Introducción
Es sabido que no todas las películas de Disney reflejan una vida color de rosa y que los cuentos de hadas muchas veces se ven teñidos de situaciones oscuras. Se ha hablado demasiado sobre la moralidad de estas películas y se ha puesto en duda si varias imágenes, personajes o valores que se reflejan en ellas son realmente dignas de ser vistas por niños inocentes. Por eso aquí se recopilan una serie de escenas de esta gran fábrica de dibujos animados que se caracterizan por su oscuridad.
La muerte de la madre de Bambi
Con un disparo que quedará en la memoria auditiva de todo espectador de la película “Bambi”, nos enteramos, al mismo tiempo que lo descubre el joven y tierno protagonista, que su madre ha muerto a manos de unos cazadores. Una persecución insoportable en la nieve en la que madre e hijo corren a toda velocidad, mientras ella lanza unos gritos frenéticos que pretenden hacer correr más y más rápido al hijo para salvar su vida, al compás de una música sumamente angustiante y disparos de fondo. Finalmente, Bambi se encuentra en el bosque creyendo que ambos ya están a salvo lejos de los cazadores… pero no ve a su madre. Comienza a buscarla y podemos oír 10 desgarradores “ma”, “mami” y “mamita”, que terminan en la pregunta “¿Dónde estás?” para descubrir que ya no la verá más. Sin duda la más angustiante de las escenas de Disney que retendrá nuestra memoria.
El deseo de Frollo
En “El jorobado de Notre Dame” existe un momento de real oscuridad protagonizado por el personaje de Frollo, un juez que reversiona al original archidiácono de la Catedral de Notre Dame de París de la obra de Víctor Hugo. Frollo siente una pasión irrefrenable por la bella gitana Esmeralda. Movido por este apetito, se encierra en la catedral y comienza a cantar a la Virgen María pidiéndole que lo salve de este deseo carnal tan indecente y pueda vencer la tentación. El tema que canta se llama “Fuego infernal”, y mientras lo hace, tiene visiones en las que aparece Esmeralda en el fuego bailando provocativamente.
La fiesta de Chernabog
La fiesta que se celebra a medianoche en la película Fantasía (1940) es uno de los momentos más oscuros de la historia de Disney. En ella, Chernabog, una especie de dios maléfico, convoca a los espíritus para bailar y volar hasta el amanecer. La escena usa el famoso y muy utilizado poema sinfónico "Una noche en el Monte Pelado" del compositor ruso Modest Músorgski para representar el mal. Esta obra es tradicionalmente conocida por su oscuridad, incluso, para que no quedaran dudas de la atmósfera que debe ambientarla, Músorgski agregó en la partitura ciertas frases que permiten imaginar un paisaje reinado por la oscuridad: “rumores subterráneos de voces sobrenaturales; aparición de los espíritus de las tinieblas y de Chernabog (Satanás); glorificación de Chernabog y misa negra; sábado de brujas; a lo lejos suena la campana de una iglesia del pueblo, dispersando a los espíritus de las tinieblas; amanecer”.
Desfile de elefantes rosa
En la película “Dumbo”, cuando el protagonista se emborracha sin querer, por tomar la bebida que contenía un barril y pensar que era agua, se despliega un mundo de alucinaciones protagonizada por series infinitas de elefantes que marchan al ritmo de un son idiotizante y macabro. Se multiplican, cambian de color, crecen en proporción, sus patas se agigantan y uno a otro se van pisando entre sí, sus trompas se vuelven trompetas y sus caras se hacen payasescas. Desafían la gravedad y la pantalla se ve totalmente colmada de elefantes que se entrelazan y estrangulan hasta estallar. Por si quedaba alguna duda de lo maléfica de la escena, en español el nombre del tema que cantan se llama "Las ánimas del terror" y la letra dice: “¿Quién es? ¿Quién va? Que empiezan a desfilar. Vienen ya, mira qué saltos dan, serán quizás valientes de satanás.” Se puede entender como un mensaje en contra del consumo de alcohol, pero la escena resulta en extremo lúgubre y siniestra. Los elefantes rodean a Dumbo acostado en su cama y mientras danza a su alrededor cantan: “Yo que al diablo desafié y que la cola le arranqué, los paquidermos tricolor han hecho que pierda mi gran valor, ¡ay qué horror!”.
