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El nestornauta de la Campora

Info10/26/2013
El Nestornauta emblema de la Campora

De donde surge esto???




De aca:

El Eternauta es una historieta argentina de ciencia ficción creada por el guionista Héctor Germán Oesterheld y el dibujante Francisco Solano López. Fue publicada inicialmente en Hora Cero Semanal de 1957 a 1959. Tuvo gran cantidad de continuaciones («secuelas») y reediciones, y tanto la historia original como la mayor parte de las continuaciones han sido objeto de frecuente análisis y controversia.

En 1969 Oesterheld creó una nueva versión de la historia original junto a Alberto Breccia, y luego una segunda parte, El Eternauta II, con Solano López; ambas obras tienen un tono político más agresivo que el de la historia original. Oesterheld fuedesaparecido por el autodenominado Proceso de Reorganización Nacional (dictadura militar), tras finalizar el guion de la segunda parte.


Recuerdo que cuando vi la Imagen por primera vez recordé la historieta de mi infancia de Oesterheld y que cuando salió, mi viejo me contaba que ya había sido publicada inicialmente en Hora Cero Semanal de 1957 a 1959. Yo la leí en la década del 70, no recuerdo el año exacto.

Con los años me olvide de ella hasta que vi de nuevo la imagen emblemática de la Campora.

Quise saber que había sido del autor original, Héctor Germán Oesterheld y asi me entere que había sido desaparecido y supuestamente asesinado por los militares junto a todos los hijos.

Pobre tipo me dije. Que desgracia.

Pero bueno, como la historia actual en la argentina se cambia todos los días acá le pongo la razón por la cual fue desaparecido junto a sus hijos:

La terrorista Estela Inés Oesterheld (“Marce-la”), una asesina que ameritó “indemnización”.

Juan Eduardo Barrios: ¡Ni Olvido ni Perdón! 33º Aniversario

Jorge Fernández Zicavo
06.12.1977. Monte Chingolo – Prov. de Buenos Aires.
Un auto se detiene frente a una sucursal del Banco de la Provincia. La terrorista Estela Inés Oesterheld (“Marce-la”) se asoma por la ventana con una metralleta y dispara una ráfaga al Cabo 1º Herculano Ojeda, de custodia en la puerta. Luego baja, le roba la pistola y la UZI, derrama una lata de nafta sobre el cuerpo y le prende fuego ante las miradas horrorizadas de los peatones; entre ellos, una señora con su hijito de 3 años comprando un helado en un kiosko. La terrorista sube al coche conducido por su marido y montonero Raúl Oscar Mórtola (“el vasco”), y dispara otra ráfaga que hiere a dos peatones y mata al niño con un balazo en el estómago.

En la Argentina de los setenta cosas de este tipo sucedían a diario. Un chiquito de tres años todavía con el helado en la mano; su madre dando alaridos; el cuerpo del policía, aún vivo, ardiendo. Mucha gente cuerpo a tierra y dos peatones gravemente heridos: Ramón Echeverría y Carlos Ravazzani. El chiquito asesinado se llamaba Juan Eduardo Barrios. Su padre era un obrero metalúrgico que después de trabajar en la fábrica hacía changas para au-mentar el salario. Juancito era el único hijo, y el mundo se les vino encima sin que ninguna Asociación derecho-humanista les visitara. Juancito era un daño colateral de la justa lucha armada por el socialismo. Uno más entre cientos de muertos y heridos anónimos que la Historia políticamente correcta no incluye en su Memoria.

Resulta sarcástico, una broma macabra ilustradora de la profunda inmoralidad y cinismo de la izquierda, que la Liga Argentina por los Derechos del Hombre fuera un aparato del… ¡Partido Comunista! Fundada, para mayor surrealismo, en 1937, el año del Gran Terror stalinista en la URSS.

El atentado lo reivindicó Montoneros. Seguramente, esa noche la “guerrillera” durmió satisfecha por haber cumplido con su deber revolucionario. Hasta puede que la hayan ascendido por ejecutar a un enemigo y “recuperar armas para el pueblo”. ¡Lástima lo del pibito… pero así es la guerra ¿viste?!

Fue un 6 de diciembre de 1977, un día tan anónimo para la Historia como la muerte de este chiquito inaprensible, desaparecido de la vida. Porque no pudo Ser, no dejó una biografía, ni un nombre en los listados de la infame Conadep. Sólo un rostro que la mala calidad de la fotografía torna fantasmagórico.


Ocho días después, el 14 de diciembre de 1977, los dos asesinos de Juancito y el Cabo 1º Herculano Ojeda fueron localizados en Longchamps, Provincia de Buenos Aires. Raúl Mórtola consiguió escapar herido del tiroteo, pero murió a las pocas cuadras. La Oesterheld fue capturada una hora después y ejecutada en el acto.

Anteriormente ya habían corrido igual suerte sus otras hermanas: Beatriz Marta (05.76), Diana Irene (08.76), Marina (11.76); y su padre Héctor en 04.77. Todos ellos, miembros de la organización terrorista Montoneros. El gobierno peronista de Néstor Kirchner indemnizó a la viuda y madre con 1.250.000 Dólares y sus nombres son honrados en el Parque de la Memoria como desaparecidos por lo que llaman… ¡Terrorismo de Estado!



En fin.

No es para motivar bardo ni nada de eso. Espero que la información les sirva de algo a alguien. Yo tengo mi posición tomada ya que a los ocho años también fui víctima de una bomba colocada en el negocio de mi padre por no querer pagar el "Impuesto Revolucionario" de Montoneros.

Igualmente la historieta al margen de la ideología o de lo que haya hecho su autor, estaba buena

Un abrazo
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