El miserable negocio de las grúas
El lunes pasado fue un día para olvidar.
Tuve que ir a la calle Santa Fe al 2700 (Ciudad de Bs. As., Argentina) para un tratamiento médico.
Con sumo cuidado examiné el cordón de la calle Ecuador, altura Sta. Fe para ver las dichosas marcas amarillas.
No estaban.
Eso sí, un cartel decía no estacionar, y estaba puesto frente a un organismo público. Ahí sí estaba pintado de amarillo. Sin embargo, a 5 m de la esquina no, asi que ahí estacioné.
Fui al médico y , al volver: oh sorpresa, el auto no estaba más. En su lugar, un cartel rojo pegado al cordón indicaba que podía ir a retirarlo frente a la facultad de abogacía, por Figueroa Alcorta.
Fui allá,con el corazón en la boca, y me querían hacer pagar al toque 450 mangos. Luego de muchas vueltas conseguí hablar con un supervisor que me explicó que no importa por dónde esté el cartel, en cualquier parte de la cuadra está prohibido estacionar.
Pagué y me fui.
Sorpresa! cuando necesité usar el freno de mano... me di cuenta que me lo habían arruinado.
Es evidente que si se llevan los coches con el freno de mano puesto, lo estropean.
Te deja un sabor amargo en la boca preguntarte qué necesidad hay de que te secuestren el auto, estropeen tu vehículo, te hagan pagar un acarreo que ni es necesario, ni lo pediste, habida cuenta de que te llegará además una sustanciosa multa.
La verdad es que estamos en presencia de una verdadera estafa.
Legalizada, pero estafa al fin.
Veamos algo de su historia...
Los números del levante (Por Horacio Ríos) -setiembre 2013-
El contrato que liga a las empresas concesionarias Sistema de Tránsito Ordenado (STO) y Sistema de Estacionamiento Controlado (SEC) data de 1990, en los tiempos en los que Carlos Grosso, hoy uno de los asesores enmascarados de Mauricio Macri, era el intendente dela Ciudadde Buenos Aires.
El contrato fue firmado por un período de diez años y venció en febrero de 2001. Las razones por las cuales desde entonces ambas empresas perduran en la clandestinidad jurídica son desconocidas, aunque eso no impida imaginarlas.
Hasta 2009, las empresas pagaban un canon casi ridículo –casi testimonial– de mil pesos por mes, pero en 2011 aumentó a 30 mil pesos. Actualmente pagan 55 mil pesos por mes y es una cifra que SEC y STO abonan fácilmente, habida cuenta de que junto con el aumento en el canon se les permitió elevar la tarifa por acarreo de 56,70 pesos primero a 190 pesos y luego a los 350 que se abonan actualmente, una cifra que equivale al 500 por ciento de aumento.
No solo eso, también se les autorizó a trabajar las 24 horas del día, por lo que la “producción” de sus atareadas 35 grúas puede llegar hasta el acarreo de dos autos, cada una, por cada hora, que equivaldría a unos 50 mil autos cada mes, aunque las autoridades alegan que “solo” se llevan 12 mil cada 30 días. Antes, las grúas trabajaban solamente hasta las nueve de la noche, cinco días a la semana y ahora trabajan 24 horas, los siete días de la semana.
Si sostuvieran el ritmo de dos autos por hora de manera constante, cada una de las empresas podría recaudar unos 17 millones de pesos cada mes, por lo cual la cifra del canon es casi irrisoria, aunque sea algo menor. No existe en el mundo de los negocios privados una actividad por la que se recaude esa cifra, con gastos menores al 10 o el 12 por ciento de ese gigantesco beneficio. Para dar una idea, con el acarreo de 158 autos pagan el canon.
Como adicional, hasta 2007, la dotación de la grúa incluía a tres personas, una de las cuales era un policía federal, pero desde entonces estos fueron reemplazados por 168 agentes de tránsito, sin ningún cargo para las empresas, que antes debían pagar los adicionales de los policías federales y ahora se sacaron de encima esa molesta gabela. Los porteños gastan 670 mil pesos por mes por este rubro que les facilita la vida a estos prósperos empresarios.
Un hombre de 71 años murió de un infarto en la mañana del martes 17 de septiembre en el ingreso dela Playade Infractores de la 9 de Julio cuando iba a retirar el auto que aparentemente le habían acarreado.