Pinocho
Sin duda una de las películas más crueles de Disney es “Pinocho”. ¿Puede haber algo más espeluznante que un inocente niño de madera que es tomado por un dueño de circo explotador, un titiritero ruso que lo hace actuar en un show de marionetas para lucrar con él? Y como si fuera poco, lo encierra en una jaula y lo amenaza con un hacha. Luego de aprender varias lecciones, Pinocho es tentado nuevamente y deja el colegio para ir a la isla de los juegos, un lugar colmado por el exceso donde los niños no estudian, toman alcohol, fuman y apuestan. Y al caer la noche, la escena se pone aún más tétrica: los niños sufren una transformación desagradable en la que les crecen enormes orejas, se llenan de pelo y les crece una cola. Se convierten en burros que solo rebuznan como castigo por sucumbir a la tentación de solo jugar sin responsabilidades.
La muerte de Scar
Al pensar en el Rey León, enseguida se nos viene a la mente aquella triste escena en que el Mufasa, el padre de Simba, muere en manos del tío malvado, ese momento cruel que nos deja tan tristes al comienzo de la película. ¿Pero quién recuerda la venganza de Simba y la trágica muerte del tío? Tras una lucha descarnada entre los dos felinos, en la que se atacan y clavan sus uñas uno a otro, en medio de un acantilado envuelto en llamas, Scar es arrojado al precipicio, golpeándose contra las rocas, rodeado de fuego. ¡Pero no muere allí! El león malvado se reincorpora y se encuentra rodeado por la hienas, a quienes cree sus amigas, pero para su sorpresa éstas se acercan poco a poco y puede verse la sombra de cientos de estos ejemplares envueltos en una atmósfera macabra, para finalmente devorarlo vivo, dando lugar al “buen” Simba para convertirse en el nuevo rey.
Es sabido que no todas las películas de Disney reflejan una vida color de rosa y que los cuentos de hadas muchas veces se ven teñidos de situaciones oscuras. Se ha hablado demasiado sobre la moralidad de estas películas y se ha puesto en duda si varias imágenes, personajes o valores que se reflejan en ellas son realmente dignas de ser vistas por niños inocentes. Por eso aquí se recopilan una serie de escenas de esta gran fábrica de dibujos animados que se caracterizan por su oscuridad.
La muerte de la madre de Bambi
Con un disparo que quedará en la memoria auditiva de todo espectador de la película “Bambi”, nos enteramos, al mismo tiempo que lo descubre el joven y tierno protagonista, que su madre ha muerto a manos de unos cazadores. Una persecución insoportable en la nieve en la que madre e hijo corren a toda velocidad, mientras ella lanza unos gritos frenéticos que pretenden hacer correr más y más rápido al hijo para salvar su vida, al compás de una música sumamente angustiante y disparos de fondo. Finalmente, Bambi se encuentra en el bosque creyendo que ambos ya están a salvo lejos de los cazadores… pero no ve a su madre. Comienza a buscarla y podemos oír 10 desgarradores “ma”, “mami” y “mamita”, que terminan en la pregunta “¿Dónde estás?” para descubrir que ya no la verá más. Sin duda la más angustiante de las escenas de Disney que retendrá nuestra memoria.
El deseo de Frollo
En “El jorobado de Notre Dame” existe un momento de real oscuridad protagonizado por el personaje de Frollo, un juez que reversiona al original archidiácono de la Catedral de Notre Dame de París de la obra de Víctor Hugo. Frollo siente una pasión irrefrenable por la bella gitana Esmeralda. Movido por este apetito, se encierra en la catedral y comienza a cantar a la Virgen María pidiéndole que lo salve de este deseo carnal tan indecente y pueda vencer la tentación. El tema que canta se llama “Fuego infernal”, y mientras lo hace, tiene visiones en las que aparece Esmeralda en el fuego bailando provocativamente.
