comercio", advirtió.
"Cuando teníamos que avanzar hacia la liberación del comercio, hacemos exactamente lo contrario. Nos queremos juntar en gigantescas unidades unas contra otras, cuando en realidad la humanidad debe integrarse en el planeta", insistió.
Mujica opinó que hay "una brutal crisis política" y subrayó la falta de acuerdos para resolver los asuntos mundiales. Sobre ese tema dijo: "Recursos es lo que sobra, lo que no tenemos es dirección, porque somos incapaces de crear una agenda con temas mundiales".
Según el primer mandatario: "La fuerza de la civilización es tremenda y la multiplicación de la riqueza es de tal magnitud que el hombre puede cambiar la suerte del planeta a favor de la vida", pero para eso "debe enamorarse de ella".
Como hizo en todas sus intervenciones en Washington, Mujica describió a Uruguay como un país apto para recibir inmigración por su escala humana, su seguridad si se lo compara con la región y una sociedad con la distribución del ingreso más equitativa de la región. También explicó que el gobierno buscó apuntalar la economía mejorando los salarios más deprimidos para dinamizar el mercado interno.
"Yo no soy neutral. Para eso están las elecciones. Trato de que los pobres tengan una tajada más gruesa", explicó. También dijo que a pesar que lo presentan como alguien que "fue guerrillero", él sigue siendo un guerrillero que lucha por lo que considera justo.
Terminó con una invitación a viajar a Uruguay. "Es un hermoso país para vivir. Cuando se pongan viejos no se olviden de recalar por aquellas latitudes y comer nuestra carne y beber nuestro vino. No somos un pueblo desesperadamente apurado por ir no se sabe a dónde. Tratamos de vivir cada minuto porque la vida se nos va escapando", expresó.
Planteó que "somos un país de gente veterana, tenemos pocos hijos. Nunca nos vayan a copiar ese vicio. Tengan todos los hijos que puedan porque es la cosa más hermosa de la vida".
El presidente destacó el avance de Uruguay en materia de inversiones. "El Uruguay que durante muchos años peleó con Haití el último puesto en la escala de inversores ha dado un salto", dijo. También resaltó la formalización del sector doméstico y la implementación de los Consejos de Salarios.
Marihuana.
Mujica, como ocurrió en todo el viaje, debió tomarse una enorme cantidad de "selfies" con gente que lo fue a ver, y saludó uno por uno a los embajadores ante la OEA.
En su discurso no mencionó el tema de la marihuana ni la forma en la que se llegó a implementar la ley en cuestión.
Igualmente, antes de entrar al salón principal, Mujica estuvo diez minutos en la oficina del secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, quien le dijo que la organización respalda totalmente la liberalización del comercio de la marihuana. Insulza señaló que Uruguay marcó un camino que seguramente será seguido pronto por otros países. El jerarca del organismo internacional presentó luego a Mujica como un presidente "brillante".
"Ha llevado a su país por la senda del progreso y la paz", dijo Insulza, y destacó su "sinceridad" y "franqueza". También dijo que Mujica es "un ejemplo de respeto y de adhesión a los valores de la democracia y los derechos humanos", y que admira "su capacidad de mostrar su experiencia con sencillez". Mujica había iniciado su discurso afirmando que si fuera "joven, tal vez me creería todo lo que me dicen", tras la serie de elogios recibidos.
Previo a subirse a una camioneta que lo llevó a descansar antes de ir al aeropuerto Ronald Reagan para embarcar hacia Montevideo, Mujica apreció con Insulza el mural que en la sede del organismo pintó el artista uruguayo fallecido recientemente, Carlos Páez Vilaró.