Según trascendió, el hombre era un remisero de Villa Tesei cuyo auto había sido llevado por la grúa al dejarlo mal estacionado en el centro porteño mientras realizaba unos trámites.
El hecho ocurrió cerca de las 8, cuando el hombre que trabajaba como remisero se acercó a la playa de acarreo del Gobierno dela Ciudad, donde había sido trasladado su automóvil.
El fallecimiento ocurrió en el momento en que el sujeto reclamaba con vehemencia ante un inspector de tránsito, informaron fuentes policiales.
El hombre se dirigió hasta la playa ubicada en Carlos Pellegrini al 300, pero en el ingreso se descompuso y murió. Algunas versiones –que fueron rechazadas por voceros dela Policía Metropolitana– indican que el paro cardíaco se produjo después de mantener una discusión con un agente de tránsito.
El titular del SAME, Alberto Crescenti, señaló que cuando la ambulancia llegó el hombre ya estaba muerto y que habrá que esperar los resultados de la autopsia para determinar las causas del fallecimiento.
Chavarri: “Para marcar las zonas de estacionamiento prohibido, las empresas usan pintura que se borra con la lluvia”
Juan Manuel Chavarri es el titular de la ONG No al Parquímetro, que viene peleando cuerpo a cuerpo desde hace ya varios años contra los abusos que han venido cometiendo los sucesivos gobiernos con las concesiones de grúas y parquímetros.
“La combinación de los trapitos, las grúas, los parquímetros y el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires es la sociedad perfecta”, lanza con ironía Chavarri, resignado a su papel de hostigador constante, que lo convirtió en un blanco de amenazas también constantes por parte de algunos supuestos desconocidos.
“Prorrogaron los contratos de manera ilegal, cuando la Ley 4.003, dictada en 2011, obligaba al Gobierno a licitar la concesión o a asumir el trabajo de las grúas por sí mismo, manteniendo las fuentes de trabajo existentes”, dispara sin hesitar.
“La grúa 35 de STO levantó el otro día un auto en Beruti y Anchorena y en 14 minutos estaba de vuelta en la zona. Mientras esto ocurre, el agente de tránsito que acompaña a los empleados de las concesionarias ni siquiera los obliga a cumplir las normas que deben observar, como llevar las balizas giratorias constantemente encendidas y respetar determinadas velocidades máximas. Los choferes de las empresas apagan las balizas porque si las llevan funcionando son mucho más visibles y hasta pueden alertar a los dueños de los vehículos y multiplicar los incidentes”, se indigna el dirigente vecinal.
“La última es la más grave. Ambas empresas están autorizadas a pintar las zonas en las que no se permite estacionar, pero lo hacen con pintura al agua, que a la tercera lluvia queda borrada. La ley obliga a que se pinte con pintura acrílica, que no se deteriora tan fácilmente. Así, de esta manera, los automovilistas no ven claramente las zonas prohibidas y entonces viene la grúa y se los lleva, ayudando a aumentar la recaudación.”
Para denunciarlos...
ENTE REGULADOR
Competencias del Ente
• Intervenir ante la Denuncia de un usuario que viere lesionado un derecho o interés legalmente tutelado y procurar que cese su lesión o desconocimiento, producido a través de una acción o bien de una omisión de cualquiera de los sujetos del conflicto.
• Aplicar una sanción al prestador del servicio debido al incumplimiento de una norma general o contractual.
• Ordenar la reparación material del perjuicio de los usuarios, mediante el reconocimiento de una indemnización por daños y perjuicios.
Obligaciones del prestador
• Colocar y mantener la señalización horizontal (pintura amarilla) y vertical (carteles con las indicaciones sobre estacionamiento medido, o prohibido y/o permitido estacionar).
• Mantener las máquinas tickeadoras y los parquímetros funcionando correctamente.
• Cuidar en no dañar el vehículo cuando es acarreado por la grúa.
• Contar con cartelería que indique los derechos de los usuarios y teléfonos del Ente de la Ciudad en la playa de acarreo.
• Contar con Libro de Quejas en playa de acarreo a disposición del usuario, foliado y rotulado por el GCABA.
• En caso de que se hubiere producido un daño en el vehículo, la empresa concesionaria deberá hacerse cargo, debiendo contar con un seguro de responsabilidad civil.