La fiesta de Chernabog
La fiesta que se celebra a medianoche en la película Fantasía (1940) es uno de los momentos más oscuros de la historia de Disney. En ella, Chernabog, una especie de dios maléfico, convoca a los espíritus para bailar y volar hasta el amanecer. La escena usa el famoso y muy utilizado poema sinfónico "Una noche en el Monte Pelado" del compositor ruso Modest Músorgski para representar el mal. Esta obra es tradicionalmente conocida por su oscuridad, incluso, para que no quedaran dudas de la atmósfera que debe ambientarla, Músorgski agregó en la partitura ciertas frases que permiten imaginar un paisaje reinado por la oscuridad: “rumores subterráneos de voces sobrenaturales; aparición de los espíritus de las tinieblas y de Chernabog (Satanás); glorificación de Chernabog y misa negra; sábado de brujas; a lo lejos suena la campana de una iglesia del pueblo, dispersando a los espíritus de las tinieblas; amanecer”.
Desfile de elefantes rosa
En la película “Dumbo”, cuando el protagonista se emborracha sin querer, por tomar la bebida que contenía un barril y pensar que era agua, se despliega un mundo de alucinaciones protagonizada por series infinitas de elefantes que marchan al ritmo de un son idiotizante y macabro. Se multiplican, cambian de color, crecen en proporción, sus patas se agigantan y uno a otro se van pisando entre sí, sus trompas se vuelven trompetas y sus caras se hacen payasescas. Desafían la gravedad y la pantalla se ve totalmente colmada de elefantes que se entrelazan y estrangulan hasta estallar. Por si quedaba alguna duda de lo maléfica de la escena, en español el nombre del tema que cantan se llama "Las ánimas del terror" y la letra dice: “¿Quién es? ¿Quién va? Que empiezan a desfilar. Vienen ya, mira qué saltos dan, serán quizás valientes de satanás.” Se puede entender como un mensaje en contra del consumo de alcohol, pero la escena resulta en extremo lúgubre y siniestra. Los elefantes rodean a Dumbo acostado en su cama y mientras danza a su alrededor cantan: “Yo que al diablo desafié y que la cola le arranqué, los paquidermos tricolor han hecho que pierda mi gran valor, ¡ay qué horror!”.
Pinocho
Sin duda una de las películas más crueles de Disney es “Pinocho”. ¿Puede haber algo más espeluznante que un inocente niño de madera que es tomado por un dueño de circo explotador, un titiritero ruso que lo hace actuar en un show de marionetas para lucrar con él? Y como si fuera poco, lo encierra en una jaula y lo amenaza con un hacha. Luego de aprender varias lecciones, Pinocho es tentado nuevamente y deja el colegio para ir a la isla de los juegos, un lugar colmado por el exceso donde los niños no estudian, toman alcohol, fuman y apuestan. Y al caer la noche, la escena se pone aún más tétrica: los niños sufren una transformación desagradable en la que les crecen enormes orejas, se llenan de pelo y les crece una cola. Se convierten en burros que solo rebuznan como castigo por sucumbir a la tentación de solo jugar sin responsabilidades.
La muerte de Scar
Al pensar en el Rey León, enseguida se nos viene a la mente aquella triste escena en que el Mufasa, el padre de Simba, muere en manos del tío malvado, ese momento cruel que nos deja tan tristes al comienzo de la película. ¿Pero quién recuerda la venganza de Simba y la trágica muerte del tío? Tras una lucha descarnada entre los dos felinos, en la que se atacan y clavan sus uñas uno a otro, en medio de un acantilado envuelto en llamas, Scar es arrojado al precipicio, golpeándose contra las rocas, rodeado de fuego. ¡Pero no muere allí! El león malvado se reincorpora y se encuentra rodeado por la hienas, a quienes cree sus amigas, pero para su sorpresa éstas se acercan poco a poco y puede verse la sombra de cientos de estos ejemplares envueltos en una atmósfera macabra, para finalmente devorarlo vivo, dando lugar al “buen” Simba para convertirse en el nuevo rey.

