La chica, de cabellos rubios, repetía que había logrado escaparse de un prostíbulo clandestino donde la tenían cautiva. “Ayúdenme, por favor”, alcanzó a pedir. Debido a su estado de salud, debió ser internada en el Hospital Zonal.
Los desgarradores gritos se escucharon en todo el barrio San Martín, de la ciudad santacruceña de Caleta Olivia: "Ayúdenme, por favor". Se trataba de una joven de 20 años que golpeaba puertas de viviendas particulares y negocios, presa del pánico y el terror. Al cabo de unos minutos, llegaron los primeros efectivos policiales alertados por vecinos, y la chica les aseguró que se había escapado de un prostíbulo donde estaba cautiva. Según pudo averiguarse, la mujer se encuentra protegida ante la sospecha de que pudo ser víctima de trata de personas para la explotación sexual, y la justicia investiga el hecho bajo secreto de sumario, luego de que el viernes, alrededor de las 9.55 la muchacha apareció en la calle Lavalle al 1500 gritando y en estado de shock.
Tras golpear varias puertas, la joven se introdujo en un comercio, que funciona como agencia de viajes. Allí les dijo a los empleados que había estado secuestrada en un prostíbulo y se escapó.
Inmediatamente, una empleada alertó en forma telefónica a la Seccional Segunda de policía y casi al mismo tiempo la chica volvió a salir a la calle, informó el diario local El Patagónico, resaltando que casi resultó atropellada por el conductor de un remís que pasaba por la zona. En ese momento la joven se subió al vehículo reiterando el pedido de ayuda. Detrás del auto de alquiler se desplazaba un policía de civil en su vehículo particular, quien detuvo su marcha al percatarse de la situación de histeria que observó en la mujer. Tras identificarse como perteneciente a las fuerza de seguridad, ordenó al remisero que no continuara su marcha y junto a otros ocasionales testigos contuvo a la presunta víctima hasta la llegada de otros efectivos. En algunos patrulleros arribaron uniformados de varias dependencias, entre ellos mujeres, quienes asistieron a la joven que se encontraba en un profundo estado de shock. La chica, de cabellos rubios, repetía constantemente que había logrado escaparse de un prostíbulo clandestino donde la tenían cautiva, pero además pedía que buscaran a su pequeño hijo, aunque luego se refería a él como su hermano.
Los policías se comunicaron con la guardia del Hospital Zonal para solicitar que se envíe un equipo médico a bordo de una ambulancia, la cual tardó más de 20 minutos en llegar al lugar. En ese lapso, la joven lloraba, gritaba, se desvanecía y quedaba tendida en el suelo, e incluso hasta llegó a desmayarse en al menos dos oportunidades.
Los desgarradores gritos se escucharon en todo el barrio San Martín, de la ciudad santacruceña de Caleta Olivia: "Ayúdenme, por favor". Se trataba de una joven de 20 años que golpeaba puertas de viviendas particulares y negocios, presa del pánico y el terror. Al cabo de unos minutos, llegaron los primeros efectivos policiales alertados por vecinos, y la chica les aseguró que se había escapado de un prostíbulo donde estaba cautiva. Según pudo averiguarse, la mujer se encuentra protegida ante la sospecha de que pudo ser víctima de trata de personas para la explotación sexual, y la justicia investiga el hecho bajo secreto de sumario, luego de que el viernes, alrededor de las 9.55 la muchacha apareció en la calle Lavalle al 1500 gritando y en estado de shock.
Tras golpear varias puertas, la joven se introdujo en un comercio, que funciona como agencia de viajes. Allí les dijo a los empleados que había estado secuestrada en un prostíbulo y se escapó.
Inmediatamente, una empleada alertó en forma telefónica a la Seccional Segunda de policía y casi al mismo tiempo la chica volvió a salir a la calle, informó el diario local El Patagónico, resaltando que casi resultó atropellada por el conductor de un remís que pasaba por la zona. En ese momento la joven se subió al vehículo reiterando el pedido de ayuda. Detrás del auto de alquiler se desplazaba un policía de civil en su vehículo particular, quien detuvo su marcha al percatarse de la situación de histeria que observó en la mujer. Tras identificarse como perteneciente a las fuerza de seguridad, ordenó al remisero que no continuara su marcha y junto a otros ocasionales testigos contuvo a la presunta víctima hasta la llegada de otros efectivos. En algunos patrulleros arribaron uniformados de varias dependencias, entre ellos mujeres, quienes asistieron a la joven que se encontraba en un profundo estado de shock. La chica, de cabellos rubios, repetía constantemente que había logrado escaparse de un prostíbulo clandestino donde la tenían cautiva, pero además pedía que buscaran a su pequeño hijo, aunque luego se refería a él como su hermano.
Los policías se comunicaron con la guardia del Hospital Zonal para solicitar que se envíe un equipo médico a bordo de una ambulancia, la cual tardó más de 20 minutos en llegar al lugar. En ese lapso, la joven lloraba, gritaba, se desvanecía y quedaba tendida en el suelo, e incluso hasta llegó a desmayarse en al menos dos oportunidades.


